Cada vez hay más perritos, cada vez hay más insolidarios por no decir algo más fuerte . El problema no es la cantidad, ni el problema es del animal. El problema radica en los dueños de esas criaturitas.
Estos guarretes, se creen que la calle es suya, que viven en alguna isla comprada como algún magnate, algún artista o algún mafiosillo de esos que imponen su ley, y que si no estas en su sintonía, te amedrentan o ¡al menos lo intentan! Y se lo creen del todo.
Siguen omitiendo la legislación vigente, aprovechándose de la ciudad sin vigilancia “al menos en su totalidad” y que no aplica la “legislación al completo”.
Comprendo que la ciudad es muy extensa, que está creciendo contiuamente en todo su contorno. Por ello el Ayuntamiento debería aumentar el numero de agentes de “Policía Local” o que con los que contamos salgan a patrullar por las calles, pues prácticamente no se les ve patrullar, ni acuden ante llamadas que no sean de grescas, de violencia, o de alteración del orden público.
Respecto a los animalitos, hay algún comerciante (hay pocos en esta zona), que han optado por colgar cartelitos alrededor de sus fachadas y escaparates , incluso yo misma siguiendo la sintonía, afectada por los olores en la propia puerta de entrada a mi urbanización, imprimí mas carteles y los colgué con adhesivo en los puntos claves. Los comerciantes no solo estaban y están asqueados ya, de oler y oler cada mañana los frontales de sus fachadas mojadas de orines de los perritos, perrazos y perretes.
Como era de esperar los carteles fueron desapareciendo sin resultado. Y obviamente, los vieron, porque añadidamente sus perritos defecan en los árboles y ahí quedan…
¡Como lo iban a recoger!, esa es otra, que ya comuniqué hace unos meses por este medio, que las calles están llenas y (perdónenme) de mierda por todas las aceras y árboles.
Las tienes que ir sorteando al caminar para no llevártelas a casa.
Yo no soy supersticiosa, por mis creencias de Fe cristiana, pero otros amantes del fetiche y la oscuridad si creen que esto trae la suerte. Se engañan así mismos, porque ¡serian ricos!, les habría tocado la lotería bastantes veces y a bastantes vecinos de la zona.
¿Podría ser, me pregunto yo, que lo hagan a propósito pensando en esto?
No encuentro otra explicación, al margen del saber que no hay control de ordenanzas municipales, ni multas, ni vigilancias ni nada de nada…
Esta misma mañana, al salir de la urbanización, a las 2 y media de la tarde, los pises mojaban los dos rincones alrededor de la puerta de acceso , sabemos que un perro orina donde lo hizo el otro, y el otro… ¿Pero nadie pulveriza detergente ?
Siguiendo la línea de fachada de entrada, hay ventanas de pisos bajos donde les llegan también en linea los orines bajo las ventanas de su casa y de lo árboles, frente a sus ventanas de los ¡pocos que van quedando!
¿Porque no se pronuncian al respecto?
¿Será que estén inmunizados ante esos olores?
Porque ya no es que sea frente al instituto Serentium, que también rebosan las aceras y (vuelvan a perdonarme) de mierda. Están debajito de sus propias ventanas. ¿Estarán inmunizados de estos aromas?...
No se quejan ni les debe de importar, o puede ser que sean dueños de perretes, y sigan la misma linea incivica.
Otra puerta de acceso a la misma urbanización tiene en la esquina una clínica dental, que rebosa de meaos en diferentes alturas, antes limpaban la fachada , de vez en cuando y la pintaban de nuevo. Ahora con los orines por toda la esquina y parte frontal, lo dan por caso perdido supongo.
Pero yo, no lo soporto, huele fatal y además tengo por mi fibromialgia, el olfato muy desarrollado, podría decir que “casi casi” como de un perrete je je je…
La vista no engaña y el aspecto, para añadir: es una asquerosidad.
¿Será impositivo de la “urba” que soporten los pisos bajos y el resto de los vecinos y mortales el acatar y soportar esta situación?.
Yo por mi parte, sobre otros asuntos como el de los trastos, colchones y vertidos de basura fuera de horario, ya no puedo hacer más.
Lo escribí denunciándolo varias veces, gracias a este medio. Según he podido leer hay otras personas, compañeros que han escrito artículos de Opinión en este medio, denunciando situaciones similares.
Solo se me ha ocurrido, intentarlo de nuevo, añadiendo otra cosa, he decidido que voy a fumigar yo misma con detergente biodegradable las zonas de fachadas de pises, a una hora que supuestamente no volverán a orinar, hasta la noche.
