Cuando utilizamos la palabra religioso ¿de que estamos hablando? ¿Tenemos que ser cristianos, judíos o budistas para ser religiosos? ¿tenemos que comprar un libro sobre meditación o ir a un curso sobre La Bhagavad Gita para ser religiosos? Y una pregunta más ¿tenemos que entender lo que dice La Biblia, el Corán o cualquier libro para ser religioso?
Las editoriales han tenido un papel muy importante a la hora de abarcar no este tema sino muchos. Enseguida aparecen las palabras sacerdote, experto en religiones comparadas o esta persona ha abierto una puerta para realizar bodas pero con el signo o símbolo del hinduismo. ¿Realmente esto es tan importante?
Hoy en día y cada vez más gracias a las redes sociales se realizan no un curso sino muchos donde parece ser que se quiere enseñar o intentarlo por lo menos saber lo que significa ser una persona o una mujer religiosa… Una persona nació en Argentina y en esas reuniones a donde van dos o tres personas de confianza decía: “Ustedes son muy religiosas”.
Otra llegaba a la Habana cuando Fidel Castro aún vivía y al pasar y dejar el avión para adentrarse en el país una de los recepcionistas le decía al verlo con el diario El País ¿de dónde viene usted? Y este le respondía – de España y de repente escuchaba: - Que inteligentes los españoles.
¿Se encuentra la religión en cada acto de nuestras vidas? ¿estamos viviendo la vida de los demás o la mezclamos con la nuestra? Todos los años se habla de Camino de Santiago y de las peregrinaciones de un lado y de otro pero al criticar un tema u otro parece que las caras de muchos cambian.
¿Cual es el papel de un editor al elegir un buen libro y ser publicado por su editorial o por otras? ¿Actualmente que es lo que realmente importa? ¿Tenemos que ir a un versículo bíblico con toda la razón o a un término sánscrito para justificar una opinión? La foto que ilustra esta columna es la de un Sabio que pese al tiempo transcurrido cuyo mensaje sigue tan vivo como cuando alrededor de la Montaña Arunachala (india) con una serie de personas hablaba y escuchaba y no permitía que comieran unos más que otros.
Algunos en su momento no le entendieron y se quedaban pensativos preguntando que es lo que quería decir. Han sido muchos los que han dejado un mensaje, pero al hombre y a la mujer en ocasiones le han interesado más la vida personal o privada de cada uno de ellos que el mensaje que hayan podido dejar. Otros firman un libro o un artículo y son más importantes ellos que la historia que quieren contar. Casos hay muchos solo hay que echar un vistazo para darse cuenta de ello. Para ser buena persona no se necesitan teologías ni creerse cristiano o hinduista. Quizás lo que necesitamos es un poquito de sentido común.
Cuando utilizamos la palabra religioso ¿de que estamos hablando? ¿Tenemos que ser cristianos, judíos o budistas para ser religiosos? ¿tenemos que comprar un libro sobre meditación o ir a un curso sobre La Bhagavad Gita para ser religiosos? Y una pregunta más ¿tenemos que entender lo que dice La Biblia, el Corán o cualquier libro para ser religioso?
Las editoriales han tenido un papel muy importante a la hora de abarcar no este tema sino muchos. Enseguida aparecen las palabras sacerdote, experto en religiones comparadas o esta persona ha abierto una puerta para realizar bodas pero con el signo o símbolo del hinduismo. ¿Realmente esto es tan importante?
Hoy en día y cada vez más gracias a las redes sociales se realizan no un curso sino muchos donde parece ser que se quiere enseñar o intentarlo por lo menos saber lo que significa ser una persona o una mujer religiosa… Una persona nació en Argentina y en esas reuniones a donde van dos o tres personas de confianza decía: “Ustedes son muy religiosas”.
Otra llegaba a la Habana cuando Fidel Castro aún vivía y al pasar y dejar el avión para adentrarse en el país una de los recepcionistas le decía al verlo con el diario El País ¿de dónde viene usted? Y este le respondía – de España y de repente escuchaba: - Que inteligentes los españoles.
¿Se encuentra la religión en cada acto de nuestras vidas? ¿estamos viviendo la vida de los demás o la mezclamos con la nuestra? Todos los años se habla de Camino de Santiago y de las peregrinaciones de un lado y de otro pero al criticar un tema u otro parece que las caras de muchos cambian.
¿Cual es el papel de un editor al elegir un buen libro y ser publicado por su editorial o por otras? ¿Actualmente que es lo que realmente importa? ¿Tenemos que ir a un versículo bíblico con toda la razón o a un término sánscrito para justificar una opinión? La foto que ilustra esta columna es la de un Sabio que pese al tiempo transcurrido cuyo mensaje sigue tan vivo como cuando alrededor de la Montaña Arunachala (india) con una serie de personas hablaba y escuchaba y no permitía que comieran unos más que otros.
Algunos en su momento no le entendieron y se quedaban pensativos preguntando que es lo que quería decir. Han sido muchos los que han dejado un mensaje, pero al hombre y a la mujer en ocasiones le han interesado más la vida personal o privada de cada uno de ellos que el mensaje que hayan podido dejar. Otros firman un libro o un artículo y son más importantes ellos que la historia que quieren contar. Casos hay muchos solo hay que echar un vistazo para darse cuenta de ello. Para ser buena persona no se necesitan teologías ni creerse cristiano o hinduista. Quizás lo que necesitamos es un poquito de sentido común.
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