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Opinión

Un lugar donde niños apedrean una ambulancia

La Unión Europea tiene en su mano cancelar el Acuerdo de Asociación UE-Israel, otros países tienen acuerdos comerciales particulares

  • Niños apedreando una ambulancia en Cisjordania.

Fue un vídeo de hace una semana, difundido por la Media Luna Roja, la Cruz Roja de los países musulmanes. Está grabado en Hebrón, Cisjordania, mientras trasladan a un paciente. Unos niños colonos judíos (llevan kipá y tirabuzones a los lados de la cabeza, no es suposición) de unos diez años apedrean la ambulancia. Y no parece un juego. ¿De quiénes, dónde han aprendido tanta animadversión?

En las noticias sobre los ataques de los colonos israelíes a los palestinos de Cisjordania aparecen fotos y vídeos de los agresores, cada vez más jóvenes. De un tiempo a esta parte no son solo los colonos adultos quienes increpan, insultan y amedrentan, quienes invaden y destrozan las propiedades palestinas, sino también hombres jovencísimos y adolescentes.

Las agresiones y ataques empeoran por día: invaden una propiedad palestina y se quedan con sus tierras y ganado, destruyen escuelas, incendian mezquitas... y lo ejecutan todo, con frecuencia, bajo la mirada impasible del Ejército israelí, o con su ayuda. Por otra parte, este recibe órdenes de realizar incursiones en aldeas, pueblos o ciudades, llevando a cabo detenciones de palestinos, a veces menores, y causando destrozos. Y, por supuesto, atemorizando, que de eso se trata: hacer la vida tan insoportable al pueblo palestino y la subsistencia tan imposible, entre el Ejército y los colonos, que no le quede más remedio que ir abandonando sus hogares.

El desplazamiento forzado es una violación grave de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional, como mínimo. Esto a Israel le da lo mismo, como llevamos comprobando en Gaza desde hace mucho. Es más, en estos momentos en que el país está en plena campaña electoral (las elecciones se celebrarán el 27 de octubre), todos los miembros del gobierno de Netanyahu están muy deseosos de recabar votos a través de la violencia, sea en Cisjordania o en Gaza, donde unas cometas que el viento ha llevado a territorio israelí las está utilizando el ministro de Defensa, Katz, como amenaza para arreciar los ataque sobre Gaza, porque ponen en juego la sensación de seguridad de Israel, dice, a pesar de que el Ejército ha declarado que eran solo eso: 10 cometas de papel o plástico de las que vuelan los niños.

Violencia colonizadora 

La violencia colonizadora estatal, militar y de los colonos viene de largo y en el último año avalada aún más por nuevas leyes israelíes. Los colonos son la avanzadilla, los ejecutores del trabajo sucio: en lo que va de año han realizado 1.330 ataques, según el registro de la agencia de la ONU encargada de los Asuntos Humanitarios (OCHA). Las Fuerzas de Defensa de Israel son los ejecutores de las órdenes del gobierno, lo mismo cerrando carreteras y haciendo que la población no pueda llegar al hospital o al trabajo (incluso hasta la muerte o la pérdida del empleo), como demoliendo con sus excavadoras viviendas, efectuando detenciones o protegiendo a los colonos.

El trabajo fino lo realizan principalmente el ministro de Finanzas, Smotrich, y el ministro de Seguridad, Ben-Gvir. Entiéndase por trabajo fino arengar a los colonos animándoles a crear nuevos asentamientos, invadir con su séquito lugares sagrados para los palestinos y realizar ritos judíos, librar presupuestos de las finanzas estatales (millones de dólares) para la materialización, sin tardanza, de toda la normativa que conforma la colonización de hecho de Cisjordania.

Entre la Knesset (parlamento israelí) y el gobierno se han aprobado leyes y normas que permiten a los colonos portar armas (y se las han proporcionado), han legalizado asentamientos de colonos anteriormente considerados ilegales por el gobierno (en el Derecho Internacional son ilegales todos), han diseñado y presupuestado nuevos asentamientos. El último, cuyas obras ya están comenzando, dividirá Cisjordania en dos partes aislando una parte norte de otra al sur. Incluso una ley administrativa, aprobada recientemente, por la que hay que mostrar documentalmente la propiedad de viviendas y terrenos, Israel la ha convertido en una trampa para la población palestina: si no tienes los documentos que solicitamos ya, pierdes tu propiedad.