Pedí por favor a los jardineros y limpiadores de esta URBA, que al regar le dieran un ¡poquito más a la manga!, y una chispita de detergente pero no fui respondida. Ciertamente se que, si la tapia, en la parte externa de una urbanización está extremadamente sucia, deteriorada o genera un peligro de salubridad, el departamento de Urbanismo intervendrá, pero no para limpiarla, sino para enviar un requerimiento o sanción a las comunidades obligándolas a que la limpien ellas mismas.
Lo que dice la normativa sobre los dueños de los perros es lo siguiente:
Prohibición absoluta: Está completamente prohibido que los animales orinen en fachadas, tapias, portales o mobiliario urbano. Los dueños deben dirigirlos obligatoriamente hacia el bordillo de la calzada, imbornales o zonas de tierra.
Para la limpieza que debe asumir la comunidad, existen productos especializados limpiadores e higienizantes con efecto repelente (específicos para el exterior). Estos productos eliminan el olor químico que incita a otros perros a marcar el mismo territorio, ayudando a frenar el problema de raíz.
Esta infracción está regulada principalmente por la Ordenanza Municipal de Medio Ambiente, concretamente en el apartado referente a la protección de los espacios públicos y la limpieza viaria. Según el régimen sancionador de esta ordenanza, las multas por este tipo de faltas oscilan entre los 75 y los 500 euros, dependiendo de la gravedad o la reincidencia del propietario del animal .
Seria una forma de solucionar estos problemas , y una manera de recaudar fondos para la mejoría de las calzadas de las calles de esta preciosa ciudad , asolada por la dejadez, el descuido y el incivismo insalubre.
Para ello necesitamos vigilancia, o necesitamos cámaras (potencial de recursos en tecnologías digitales) que el excelentísimo Ay untamiento nos anunció recientemente que posee para fines diversos en paradas de autobuses y pienso que podrían aplicarse en las escasas farolas, ¡digo yo!.
Lucharé hasta el final, a pesar de mis años , por una ciudad más justa, con marquesinas en mi calle (por ley la merecemos los mayores), por una sociedad más cívica, por conservar la naturaleza (los árboles) y por que las personas, eduquen a sus hijos y perretes.
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. “Santiago 4:8”
Cada vez hay más perritos, cada vez hay más insolidarios por no decir algo más fuerte . El problema no es la cantidad, ni el problema es del animal. El problema radica en los dueños de esas criaturitas.
Estos guarretes, se creen que la calle es suya, que viven en alguna isla comprada como algún magnate, algún artista o algún mafiosillo de esos que imponen su ley, y que si no estas en su sintonía, te amedrentan o ¡al menos lo intentan! Y se lo creen del todo.
Siguen omitiendo la legislación vigente, aprovechándose de la ciudad sin vigilancia “al menos en su totalidad” y que no aplica la “legislación al completo”.
Comprendo que la ciudad es muy extensa, que está creciendo contiuamente en todo su contorno. Por ello el Ayuntamiento debería aumentar el numero de agentes de “Policía Local” o que con los que contamos salgan a patrullar por las calles, pues prácticamente no se les ve patrullar, ni acuden ante llamadas que no sean de grescas, de violencia, o de alteración del orden público.
Respecto a los animalitos, hay algún comerciante (hay pocos en esta zona), que han optado por colgar cartelitos alrededor de sus fachadas y escaparates , incluso yo misma siguiendo la sintonía, afectada por los olores en la propia puerta de entrada a mi urbanización, imprimí mas carteles y los colgué con adhesivo en los puntos claves. Los comerciantes no solo estaban y están asqueados ya, de oler y oler cada mañana los frontales de sus fachadas mojadas de orines de los perritos, perrazos y perretes.
Como era de esperar los carteles fueron desapareciendo sin resultado. Y obviamente, los vieron, porque añadidamente sus perritos defecan en los árboles y ahí quedan…
¡Como lo iban a recoger!, esa es otra, que ya comuniqué hace unos meses por este medio, que las calles están llenas y (perdónenme) de mierda por todas las aceras y árboles.
Las tienes que ir sorteando al caminar para no llevártelas a casa.
Yo no soy supersticiosa, por mis creencias de Fe cristiana, pero otros amantes del fetiche y la oscuridad si creen que esto trae la suerte. Se engañan así mismos, porque ¡serian ricos!, les habría tocado la lotería bastantes veces y a bastantes vecinos de la zona.
¿Podría ser, me pregunto yo, que lo hagan a propósito pensando en esto?
