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¿Los andaluces son de derechas?

  • Una mujer votando, durante unas pasadas elecciones. -

Según los sondeos las elecciones de hoy en Andalucía darán la victoria al PP, una subida de Vox y bajadas para el PSOE. De ser así, el resultado de los demás partidos será muy respetable pero también irrelevante, si bien es positivo que la izquierda siga ahí reivindicando el amor al prójimo y de esa forma se lo ahorre a los representantes de la religión católica a la que tanto repudia en un acto de torpeza histórica y estratégica muy considerable cuando en la práctica lo que hace es predicar sobre bases místicas, algo que ya se ha puesto de relieve en algunos textos. Ejemplo: 

“Si queremos entender el comunismo es mejor verlo como una forma de religión que como un sistema político ateo…El comunismo ha sido considerado por pensadores como Raymond Aron y algunos autores alemanes como una especie de sustituto de la religión, o una pseudo-religión, tal vez una parodia. Reconocen que tiene un parecido a una religión, pero nada más. Para mí, por otro lado, el comunismo era en realidad una auténtica religión, quizás la más importante del siglo XX” (Michail Ryklin). 

Mamas y hospitales

La llamada izquierda española es semejante a lo que acaba de indicar Ryklyn. En la precampaña y en la campaña electoral, cada “loco” nos ha estado adoctrinando con su tema. Y así seguirán. Para el PSOE los comicios han sido una reivindicación de lo público, empezando por el tratamiento del cáncer de mama, temática trágica y al mismo tiempo un buen gancho emocional. A ello se han unido sus satélites. 

Al PP ya sabemos que se lo han puesto “a huevo” para que pregone que Andalucía no tiene trato fiscal especial como Cataluña y la segunda culpable del hecho después del presidente monclovita es la mandada María Jesús Montero que miren si es buena y ama a Andalucía que por su tierra y olé ha abandonado toda una capital de España en la que ejercía como vicepresidenta y ministra de Hacienda para venirse al sur que también existe. 

  • Concentración en Jerez por los cribados.
  • -

Por supuesto, como añadiré más adelante, le han recordado que el asunto del descuido a las enfermas de cáncer de mama empezó siendo ella miembro -bueno, miembra- del gobierno andaluz y eso lo comprobé yo mismo en mi cercanía familiar. Desde 1982, el PSOE ha dotado a Andalucía de numerosos centros sanitarios, sin duda. Pero en esto del cáncer, en 2007, en Sevilla, se cargó un hospital no solamente centrado en asuntos oncológicos sino que sus sanitarios eran auténticos ejemplos de vocación. Me refiero al Hospital Duque del Infantado. 

En ese hospital cuidaron a mi padre del cáncer que terminó con su vida a los 61 años, ya he vivido diez años más que tú, papá, mira que mamá te decía: “Juanito, no fumes tanto que te vas a buscar lo que no tienes”. No sé si fue por el tabaco, el caso es que te llegó el cáncer con metástasis incluida. Por esas mismas fechas Santiago Carrillo no se quitaba el pitillo de los labios y así llevaba desde siempre, con sus Gitanes y otras marcas fuma que te fuma y se murió con 97 años. Por lo menos, papá, me queda el recuerdo de una medicina a la que echo muchísimo de menos: la vocacional, la que se queja, sí, pero no se degrada humanamente. Y queda en mi memoria el recuerdo de un médico al que también nombra Antonio Burgos en uno de sus recuadros: el doctor don Emilio Fernández, no sé qué habrá sido de él, le mando un abrazo esté donde esté.

Aquel Pabellón Vasco

Burgos escribió en ABC, 2011: “Se escribe Hospital Duques del Infantado, pero en sevillano antiguo se pronuncia Pabellón Vasco. Lo fue en la Exposición Iberoamericana de 1929”. Y también: “Entrañable y casi familiar hospital, que no tiene nada que ver con la masificación de enfermos por los pasillos. Hospital humanísimo. No he visto mayor delicadeza y dedicación con los enfermos, más cuidados personalizados ante su clínica en los momentos finales de la vida, frente a esa fría Medicina de la dictadura del protocolo, donde no miran a los pacientes, sólo ven sus análisis y radiografías. El excepcional personal del Duques del Infantado, que simbolizo en el doctor don Emilio Fernández Bautista, tiene una infinita delicadeza tanto para los enfermos como para sus familiares”.  

