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Mariana, desahuciada en Dos Hermanas hace cinco meses siendo víctima de violencia de género: "Duermo cada noche en un sitio distinto"

Sus dos hijos, de 10 y 20 años, duermen en casa de conocidos aunque su madre insiste en que no pueden estar pidiendo favores siempre

  • Manifestación en Sevilla por el derecho a la vivienda. -

El caso de Maricarmen ha sacudido todo el país. Tal es así que el desahucio de esta madrileña ha terminado en una convocatoria de elecciones generales por el rechazo del Congreso de los Diputados a dos reales decretos sobre vivienda. Antes de esto, miles de ciudadanos han acampado en plazas de toda España para pedir soluciones para el primer problema que tiene la ciudadanía según los datos del CIS.

Sin embargo, el caso de Maricarmen no es el primero ni será el último. Los desahucios se suceden en el país y muchos de ellos se llevan a cabo sin alternativa habitacional. Mariana (nombre ficticio) es una de las mujeres que ha vivido esta situación y que aún sufre las consecuencias. Aunque es de Rumanía, lleva más de dos décadas en España. El pasado mes de mayo fue desahuciada por un fondo de inversión por no poder pagar el alquiler y aún no cuenta con alternativa habitacional. Su caso es especialmente significativo porque es una mujer víctima de violencia de género con un menor a cargo. "Fui a los servicios sociales antes de que pasara para buscar opciones pero no ha habido manera. Tampoco por mi cuenta".

Mariana estuvo viviendo 20 años con el padre de sus hijos. Sin embargo, en los últimos años la convivencia fue insoportable. "Hacía muchas cosas que no eran normales porque tomaba drogas, así que decidí separarme", comenta a lavozdelsur.es. No era la primera vez que lo intentaba, pero en esa segunda ocasió lo consiguió. En 2024, que fue cuando ocurrió todo esto, también puso la denuncia por violencia de género. Desde entonces no cobra manutención. Sus ingresos, desde hace tres meses, son los 714 euros del Ingreso Mínimo Vital. A su cargo, un menor de 10 años y una hija de 20 años que siguen estudiando pese a no tener un hogar. Cuando le concedieron la ayuda asegura que intentó negociar con el fondo para volver a su vivienda "pero ya no quisieron".

Cada noche en un lugar distinto

"Estamos en la calle", dice. Este domingo han podido pasar la noche en casa de una de sus amigas. "Pero esta noche no sé lo que voy a hacer. Cada día dormimos en un sitio distinto", reconoce. Aunque Mariana ha tenido que dormir en la calle o en un coche, a sus hijos no los ha dejado y siempre ha conseguido que alguien les acoja. En estas circunstancias, Mariana denuncia abandono institucional.

"Necesito una solución habitacional, no tengo dinero para alquilar por mi cuenta", apunta. Mientras, está a la espera de que el Ayuntamiento le pueda adjudicar uno de los pisos que repartirá el próximo año. "Yo no quiero que mis hijos estén en la calle, pero necesito una solución. Ellos se quedan con conocidos, pero no podemos abusar de favores. Además necesitan estabilidad para hacer los deberes y seguir con sus estudios", lamenta.

El caso de Maricarmen ha sacudido todo el país. Tal es así que el desahucio de esta madrileña ha terminado en una convocatoria de elecciones generales por el rechazo del Congreso de los Diputados a dos reales decretos sobre vivienda. Antes de esto, miles de ciudadanos han acampado en plazas de toda España para pedir soluciones para el primer problema que tiene la ciudadanía según los datos del CIS.

Sin embargo, el caso de Maricarmen no es el primero ni será el último. Los desahucios se suceden en el país y muchos de ellos se llevan a cabo sin alternativa habitacional. Mariana (nombre ficticio) es una de las mujeres que ha vivido esta situación y que aún sufre las consecuencias. Aunque es de Rumanía, lleva más de dos décadas en España. El pasado mes de mayo fue desahuciada por un fondo de inversión por no poder pagar el alquiler y aún no cuenta con alternativa habitacional. Su caso es especialmente significativo porque es una mujer víctima de violencia de género con un menor a cargo. "Fui a los servicios sociales antes de que pasara para buscar opciones pero no ha habido manera. Tampoco por mi cuenta".

Mariana estuvo viviendo 20 años con el padre de sus hijos. Sin embargo, en los últimos años la convivencia fue insoportable. "Hacía muchas cosas que no eran normales porque tomaba drogas, así que decidí separarme", comenta a lavozdelsur.es. No era la primera vez que lo intentaba, pero en esa segunda ocasió lo consiguió. En 2024, que fue cuando ocurrió todo esto, también puso la denuncia por violencia de género. Desde entonces no cobra manutención. Sus ingresos, desde hace tres meses, son los 714 euros del Ingreso Mínimo Vital. A su cargo, un menor de 10 años y una hija de 20 años que siguen estudiando pese a no tener un hogar. Cuando le concedieron la ayuda asegura que intentó negociar con el fondo para volver a su vivienda "pero ya no quisieron".

Cada noche en un lugar distinto

"Estamos en la calle", dice. Este domingo han podido pasar la noche en casa de una de sus amigas. "Pero esta noche no sé lo que voy a hacer. Cada día dormimos en un sitio distinto", reconoce. Aunque Mariana ha tenido que dormir en la calle o en un coche, a sus hijos no los ha dejado y siempre ha conseguido que alguien les acoja. En estas circunstancias, Mariana denuncia abandono institucional.

"Necesito una solución habitacional, no tengo dinero para alquilar por mi cuenta", apunta. Mientras, está a la espera de que el Ayuntamiento le pueda adjudicar uno de los pisos que repartirá el próximo año. "Yo no quiero que mis hijos estén en la calle, pero necesito una solución. Ellos se quedan con conocidos, pero no podemos abusar de favores. Además necesitan estabilidad para hacer los deberes y seguir con sus estudios", lamenta.

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