Parte de la doctrina de Vox, plasmada en un documento bastante vacío pese a numerar ciento cincuenta puntos, lleno de inconstitucionalidades y materias propias de otras administraciones, en especial del Estado, ya la viene cumpliendo el PSOE religiosamente, nunca mejor dicho. Cerca de 30.000 metros cuadrados ha regalado el ayuntamiento nazareno a una congregación religiosa, para construir una iglesia y un colegio privado, ya concertado. Que rápido se ponen de acuerdo los partidos, teóricamente de ideologías distintas, cuando se trata de incumplir la Constitución para beneficiar a la Iglesia Católica.
A metodistas y otras sectas protestantes, tan ajenos a Descartes como inconstitucionales en algunas de las normas impuestas a sus miembros y defendidas en su adoctrinamiento, se les permite ocupar una zona verde justo en un cruce de avenidas de alta densidad de tráfico, a los musulmanes se les niega el derecho a rezar en una Mezquita con el viejo y grosero pretexto de la presencia de terroristas, pese a que los hombres y mujeres aspirantes a disponer de un templo a su medida, ya viven y trabajan en esta que hace tiempo es su ciudad. En cambio a la católica y romana, la de toda la vida, la única verdadera, se le regala el terreno y se le mantiene el negocio.
Porque la Junta de Andalucía no costeará el coste de construcción, salvo por casualidad genere, alguna subvención de las negadas a cultura, o a las ONG que salven vidas a fugitivos llegados en busca de empleo. Pero se hace cargo desde el primer curso de todo el coste necesario por la enseñanza impartida, a pesar de que ello suponga un nuevo adoctrinamiento, pese a que “ninguna religión tendrá carácter estatal”. (Artículo 16,3 de la Constitución) y a que “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales” (Artículo 27.2).
Nada cuadra con la exigencia de la derecha de la derecha, de bajar unos impuestos y eliminar otros y luego elevar el coste de la enseñanza, para financiar empresas privadas. Exactamente lo mismo que está ocurriendo con la sanidad, en que todos estamos financiando con nuestros impuestos a varias empresas médicas y hospitalarias, a costa del presupuesto necesario para mantener la sanidad pública. Abusiva contradicción doble: disminuir la eficacia de la sanidad pública para pagar los beneficios de los accionistas de empresas privadas, y empeorar la calidad de la enseñanza sin presupuesto siquiera para mitigar algo el efecto del cambio climático en los niños y jóvenes, para mejorar los ingresos de empresas privadas sostenidas con dinero público.
Sobra razón a Andalucía Laica, en su protesta con el despropósito del consistorio nazareno cuando califica de atropello a la aconfesionalidad del Estado, la cesión gratuita de una gigantesca parcela comunitaria, para construir un colegio privado católico y una iglesia, y exige que los recursos y suelos destinados a equipamiento, se inviertan exclusivamente en la educación pública, neutral, no en financiar el adoctrinamiento religioso.
Para Andalucía Laica, este acto representa un flagrante desprecio al principio de aconfesionalidad. El Ayuntamiento de Dos Hermanas vulnera claramente la neutralidad religiosa. Como afirma la organización, las necesidades educativas deben cubrirse con centros de titularidad pública, universales, plurales y sin dogmatismos.
Los alcaldes y las corporaciones locales, son gestores temporales de los bienes del común, no benefactores ni evangelizadores del Arzobispado.
Parte de la doctrina de Vox, plasmada en un documento bastante vacío pese a numerar ciento cincuenta puntos, lleno de inconstitucionalidades y materias propias de otras administraciones, en especial del Estado, ya la viene cumpliendo el PSOE religiosamente, nunca mejor dicho. Cerca de 30.000 metros cuadrados ha regalado el ayuntamiento nazareno a una congregación religiosa, para construir una iglesia y un colegio privado, ya concertado. Que rápido se ponen de acuerdo los partidos, teóricamente de ideologías distintas, cuando se trata de incumplir la Constitución para beneficiar a la Iglesia Católica.
A metodistas y otras sectas protestantes, tan ajenos a Descartes como inconstitucionales en algunas de las normas impuestas a sus miembros y defendidas en su adoctrinamiento, se les permite ocupar una zona verde justo en un cruce de avenidas de alta densidad de tráfico, a los musulmanes se les niega el derecho a rezar en una Mezquita con el viejo y grosero pretexto de la presencia de terroristas, pese a que los hombres y mujeres aspirantes a disponer de un templo a su medida, ya viven y trabajan en esta que hace tiempo es su ciudad. En cambio a la católica y romana, la de toda la vida, la única verdadera, se le regala el terreno y se le mantiene el negocio.
Porque la Junta de Andalucía no costeará el coste de construcción, salvo por casualidad genere, alguna subvención de las negadas a cultura, o a las ONG que salven vidas a fugitivos llegados en busca de empleo. Pero se hace cargo desde el primer curso de todo el coste necesario por la enseñanza impartida, a pesar de que ello suponga un nuevo adoctrinamiento, pese a que “ninguna religión tendrá carácter estatal”. (Artículo 16,3 de la Constitución) y a que “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales” (Artículo 27.2).
Nada cuadra con la exigencia de la derecha de la derecha, de bajar unos impuestos y eliminar otros y luego elevar el coste de la enseñanza, para financiar empresas privadas. Exactamente lo mismo que está ocurriendo con la sanidad, en que todos estamos financiando con nuestros impuestos a varias empresas médicas y hospitalarias, a costa del presupuesto necesario para mantener la sanidad pública. Abusiva contradicción doble: disminuir la eficacia de la sanidad pública para pagar los beneficios de los accionistas de empresas privadas, y empeorar la calidad de la enseñanza sin presupuesto siquiera para mitigar algo el efecto del cambio climático en los niños y jóvenes, para mejorar los ingresos de empresas privadas sostenidas con dinero público.
Sobra razón a Andalucía Laica, en su protesta con el despropósito del consistorio nazareno cuando califica de atropello a la aconfesionalidad del Estado, la cesión gratuita de una gigantesca parcela comunitaria, para construir un colegio privado católico y una iglesia, y exige que los recursos y suelos destinados a equipamiento, se inviertan exclusivamente en la educación pública, neutral, no en financiar el adoctrinamiento religioso.
Para Andalucía Laica, este acto representa un flagrante desprecio al principio de aconfesionalidad. El Ayuntamiento de Dos Hermanas vulnera claramente la neutralidad religiosa. Como afirma la organización, las necesidades educativas deben cubrirse con centros de titularidad pública, universales, plurales y sin dogmatismos.
Los alcaldes y las corporaciones locales, son gestores temporales de los bienes del común, no benefactores ni evangelizadores del Arzobispado.
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