Lo del protocolo sigue, corregido y aumentado, por mucho socialismo que haya pasado por el gobierno de la Junta de Andalucía -coaligado el PSOE en dos ocasiones, una con IU y otra con el Partido Andalucista, ambos desaparecidos o casi- y a pesar de la llegada de las derechas de centro, liberales o extremas. ¿Qué ha pasado? Todos lo sabemos, pero no se puede decir en su integridad, la fachosfera, a callar. 

  • El Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, en una imagen reciente.
  • -

Años antes de lo que afirmaba Burgos, CCOO denunciaba, en 2007, según despacho de la agencia Europa Press: “El sindicato CC.OO. criticó hoy el "progresivo desmantelamiento" que viene sufriendo el Hospital Duque del Infantado de Sevilla, una situación que achacó a la política que desde la dirección del Virgen del Rocío -centro del que depende el Duque del Infantado-, viene realizando "desde hace unos años y con la excusa de que algún día el hospital se trasladará a las instalaciones del antiguo Hospital Militar".

La paradoja es que en 2007 no estaban ni la derecha ni la extrema derecha en el poder andaluz de la Junta y que el antiguo Hospital Militar lo inauguró el PP de Juanma Moreno en 2021 con el nombre Hospital Muñoz Cariñanos, médico otorrino y militar asesinado por ETA en el año 2000 en su consulta sevillana. 

Fuego cruzado mediático

La inauguración fue un golpe considerable para la izquierda, por eso el diario El País, por ejemplo, intentó restarle importancia al evento. Eva Saiz escribió el 13 de febrero de 2026 un texto con el que el diario del Grupo Prisa se sumaba a la campaña electoral de María Jesús Montero. Titular: “El Hospital Militar de Sevilla, inaugurado cuatro veces, sigue con pocos pacientes y se usa como plató de cine”. Subtítulo: “El centro hospitalario, con las UCI cerradas y sin plantilla propia, sirve de escenario para rodajes que prefieren grabar allí porque tienen espacio y apenas hay movimiento de pacientes”.  

Claro que ABC acaba de contraatacar esta misma semana con una información firmada por Jaime Parejo: “El Hospital Militar de Sevilla duplica su actividad y alcanza ya los 738 profesionales” (titular). “El Muñoz Cariñanos, reinaugurado hace cinco años tras décadas de abandono por el Gobierno socialista, aumenta las consultas y triplica sus pruebas diagnósticas en el último año” (subtítulo). 

¡Qué poca vergüenza tiene la derecha! ¡Hay que ver cómo tira el dinero de todos y todas!, parece que quiere decir El País. Alto ahí que eso es una desinformación, creo que replica ABC.  Lo que yo me pregunto es: si los sondeos tienen razón y la derecha es así de perversa con lo público -para un hospital que abre lo usa de plató- y ha dejado a miles de mujeres en la estacada con cánceres de mamas, en manos de la muerte o a las puertas de ella, ¿por qué la gente va a votar hoy por la derecha y hasta por lo peor de lo peor: ¡por el fascismo!?

¿Han perdido la sensatez muchos electores?

¿Quién o qué es o son los culpables de esta anomalía mental de los electores? En teoría, la izquierda tiene razón, lo público siempre ha sido asunto de la izquierda y es evidente que si se pide cita al médico -no sólo en la pública sino en la privada en la que se está apuntando mucho personal- te remiten para meses después e incluso para cuando te hayas muerto (menos meses en la privada, desde luego, pero la privada no te cubre tanto como la pública). Entonces, ¿es que el pueblo andaluz se ha vuelto idiota? Si pierde la señora Montero y de vicepresidenta en los madriles pasa a ser portavoza de la oposición en la ciudad de la gracia, ¿les va a decir esta noche y días sucesivos a sus no votantes que son unos papafritas? No lo creo, aquí el único que reñía a sus partidarios y no partidarios era Julio Anguita, la Montero se limita a aplaudir a don Pedro cuando al presidente le da por meditar en el monasterio de La Moncloa. Bueno, y siempre, cada cual tiene una misión en la vida.

