Las vitaminas en grajeas son recientes, si bien su necesidad desde siempre. Antaño el humano se buscaba la vida, con mucho ingenio y sobretodo observación de la naturaleza que le rodeaba.
Frutos de variedades tradicionales agrarias son cultura y patrimonio estratégico que nos proporcionan alimentos adaptados a nuestro clima y al gusto, gran colorido que se nos mete por la vista, variabilidad genética como banco de recursos y fomento de la biodiversidad, así como configurador de paisaje.
"Aprender cada día, me hace ser feliz" con una gran sonrisa bajo un viejo peral, nos da los buenos días Alfredo. "Estas peras han sido el descubrimiento reciente, duras si se comen directamente del árbol, si bien si se reguardan meses van madurando, siendo un verdadero manjar fuera de estación". Está plantando muchos perales para evitar que se extinga.
Criar un pavo o un pollo para la navidad, en el corral o casa de campo, es hoy en día un despropósito legal. Se está perdiendo la cultura rural del autoconsumo y sostenibilidad que la gente del campo había heredado de muchas generaciones anteriores, con ello las razas autóctonas, solo hay que ver número y tendencia del censo oficial de nuestros animales y criadores.
¿Quién no recuerda o conoce los melones de invierno incluso bajo las camas, las ristras de ajos colgadas en cocina y soberados, junto a los pimientos secos, conservas y mermeladas elaboradas con cierre hermético al baño maría, sandías invernizas al pie del pajar o cebollas y manzanas en despensas oscuras y ventiladas?
El valor nutritivo se puede demostrar con una analítica, sabiendo que su método de cultivo es el resultado, un derecho que tenemos que exigir. Productos locales nos permiten rescatar conocimientos antiguos para nuestra garantía de futuro.
Las vitaminas en grajeas son recientes, si bien su necesidad desde siempre. Antaño el humano se buscaba la vida, con mucho ingenio y sobretodo observación de la naturaleza que le rodeaba.
Frutos de variedades tradicionales agrarias son cultura y patrimonio estratégico que nos proporcionan alimentos adaptados a nuestro clima y al gusto, gran colorido que se nos mete por la vista, variabilidad genética como banco de recursos y fomento de la biodiversidad, así como configurador de paisaje.
"Aprender cada día, me hace ser feliz" con una gran sonrisa bajo un viejo peral, nos da los buenos días Alfredo. "Estas peras han sido el descubrimiento reciente, duras si se comen directamente del árbol, si bien si se reguardan meses van madurando, siendo un verdadero manjar fuera de estación". Está plantando muchos perales para evitar que se extinga.
Criar un pavo o un pollo para la navidad, en el corral o casa de campo, es hoy en día un despropósito legal. Se está perdiendo la cultura rural del autoconsumo y sostenibilidad que la gente del campo había heredado de muchas generaciones anteriores, con ello las razas autóctonas, solo hay que ver número y tendencia del censo oficial de nuestros animales y criadores.
¿Quién no recuerda o conoce los melones de invierno incluso bajo las camas, las ristras de ajos colgadas en cocina y soberados, junto a los pimientos secos, conservas y mermeladas elaboradas con cierre hermético al baño maría, sandías invernizas al pie del pajar o cebollas y manzanas en despensas oscuras y ventiladas?
El valor nutritivo se puede demostrar con una analítica, sabiendo que su método de cultivo es el resultado, un derecho que tenemos que exigir. Productos locales nos permiten rescatar conocimientos antiguos para nuestra garantía de futuro.
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