También se va a traspasar la función de vigilar a los colonos, actualmente en manos del Ejército (que los apoya) a la propia Policía israelí, bajo las órdenes de Ben-Gvir, el ministro mencionado arriba (y sí, el de matar 30 o 40 palestinos cada noche), lo que podría significar un paso más en la colonización del territorio cisjordano.

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Así avanza implacable la ocupación de Cisjordania, dividida en tres partes desde los acuedos de Oslo: la zona C, dominada completamente por Israel tanto civil como militarmente, supone algo más del 60% del territorio cisjordano; la zona B, territorio palestino con la Autoridad Palestina a cargo de la administración civil e Israel controlando la seguridad, supone aproximadamente el 22% del territorio; y la zona A, de competencias administrativas y de seguridad a cargo de los palestinos, constituye solo el 18 %.

En el área C, “propiedad” de Israel, están los asentamientos de colonos que se consideran legales (según su criterio y no el del Derecho Internacional) y las mejores tierras de cultivo. Las áreas A y B son de tierras más pobres y áridas, con extensiones de olivos (esos que los colonos arrancan, o agreden a los palestinos en la época de la recogida de la aceituna), son las zonas de pastoreo de los palestinos y beduinos, los lugares en que están las ciudades más importantes como Nablús, Hebrón, Ramala, Yenín, Belén.

Estas dos son las zonas donde atacan los colonos para establecer nuevos asentamientos, que inicialmente son unas tiendas de campaña. Una de las estrategias es establecer estos puestos provisionales rodeando aldeas o un hogar familiar y acosar robando o matando el ganado, cortando el sumistro de agua, electridad y el desplazamiento de los habitantes, dañando las propiedades, los negocios, las pequeñas industrias... Y si aparece el Ejército israelí puede ser peor, pues los apoya, e incluso puede que pida a los palestinos abandonar el lugar “para protegerlos” o si se han intentado defender, los detenga.

Por otra parte, Cisjordania tiene su propia economía a expensas del arbitrio de Israel, que la administra y luego libra a la Autoridad Palestina las cantidades acordadas, situación que se ha deteriorado en los últimos años hasta el extremo de que el Tesoro de EE.UU. tuvo que pedir a Israel que no la asfixiara, porque ponía en riesgo la economía mundial. Es un asunto complejo, cuyo resultado en el día a día es que la economía palestina se sume en la pobreza, no solo por esto, sino por el aumento del paro; la pérdida de empleos por el aislamiento entre las zonas, provocado por los controles de carreteras del Ejército israelí, además de los ataques de colonos a comercios e industrias; las pérdidas de propiedades a manos de los colonos o el abandono de las mismas por temor a las agresiones; los salarios de los funcionarios públicos que no se pagan o a medias; las miles de personas que han sido desplazadas por el Ejército israelí y que no han podido volver a sus hogares ni a sus trabajos...

Así, poco a poco, los planes de Israel de quedarse con toda Palestina (estado reconocido por 155 países de la ONU) van dando fruto, porque de Gaza ya han tomado militarmente más del 60% de la Franja, y hay organizaciones de colonos israelíes dispuestas a asentarse allí en cuanto se lo permita su propio gobierno, o haga la vista gorda. Y de Cisjordania, del tamaño aproximado de la provincia de Alicante o de Cantabria, solo disponen los palestinos de una pequeña parte para sí mismos. El propio Netanyahu ha declarado que los colonos "sientan los pilares para una gran oleada migratoria que llegará". No sabemos cuándo, pero el cómo lo vemos a diario, al igual que en Gaza.

Por supuesto, la comunidad internacional a Occidente y Oriente se limita al blablablá de costumbre, mientras numerosas organizaciones de todo tipo, las ong, gente normal y corriente, universidades, etcétera piden que se haga algo. Hacer implica actuar: sanciones comerciales, por ejemplo. La Unión Europea tiene en su mano cancelar el Acuerdo de Asociación UE-Israel, otros países tienen acuerdos comerciales particulares. Con Rusia se han roto muchas relaciones económicas, ¿por qué no con Israel? Me pregunto si palabras como Ética o Coherencia siguen en el diccionario, porque lo mismo han sido expulsadas de la E por Economía, Extorsión o Expolio y de la C por Conveniencia, Consentir y Cinismo.