Puntualicemos, ¿lo público siempre ha sido asunto de la izquierda? No. Entre 1883 y 1889 la legislación social del primer ministro Alemán Otto Von Bismarck puso en marcha tres medidas: el seguro de accidentes, la pensión por discapacidad y la pensión por jubilación a partir de los 70 años, cuando la esperanza media de vida al nacer apenas superaba los 40 años, frente a los más de 80 años de hoy en día. Ya en los años 40 del siglo XX, el liberal humanista Keynes -que rechazó el socialismo y el comunismo- fue partidario del gasto público, de los impuestos, y contrario al despido de trabajadores con el fin de aumentar ganancias.

De sobra es sabido que la socialdemocracia es un capitalismo bis corregido y hasta celebrado por el sistema, antes y ahora. El PSOE -tolerado por el franquismo en la Transición antes que el resto de la izquierda- se las pasa moradas para contentar a Podemos, a Sumar y a Bildu, por eso aparece poco por Las Cortes. Ni criticar a Trump ni estar contra la guerra son posiciones exclusivas de la izquierda. Y otro asunto actual: la universidad pública lleva infra financiada bastantes años desde la derecha y desde la izquierda. 

La universidad y sus dineros

La financiación que las universidades públicas reciben de las administraciones cayó 14 puntos porcentuales en términos reales desde el año 2009, según CC.OO. La financiación les llega sobre todo desde los gobiernos autonómicos (un 66 por ciento, aproximadamente). Pero en 2009 no gobernaba la derecha en Andalucía que no llegó a San Telmo hasta 2018. Una vez la derecha en el poder, se queja la izquierda de que se conceden muchas universidades privadas y eso va contra la cohesión y la igualdad social, cree el sindicato. 

En 30 años, España ha creado 42 universidades privadas, la mitad en Madrid.  Y públicas, desde 1991, sólo 14. En Andalucía el PP se ha dado prisa, cinco universidades privadas en dos legislaturas. Pero, vamos a ver, ¿no hemos quedado en que la derecha es la que impulsa las privatizaciones? Entonces, ¿de qué nos sorprendemos? Los andaluces votan derechas, las universidades privadas y todo lo privado crece.

En Sevilla me ha parecido ver con cierta claridad la entrada de este tema en la campaña. La rectora de mi empresa, Universidad de Sevilla, doctora Carmen Vargas, empieza quejándose del dinero y apuntando a la Junta. En menos de veinticuatro horas puntualiza sus declaraciones y rebaja su “agresividad”. ¿Qué pasó? ¿Llamada a orden? Pero el asunto lo retoma CC.OO. Casi de inmediato, la candidata Montero y después comienzan las movilizaciones contra la Junta. Tiene sentido, ¿no? Los viejos profesores y periodistas somos muy mal pensados, no hay que echarnos cuenta.   

Credibilidad y autocrítica

La pregunta que tiene que hacerse la izquierda es qué ha hecho ella para que los andaluces se hayan vuelto de derechas desde hace tres legislaturas. La respuesta está en la tremenda frase de Nietzsche: "Lo que me preocupa no es que hayas mentido, sino que, en adelante, no podré creer en ti". En eso es lo que, modestamente, creo que debe centrarse el “progresismo”, en que, por mucho que desee ser el poseedor de la verdad pública y de lo público, su situación es la que es: ha perdido del todo la credibilidad no sólo ante los liberal-conservadores y lo que ha bautizado como el fascismo sino también ante un buen número de “progresistas” que pueden dudar y mucho apoyar a Montero si se creen este otro titular de ABC, en reciente información de Rafael Aguilar

“Condenan al SAS por la muerte de una paciente de cáncer tras un fallo en los cribados de mama de la época de Montero como consejera” (titular). «La omisión de una prueba diagnóstica recomendada médicamente originó un retraso en el diagnóstico que disminuyó las posibilidades de supervivencia», dice la sentencia” (subtítulo).  

Aunque como buen creyente en lo celestial el progresismo afirmará que eso es un bulo o que es faso, me parece que ya podría comenzar a desarrollar una nueva autocrítica la izquierda, si es que sabe qué es eso, puesto que, en efecto, la mayor parte de los andaluces que acudan hoy a las urnas, repito, según todos los sondeos, van a votar a la derecha y si antes con el PSOE eran de izquierdas ahora son de derechas y además muchos de ellos de la derecha más extrema. O de nada. No lo tienen tan difícil las izquierdas, pero este personal “progresista” está tan a gusto en su eterno debate que le es más cómodo seguir con el discurso del fascismo y demás coartadas con las que engañarse a sí mismo y proseguir existiendo gracias al sistema que les permite discutir al tiempo que se divierte viéndolos y les gana las elecciones.  

