Leí en Savia Rural el reciente artículo y las reflexiones de un joven y y sabio ganadero jiennense, Javi Guerrero, con quien tengo el placer de tener amistad. Y tras leerle, decidí responderle y complementar desde el afecto, sus acertadas observaciones.
Estimado Javi: Cuando se escribe siguiendo los dictados de lo que te dicta tu corazón y hablas con total sinceridad sobre lo que piensas de lo que ves en la sociedad en la que vives y tu propósito es buscar la honradez y aplicas la enseñanza recibida de tus mayores sobre como ser buena persona, ese es el camino de la búsqueda de la verdad frente a la mentira, y de la defensa de la dignidad de las personas frente a la ignominia; y lo peor, quienes se dejan llevar por la envidia y el odio hacia todo lo que no reafirma sus convicciones, aunque estás sean equivocadas y malévolas ante cualquier análisis juicioso. Y si, pienso como tú, los políticos salen de la sociedad en la que nos movemos y vivimos, y por tanto son como personas un reflejo del conjunto.
Pero lo que estamos viendo desde hace bastantes años es una cierta clase política, no toda, hipócrita, mentirosa y manipuladora capaz de todo, con tal de alcanzar el poder, al costo que sea, incluso profiriendo insultos e injurias, faltando al honor y al respeto a las personas, mintiendo a sabiendas —en sus "Ensayos", nos dice Michel de Montaigne: "Mi alma, por complexion interna, rechaza la mentira y detesta hasta el pensar en ella, y siento una vergüenza recóndita si alguna vez se me escapa un embuste"—.
Esos políticos concretos, jalean y promocionan a jueces amigos o afines ideológicamente, para que estos devuelvan el favor instruyendo causas injustas contra personas a las que de antemano se condena sin la presunción de inocencia, máxima obligada en Derecho. Así lo que vemos es una determinada estructura política, judicial, mediática, policial que aplica lo que los malvados pregonan indecentemente para mover el avispero: "el que pueda hacer que haga" contra un Gobierno legítimo respaldado por una mayoría, exigua sí, pero mayoría en el Congreso, cuyos miembros representan a la sociedad española, que como bien apuntas desde tu juvenil pero sabía experiencia, es un espejo en el que los diferentes ciudadanos se ven reflejados.
Quiero pensar que predomina la buena gente
Y entre todos, políticos, jueces, periodistas, pseudoperiodistas, policías, opinadores y tertulianos, entre ese conjunto social, hay de todo como en botica, pero predomina, quiero pensar, la buena gente, entre la que creo que nos hallamos quienes nos reunimos en torno a la mesa de la Fundación Savia, pero también en esa sociedad de la que formamos parte, hay por desgracia, mala gente que como dijo el poeta Antonio Machado, "va apestando la tierra", en la que vivimos todos, y la contamina con palabras insidiosas, con mentiras, con insultos, injurias y palabras gruesas (traidor, hijo de puta, criminal, etc), que deberían avergonzar a quienes las pronuncian si además, vienen de bocas que frecuentan el sacramento de la comunión y se confiesan cristianos católicos, y también deberian avergonzar a la sociedad en la que esos individuos maledicentes se hallan.
Pero lejos de condenar a quienes envenenan la convivencia, la ¿justicia?, o una parte importante de ella, instalada en la cúspide judicial, instruye causas y condena a inocentes, a ojos de cualquiera que tenga dos dedos de frente, y exime de condena a quienes con mayores pruebas de corrupción e inmoralidad en las causas, son exonerados por esa justicia, o ven sus casos apartados "sine die" hasta que haya un cambio de gobierno que de el carpetazo, y esos enjuiciados, personas allegadas o simpatizantes de la derecha y de la ultraderecha política española, se vayan de rositas, mientras los inocentes de izquierdas juzgados sufren la condena por parte de unos jueces que no cumplen con su alta responsabilidad de impartir justicia.
Según nos dijo Platón: "El extremo género de injusticia, es que lo injusto sea considerado como justo". Asi que, querido Javi, como bien dices, y yo amplío, los políticos, los jueces, los periodistas, las fuerzas de seguridad, los maestros y maestras, los médicos y médicas, los ingenieros, los empresarios, los mecánicos, los albañiles, las cuidadoras, somos, todos y todas, un reflejo de la sociedad en la que vivimos, y en el seno de esa sociedad cabe todo, pero quiero pensar que la inmensa mayoria social rechaza y desprecia a quienes representándonos politicamente, o judicialmente (insisto, no todos y todas son iguales), no dan ejemplo y pervierten la convivencia y las relaciones entre las personas, en vez de trabajar por el bien común y por el futuro de nuestro país, España, y de las futuras generaciones, es decir por el futuro de nuestros nietos.
Desgraciadamente, los graves sucesos acaecidos en Ceuta con la entrada ilegal de cerca de 80.000 personas inmigrantes (unas 70.0000 regresaron a Marruecos), y con la muerte de más de 140 personas que intentaban alcanzar el sueño europeo, nos deberían hacer reflexionar sobre si es mejor tratar de resolver los problemas de nuestro país colaborando y trabajando codo con codo, los hunos y los hotros, como diría Unamuno, en la defensa de la convivencia y de los derechos humanos, o si es mejor para la sociedad española resucitar el fantasma de las dos Españas, y recordar lo que también nos dijo el poeta: ¡"Españolito que vienes/ al mundo te guarde dios/ una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón"! Yo y la inmensa mayoría de compatriotas, creo que preferimos trabajar por la paz, la verdad, el respeto, la convivencia y la defensa de los derechos humanos. Nuestros nietos nos lo agradecerán, o nos maldecirán, si no somos capaces de lograrlo.