Fue un vídeo de hace una semana, difundido por la Media Luna Roja, la Cruz Roja de los países musulmanes. Está grabado en Hebrón, Cisjordania, mientras trasladan a un paciente. Unos niños colonos judíos (llevan kipá y tirabuzones a los lados de la cabeza, no es suposición) de unos diez años apedrean la ambulancia. Y no parece un juego. ¿De quiénes, dónde han aprendido tanta animadversión?

En las noticias sobre los ataques de los colonos israelíes a los palestinos de Cisjordania aparecen fotos y vídeos de los agresores, cada vez más jóvenes. De un tiempo a esta parte no son solo los colonos adultos quienes increpan, insultan y amedrentan, quienes invaden y destrozan las propiedades palestinas, sino también hombres jovencísimos y adolescentes.

Las agresiones y ataques empeoran por día: invaden una propiedad palestina y se quedan con sus tierras y ganado, destruyen escuelas, incendian mezquitas... y lo ejecutan todo, con frecuencia, bajo la mirada impasible del Ejército israelí, o con su ayuda. Por otra parte, este recibe órdenes de realizar incursiones en aldeas, pueblos o ciudades, llevando a cabo detenciones de palestinos, a veces menores, y causando destrozos. Y, por supuesto, atemorizando, que de eso se trata: hacer la vida tan insoportable al pueblo palestino y la subsistencia tan imposible, entre el Ejército y los colonos, que no le quede más remedio que ir abandonando sus hogares.

El desplazamiento forzado es una violación grave de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional, como mínimo. Esto a Israel le da lo mismo, como llevamos comprobando en Gaza desde hace mucho. Es más, en estos momentos en que el país está en plena campaña electoral (las elecciones se celebrarán el 27 de octubre), todos los miembros del gobierno de Netanyahu están muy deseosos de recabar votos a través de la violencia, sea en Cisjordania o en Gaza, donde unas cometas que el viento ha llevado a territorio israelí las está utilizando el ministro de Defensa, Katz, como amenaza para arreciar los ataque sobre Gaza, porque ponen en juego la sensación de seguridad de Israel, dice, a pesar de que el Ejército ha declarado que eran solo eso: 10 cometas de papel o plástico de las que vuelan los niños.

Violencia colonizadora 

La violencia colonizadora estatal, militar y de los colonos viene de largo y en el último año avalada aún más por nuevas leyes israelíes. Los colonos son la avanzadilla, los ejecutores del trabajo sucio: en lo que va de año han realizado 1.330 ataques, según el registro de la agencia de la ONU encargada de los Asuntos Humanitarios (OCHA). Las Fuerzas de Defensa de Israel son los ejecutores de las órdenes del gobierno, lo mismo cerrando carreteras y haciendo que la población no pueda llegar al hospital o al trabajo (incluso hasta la muerte o la pérdida del empleo), como demoliendo con sus excavadoras viviendas, efectuando detenciones o protegiendo a los colonos.

El trabajo fino lo realizan principalmente el ministro de Finanzas, Smotrich, y el ministro de Seguridad, Ben-Gvir. Entiéndase por trabajo fino arengar a los colonos animándoles a crear nuevos asentamientos, invadir con su séquito lugares sagrados para los palestinos y realizar ritos judíos, librar presupuestos de las finanzas estatales (millones de dólares) para la materialización, sin tardanza, de toda la normativa que conforma la colonización de hecho de Cisjordania.

Entre la Knesset (parlamento israelí) y el gobierno se han aprobado leyes y normas que permiten a los colonos portar armas (y se las han proporcionado), han legalizado asentamientos de colonos anteriormente considerados ilegales por el gobierno (en el Derecho Internacional son ilegales todos), han diseñado y presupuestado nuevos asentamientos. El último, cuyas obras ya están comenzando, dividirá Cisjordania en dos partes aislando una parte norte de otra al sur. Incluso una ley administrativa, aprobada recientemente, por la que hay que mostrar documentalmente la propiedad de viviendas y terrenos, Israel la ha convertido en una trampa para la población palestina: si no tienes los documentos que solicitamos ya, pierdes tu propiedad.

