cartas y vídeos

Toldos y democracia

La democracia sin ciudadanos se vacía, se debilita, hagan que los ciudadanos volvamos a confiar en sus políticos y sigamos construyéndola

  • Un momento de la instalación de los toldos en la calle Larga. -

Un soberbio pedazo de la historia de Jerez concentrado en esta hermosa y subyugante plaza de San Dionisio. Subo por Letrados, a mi derecha plaza Vargas resucitando del olvido. Tuerzo a la izquierda buscando los toldos de Latorre, cruzando Consistorio y, zigzagueando por Remedios, alcanzo el último tramo sombreado de Algarve para desembocar en el exquisito edificio del Gallo Azul y adentrarme en el siglo XX. Sin aún girar a la calle Larga distingo al fondo el magnífico edificio del Mercado de Abastos con su amplia perspectiva de antaño malograda y afeada por esas farolas invasoras, mamotretos que deslucen. Las farolas que estropean la Plaza, me cargan la cabeza y, bruscamente, giro a la izquierda y contemplo de un vistazo la hermosa perspectiva de toldos blancos, esbeltos y ligeros, me relajan la vista y suavizan el bochorno de esta hora temprana de una tarde de verano El paseo por Larga me lleva al final de la senda de telas blancas, reservándome el último deleite: a mi izquierda, a pocos metros, está El Australiano en la Alameda del Banco. Gracias Australiano !Qué más se puede añadir! 

En la página oficial del Ayuntamiento de Jerez, el 7 de septiembre de 2024, se anunció "la instalación de un nuevo entoldado de la calle Larga para el año que viene". A mediados de junio del año pasado me dirigí desde San Dionisio por Letrados a calle Latorre, esta vez para pagar el IBI de 2025. Padeciendo ya las olas de calor, me escoció más de lo habitual cumplir con mis deberes de ciudadano: la promesa de instalar los toldos de la calle Larga —tan publicitada por el Ayuntamiento— se desvanecía en la canícula. Nuevamente llegó junio, el bochorno irrumpió sin avisar; por supuesto: los toldos sin poner. El escozor del pago del IBI de 2026 se me agudizó varios grados. La prensa anunciaba como una de las noticias estrella que el 30 de junio quedarían instalados dichos toldos; pues no, hubo que esperar hasta el 14 de julio. No escuché disculpas por los retrasos acumulados, sólo alabanzas y la exaltación de la inauguración y, una lamentable ausencia de autocrítica.

Como ciudadano de Jerez de la Frontera, la coherencia, el cumplimiento de las promesas asumidas, de los plazos y la buena ejecución por el Ayuntamiento, lo celebré y, lo celebro y disfruto. Espero que los próximos toldos no agudicen la decepción, la rabia, la desafección hacia el equipo de gobierno municipal; todo lo contrario, eso supondría que la gestión pública habrá sido ejemplar. La democracia sin ciudadanos se vacía, se debilita, hagan que los ciudadanos volvamos a confiar en sus políticos y sigamos construyéndola.

Carta al director de Fausto Gallego.

Un soberbio pedazo de la historia de Jerez concentrado en esta hermosa y subyugante plaza de San Dionisio. Subo por Letrados, a mi derecha plaza Vargas resucitando del olvido. Tuerzo a la izquierda buscando los toldos de Latorre, cruzando Consistorio y, zigzagueando por Remedios, alcanzo el último tramo sombreado de Algarve para desembocar en el exquisito edificio del Gallo Azul y adentrarme en el siglo XX. Sin aún girar a la calle Larga distingo al fondo el magnífico edificio del Mercado de Abastos con su amplia perspectiva de antaño malograda y afeada por esas farolas invasoras, mamotretos que deslucen. Las farolas que estropean la Plaza, me cargan la cabeza y, bruscamente, giro a la izquierda y contemplo de un vistazo la hermosa perspectiva de toldos blancos, esbeltos y ligeros, me relajan la vista y suavizan el bochorno de esta hora temprana de una tarde de verano El paseo por Larga me lleva al final de la senda de telas blancas, reservándome el último deleite: a mi izquierda, a pocos metros, está El Australiano en la Alameda del Banco. Gracias Australiano !Qué más se puede añadir! 

En la página oficial del Ayuntamiento de Jerez, el 7 de septiembre de 2024, se anunció "la instalación de un nuevo entoldado de la calle Larga para el año que viene". A mediados de junio del año pasado me dirigí desde San Dionisio por Letrados a calle Latorre, esta vez para pagar el IBI de 2025. Padeciendo ya las olas de calor, me escoció más de lo habitual cumplir con mis deberes de ciudadano: la promesa de instalar los toldos de la calle Larga —tan publicitada por el Ayuntamiento— se desvanecía en la canícula. Nuevamente llegó junio, el bochorno irrumpió sin avisar; por supuesto: los toldos sin poner. El escozor del pago del IBI de 2026 se me agudizó varios grados. La prensa anunciaba como una de las noticias estrella que el 30 de junio quedarían instalados dichos toldos; pues no, hubo que esperar hasta el 14 de julio. No escuché disculpas por los retrasos acumulados, sólo alabanzas y la exaltación de la inauguración y, una lamentable ausencia de autocrítica.

Como ciudadano de Jerez de la Frontera, la coherencia, el cumplimiento de las promesas asumidas, de los plazos y la buena ejecución por el Ayuntamiento, lo celebré y, lo celebro y disfruto. Espero que los próximos toldos no agudicen la decepción, la rabia, la desafección hacia el equipo de gobierno municipal; todo lo contrario, eso supondría que la gestión pública habrá sido ejemplar. La democracia sin ciudadanos se vacía, se debilita, hagan que los ciudadanos volvamos a confiar en sus políticos y sigamos construyéndola.

Carta al director de Fausto Gallego.

COMENTARIOS