Según los sondeos las elecciones de hoy en Andalucía darán la victoria al PP, una subida de Vox y bajadas para el PSOE. De ser así, el resultado de los demás partidos será muy respetable pero también irrelevante, si bien es positivo que la izquierda siga ahí reivindicando el amor al prójimo y de esa forma se lo ahorre a los representantes de la religión católica a la que tanto repudia en un acto de torpeza histórica y estratégica muy considerable cuando en la práctica lo que hace es predicar sobre bases místicas, algo que ya se ha puesto de relieve en algunos textos. Ejemplo: 

“Si queremos entender el comunismo es mejor verlo como una forma de religión que como un sistema político ateo…El comunismo ha sido considerado por pensadores como Raymond Aron y algunos autores alemanes como una especie de sustituto de la religión, o una pseudo-religión, tal vez una parodia. Reconocen que tiene un parecido a una religión, pero nada más. Para mí, por otro lado, el comunismo era en realidad una auténtica religión, quizás la más importante del siglo XX” (Michail Ryklin). 

Mamas y hospitales

La llamada izquierda española es semejante a lo que acaba de indicar Ryklyn. En la precampaña y en la campaña electoral, cada “loco” nos ha estado adoctrinando con su tema. Y así seguirán. Para el PSOE los comicios han sido una reivindicación de lo público, empezando por el tratamiento del cáncer de mama, temática trágica y al mismo tiempo un buen gancho emocional. A ello se han unido sus satélites. 

Al PP ya sabemos que se lo han puesto “a huevo” para que pregone que Andalucía no tiene trato fiscal especial como Cataluña y la segunda culpable del hecho después del presidente monclovita es la mandada María Jesús Montero que miren si es buena y ama a Andalucía que por su tierra y olé ha abandonado toda una capital de España en la que ejercía como vicepresidenta y ministra de Hacienda para venirse al sur que también existe. 

  • Concentración en Jerez por los cribados.
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Por supuesto, como añadiré más adelante, le han recordado que el asunto del descuido a las enfermas de cáncer de mama empezó siendo ella miembro -bueno, miembra- del gobierno andaluz y eso lo comprobé yo mismo en mi cercanía familiar. Desde 1982, el PSOE ha dotado a Andalucía de numerosos centros sanitarios, sin duda. Pero en esto del cáncer, en 2007, en Sevilla, se cargó un hospital no solamente centrado en asuntos oncológicos sino que sus sanitarios eran auténticos ejemplos de vocación. Me refiero al Hospital Duque del Infantado. 

En ese hospital cuidaron a mi padre del cáncer que terminó con su vida a los 61 años, ya he vivido diez años más que tú, papá, mira que mamá te decía: “Juanito, no fumes tanto que te vas a buscar lo que no tienes”. No sé si fue por el tabaco, el caso es que te llegó el cáncer con metástasis incluida. Por esas mismas fechas Santiago Carrillo no se quitaba el pitillo de los labios y así llevaba desde siempre, con sus Gitanes y otras marcas fuma que te fuma y se murió con 97 años. Por lo menos, papá, me queda el recuerdo de una medicina a la que echo muchísimo de menos: la vocacional, la que se queja, sí, pero no se degrada humanamente. Y queda en mi memoria el recuerdo de un médico al que también nombra Antonio Burgos en uno de sus recuadros: el doctor don Emilio Fernández, no sé qué habrá sido de él, le mando un abrazo esté donde esté.

Aquel Pabellón Vasco

Burgos escribió en ABC, 2011: “Se escribe Hospital Duques del Infantado, pero en sevillano antiguo se pronuncia Pabellón Vasco. Lo fue en la Exposición Iberoamericana de 1929”. Y también: “Entrañable y casi familiar hospital, que no tiene nada que ver con la masificación de enfermos por los pasillos. Hospital humanísimo. No he visto mayor delicadeza y dedicación con los enfermos, más cuidados personalizados ante su clínica en los momentos finales de la vida, frente a esa fría Medicina de la dictadura del protocolo, donde no miran a los pacientes, sólo ven sus análisis y radiografías. El excepcional personal del Duques del Infantado, que simbolizo en el doctor don Emilio Fernández Bautista, tiene una infinita delicadeza tanto para los enfermos como para sus familiares”.  

