Ediciones:

Seguir en Discover

editorial

Editorial | Los dirigentes políticos deben evitar el envilecimiento del debate político a causa de una tragedia

Tras el terrible espectáculo que fue la dana, y un periodo inicial tras el accidente de Adamuz en el que hubo cierta paz, la política española debe dirigirse al debate sosegado en situaciones como la de Almería

  • Juanma Moreno, con el consejero Antonio Sanz y el delegado del Gobierno de España en Andalucía, Pedro Fernández. -

Almería fue en la noche de jueves epicentro de una tragedia, con uno de los peores balances de muertes en un incendio forestal en España. Y corresponde a la administración realizar las labores necesarias para evitar en la medida de lo posible que este tipo de situciones se den. Es sabido que en ocasiones son tragedias inevitables, y en otras no.

En un caso como el de los incendios forestales, inciden varias administraciones públicas. Desde ayuntamientos con planes de autoprotección, hasta las competencias de las comunidades autónomas en prevención y extinción, o los marcos legales del poder legislativo. Es decir, que de una manera o de otra, en cada caso se dan responsabilidades de un partido o de otro. 

Los profesionales del Plan Infoca llevan tiempo exigiendo mejoras de todo tipo. Desde reivindicaciones laborales hasta de incrementos de plantilla, de medios, o de funciones. Los bomberos forestales deben tener continuidad no solo por su dignidad profesional, sino también porque deben encargarse de labores preventivas en épocas de bajo riesgo de incendios forestales.

Por todo ello, el debate público, la petición de mejoras o la necesidad de dar explicaciones sobre lo ocurrido es parte fundamental del día posterior a la extinción del fuego. Pero eso no justifica las salidas de tono, los insultos, los juicios realizados a la ligera, la falta de rigor en las afirmaciones, los prejuicios partidistas...

Ya en las primeras horas de este viernes se han enzarzado dirigentes políticos a nivel estatal a cuenta del incendio de Almería. Miguel Tellado, Montse Mínguez o todo un ministro como Óscar Puente han caído en un terrible envilecimiento del debate público. No es momento, con la tristeza a flor de piel, para actuar así.

Del otro lado, se han dado varias imágenes que sí invitan a cierto optimismo sobre el respeto a la víctimas o al debate. María Jesús Montero, líder del PSOE andaluz, afirmaba que ya habrá tiempo de cualquier debate. El mero hecho de postergarlo mejora la calidad de ese futuro debate. De otro lado, el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, ha arrimado el hombro en el Puesto de Mando Avanzado. Esos gestos están siendo respondidos con el mismo talante desde el PP en Andalucía. Tampoco ha habido salidas de tono en el resto de partidos del arco parlamentario andaluz. Así debe ser.

Seguro que hay preguntas legítimas, pero reducir la tragedia al envío del Es-Alert, por ejemplo, como decía para confrontar Mínguez, portavoz del PSOE que comparó lo ocurrido con la dana de Valencia, es un desatino y cabe preguntarse sobre las verdaderas intenciones: ¿buscar la verdad o buscar rédito político? Hay una respuesta coherente con base técnica sobre la decisión de no emitir ese mensaje de alerta, y llegado el caso podrán elevarse informes o contrainformes sobre la mejor decisión. 

Hay pocas certezas en este momento. No puede saberse todo en profundidad en este momento. El mero hecho de responsabilizar a nadie con esta ligereza es mal síntoma. Que cunda el ejemplo que hasta ahora están dando los partidos en Andalucía: mesura, prudencia. Llegado el momento, podrá debatirse todo, constructivamente. Para evitar otros casos como el de Almería. Que es lo verdaderamente importante. 

Almería fue en la noche de jueves epicentro de una tragedia, con uno de los peores balances de muertes en un incendio forestal en España. Y corresponde a la administración realizar las labores necesarias para evitar en la medida de lo posible que este tipo de situciones se den. Es sabido que en ocasiones son tragedias inevitables, y en otras no.

En un caso como el de los incendios forestales, inciden varias administraciones públicas. Desde ayuntamientos con planes de autoprotección, hasta las competencias de las comunidades autónomas en prevención y extinción, o los marcos legales del poder legislativo. Es decir, que de una manera o de otra, en cada caso se dan responsabilidades de un partido o de otro. 

Los profesionales del Plan Infoca llevan tiempo exigiendo mejoras de todo tipo. Desde reivindicaciones laborales hasta de incrementos de plantilla, de medios, o de funciones. Los bomberos forestales deben tener continuidad no solo por su dignidad profesional, sino también porque deben encargarse de labores preventivas en épocas de bajo riesgo de incendios forestales.

Por todo ello, el debate público, la petición de mejoras o la necesidad de dar explicaciones sobre lo ocurrido es parte fundamental del día posterior a la extinción del fuego. Pero eso no justifica las salidas de tono, los insultos, los juicios realizados a la ligera, la falta de rigor en las afirmaciones, los prejuicios partidistas...

Ya en las primeras horas de este viernes se han enzarzado dirigentes políticos a nivel estatal a cuenta del incendio de Almería. Miguel Tellado, Montse Mínguez o todo un ministro como Óscar Puente han caído en un terrible envilecimiento del debate público. No es momento, con la tristeza a flor de piel, para actuar así.

Del otro lado, se han dado varias imágenes que sí invitan a cierto optimismo sobre el respeto a la víctimas o al debate. María Jesús Montero, líder del PSOE andaluz, afirmaba que ya habrá tiempo de cualquier debate. El mero hecho de postergarlo mejora la calidad de ese futuro debate. De otro lado, el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, ha arrimado el hombro en el Puesto de Mando Avanzado. Esos gestos están siendo respondidos con el mismo talante desde el PP en Andalucía. Tampoco ha habido salidas de tono en el resto de partidos del arco parlamentario andaluz. Así debe ser.

Seguro que hay preguntas legítimas, pero reducir la tragedia al envío del Es-Alert, por ejemplo, como decía para confrontar Mínguez, portavoz del PSOE que comparó lo ocurrido con la dana de Valencia, es un desatino y cabe preguntarse sobre las verdaderas intenciones: ¿buscar la verdad o buscar rédito político? Hay una respuesta coherente con base técnica sobre la decisión de no emitir ese mensaje de alerta, y llegado el caso podrán elevarse informes o contrainformes sobre la mejor decisión. 

Hay pocas certezas en este momento. No puede saberse todo en profundidad en este momento. El mero hecho de responsabilizar a nadie con esta ligereza es mal síntoma. Que cunda el ejemplo que hasta ahora están dando los partidos en Andalucía: mesura, prudencia. Llegado el momento, podrá debatirse todo, constructivamente. Para evitar otros casos como el de Almería. Que es lo verdaderamente importante. 

Comentarios