Opinión

Mi mejor encuentro: una samaritana en el siglo XXI

La oración es una medicina y una necesidad espiritual. Hablo con El Padre directamente, es mi mejor momento del día, me da consuelo si tengo alguna pena o decepción que afrontar

  • Samaritana en el siglo XXI.

Cada mañana, tras darme agua en la cara y preparar la cafetera, necesito antes de desayunar y levantar las actividades del día, refugiarme en la oración. No es algo que haga por costumbre o rutina, no.

Es una necesidad, como las seis pastillas que debo tomar durante el día y la dieta que tengo que seguir a causa de mi enfermedad cardíaca, en parte heredada, junto con un infarto que sufrí en febrero. Estas indicaciones médicas me mantendrán a salvo hasta que Dios lo considere, pues ya tengo cierta edad y la vida terrenal no es eterna.

Eso mismo es para mí la oración, una medicina y una necesidad espiritual. Hablo con El Padre directamente, es mi mejor momento del día, me da consuelo si tengo alguna pena o decepción que afrontar, me da consejo a través del ligero devocionario que porta mi calendario. En él está escrito un versículo bíblico. A través del versículo la palabra de Dios me habla.

Digamos que mi camino está llegando a un tramo donde se puede ver (a una distancia imprevista) el final, y debo de emplearme a fondo para caminar por el sendero trazado sin tropiezos que me hagan daño o que me impidan terminar ese camino que me llevará a la meta.

Es la medicina para el alma, pero estoy convencida que también es alivio para mis huesos , agiliza mi mente y siento alegría y vigor para afrontar las cargas que la vida nos impone. Puede que piensen algunos de ustedes que es sugestión, otros que son técnicas de terapia denominadas de diferentes maneras.

La libertad de pensarlo está ahí. A lo largo del día, cuando me sobreviene una circunstancia no grata en mi entorno o en mi propio hogar , yo paro unos segundos y recuerdo ese mensaje consolador y el consejo de otros versículos bíblicos , leídos a lo largo de mi vida desde que tuve un encuentro con El Dios vivo, con Jesús.

Sobre todo me reconfortan los salmos y los proverbios que son buenos consejeros. Cuanto más débil estoy, más recuerdo ese encuentro, “Volver al primer amor”, y salgo fuerte.

En el 2013, tuve que marcharme a mi ciudad natal, Madrid, tras sentirme tremendamente frustrada después de tener que dejar la vivienda donde residía en Jerez por ciertas circunstancias. Me quedé en casa de una de mis hermanas en Madrid, era la segunda vez que lo tuve que hacer en breve plazo , pero esta vez llevándome casi todos mis muebles.

Era mi quinta mudanza sola desde que me divorcié. La casa de mi hermana había sido la residencia familiar. Este barrio fue donde nací. A los acontecimientos se unió el tener a mis tres hijos alejados de mí y residiendo en otras comunidades.

Cuando regresaba de entrenar con mi mochila a cuestas, para mantenerme físicamente elástica, algo esperanzada de poder seguir con mi trabajo en Madrid, a pesar de haber pasado los cincuenta, ¡vi mi realidad! Yo no quería seguir viviendo. El fracaso, el agotamiento, la falta de cariño, buscada donde dan otras cosas, más otros factores más...

Estaba decidida a quitarme la vida tomando las pastillas que me habían recetado para la ansiedad. Pero Dios no lo permitió. Me llamó a través de la música, que era y es una manera de llegar hasta mí. Escuché una melodía tremendamente plena que salía de un templo evangélico próximo a la casa de mi familia. “Cuando era jovencita yo recuerdo que en ese espacio había un solar”, fueron levantando el edificio poco a poco , con esfuerzo; hoy en día alberga a estudiantes de teología venidos de todas partes.

Las puertas del templo estaban abiertas, ¡era de donde salía la música!. Preparaban la alabanza a Dios, tenían una celebración al día siguiente por la mañana. Supe que no era habitual ensayar por la tarde en ese día de la semana .De la misma manera que no lo era que el joven Pastor ,responsable principal, estuviera allí aquella tarde .

Nerviosa y con temblor al escuchar la melodía, al pasar justo donde hubo una fuente en la que “las mujeres principalmente” iban a recoger agua (pues en los años 50/60 algunas casas muy antiguas al ras de la calle, no disponían aún de canalización del agua).Estas se derribaron y quedó un solar en el cual más tarde esta iglesia se construiría ,no sin dificultades ya que estábamos en el régimen franquista. Anteriormente se reunían en la casa de una mujer en este mismo barrio. La congregación existe desde 1916, y pudieron salir adelante a pesar de la guerra, y la dictadura. Desde ese año el Señor ha sostenido esta congregación con Su gracia y misericordia, permitiéndole proclamar fielmente el Evangelio de Jesucristo y servir a la ciudad de Madrid durante más de un siglo. El 8 de noviembre de este año 2026, celebraran un acto conmemorativo de su 110 aniversario, si Dios lo permite.