Lo del protocolo sigue, corregido y aumentado, por mucho socialismo que haya pasado por el gobierno de la Junta de Andalucía -coaligado el PSOE en dos ocasiones, una con IU y otra con el Partido Andalucista, ambos desaparecidos o casi- y a pesar de la llegada de las derechas de centro, liberales o extremas. ¿Qué ha pasado? Todos lo sabemos, pero no se puede decir en su integridad, la fachosfera, a callar. 

  • El Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, en una imagen reciente.
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Años antes de lo que afirmaba Burgos, CCOO denunciaba, en 2007, según despacho de la agencia Europa Press: “El sindicato CC.OO. criticó hoy el "progresivo desmantelamiento" que viene sufriendo el Hospital Duque del Infantado de Sevilla, una situación que achacó a la política que desde la dirección del Virgen del Rocío -centro del que depende el Duque del Infantado-, viene realizando "desde hace unos años y con la excusa de que algún día el hospital se trasladará a las instalaciones del antiguo Hospital Militar".

La paradoja es que en 2007 no estaban ni la derecha ni la extrema derecha en el poder andaluz de la Junta y que el antiguo Hospital Militar lo inauguró el PP de Juanma Moreno en 2021 con el nombre Hospital Muñoz Cariñanos, médico otorrino y militar asesinado por ETA en el año 2000 en su consulta sevillana. 

Fuego cruzado mediático

La inauguración fue un golpe considerable para la izquierda, por eso el diario El País, por ejemplo, intentó restarle importancia al evento. Eva Saiz escribió el 13 de febrero de 2026 un texto con el que el diario del Grupo Prisa se sumaba a la campaña electoral de María Jesús Montero. Titular: “El Hospital Militar de Sevilla, inaugurado cuatro veces, sigue con pocos pacientes y se usa como plató de cine”. Subtítulo: “El centro hospitalario, con las UCI cerradas y sin plantilla propia, sirve de escenario para rodajes que prefieren grabar allí porque tienen espacio y apenas hay movimiento de pacientes”.  

Claro que ABC acaba de contraatacar esta misma semana con una información firmada por Jaime Parejo: “El Hospital Militar de Sevilla duplica su actividad y alcanza ya los 738 profesionales” (titular). “El Muñoz Cariñanos, reinaugurado hace cinco años tras décadas de abandono por el Gobierno socialista, aumenta las consultas y triplica sus pruebas diagnósticas en el último año” (subtítulo). 

¡Qué poca vergüenza tiene la derecha! ¡Hay que ver cómo tira el dinero de todos y todas!, parece que quiere decir El País. Alto ahí que eso es una desinformación, creo que replica ABC.  Lo que yo me pregunto es: si los sondeos tienen razón y la derecha es así de perversa con lo público -para un hospital que abre lo usa de plató- y ha dejado a miles de mujeres en la estacada con cánceres de mamas, en manos de la muerte o a las puertas de ella, ¿por qué la gente va a votar hoy por la derecha y hasta por lo peor de lo peor: ¡por el fascismo!?

¿Han perdido la sensatez muchos electores?

¿Quién o qué es o son los culpables de esta anomalía mental de los electores? En teoría, la izquierda tiene razón, lo público siempre ha sido asunto de la izquierda y es evidente que si se pide cita al médico -no sólo en la pública sino en la privada en la que se está apuntando mucho personal- te remiten para meses después e incluso para cuando te hayas muerto (menos meses en la privada, desde luego, pero la privada no te cubre tanto como la pública). Entonces, ¿es que el pueblo andaluz se ha vuelto idiota? Si pierde la señora Montero y de vicepresidenta en los madriles pasa a ser portavoza de la oposición en la ciudad de la gracia, ¿les va a decir esta noche y días sucesivos a sus no votantes que son unos papafritas? No lo creo, aquí el único que reñía a sus partidarios y no partidarios era Julio Anguita, la Montero se limita a aplaudir a don Pedro cuando al presidente le da por meditar en el monasterio de La Moncloa. Bueno, y siempre, cada cual tiene una misión en la vida.

Puntualicemos, ¿lo público siempre ha sido asunto de la izquierda? No. Entre 1883 y 1889 la legislación social del primer ministro Alemán Otto Von Bismarck puso en marcha tres medidas: el seguro de accidentes, la pensión por discapacidad y la pensión por jubilación a partir de los 70 años, cuando la esperanza media de vida al nacer apenas superaba los 40 años, frente a los más de 80 años de hoy en día. Ya en los años 40 del siglo XX, el liberal humanista Keynes -que rechazó el socialismo y el comunismo- fue partidario del gasto público, de los impuestos, y contrario al despido de trabajadores con el fin de aumentar ganancias.

