Seré yo raro, pero cada vez veo más síntomas de que esta sociedad se está degenerando a niveles terroríficos, y para llegar a esta conclusión solo hay que ver la repercusión que ha suscitado el caso de Lindsay Clancy, una enfermera de Massachussets (EE.UU.) que en 2023 estranguló a sus tres hijos y luego intentó suicidarse, en cualquier otro caso esto no habría llegado a nuestras fronteras, un caso más en la sangrienta crónica negra estadounidense.
Pero con las redes sociales y la globalización de hoy día como sabemos todo es propenso a convertirse en viral, y este caso se ha hecho viral por dos razones:
La primera razón es que en vez de la repulsa, la indignación y el apoyo a ese padre que debería prestar una sociedad sana, la defensa de esta persona ha recaudado más de 1 millón de dólares con el método de crownfunding (plataforma de donación por via online).
Y la segunda que me parece todavía más peligrosa, es el apoyo de un cierto sector de mujeres que se dicen llamar “feministas” hacia esta mujer con la excusa de que Clancy es una victima del demoniaco, brutal y opresor sistema heteropatriarcal al no ofrecerle este sistema una ayuda psicológica a tiempo, porque al sufrir una depresión post parto y no recibir al parecen la suficiente ayuda medica eso constituye un abuso del que son culpables el sistema sanitario y su marido.
Esto me hace pensar que hasta que punto una ideología, un movimiento o una idea puede llegar a manipular la realidad de un modo tan vil y cruel.
¿Cómo se puede intelectualizar y comercializar con el mal de una manera tan despreciable y hacer que los verdugos se acaben convirtiendo en victimas?.
Podríamos referenciar a Hannah Arendt cuando hablaba de la banalidad del mal en su libro Juicio a Eichmann, con la diferencia de que Arendt no blanqueaba en ningún momento al criminal nazi,
Mientras que el feminismo “new age” nacido al calor de las redes sociales y de la nueva izquierda, encuentra cualquier justificación ética, moral y política para blanquear y exculpar a Clancy, culpando a su marido y a todo un sistema.
Lo que nos lleva a un pensamiento mas cercano del que proclamo Valerie Solanas en su manifiesto SCUM, cuando dice que el hombre deja de ser un objeto biológico y se convierte en el símbolo de un mal estructural.
La búsqueda de un “ellos” para explicar y justificar algo inexplicable cuando la realidad es incomoda - tan propio de los tiempos actuales de un lado como de otro-, que ya es parte de la estructura de comunicación social y política de hoy en dia.
Por qué una cosa es explicar por qué alguien comete un crimen; otra muy distinta es convertir esa explicación en una absolución moral.
Y lo más surrealista de todo este caso, es que aun habiendo pruebas fehacientes de su culpabilidad, aun con el reconocimiento de culpabilidad de la propia acusada, los testimonios de los médicos refutando la defensa basada en la enajenación mental de la juzgada.
El juicio finalizo el 4 de septiembre de 2026 sin veredicto claro después de siete días de deliberaciones por parte del jurado y sin llegar a una condena, abierto a un segundo juicio.
Pero otra pregunta me ronda por la mente.
¿Tan polarizada y intoxicada esta nuestra sociedad que somos incapaces de ni siquiera juzgar y condenar un caso de asesinato y encima el de tres pobres niños indefensos?
Existen errores judiciales pero esto no es un error, este caso no solo representa el estado de la justicia norteamericana, sino el momento actual que vive su (nuestra) sociedad a nivel mundial.
Porque cuando me refiero al “talento” de la señora Clancy, me refiero a la capacidad que tiene esta persona aprovechándose del contexto cultural dominante para apoderarse del relato, eludiendo sus acciones y responsabilidades con la excusa de la debilidad de un sistema médico y social que supuestamente se negó a tratarla y por supuesto un marido ausente que le dejo toda la carga psicológica de la maternidad.
Las victimas no importan, solo importa el victimario.
La misma lógica mediática que imperaron en juicios de legendarios asesinos como Ted Bundy, Aileen Wuornos o Lizzie Borden o como se representa perfectamente en películas como NaturalBornKillers. “Lo importante no es lo que cuentas, sino el cómo”
Hemos pasado de considerar a Clancy una asesina a una heroína feminista, sin ni siquiera preguntarnos por qué. Eso es lo que me da miedo.
Porque al final de la prensa, de los acusados, de los padres, de las manifestantes, de los políticos, los abogados, los jueces, al final solo quedan la desaparición de tres niños pequeños.
Pero eso no da likes, ¿verdad?
