La tensión por la crisis migratoria en Ceuta ha dado este jueves un nuevo salto. Decenas de manifestantes han irrumpido en la playa del Trampolín, donde desde hace semanas permanecen migrantes en un asentamiento improvisado, y han comenzado a destruir y quemar algunas de sus pertenencias.
La Policía había establecido un cordón para separar a los participantes en la protesta de la zona ocupada por los migrantes. Sin embargo, varios vecinos consiguieron superar el dispositivo y acceder al campamento, donde destrozaron parte de las instalaciones y prendieron fuego a algunas pertenencias.
La movilización había comenzado horas antes con alrededor de un centenar de personas bloqueando el tráfico para impedir la llegada de los camiones de Cruz Roja que cada día trasladan alimentos y agua hasta la playa. La convocatoria había circulado previamente por grupos de vecinos en aplicaciones como WhatsApp y Telegram.
“Cuantos más seamos, más presión haremos”, podía leerse en uno de los llamamientos para tratar de evitar el reparto. Durante la protesta se escucharon consignas como “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende” y “fuera invasores”.
La Policía logra que Cruz Roja reparta comida y agua
Los manifestantes se sentaron inicialmente sobre la avenida situada frente a los vehículos. Tras unos 15 minutos y a petición de los agentes, comenzaron a levantarse y a avanzar lentamente, manteniendo las dificultades para el tráfico. “El objetivo es que no lleguen a la playa”, afirmó uno de los participantes.
Los vehículos de Cruz Roja tuvieron que buscar otro itinerario. Finalmente, en torno a las 19.30 horas, la Policía consiguió abrirles paso y el reparto diario de bolsas de comida y agua pudo comenzar bajo un fuerte dispositivo de seguridad.
La protesta llegó a congregar a centenares de personas y mantuvo bloqueado durante más de dos horas el acceso del camión de la organización. Los participantes defendían que pretendían recuperar la normalidad en la ciudad después de casi un mes desde la entrada masiva de migrantes y denunciaban sentirse “hartos” y “abandonados”.
El episodio se produce después de los incidentes de la noche anterior. Tras una manifestación a la que acudieron miles de ceutíes, alrededor de 400 personas se dirigieron a la playa del Trampolín e intentaron agredir a migrantes que permanecían allí, arrojando al mar mantas, colchones y otras pertenencias.
Posteriormente, un grupo de migrantes apedreó un vehículo en el que viajaban cuatro militares, que consiguieron escapar con lesiones. La Policía y la Guardia Civil detuvieron a doce personas.
La tensión por la crisis migratoria en Ceuta ha dado este jueves un nuevo salto. Decenas de manifestantes han irrumpido en la playa del Trampolín, donde desde hace semanas permanecen migrantes en un asentamiento improvisado, y han comenzado a destruir y quemar algunas de sus pertenencias.
La Policía había establecido un cordón para separar a los participantes en la protesta de la zona ocupada por los migrantes. Sin embargo, varios vecinos consiguieron superar el dispositivo y acceder al campamento, donde destrozaron parte de las instalaciones y prendieron fuego a algunas pertenencias.
La movilización había comenzado horas antes con alrededor de un centenar de personas bloqueando el tráfico para impedir la llegada de los camiones de Cruz Roja que cada día trasladan alimentos y agua hasta la playa. La convocatoria había circulado previamente por grupos de vecinos en aplicaciones como WhatsApp y Telegram.
“Cuantos más seamos, más presión haremos”, podía leerse en uno de los llamamientos para tratar de evitar el reparto. Durante la protesta se escucharon consignas como “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende” y “fuera invasores”.
La Policía logra que Cruz Roja reparta comida y agua
Los manifestantes se sentaron inicialmente sobre la avenida situada frente a los vehículos. Tras unos 15 minutos y a petición de los agentes, comenzaron a levantarse y a avanzar lentamente, manteniendo las dificultades para el tráfico. “El objetivo es que no lleguen a la playa”, afirmó uno de los participantes.
Los vehículos de Cruz Roja tuvieron que buscar otro itinerario. Finalmente, en torno a las 19.30 horas, la Policía consiguió abrirles paso y el reparto diario de bolsas de comida y agua pudo comenzar bajo un fuerte dispositivo de seguridad.
La protesta llegó a congregar a centenares de personas y mantuvo bloqueado durante más de dos horas el acceso del camión de la organización. Los participantes defendían que pretendían recuperar la normalidad en la ciudad después de casi un mes desde la entrada masiva de migrantes y denunciaban sentirse “hartos” y “abandonados”.
El episodio se produce después de los incidentes de la noche anterior. Tras una manifestación a la que acudieron miles de ceutíes, alrededor de 400 personas se dirigieron a la playa del Trampolín e intentaron agredir a migrantes que permanecían allí, arrojando al mar mantas, colchones y otras pertenencias.
Posteriormente, un grupo de migrantes apedreó un vehículo en el que viajaban cuatro militares, que consiguieron escapar con lesiones. La Policía y la Guardia Civil detuvieron a doce personas.
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