De sobra es sabido que la socialdemocracia es un capitalismo bis corregido y hasta celebrado por el sistema, antes y ahora. El PSOE -tolerado por el franquismo en la Transición antes que el resto de la izquierda- se las pasa moradas para contentar a Podemos, a Sumar y a Bildu, por eso aparece poco por Las Cortes. Ni criticar a Trump ni estar contra la guerra son posiciones exclusivas de la izquierda. Y otro asunto actual: la universidad pública lleva infra financiada bastantes años desde la derecha y desde la izquierda. 

La universidad y sus dineros

La financiación que las universidades públicas reciben de las administraciones cayó 14 puntos porcentuales en términos reales desde el año 2009, según CC.OO. La financiación les llega sobre todo desde los gobiernos autonómicos (un 66 por ciento, aproximadamente). Pero en 2009 no gobernaba la derecha en Andalucía que no llegó a San Telmo hasta 2018. Una vez la derecha en el poder, se queja la izquierda de que se conceden muchas universidades privadas y eso va contra la cohesión y la igualdad social, cree el sindicato. 

En 30 años, España ha creado 42 universidades privadas, la mitad en Madrid.  Y públicas, desde 1991, sólo 14. En Andalucía el PP se ha dado prisa, cinco universidades privadas en dos legislaturas. Pero, vamos a ver, ¿no hemos quedado en que la derecha es la que impulsa las privatizaciones? Entonces, ¿de qué nos sorprendemos? Los andaluces votan derechas, las universidades privadas y todo lo privado crece.

En Sevilla me ha parecido ver con cierta claridad la entrada de este tema en la campaña. La rectora de mi empresa, Universidad de Sevilla, doctora Carmen Vargas, empieza quejándose del dinero y apuntando a la Junta. En menos de veinticuatro horas puntualiza sus declaraciones y rebaja su “agresividad”. ¿Qué pasó? ¿Llamada a orden? Pero el asunto lo retoma CC.OO. Casi de inmediato, la candidata Montero y después comienzan las movilizaciones contra la Junta. Tiene sentido, ¿no? Los viejos profesores y periodistas somos muy mal pensados, no hay que echarnos cuenta.   

Credibilidad y autocrítica

La pregunta que tiene que hacerse la izquierda es qué ha hecho ella para que los andaluces se hayan vuelto de derechas desde hace tres legislaturas. La respuesta está en la tremenda frase de Nietzsche: "Lo que me preocupa no es que hayas mentido, sino que, en adelante, no podré creer en ti". En eso es lo que, modestamente, creo que debe centrarse el “progresismo”, en que, por mucho que desee ser el poseedor de la verdad pública y de lo público, su situación es la que es: ha perdido del todo la credibilidad no sólo ante los liberal-conservadores y lo que ha bautizado como el fascismo sino también ante un buen número de “progresistas” que pueden dudar y mucho apoyar a Montero si se creen este otro titular de ABC, en reciente información de Rafael Aguilar

“Condenan al SAS por la muerte de una paciente de cáncer tras un fallo en los cribados de mama de la época de Montero como consejera” (titular). «La omisión de una prueba diagnóstica recomendada médicamente originó un retraso en el diagnóstico que disminuyó las posibilidades de supervivencia», dice la sentencia” (subtítulo).  

Aunque como buen creyente en lo celestial el progresismo afirmará que eso es un bulo o que es faso, me parece que ya podría comenzar a desarrollar una nueva autocrítica la izquierda, si es que sabe qué es eso, puesto que, en efecto, la mayor parte de los andaluces que acudan hoy a las urnas, repito, según todos los sondeos, van a votar a la derecha y si antes con el PSOE eran de izquierdas ahora son de derechas y además muchos de ellos de la derecha más extrema. O de nada. No lo tienen tan difícil las izquierdas, pero este personal “progresista” está tan a gusto en su eterno debate que le es más cómodo seguir con el discurso del fascismo y demás coartadas con las que engañarse a sí mismo y proseguir existiendo gracias al sistema que les permite discutir al tiempo que se divierte viéndolos y les gana las elecciones.  

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