No encuentro otra explicación, al margen del saber que no hay control de ordenanzas municipales, ni multas, ni vigilancias ni nada de nada…
Esta misma mañana, al salir de la urbanización, a las 2 y media de la tarde, los pises mojaban los dos rincones alrededor de la puerta de acceso , sabemos que un perro orina donde lo hizo el otro, y el otro… ¿Pero nadie pulveriza detergente ?
Siguiendo la línea de fachada de entrada, hay ventanas de pisos bajos donde les llegan también en linea los orines bajo las ventanas de su casa y de lo árboles, frente a sus ventanas de los ¡pocos que van quedando!
¿Porque no se pronuncian al respecto?
¿Será que estén inmunizados ante esos olores?
Porque ya no es que sea frente al instituto Serentium, que también rebosan las aceras y (vuelvan a perdonarme) de mierda. Están debajito de sus propias ventanas. ¿Estarán inmunizados de estos aromas?...
No se quejan ni les debe de importar, o puede ser que sean dueños de perretes, y sigan la misma linea incivica.
Otra puerta de acceso a la misma urbanización tiene en la esquina una clínica dental, que rebosa de meaos en diferentes alturas, antes limpaban la fachada , de vez en cuando y la pintaban de nuevo. Ahora con los orines por toda la esquina y parte frontal, lo dan por caso perdido supongo.
Pero yo, no lo soporto, huele fatal y además tengo por mi fibromialgia, el olfato muy desarrollado, podría decir que “casi casi” como de un perrete je je je…
La vista no engaña y el aspecto, para añadir: es una asquerosidad.
¿Será impositivo de la “urba” que soporten los pisos bajos y el resto de los vecinos y mortales el acatar y soportar esta situación?.
Yo por mi parte, sobre otros asuntos como el de los trastos, colchones y vertidos de basura fuera de horario, ya no puedo hacer más.
Lo escribí denunciándolo varias veces, gracias a este medio. Según he podido leer hay otras personas, compañeros que han escrito artículos de Opinión en este medio, denunciando situaciones similares.
Solo se me ha ocurrido, intentarlo de nuevo, añadiendo otra cosa, he decidido que voy a fumigar yo misma con detergente biodegradable las zonas de fachadas de pises, a una hora que supuestamente no volverán a orinar, hasta la noche.
Pedí por favor a los jardineros y limpiadores de esta URBA, que al regar le dieran un ¡poquito más a la manga!, y una chispita de detergente pero no fui respondida. Ciertamente se que, si la tapia, en la parte externa de una urbanización está extremadamente sucia, deteriorada o genera un peligro de salubridad, el departamento de Urbanismo intervendrá, pero no para limpiarla, sino para enviar un requerimiento o sanción a las comunidades obligándolas a que la limpien ellas mismas.
Lo que dice la normativa sobre los dueños de los perros es lo siguiente:
Prohibición absoluta: Está completamente prohibido que los animales orinen en fachadas, tapias, portales o mobiliario urbano. Los dueños deben dirigirlos obligatoriamente hacia el bordillo de la calzada, imbornales o zonas de tierra.
Para la limpieza que debe asumir la comunidad, existen productos especializados limpiadores e higienizantes con efecto repelente (específicos para el exterior). Estos productos eliminan el olor químico que incita a otros perros a marcar el mismo territorio, ayudando a frenar el problema de raíz.
Esta infracción está regulada principalmente por la Ordenanza Municipal de Medio Ambiente, concretamente en el apartado referente a la protección de los espacios públicos y la limpieza viaria. Según el régimen sancionador de esta ordenanza, las multas por este tipo de faltas oscilan entre los 75 y los 500 euros, dependiendo de la gravedad o la reincidencia del propietario del animal .
Seria una forma de solucionar estos problemas , y una manera de recaudar fondos para la mejoría de las calzadas de las calles de esta preciosa ciudad , asolada por la dejadez, el descuido y el incivismo insalubre.
Para ello necesitamos vigilancia, o necesitamos cámaras (potencial de recursos en tecnologías digitales) que el excelentísimo Ay untamiento nos anunció recientemente que posee para fines diversos en paradas de autobuses y pienso que podrían aplicarse en las escasas farolas, ¡digo yo!.
Lucharé hasta el final, a pesar de mis años , por una ciudad más justa, con marquesinas en mi calle (por ley la merecemos los mayores), por una sociedad más cívica, por conservar la naturaleza (los árboles) y por que las personas, eduquen a sus hijos y perretes.
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. “Santiago 4:8”
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