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Opinión

El espíritu de Bakunin pasó por Jerez

El revolucionario ruso representó la línea del socialismo antiautoritario que se opuso a la tendencia autoritaria que encabezaron Marx y Engels

  • Retrato de Mijaíl Bakunin.

En estos días se han cumplido 150 años del fallecimiento de Mijaíl Bakunin, uno de los “padres” del anarquismo, cuyas ideas han influido ampliamente en el movimiento obrero internacional, y especialmente en nuestro suelo hispánico.

El revolucionario ruso representó la línea del socialismo antiautoritario que se opuso a la tendencia autoritaria que encabezaron Marx y Engels, y su ideas de colectivismo, ateísmo y antiteismo influyeron enormemente en la clase trabajadora europea de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Sus esfuerzos por implantar la Primera Internacional (Asociación Internacional de Trabajadores) en España tenían una justificación importante: llevar la organización proletaria internacionalista a países del Sur de Europa, más periféricos, que a su vez tenían una importante base económica campesina. El marxismo no entendió el papel decisivo que podían tener los trabajadores del agro, obsesionados como estaban con el proletariado industrial, y sin embargo, Bakunin y los suyos sí vieron a la clase jornalera como una partícipe indispensable en el camino de la revolución social a la que aspiraban.

Para difundir las ideas emancipadoras, Bakunin no pudo desplazarse personalmente hasta tierras españolas, pero sí eligió a dos propagandistas que tenían facilidad para viajar y mejores posibilidades de comunicarse. El más conocido fue el italiano Giuseppe Fanelli, que en el otoño de 1868 visitó Barcelona y Madrid para reunirse con militantes de sociedades obreras, que dos años después estaban fundando la Federación de la Región Española de la AIT. Fanelli no hablaba castellano, pero su apasionada oratoria convenció a los líderes obreros locales para sumarse a la línea antiautoritaria de la Internacional.

Otros propagandistas del círculo de confianza de Bakunin como los franceses Aristide Rey y Élie Reclus también fueron enviados por Bakunin para colaborar en la difusión de las ideas libertarias.

En particular, Élie (o Elías) Reclus hizo un largo viaje por toda la geografía española para establecer contacto con sociedades obreras y entidades republicanas, ya en periodo de la Primera República. Élie hablaba castellano gracias a sus viajes anteriores por Sudamérica, acompañando a su hermano, el famoso geógrafo Eliseo Reclús.

Sus andanzas fueron descritas con detalle en un diario, que ahora recoge el libro “Hacia la Primera República. Impresiones de un viaje por España en tiempos de revolución. Del 26 de octubre de 1868 al 10 de marzo de 1869” (editorial Pepitas de Calabazas, 2024). En su periplo por tierras hispanas, estuvo en Jerez de la Frontera del 3 al 5 de diciembre de 1868, en los años previos a la proclamación de la Primera República. Describe a nuestra localidad como una de las más ricas del mundo, por el auge de la industria del vino, y describe cómo el comercio de las bodegas se ha convertido poco a poco en una “oligarquía de millonarios” que han creado la gran propiedad y la gran explotación. “En Jerez la cuestión social está planteada en estos términos: puesto que un barril de vino le cuesta al consumidor mil pesetas, ¿cuál es la parte que de esas mil pesetas corresponde, respectivamente, al productor que trabaja las viñas y al intermediario?”.

Reclus se queda impresionado al ver un mitin con la asistencia de 5.000 personas en la plaza del Arenal para escuchar a Fernando Garrido, político militante del primer socialismo más vinculado a Pierre Joseph Proudhon. También observa cómo un batallón de soldados aparece de repente, fusil en mano, rodeando a la multitud. Cuando parecía que iba a empezar una estampida por el pánico, el orador se dirige a la soldadesca y consigue que depongan las armas y que acaben incluso uniéndose a la masa proclamando vivas a la República.

La semilla del socialismo libertario

La semilla del socialismo libertario, pues, estaba ya plantada en Jerez, no sólo por la influencia de los “hombres de Bakunin” que se acercaban en esos años a proponer su modelo de socialismo democrático y federalista, sino también por la influencia previa de los círculos vinculados a las ideas de Fourier (proyecto de Falansterio en El Tempul) y del mutualismo.

Esa fuerza también la recoge la historiadora norteamericana Temma Kaplan cuando describe en su Anarchists of Andalusia, 1868-1903 las numerosas cooperativas de producción y consumo que se organizaron en esos años en Jerez, con viñedos y bodegas propios, y demostrando una capacidad organizativa impresionante. “Después de 1872 el anarquismo se convirtió en sinónimo del movimiento popular para transformar la sociedad”, afirmaba Kaplan.