Los jóvenes músicos, al verme entrar nerviosa, pidiendo que alguien me diera razones para que yo siguiera viviendo, llamaron al Pastor. Al ver a un hombre bajito muy joven, casi de edad de uno de mis hijos y que además hablaba argentino, con descaro le indique que con su juventud no podría entender los intensos sucesos de mis últimos años ,y la intención de quitarme la vida.

Su respuesta fue crucial... Soy teólogo, estudié psicología y a pesar de ser joven y de tener acento argentino estoy casado con una española, tengo una beba (un bebe niña). Me siguió diciendo: Mujer, si llegó hasta aquí no fue la casualidad, pase, no hace falta más ni que me diga su nombre, el Señor lo sabe y la trajo hasta aquí.

Sin más accedí. Al entrar en su despacho, en oración pidió al Señor que me escuchara y le agradeció que yo hubiera llegado hasta allí.

Tras relatar mis últimos años de vida , me preguntó si pedía perdón de todo y si yo perdonaba todo las ofensas hacia mí, eso me costó algo más ...Entre lágrimas y lagrimas que mojaron mi ropa, me indicó situaciones aún mas dolorosas por las que muchas mujeres como yo habían atravesado , me dejó ver un camino de esperanza ayuda y perdón que Dios nos da . La Fe mueve montañas “Marcos 5:35-36” y el Perdón de Dios te hace libre .Dios aquella tarde me dio de beber un agua de vida. Llegué a la casa y busqué en el ordenador su palabra y sus promesas.

La semana siguiente entré por primera vez a un culto , al llegar me abrazaron unas mujeres y me colocaron en un banco , me regalaron una Biblia muy sencilla en su impresión pero valiosa como es la Palabra de Dios.

Conté a todos los cercanos lo ocurrido. Desde entonces en mis problemas y en mis debilidades, está la fortaleza del Señor. Meses después, tras cursos bíblicos recibí el bautismo y sellé mi fe. Ya nunca más sería como antes. Dios permitió que pudiera vivir justo en los apartamentos frontales a la Iglesia. La obra del Padre llena mi vida de agua viva. Juan 4:39.(Jesús y la samaritana)

Respondió Jesús y le dijo: "Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed, mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido, porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

En esto también coincidí con la samaritana. Tres años más tarde, regresé a Jerez y me casé.

Cada mañana, tras darme agua en la cara y preparar la cafetera, necesito antes de desayunar y levantar las actividades del día, refugiarme en la oración. No es algo que haga por costumbre o rutina, no.

Es una necesidad, como las seis pastillas que debo tomar durante el día y la dieta que tengo que seguir a causa de mi enfermedad cardíaca, en parte heredada, junto con un infarto que sufrí en febrero. Estas indicaciones médicas me mantendrán a salvo hasta que Dios lo considere, pues ya tengo cierta edad y la vida terrenal no es eterna.

Eso mismo es para mí la oración, una medicina y una necesidad espiritual. Hablo con El Padre directamente, es mi mejor momento del día, me da consuelo si tengo alguna pena o decepción que afrontar, me da consejo a través del ligero devocionario que porta mi calendario. En él está escrito un versículo bíblico. A través del versículo la palabra de Dios me habla.

Digamos que mi camino está llegando a un tramo donde se puede ver (a una distancia imprevista) el final, y debo de emplearme a fondo para caminar por el sendero trazado sin tropiezos que me hagan daño o que me impidan terminar ese camino que me llevará a la meta.

Es la medicina para el alma, pero estoy convencida que también es alivio para mis huesos , agiliza mi mente y siento alegría y vigor para afrontar las cargas que la vida nos impone. Puede que piensen algunos de ustedes que es sugestión, otros que son técnicas de terapia denominadas de diferentes maneras.

La libertad de pensarlo está ahí. A lo largo del día, cuando me sobreviene una circunstancia no grata en mi entorno o en mi propio hogar , yo paro unos segundos y recuerdo ese mensaje consolador y el consejo de otros versículos bíblicos , leídos a lo largo de mi vida desde que tuve un encuentro con El Dios vivo, con Jesús.

Sobre todo me reconfortan los salmos y los proverbios que son buenos consejeros. Cuanto más débil estoy, más recuerdo ese encuentro, “Volver al primer amor”, y salgo fuerte.

En el 2013, tuve que marcharme a mi ciudad natal, Madrid, tras sentirme tremendamente frustrada después de tener que dejar la vivienda donde residía en Jerez por ciertas circunstancias. Me quedé en casa de una de mis hermanas en Madrid, era la segunda vez que lo tuve que hacer en breve plazo , pero esta vez llevándome casi todos mis muebles.

