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La impotencia de ser insultado y vejado por tu trabajo en el hospital

Cuando te infligen un trato tan inhumano, estas personas deberían sentirse poco orgullosos y revisar profundamente sus valores

  • El Hospital de Jerez, desde la pasarela de acceso en la barriada de Las Torres. FOTO: MANU GARCÍA

No sé si sois capaces de imaginar la impotencia de ser insultado y vejado por realizar tu trabajo en el hospital, pero me invade una profunda tristeza y vergüenza.

Cuando te infligen un trato tan inhumano, estas personas deberían sentirse poco orgullosos y revisar profundamente sus valores, sus convicciones y sobre todo superar esas limitaciones como personas.

Aunque no nos podemos quedar con esas inadecuadas y reprobables actuaciones individuales de familiares. Cuando la humanización es un concepto político hueco y vacío, cuando la ética es solo una teoría sin aplicación, cuando nos olvidamos de que la razón principal que justifica el ingreso en un hospital que es la necesidad de cuidados y ese cuidado lo proporciona la enfermería... y aún así pasan estas cosas.

Me hace recordar a las miles de personas que murieron en dolorosa e innecesaria soledad durante la pandemia. A esas personas que solo nos tenían a nosotros y a las que les dábamos humanidad en esos momentos tan duros. Esos días en el que a las 20:00 horas salíais a aplaudirnos, cuando éramos vuestros héroes.

Para mí mi profesión es la mejor del mundo. Somos personas pasionales y a la vez racionales. Tenemos sentimientos pero a la vez nos hacemos duros después de tantos años en momentos difíciles. Somos ingenieros, científicos, matemáticos, psicólogos y a la vez proveedores de los mejores cuidados. Somos grandes profesionales. 

¿Y sabéis qué? Que cuando verdaderamente nos necesitáis siempre estamos ahí.

Sin rencor. Un TCAE desilusionado.

No sé si sois capaces de imaginar la impotencia de ser insultado y vejado por realizar tu trabajo en el hospital, pero me invade una profunda tristeza y vergüenza.

Cuando te infligen un trato tan inhumano, estas personas deberían sentirse poco orgullosos y revisar profundamente sus valores, sus convicciones y sobre todo superar esas limitaciones como personas.

Aunque no nos podemos quedar con esas inadecuadas y reprobables actuaciones individuales de familiares. Cuando la humanización es un concepto político hueco y vacío, cuando la ética es solo una teoría sin aplicación, cuando nos olvidamos de que la razón principal que justifica el ingreso en un hospital que es la necesidad de cuidados y ese cuidado lo proporciona la enfermería... y aún así pasan estas cosas.

Me hace recordar a las miles de personas que murieron en dolorosa e innecesaria soledad durante la pandemia. A esas personas que solo nos tenían a nosotros y a las que les dábamos humanidad en esos momentos tan duros. Esos días en el que a las 20:00 horas salíais a aplaudirnos, cuando éramos vuestros héroes.

Para mí mi profesión es la mejor del mundo. Somos personas pasionales y a la vez racionales. Tenemos sentimientos pero a la vez nos hacemos duros después de tantos años en momentos difíciles. Somos ingenieros, científicos, matemáticos, psicólogos y a la vez proveedores de los mejores cuidados. Somos grandes profesionales. 

¿Y sabéis qué? Que cuando verdaderamente nos necesitáis siempre estamos ahí.

Sin rencor. Un TCAE desilusionado.

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