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Opinión

Kuko: soy autor, no actor

Miraba la luz abrasadora de ese círculo dorado, que se movía, se ocultaba, al tiempo volvía a aparecer y nos daba vida

  • Recreación del Parque de las Ciencias de Granada sobre la Prehistoria en Andalucía.

La revista Caretas publicó el 26 de mayo El Primer Cuentista escrito por Fernando Ampuero. Genial. Un texto que mueve nuestras neuronas y nos lleva a nuestros posibles orígenes. Despertó en mí el interés por indagar en esos milenios anteriores. Busqué en textos antiguos, textos apócrifos, textos cultos ocultos que esconden verdades peligrosas. Y allí encontré a Jono, tal cual lo describía Fernando y también contaban del jodido judas Valdo. En efecto, Jono tenía admiradores y discípulos, había uno bastante joven y peludo que no hablaba, pero su profunda mirada parecía capaz de leer la mente de Jono antes de que este emitiera sonido alguno.

No tenía nombre porque ninguno hablaba con él. Tiempo después fue llamado Kuko. Era muy observador, miraba todo lo que su vista le permitía y con la misma intensidad que miró siempre a Jono. Miraba la luz abrasadora de ese círculo dorado, que se movía, se ocultaba, al tiempo volvía a aparecer y nos daba vida. Miraba cómo la tierra era capaz de generar vida, cómo se reproducían las plantas, los animales y hasta ellos mismos. Miraba que el agua caía desde el cielo y se deslizaba por la tierra y que toda la vida requería del agua. Así le pasaba con todo lo que veía a su alrededor. Mucho había aprendido de Jono, todo lo tenía guardado en su mente, pero tenía la sensación de que le faltaba saber más, por eso no hablaba.

Tiempo después de las muertes de Jono y de Valdo, el silencioso Kuko subido un día en lo más alto de un árbol, mirando el atardecer mientras los rayos de sol chispeaban entre las ramas y las hojas, de pronto, como si hubiera recibido la descarga de un rayo, se empinó sobre las ramas, abrió los brazos y gritó: ¿Por qué?. Fue tan fuerte el grito, que nunca nadie había oido algo así, que hasta los monos aulladores le contestaron. En ese instante, este pre-humano tomó consciencia de su existencia, de su incógnita vital y se transformó en humano.

Hasta ese momento no se había dado una manifestación filosófica sobre el planeta. Ahora, como buen humano, buscó la respuesta que pudiera resultar más convincente y que pensó que lo más poderoso que conocemos es el círculo dorado que nos ilumina, su energía nos daba la vida, él era nuestro creador y lo llamó Dios Sol. Regresó a la caverna, y, ante el asombro general, habló. Su voz era fuerte y profunda, con pausas que dejaban espacio para que vibraran las últimas sílabas de sus palabras.

Habló tan bien que todos recordaron a Jono. Pero habló más, los hizo conscientes de su existencia, los transformó en humanos y les dio la respuesta a la incógnita vital, les señaló el astro rey y les dijo que era el creador de todo, que era el Dios Sol y tenían que adorarlo, respetarlo y obedecerle. Todos se quedaron asombrados, casi transformados por esta revelación. Tras una pausa de meditación Kuko recordó que Jono fue asesinado porque le faltaba otro nivel de superioridad. Luego de esta breve reflexión y para asegurarse el máximo respeto añadió: todo esto es verdad porque yo soy el hijo del Dios Sol y he hablado con él y esta es laVerdad. Y este fue el inicio del equívoco camino por el que hasta hoy deambulamos.

La revista Caretas publicó el 26 de mayo El Primer Cuentista escrito por Fernando Ampuero. Genial. Un texto que mueve nuestras neuronas y nos lleva a nuestros posibles orígenes. Despertó en mí el interés por indagar en esos milenios anteriores. Busqué en textos antiguos, textos apócrifos, textos cultos ocultos que esconden verdades peligrosas. Y allí encontré a Jono, tal cual lo describía Fernando y también contaban del jodido judas Valdo. En efecto, Jono tenía admiradores y discípulos, había uno bastante joven y peludo que no hablaba, pero su profunda mirada parecía capaz de leer la mente de Jono antes de que este emitiera sonido alguno.

No tenía nombre porque ninguno hablaba con él. Tiempo después fue llamado Kuko. Era muy observador, miraba todo lo que su vista le permitía y con la misma intensidad que miró siempre a Jono. Miraba la luz abrasadora de ese círculo dorado, que se movía, se ocultaba, al tiempo volvía a aparecer y nos daba vida. Miraba cómo la tierra era capaz de generar vida, cómo se reproducían las plantas, los animales y hasta ellos mismos. Miraba que el agua caía desde el cielo y se deslizaba por la tierra y que toda la vida requería del agua. Así le pasaba con todo lo que veía a su alrededor. Mucho había aprendido de Jono, todo lo tenía guardado en su mente, pero tenía la sensación de que le faltaba saber más, por eso no hablaba.

Tiempo después de las muertes de Jono y de Valdo, el silencioso Kuko subido un día en lo más alto de un árbol, mirando el atardecer mientras los rayos de sol chispeaban entre las ramas y las hojas, de pronto, como si hubiera recibido la descarga de un rayo, se empinó sobre las ramas, abrió los brazos y gritó: ¿Por qué?. Fue tan fuerte el grito, que nunca nadie había oido algo así, que hasta los monos aulladores le contestaron. En ese instante, este pre-humano tomó consciencia de su existencia, de su incógnita vital y se transformó en humano.

Hasta ese momento no se había dado una manifestación filosófica sobre el planeta. Ahora, como buen humano, buscó la respuesta que pudiera resultar más convincente y que pensó que lo más poderoso que conocemos es el círculo dorado que nos ilumina, su energía nos daba la vida, él era nuestro creador y lo llamó Dios Sol. Regresó a la caverna, y, ante el asombro general, habló. Su voz era fuerte y profunda, con pausas que dejaban espacio para que vibraran las últimas sílabas de sus palabras.

Habló tan bien que todos recordaron a Jono. Pero habló más, los hizo conscientes de su existencia, los transformó en humanos y les dio la respuesta a la incógnita vital, les señaló el astro rey y les dijo que era el creador de todo, que era el Dios Sol y tenían que adorarlo, respetarlo y obedecerle. Todos se quedaron asombrados, casi transformados por esta revelación. Tras una pausa de meditación Kuko recordó que Jono fue asesinado porque le faltaba otro nivel de superioridad. Luego de esta breve reflexión y para asegurarse el máximo respeto añadió: todo esto es verdad porque yo soy el hijo del Dios Sol y he hablado con él y esta es laVerdad. Y este fue el inicio del equívoco camino por el que hasta hoy deambulamos.

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