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La única empresa de ‘mercenarios’ de España tiene sede en Jerez

UC Global, fundada en 2008 por exmilitares, es una compañía de "contratistas de seguridad" que protege a gobiernos y clientes privados en situaciones de conflicto y también ofrece formación.

UC Global, fundada en 2008 por exmilitares, es una compañía de “contratistas de seguridad” que protege a gobiernos y clientes privados en situaciones de conflicto y también ofrece formación.

No son exactamente mercenarios, dicen que no es el término más adecuado, sino “contratistas de seguridad”, aunque confiesan que usar esta palabra “es la única forma de que la gente entienda lo que hacemos”. Quien pronuncia esta frase es David Morales, gerente de UC Global, una empresa con sede en Jerez que se dedica a “aportar soluciones a las necesidades de los gobiernos y sector empresarial privado en las áreas de seguridad marítimo-terrestre y a la evaluación de seguridad en infraestructuras críticas”, como define su labor la propia compañía. Fue en 2008 cuando Morales, jerezano, fundó la empresa tras estar 18 años en la Unidad de Operaciones Especiales de la Infantería de Marina, una época en la que pasaba grandes periodos de tiempo fuera de casa, asistiendo a misiones de todo tipo. “Cuando secuestraron barcos en Somalia, fuimos a socorrerlos”, relata, sentado en su despacho.

La sede, que visita lavozdelsur.es, situada en el polígono industrial Ronda Oeste, está decorada con recortes de periódico que dan buena cuenta de las operaciones que realiza la empresa en todo el mundo. Las banderas de los países donde operan y fotos con trabajadores de la compañía en situaciones de conflicto, con frases como “la rutina es nuestro mayor enemigo, siempre alerta” o “perder la paciencia es perder la batalla”, adornan un recibidor que tiene un mostrador, dos sillas, una mesa con varias revistas temáticas y un pasillo que da a varios despachos y una sala de reuniones, donde se realizan las fotos del reportaje. Allí, David posa junto a banderas de España, Francia, Ecuador, Estados Unidos, Reino Unido, Bolivia, Mauritania y Catar, países donde tienen representación. Además de una mesa y una pizarra, también hay dos “recuerdos” curiosos: un M120, un mortero desactivado en Siria; y un lanzagranadas de fabricación española, ambos inservibles.

La compañía, cuenta su gerente, tiene 25 trabajadores fijos, que se amplían en función del volumen de trabajo que reciben y de las necesidades del cliente. “Los jefes de equipo son nuestros, pero usamos actores locales allí donde operamos”, explica Morales, quien entró en la Armada “por probar” y lleva casi tres décadas trabajando en un sector que “desgasta”, pero al que se dedica por “vocación”. “El peligro es algo que va contigo, es tu motivación”, insiste el jerezano, quien cuenta que los empleados de la empresa van “rotando” de destino cada dos meses y descansan largos periodos, “para que vuelvan a la realidad”.

La firma presume de ser la única de España de estas características que cuenta con la homologación de la Asociación del Código Internacional de Conducta para Proveedores (Icoca, por sus siglas en inglés), que establece normas internacionales para la provisión responsable de los servicios de seguridad privada —sobre todo en entornos complejos—. “Son muy estrictos con los requisitos de personal, selección, el respeto a los derechos humanos…”, enumera David Morales, quien inició la actividad de la empresa, primero enfocada a la formación sobre seguridad, para luego derivar en la protección y la ejecución de actividades en zonas de peligro. “Los clientes fueron requiriendo servicios de seguridad en el exterior”, señala.

“UC Global proporciona la capacidad añadida de disponer de una gran proyección y movilidad estratégica, puesta al servicio de todo gobierno, institución u organización para el beneficio de la sociedad en general, así como con la intención de dignificar y profesionalizar la función de la seguridad en general”, señala en su web la propia empresa, una de las pocas de estas características que operan en España. Sí son más frecuentes en EEUU, donde la agencia Blackwater —la más conocida— cuenta con un ejército de soldados de élite que cumplen con misiones en las que algún Gobierno no quiere implicar a sus militares o que se encarga de proteger a clientes privados que visitan lugares peligrosos.

¿Qué clase de clientes tiene esta empresa? Su gerente responde: “Ofrecemos protección personal de familias presidenciales de Sudamérica que viajan a Europa, a ejecutivos importantes, y también protegemos el mayor yate privado del mundo, donde formamos a la tripulación, además de aportar material de entrenamiento a gobiernos de Sudamérica”. En estos momentos, tiene misiones activas en Bélgica, Francia, Reino Unido o Mauritania. “Para trabajar con nosotros hay que tener experiencia militar”, señala Morales, “aunque no es obligatorio”, añade, pero sí recomendable. Pero lo más importante, dice, es “tener sentido común” para poder “tomar decisiones adecuadas” en momentos complicados.

El gerente de la firma señala que tienen mucho cuidado de seleccionar bien al personal que trabaja con ellos y que no ofrecen formación a cualquier persona que se interesa por sus cursos, dirigidos principalmente a reciclar los conocimientos de agentes policiales. “Hay un problema de formación en la Policía, ya que el perfil criminal ha cambiado”, sostiene Morales, quien también reconoce que hay miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a los que no les gusta que “haya civiles que conozcan las materias que ellos deberían dominar”. “Se nos relaciona con el mercenariado”, insiste el gerente, quien vuelve a señalar que esa palabra “no encaja exactamente con lo que hacemos”.

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