También se va a traspasar la función de vigilar a los colonos, actualmente en manos del Ejército (que los apoya) a la propia Policía israelí, bajo las órdenes de Ben-Gvir, el ministro mencionado arriba (y sí, el de matar 30 o 40 palestinos cada noche), lo que podría significar un paso más en la colonización del territorio cisjordano.

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Así avanza implacable la ocupación de Cisjordania, dividida en tres partes desde los acuedos de Oslo: la zona C, dominada completamente por Israel tanto civil como militarmente, supone algo más del 60% del territorio cisjordano; la zona B, territorio palestino con la Autoridad Palestina a cargo de la administración civil e Israel controlando la seguridad, supone aproximadamente el 22% del territorio; y la zona A, de competencias administrativas y de seguridad a cargo de los palestinos, constituye solo el 18 %.

En el área C, “propiedad” de Israel, están los asentamientos de colonos que se consideran legales (según su criterio y no el del Derecho Internacional) y las mejores tierras de cultivo. Las áreas A y B son de tierras más pobres y áridas, con extensiones de olivos (esos que los colonos arrancan, o agreden a los palestinos en la época de la recogida de la aceituna), son las zonas de pastoreo de los palestinos y beduinos, los lugares en que están las ciudades más importantes como Nablús, Hebrón, Ramala, Yenín, Belén.

Estas dos son las zonas donde atacan los colonos para establecer nuevos asentamientos, que inicialmente son unas tiendas de campaña. Una de las estrategias es establecer estos puestos provisionales rodeando aldeas o un hogar familiar y acosar robando o matando el ganado, cortando el sumistro de agua, electridad y el desplazamiento de los habitantes, dañando las propiedades, los negocios, las pequeñas industrias... Y si aparece el Ejército israelí puede ser peor, pues los apoya, e incluso puede que pida a los palestinos abandonar el lugar “para protegerlos” o si se han intentado defender, los detenga.

Por otra parte, Cisjordania tiene su propia economía a expensas del arbitrio de Israel, que la administra y luego libra a la Autoridad Palestina las cantidades acordadas, situación que se ha deteriorado en los últimos años hasta el extremo de que el Tesoro de EE.UU. tuvo que pedir a Israel que no la asfixiara, porque ponía en riesgo la economía mundial. Es un asunto complejo, cuyo resultado en el día a día es que la economía palestina se sume en la pobreza, no solo por esto, sino por el aumento del paro; la pérdida de empleos por el aislamiento entre las zonas, provocado por los controles de carreteras del Ejército israelí, además de los ataques de colonos a comercios e industrias; las pérdidas de propiedades a manos de los colonos o el abandono de las mismas por temor a las agresiones; los salarios de los funcionarios públicos que no se pagan o a medias; las miles de personas que han sido desplazadas por el Ejército israelí y que no han podido volver a sus hogares ni a sus trabajos...

Así, poco a poco, los planes de Israel de quedarse con toda Palestina (estado reconocido por 155 países de la ONU) van dando fruto, porque de Gaza ya han tomado militarmente más del 60% de la Franja, y hay organizaciones de colonos israelíes dispuestas a asentarse allí en cuanto se lo permita su propio gobierno, o haga la vista gorda. Y de Cisjordania, del tamaño aproximado de la provincia de Alicante o de Cantabria, solo disponen los palestinos de una pequeña parte para sí mismos. El propio Netanyahu ha declarado que los colonos "sientan los pilares para una gran oleada migratoria que llegará". No sabemos cuándo, pero el cómo lo vemos a diario, al igual que en Gaza.

Por supuesto, la comunidad internacional a Occidente y Oriente se limita al blablablá de costumbre, mientras numerosas organizaciones de todo tipo, las ong, gente normal y corriente, universidades, etcétera piden que se haga algo. Hacer implica actuar: sanciones comerciales, por ejemplo. La Unión Europea tiene en su mano cancelar el Acuerdo de Asociación UE-Israel, otros países tienen acuerdos comerciales particulares. Con Rusia se han roto muchas relaciones económicas, ¿por qué no con Israel? Me pregunto si palabras como Ética o Coherencia siguen en el diccionario, porque lo mismo han sido expulsadas de la E por Economía, Extorsión o Expolio y de la C por Conveniencia, Consentir y Cinismo.

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