Lo primero que quiero hacer es trasladar toda nuestra solidaridad y apoyo a la mujer que ha sufrido la brutal agresión a manos de su pareja en las inmediaciones del mercadillo de la zona sur. Ella debe ser el centro de cualquier reacción política, social e institucional. Lo urgente es garantizar su seguridad, su atención integral, su recuperación física y emocional y el acceso a todos los recursos públicos de protección y acompañamiento.
Desde Ganemos Jerez, y siendo concejala y feminista, condenamos sin matices esta agresión y exigimos que el agresor responda ante la justicia con todas las garantías del Estado de Derecho y con todo el peso de la Ley.
Sin embargo, me preocupa profundamente y considero ruin que Vox aproveche una agresión contra una mujer para intentar alimentar discursos de odio o señalar a colectivos enteros por su origen. La violencia machista no tiene nacionalidad. Las mujeres llevamos décadas sufriendo asesinatos, agresiones, amenazas y violencia por parte de hombres de distintas nacionalidades, culturas y condiciones sociales. El problema no es el país de procedencia del agresor; el problema es el machismo y la violencia que algunos hombres ejercen contra las mujeres.
A Vox no le importan las agresiones a los mujeres, niega la violencia machista y recorta allí donde puede todos los recursos para atender a las mujeres víctimas de violencia machista.
Tan poco le importamos las mujeres que no duda en utilizar una agresión contra una mujer para “echar mierda” contra el movimiento feminista, contra las formaciones politicas que denuncian su negacionisno y de camino alimentar sus discursos de odio.
Vox, que no mueve un solo dedo cuando agreden y asesinan a miles de mujeres, ahora alza su negra voz utilizando políticamente la agresión contra una mujer, primero, para alimentar sus discursos de odio contra las personas migrantes y segundo, para atacar a las mujeres y sus organizaciones, que nos desgañitarnos cada día denunciando la violencia machista.
Si la solución fuera simplemente hablar de expulsiones en función de la nacionalidad, tendríamos que preguntarnos ¿qué hacemos con los miles de agresores y maltratadores españoles que cada año son denunciados o condenados por violencia machista?. Evidentemente, esa no es la respuesta.
La respuesta pasa, en primer lugar, por no negar la propia existencia de la violencia machista contra las mujeres, como hace VOX.
Pasa por más prevención, más educación en igualdad, más recursos para las víctimas, más coordinación institucional, más protección policial cuando sea necesaria y una actuación firme de la justicia. Pasa por reforzar los servicios sociales, los centros de atención a las mujeres, los recursos psicológicos y jurídicos y las políticas públicas que permiten detectar y combatir la violencia antes de que sea demasiado tarde.
Los gobiernos tienen la obligación de proteger a las mujeres y de garantizar que ninguna víctima quede sola. Deben actuar con rapidez, dotar de recursos suficientes a los servicios especializados y mantener un compromiso firme con las políticas de igualdad y contra la violencia machista. Lo que no ayuda a las víctimas es utilizar su sufrimiento para obtener rédito político o para enfrentar a unos vecinos con otros.
Lo primero que quiero hacer es trasladar toda nuestra solidaridad y apoyo a la mujer que ha sufrido la brutal agresión a manos de su pareja en las inmediaciones del mercadillo de la zona sur. Ella debe ser el centro de cualquier reacción política, social e institucional. Lo urgente es garantizar su seguridad, su atención integral, su recuperación física y emocional y el acceso a todos los recursos públicos de protección y acompañamiento.
Desde Ganemos Jerez, y siendo concejala y feminista, condenamos sin matices esta agresión y exigimos que el agresor responda ante la justicia con todas las garantías del Estado de Derecho y con todo el peso de la Ley.
Sin embargo, me preocupa profundamente y considero ruin que Vox aproveche una agresión contra una mujer para intentar alimentar discursos de odio o señalar a colectivos enteros por su origen. La violencia machista no tiene nacionalidad. Las mujeres llevamos décadas sufriendo asesinatos, agresiones, amenazas y violencia por parte de hombres de distintas nacionalidades, culturas y condiciones sociales. El problema no es el país de procedencia del agresor; el problema es el machismo y la violencia que algunos hombres ejercen contra las mujeres.
A Vox no le importan las agresiones a los mujeres, niega la violencia machista y recorta allí donde puede todos los recursos para atender a las mujeres víctimas de violencia machista.
Tan poco le importamos las mujeres que no duda en utilizar una agresión contra una mujer para “echar mierda” contra el movimiento feminista, contra las formaciones politicas que denuncian su negacionisno y de camino alimentar sus discursos de odio.
Vox, que no mueve un solo dedo cuando agreden y asesinan a miles de mujeres, ahora alza su negra voz utilizando políticamente la agresión contra una mujer, primero, para alimentar sus discursos de odio contra las personas migrantes y segundo, para atacar a las mujeres y sus organizaciones, que nos desgañitarnos cada día denunciando la violencia machista.
Si la solución fuera simplemente hablar de expulsiones en función de la nacionalidad, tendríamos que preguntarnos ¿qué hacemos con los miles de agresores y maltratadores españoles que cada año son denunciados o condenados por violencia machista?. Evidentemente, esa no es la respuesta.
La respuesta pasa, en primer lugar, por no negar la propia existencia de la violencia machista contra las mujeres, como hace VOX.
Pasa por más prevención, más educación en igualdad, más recursos para las víctimas, más coordinación institucional, más protección policial cuando sea necesaria y una actuación firme de la justicia. Pasa por reforzar los servicios sociales, los centros de atención a las mujeres, los recursos psicológicos y jurídicos y las políticas públicas que permiten detectar y combatir la violencia antes de que sea demasiado tarde.
Los gobiernos tienen la obligación de proteger a las mujeres y de garantizar que ninguna víctima quede sola. Deben actuar con rapidez, dotar de recursos suficientes a los servicios especializados y mantener un compromiso firme con las políticas de igualdad y contra la violencia machista. Lo que no ayuda a las víctimas es utilizar su sufrimiento para obtener rédito político o para enfrentar a unos vecinos con otros.
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