Era mi quinta mudanza sola desde que me divorcié. La casa de mi hermana había sido la residencia familiar. Este barrio fue donde nací. A los acontecimientos se unió el tener a mis tres hijos alejados de mí y residiendo en otras comunidades.

Cuando regresaba de entrenar con mi mochila a cuestas, para mantenerme físicamente elástica, algo esperanzada de poder seguir con mi trabajo en Madrid, a pesar de haber pasado los cincuenta, ¡vi mi realidad! Yo no quería seguir viviendo. El fracaso, el agotamiento, la falta de cariño, buscada donde dan otras cosas, más otros factores más...

Estaba decidida a quitarme la vida tomando las pastillas que me habían recetado para la ansiedad. Pero Dios no lo permitió. Me llamó a través de la música, que era y es una manera de llegar hasta mí. Escuché una melodía tremendamente plena que salía de un templo evangélico próximo a la casa de mi familia. “Cuando era jovencita yo recuerdo que en ese espacio había un solar”, fueron levantando el edificio poco a poco , con esfuerzo; hoy en día alberga a estudiantes de teología venidos de todas partes.

Las puertas del templo estaban abiertas, ¡era de donde salía la música!. Preparaban la alabanza a Dios, tenían una celebración al día siguiente por la mañana. Supe que no era habitual ensayar por la tarde en ese día de la semana .De la misma manera que no lo era que el joven Pastor ,responsable principal, estuviera allí aquella tarde .

Nerviosa y con temblor al escuchar la melodía, al pasar justo donde hubo una fuente en la que “las mujeres principalmente” iban a recoger agua (pues en los años 50/60 algunas casas muy antiguas al ras de la calle, no disponían aún de canalización del agua).Estas se derribaron y quedó un solar en el cual más tarde esta iglesia se construiría ,no sin dificultades ya que estábamos en el régimen franquista. Anteriormente se reunían en la casa de una mujer en este mismo barrio. La congregación existe desde 1916, y pudieron salir adelante a pesar de la guerra, y la dictadura. Desde ese año el Señor ha sostenido esta congregación con Su gracia y misericordia, permitiéndole proclamar fielmente el Evangelio de Jesucristo y servir a la ciudad de Madrid durante más de un siglo. El 8 de noviembre de este año 2026, celebraran un acto conmemorativo de su 110 aniversario, si Dios lo permite.

Los jóvenes músicos, al verme entrar nerviosa, pidiendo que alguien me diera razones para que yo siguiera viviendo, llamaron al Pastor. Al ver a un hombre bajito muy joven, casi de edad de uno de mis hijos y que además hablaba argentino, con descaro le indique que con su juventud no podría entender los intensos sucesos de mis últimos años ,y la intención de quitarme la vida.

Su respuesta fue crucial... Soy teólogo, estudié psicología y a pesar de ser joven y de tener acento argentino estoy casado con una española, tengo una beba (un bebe niña). Me siguió diciendo: Mujer, si llegó hasta aquí no fue la casualidad, pase, no hace falta más ni que me diga su nombre, el Señor lo sabe y la trajo hasta aquí.

Sin más accedí. Al entrar en su despacho, en oración pidió al Señor que me escuchara y le agradeció que yo hubiera llegado hasta allí.

Tras relatar mis últimos años de vida , me preguntó si pedía perdón de todo y si yo perdonaba todo las ofensas hacia mí, eso me costó algo más ...Entre lágrimas y lagrimas que mojaron mi ropa, me indicó situaciones aún mas dolorosas por las que muchas mujeres como yo habían atravesado , me dejó ver un camino de esperanza ayuda y perdón que Dios nos da . La Fe mueve montañas “Marcos 5:35-36” y el Perdón de Dios te hace libre .Dios aquella tarde me dio de beber un agua de vida. Llegué a la casa y busqué en el ordenador su palabra y sus promesas.

La semana siguiente entré por primera vez a un culto , al llegar me abrazaron unas mujeres y me colocaron en un banco , me regalaron una Biblia muy sencilla en su impresión pero valiosa como es la Palabra de Dios.

Conté a todos los cercanos lo ocurrido. Desde entonces en mis problemas y en mis debilidades, está la fortaleza del Señor. Meses después, tras cursos bíblicos recibí el bautismo y sellé mi fe. Ya nunca más sería como antes. Dios permitió que pudiera vivir justo en los apartamentos frontales a la Iglesia. La obra del Padre llena mi vida de agua viva. Juan 4:39.(Jesús y la samaritana)

Respondió Jesús y le dijo: "Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed, mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido, porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

En esto también coincidí con la samaritana. Tres años más tarde, regresé a Jerez y me casé.

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