Leí en Savia Rural el reciente artículo y las reflexiones de un joven y y sabio ganadero jiennense, Javi Guerrero, con quien tengo el placer de tener amistad. Y tras leerle, decidí responderle y complementar desde el afecto, sus acertadas observaciones.
Estimado Javi: Cuando se escribe siguiendo los dictados de lo que te dicta tu corazón y hablas con total sinceridad sobre lo que piensas de lo que ves en la sociedad en la que vives y tu propósito es buscar la honradez y aplicas la enseñanza recibida de tus mayores sobre como ser buena persona, ese es el camino de la búsqueda de la verdad frente a la mentira, y de la defensa de la dignidad de las personas frente a la ignominia; y lo peor, quienes se dejan llevar por la envidia y el odio hacia todo lo que no reafirma sus convicciones, aunque estás sean equivocadas y malévolas ante cualquier análisis juicioso. Y si, pienso como tú, los políticos salen de la sociedad en la que nos movemos y vivimos, y por tanto son como personas un reflejo del conjunto.
Pero lo que estamos viendo desde hace bastantes años es una cierta clase política, no toda, hipócrita, mentirosa y manipuladora capaz de todo, con tal de alcanzar el poder, al costo que sea, incluso profiriendo insultos e injurias, faltando al honor y al respeto a las personas, mintiendo a sabiendas —en sus "Ensayos", nos dice Michel de Montaigne: "Mi alma, por complexion interna, rechaza la mentira y detesta hasta el pensar en ella, y siento una vergüenza recóndita si alguna vez se me escapa un embuste"—.
Esos políticos concretos, jalean y promocionan a jueces amigos o afines ideológicamente, para que estos devuelvan el favor instruyendo causas injustas contra personas a las que de antemano se condena sin la presunción de inocencia, máxima obligada en Derecho. Así lo que vemos es una determinada estructura política, judicial, mediática, policial que aplica lo que los malvados pregonan indecentemente para mover el avispero: "el que pueda hacer que haga" contra un Gobierno legítimo respaldado por una mayoría, exigua sí, pero mayoría en el Congreso, cuyos miembros representan a la sociedad española, que como bien apuntas desde tu juvenil pero sabía experiencia, es un espejo en el que los diferentes ciudadanos se ven reflejados.
Quiero pensar que predomina la buena gente
Y entre todos, políticos, jueces, periodistas, pseudoperiodistas, policías, opinadores y tertulianos, entre ese conjunto social, hay de todo como en botica, pero predomina, quiero pensar, la buena gente, entre la que creo que nos hallamos quienes nos reunimos en torno a la mesa de la Fundación Savia, pero también en esa sociedad de la que formamos parte, hay por desgracia, mala gente que como dijo el poeta Antonio Machado, "va apestando la tierra", en la que vivimos todos, y la contamina con palabras insidiosas, con mentiras, con insultos, injurias y palabras gruesas (traidor, hijo de puta, criminal, etc), que deberían avergonzar a quienes las pronuncian si además, vienen de bocas que frecuentan el sacramento de la comunión y se confiesan cristianos católicos, y también deberian avergonzar a la sociedad en la que esos individuos maledicentes se hallan.
Pero lejos de condenar a quienes envenenan la convivencia, la ¿justicia?, o una parte importante de ella, instalada en la cúspide judicial, instruye causas y condena a inocentes, a ojos de cualquiera que tenga dos dedos de frente, y exime de condena a quienes con mayores pruebas de corrupción e inmoralidad en las causas, son exonerados por esa justicia, o ven sus casos apartados "sine die" hasta que haya un cambio de gobierno que de el carpetazo, y esos enjuiciados, personas allegadas o simpatizantes de la derecha y de la ultraderecha política española, se vayan de rositas, mientras los inocentes de izquierdas juzgados sufren la condena por parte de unos jueces que no cumplen con su alta responsabilidad de impartir justicia.
Según nos dijo Platón: "El extremo género de injusticia, es que lo injusto sea considerado como justo". Asi que, querido Javi, como bien dices, y yo amplío, los políticos, los jueces, los periodistas, las fuerzas de seguridad, los maestros y maestras, los médicos y médicas, los ingenieros, los empresarios, los mecánicos, los albañiles, las cuidadoras, somos, todos y todas, un reflejo de la sociedad en la que vivimos, y en el seno de esa sociedad cabe todo, pero quiero pensar que la inmensa mayoria social rechaza y desprecia a quienes representándonos politicamente, o judicialmente (insisto, no todos y todas son iguales), no dan ejemplo y pervierten la convivencia y las relaciones entre las personas, en vez de trabajar por el bien común y por el futuro de nuestro país, España, y de las futuras generaciones, es decir por el futuro de nuestros nietos.
Desgraciadamente, los graves sucesos acaecidos en Ceuta con la entrada ilegal de cerca de 80.000 personas inmigrantes (unas 70.0000 regresaron a Marruecos), y con la muerte de más de 140 personas que intentaban alcanzar el sueño europeo, nos deberían hacer reflexionar sobre si es mejor tratar de resolver los problemas de nuestro país colaborando y trabajando codo con codo, los hunos y los hotros, como diría Unamuno, en la defensa de la convivencia y de los derechos humanos, o si es mejor para la sociedad española resucitar el fantasma de las dos Españas, y recordar lo que también nos dijo el poeta: ¡"Españolito que vienes/ al mundo te guarde dios/ una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón"! Yo y la inmensa mayoría de compatriotas, creo que preferimos trabajar por la paz, la verdad, el respeto, la convivencia y la defensa de los derechos humanos. Nuestros nietos nos lo agradecerán, o nos maldecirán, si no somos capaces de lograrlo.
Comentarios