"Agua que no has de beber, déjala correr", la naturaleza es tan sabia que arregla lo que el humano no es capaz o sencillamente no quiere.
En época de lluvias, sabemos que el terreno llega un momento, que no es capaz de absorber más agua y empieza la escorrentía, que empieza en laminar, surcos hasta llegar a arroyos y ríos, que desembocan en mares o lagos. En su recorrido siguen recargando acuíferos subterráneos, estratégicos como garantía de futuro.
Los cursos fluviales debido al extenso número y orden de carreteras, caminos y vías pecuarias, no todos cuentan con puente, salvan con garantías de seguridad el pasar de orilla a orilla.
Badenes inundables existen en todos los países del mundo, incluyendo los más modernos, avisando del gran peligro de cruzar con corrientes de agua, exonerando a las autoridades competentes de culpabilidad en caso de accidente, bajo la fórmula si usted cruza es bajo su entera responsabilidad o se prohíbe cruzar en caso de avenida o crecida superior a las aguas bajas.
Tener una regla limnimétrica, una escala sobre las márgenes grabadas en piedras de escollera u hormigón, donde se perciba claramente la altura de la lámina de agua en movimiento, con una formación educativa salvavidas que haga en caso de duda no cruzar, sabiendo que a más de 20-25 cm de calado el coche se comporta como un bote sin timón, por tanto sin gobierno, convirtiéndose en una jaula mortal.
Badenes, vados, pasadas, cruce, esguazo, vadera, con buen firme estable, tienen que estar señalizados por los titulares de las vías, necesarias como en las carreteras con nieve en invierno están las balizas y jalones, velando por su correcto mantenimiento y conservación. Hay que dar la altura para saber estar en este mundo terrenal.
"Agua que no has de beber, déjala correr", la naturaleza es tan sabia que arregla lo que el humano no es capaz o sencillamente no quiere.
En época de lluvias, sabemos que el terreno llega un momento, que no es capaz de absorber más agua y empieza la escorrentía, que empieza en laminar, surcos hasta llegar a arroyos y ríos, que desembocan en mares o lagos. En su recorrido siguen recargando acuíferos subterráneos, estratégicos como garantía de futuro.
Los cursos fluviales debido al extenso número y orden de carreteras, caminos y vías pecuarias, no todos cuentan con puente, salvan con garantías de seguridad el pasar de orilla a orilla.
Badenes inundables existen en todos los países del mundo, incluyendo los más modernos, avisando del gran peligro de cruzar con corrientes de agua, exonerando a las autoridades competentes de culpabilidad en caso de accidente, bajo la fórmula si usted cruza es bajo su entera responsabilidad o se prohíbe cruzar en caso de avenida o crecida superior a las aguas bajas.
Tener una regla limnimétrica, una escala sobre las márgenes grabadas en piedras de escollera u hormigón, donde se perciba claramente la altura de la lámina de agua en movimiento, con una formación educativa salvavidas que haga en caso de duda no cruzar, sabiendo que a más de 20-25 cm de calado el coche se comporta como un bote sin timón, por tanto sin gobierno, convirtiéndose en una jaula mortal.
Badenes, vados, pasadas, cruce, esguazo, vadera, con buen firme estable, tienen que estar señalizados por los titulares de las vías, necesarias como en las carreteras con nieve en invierno están las balizas y jalones, velando por su correcto mantenimiento y conservación. Hay que dar la altura para saber estar en este mundo terrenal.
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