Seré yo raro, pero cada vez veo más síntomas de que esta sociedad se está degenerando a niveles terroríficos, y para llegar a esta conclusión solo hay que ver la repercusión que ha suscitado el caso de Lindsay Clancy, una enfermera de Massachussets (EE.UU.) que en 2023 estranguló a sus tres hijos y luego intentó suicidarse, en cualquier otro caso esto no habría llegado a nuestras fronteras, un caso más en la sangrienta crónica negra estadounidense.
Pero con las redes sociales y la globalización de hoy día como sabemos todo es propenso a convertirse en viral, y este caso se ha hecho viral por dos razones:
La primera razón es que en vez de la repulsa, la indignación y el apoyo a ese padre que debería prestar una sociedad sana, la defensa de esta persona ha recaudado más de 1 millón de dólares con el método de crownfunding (plataforma de donación por via online).
Y la segunda que me parece todavía más peligrosa, es el apoyo de un cierto sector de mujeres que se dicen llamar “feministas” hacia esta mujer con la excusa de que Clancy es una victima del demoniaco, brutal y opresor sistema heteropatriarcal al no ofrecerle este sistema una ayuda psicológica a tiempo, porque al sufrir una depresión post parto y no recibir al parecen la suficiente ayuda medica eso constituye un abuso del que son culpables el sistema sanitario y su marido.
Esto me hace pensar que hasta que punto una ideología, un movimiento o una idea puede llegar a manipular la realidad de un modo tan vil y cruel.
¿Cómo se puede intelectualizar y comercializar con el mal de una manera tan despreciable y hacer que los verdugos se acaben convirtiendo en victimas?.
Podríamos referenciar a Hannah Arendt cuando hablaba de la banalidad del mal en su libro Juicio a Eichmann, con la diferencia de que Arendt no blanqueaba en ningún momento al criminal nazi,
Mientras que el feminismo “new age” nacido al calor de las redes sociales y de la nueva izquierda, encuentra cualquier justificación ética, moral y política para blanquear y exculpar a Clancy, culpando a su marido y a todo un sistema.
Lo que nos lleva a un pensamiento mas cercano del que proclamo Valerie Solanas en su manifiesto SCUM, cuando dice que el hombre deja de ser un objeto biológico y se convierte en el símbolo de un mal estructural.
La búsqueda de un “ellos” para explicar y justificar algo inexplicable cuando la realidad es incomoda - tan propio de los tiempos actuales de un lado como de otro-, que ya es parte de la estructura de comunicación social y política de hoy en dia.
Por qué una cosa es explicar por qué alguien comete un crimen; otra muy distinta es convertir esa explicación en una absolución moral.
Y lo más surrealista de todo este caso, es que aun habiendo pruebas fehacientes de su culpabilidad, aun con el reconocimiento de culpabilidad de la propia acusada, los testimonios de los médicos refutando la defensa basada en la enajenación mental de la juzgada.
El juicio finalizo el 4 de septiembre de 2026 sin veredicto claro después de siete días de deliberaciones por parte del jurado y sin llegar a una condena, abierto a un segundo juicio.
Pero otra pregunta me ronda por la mente.
¿Tan polarizada y intoxicada esta nuestra sociedad que somos incapaces de ni siquiera juzgar y condenar un caso de asesinato y encima el de tres pobres niños indefensos?
Existen errores judiciales pero esto no es un error, este caso no solo representa el estado de la justicia norteamericana, sino el momento actual que vive su (nuestra) sociedad a nivel mundial.
Porque cuando me refiero al “talento” de la señora Clancy, me refiero a la capacidad que tiene esta persona aprovechándose del contexto cultural dominante para apoderarse del relato, eludiendo sus acciones y responsabilidades con la excusa de la debilidad de un sistema médico y social que supuestamente se negó a tratarla y por supuesto un marido ausente que le dejo toda la carga psicológica de la maternidad.
Las victimas no importan, solo importa el victimario.
La misma lógica mediática que imperaron en juicios de legendarios asesinos como Ted Bundy, Aileen Wuornos o Lizzie Borden o como se representa perfectamente en películas como NaturalBornKillers. “Lo importante no es lo que cuentas, sino el cómo”
Hemos pasado de considerar a Clancy una asesina a una heroína feminista, sin ni siquiera preguntarnos por qué. Eso es lo que me da miedo.
Porque al final de la prensa, de los acusados, de los padres, de las manifestantes, de los políticos, los abogados, los jueces, al final solo quedan la desaparición de tres niños pequeños.
Pero eso no da likes, ¿verdad?
Comentarios