La Junta de Andalucía ha incrementado en 13 nuevos altos cargos los 301 que ya existían en la pasada legislatura en el Gobierno de Moreno Bonilla. Y de esos 13 nuevos altos cargos van a ser 11 los que se integren en la macroconsejería de Vox que va a liderar el candidato Gavira, el mismo que ha estado pregonando el fin de los chiringuitos políticos hasta que les ha tocado a ellos disfrutarlos.
A la macroconsejería de Gavira se le conoce ya en el corralito mediático sevillano como la 'santísima trinidad' por aquello de que en realidad son tres en una y a ti te encontré en la calle. De ahí que sean cinco las secretarías generales que van a depender del historiador negacionista de las tres culturas y seguidor fiel de las reconquistas, las pasadas y las todavía pendientes a su leal saber y entender. Nada me atrae más que la idea de un viceconsejero autonómico que se proclama abiertamente anti autonomías y que va a tener entre sus competencias la justicia andaluza, la desregulación y la eficiencia, el programa es de los que auguran un “no hay entradas” permanente.
También van a ser seis las direcciones generales bajo mandato del exterminador de chiringuitos Gavira y un sinfín de Consejos y Comisiones Mixtas, amén de la Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, una magnífica oportunidad de ver al viceconsejero Sánchez Saus en el papel del hombre que susurraba a los caballos les intente convencer de que el estado de las autonomías no sirve para la unidad de España, un tema que preocupa profundamente a los ejemplares equinos del territorio andaluz. También corresponde a la triconsejería de Gavira la Empresa pública para la gestión del
Turismo, oportunidad incomparable para brillar con luz propia en el próximo Fitur y la Sociedad Red de Villas Turísticas de Andalucía, un remanso de paz para que el guerrero Abascal puede descansar de sus cruzadas contra el infiel.
Pues visto lo visto no cabe duda que la tarea desreguladora y simplificadora debería empezar por su propia triconsejería por aquello tan socorrido de que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. Ay, Juanma, con lo fácil que hubiera sido repetir elecciones…
La Junta de Andalucía ha incrementado en 13 nuevos altos cargos los 301 que ya existían en la pasada legislatura en el Gobierno de Moreno Bonilla. Y de esos 13 nuevos altos cargos van a ser 11 los que se integren en la macroconsejería de Vox que va a liderar el candidato Gavira, el mismo que ha estado pregonando el fin de los chiringuitos políticos hasta que les ha tocado a ellos disfrutarlos.
A la macroconsejería de Gavira se le conoce ya en el corralito mediático sevillano como la 'santísima trinidad' por aquello de que en realidad son tres en una y a ti te encontré en la calle. De ahí que sean cinco las secretarías generales que van a depender del historiador negacionista de las tres culturas y seguidor fiel de las reconquistas, las pasadas y las todavía pendientes a su leal saber y entender. Nada me atrae más que la idea de un viceconsejero autonómico que se proclama abiertamente anti autonomías y que va a tener entre sus competencias la justicia andaluza, la desregulación y la eficiencia, el programa es de los que auguran un “no hay entradas” permanente.
También van a ser seis las direcciones generales bajo mandato del exterminador de chiringuitos Gavira y un sinfín de Consejos y Comisiones Mixtas, amén de la Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, una magnífica oportunidad de ver al viceconsejero Sánchez Saus en el papel del hombre que susurraba a los caballos les intente convencer de que el estado de las autonomías no sirve para la unidad de España, un tema que preocupa profundamente a los ejemplares equinos del territorio andaluz. También corresponde a la triconsejería de Gavira la Empresa pública para la gestión del
Turismo, oportunidad incomparable para brillar con luz propia en el próximo Fitur y la Sociedad Red de Villas Turísticas de Andalucía, un remanso de paz para que el guerrero Abascal puede descansar de sus cruzadas contra el infiel.
Pues visto lo visto no cabe duda que la tarea desreguladora y simplificadora debería empezar por su propia triconsejería por aquello tan socorrido de que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. Ay, Juanma, con lo fácil que hubiera sido repetir elecciones…
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