Un cerebro saponificado, los restos óseos de varias religiosas, dos menores enterrados y el cadáver de un capellán con parte de su indumentaria. Las excavaciones arqueológicas realizadas en el antiguo convento de Santa Clara de Pontevedra han sacado a la luz un conjunto de hallazgos de especial interés, entre los que sobresale un cerebro saponificado que los investigadores consideran el primer caso documentado de estas características en la península Ibérica y uno de los pocos conocidos a nivel internacional. El equipo de arqueólogos que trabaja en las excavaciones señala que únicamente se conocen otros tres casos en el mundo, localizados en Argentina, Chile e Italia.
"Algo excepcional y único"
El descubrimiento se ha producido en el interior de la iglesia, donde también han aparecido enterramientos de religiosas. Sus restos óseos presentan un elevado deterioro, aunque los trabajos han permitido conservar los sudarios. En la misma zona se han localizado los restos de dos menores, uno de ellos todavía con el calzado.
Las excavaciones han permitido localizar también el cadáver de un capellán enterrado delante del altar, que conserva los zapatos y buena parte de su indumentaria. El vicepresidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Domínguez, ha definido el hallazgo como "algo excepcional y único", especialmente por el extraordinario estado de conservación de los elementos textiles que acompañaban al cuerpo.
Más de 3.000 piezas recuperadas
Los trabajos arqueológicos han aportado además nuevos datos sobre la configuración original del claustro. En el espacio donde anteriormente se había documentado una rampa, los investigadores han localizado nuevos elementos que refuerzan la hipótesis de que el claustro pudo contar inicialmente con tres alas.
La excavación ha permitido documentar también una nueva estructura rectangular situada hacia el sur del bosque. Su funcionalidad todavía no ha podido determinarse, aunque el equipo considera que podría encontrarse entre los elementos estructurales más antiguos que se conservan dentro del recinto.
El conjunto de materiales recuperados supera ya las 3.000 piezas, entre las que aparecen restos cerámicos fechados entre finales del siglo XIV y el siglo XIX, además de monedas, vidrios y elementos líticos. Los hallazgos permiten ampliar el conocimiento sobre la evolución y la utilización del convento a lo largo de varios siglos.
Un cerebro saponificado, los restos óseos de varias religiosas, dos menores enterrados y el cadáver de un capellán con parte de su indumentaria. Las excavaciones arqueológicas realizadas en el antiguo convento de Santa Clara de Pontevedra han sacado a la luz un conjunto de hallazgos de especial interés, entre los que sobresale un cerebro saponificado que los investigadores consideran el primer caso documentado de estas características en la península Ibérica y uno de los pocos conocidos a nivel internacional. El equipo de arqueólogos que trabaja en las excavaciones señala que únicamente se conocen otros tres casos en el mundo, localizados en Argentina, Chile e Italia.
"Algo excepcional y único"
El descubrimiento se ha producido en el interior de la iglesia, donde también han aparecido enterramientos de religiosas. Sus restos óseos presentan un elevado deterioro, aunque los trabajos han permitido conservar los sudarios. En la misma zona se han localizado los restos de dos menores, uno de ellos todavía con el calzado.
Las excavaciones han permitido localizar también el cadáver de un capellán enterrado delante del altar, que conserva los zapatos y buena parte de su indumentaria. El vicepresidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Domínguez, ha definido el hallazgo como "algo excepcional y único", especialmente por el extraordinario estado de conservación de los elementos textiles que acompañaban al cuerpo.
Más de 3.000 piezas recuperadas
Los trabajos arqueológicos han aportado además nuevos datos sobre la configuración original del claustro. En el espacio donde anteriormente se había documentado una rampa, los investigadores han localizado nuevos elementos que refuerzan la hipótesis de que el claustro pudo contar inicialmente con tres alas.
La excavación ha permitido documentar también una nueva estructura rectangular situada hacia el sur del bosque. Su funcionalidad todavía no ha podido determinarse, aunque el equipo considera que podría encontrarse entre los elementos estructurales más antiguos que se conservan dentro del recinto.
El conjunto de materiales recuperados supera ya las 3.000 piezas, entre las que aparecen restos cerámicos fechados entre finales del siglo XIV y el siglo XIX, además de monedas, vidrios y elementos líticos. Los hallazgos permiten ampliar el conocimiento sobre la evolución y la utilización del convento a lo largo de varios siglos.
COMENTARIOS