Las ideas bakuninistas, pues, y más tarde las de otro ruso, Kropotkin, impactaron profundamente en el alma de la clase trabajadora andaluza y jerezana, como demuestran los famosos procesos de la Mano Negra (en torno a 1883-84) y la insurrección campesina de 1892 que se inició en los Llanos de Caulina, de resonancia internacional.

Para conocer las ideas de Bakunin y su apasionada defensa vital del socialismo en libertad, pueden acercarse este viernes 10 de Julio a las 19,30 h. a la presentación del libro “La libertad contra la autoridad” (Biblioteca de la CNT, pza. del Arenal). Se trata de una cuidada selección de textos con un estudio introductorio que realiza el profesor Jordi Maíz, con quien tendremos la ocasión de departir en el oportuno 150 aniversario del fallecimiento del anarquista ruso. Os esperamos.

En estos días se han cumplido 150 años del fallecimiento de Mijaíl Bakunin, uno de los “padres” del anarquismo, cuyas ideas han influido ampliamente en el movimiento obrero internacional, y especialmente en nuestro suelo hispánico.

El revolucionario ruso representó la línea del socialismo antiautoritario que se opuso a la tendencia autoritaria que encabezaron Marx y Engels, y su ideas de colectivismo, ateísmo y antiteismo influyeron enormemente en la clase trabajadora europea de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Sus esfuerzos por implantar la Primera Internacional (Asociación Internacional de Trabajadores) en España tenían una justificación importante: llevar la organización proletaria internacionalista a países del Sur de Europa, más periféricos, que a su vez tenían una importante base económica campesina. El marxismo no entendió el papel decisivo que podían tener los trabajadores del agro, obsesionados como estaban con el proletariado industrial, y sin embargo, Bakunin y los suyos sí vieron a la clase jornalera como una partícipe indispensable en el camino de la revolución social a la que aspiraban.

Para difundir las ideas emancipadoras, Bakunin no pudo desplazarse personalmente hasta tierras españolas, pero sí eligió a dos propagandistas que tenían facilidad para viajar y mejores posibilidades de comunicarse. El más conocido fue el italiano Giuseppe Fanelli, que en el otoño de 1868 visitó Barcelona y Madrid para reunirse con militantes de sociedades obreras, que dos años después estaban fundando la Federación de la Región Española de la AIT. Fanelli no hablaba castellano, pero su apasionada oratoria convenció a los líderes obreros locales para sumarse a la línea antiautoritaria de la Internacional.

Otros propagandistas del círculo de confianza de Bakunin como los franceses Aristide Rey y Élie Reclus también fueron enviados por Bakunin para colaborar en la difusión de las ideas libertarias.

En particular, Élie (o Elías) Reclus hizo un largo viaje por toda la geografía española para establecer contacto con sociedades obreras y entidades republicanas, ya en periodo de la Primera República. Élie hablaba castellano gracias a sus viajes anteriores por Sudamérica, acompañando a su hermano, el famoso geógrafo Eliseo Reclús.

Sus andanzas fueron descritas con detalle en un diario, que ahora recoge el libro “Hacia la Primera República. Impresiones de un viaje por España en tiempos de revolución. Del 26 de octubre de 1868 al 10 de marzo de 1869” (editorial Pepitas de Calabazas, 2024). En su periplo por tierras hispanas, estuvo en Jerez de la Frontera del 3 al 5 de diciembre de 1868, en los años previos a la proclamación de la Primera República. Describe a nuestra localidad como una de las más ricas del mundo, por el auge de la industria del vino, y describe cómo el comercio de las bodegas se ha convertido poco a poco en una “oligarquía de millonarios” que han creado la gran propiedad y la gran explotación. “En Jerez la cuestión social está planteada en estos términos: puesto que un barril de vino le cuesta al consumidor mil pesetas, ¿cuál es la parte que de esas mil pesetas corresponde, respectivamente, al productor que trabaja las viñas y al intermediario?”.

Reclus se queda impresionado al ver un mitin con la asistencia de 5.000 personas en la plaza del Arenal para escuchar a Fernando Garrido, político militante del primer socialismo más vinculado a Pierre Joseph Proudhon. También observa cómo un batallón de soldados aparece de repente, fusil en mano, rodeando a la multitud. Cuando parecía que iba a empezar una estampida por el pánico, el orador se dirige a la soldadesca y consigue que depongan las armas y que acaben incluso uniéndose a la masa proclamando vivas a la República.

La semilla del socialismo libertario

La semilla del socialismo libertario, pues, estaba ya plantada en Jerez, no sólo por la influencia de los “hombres de Bakunin” que se acercaban en esos años a proponer su modelo de socialismo democrático y federalista, sino también por la influencia previa de los círculos vinculados a las ideas de Fourier (proyecto de Falansterio en El Tempul) y del mutualismo.

Esa fuerza también la recoge la historiadora norteamericana Temma Kaplan cuando describe en su Anarchists of Andalusia, 1868-1903 las numerosas cooperativas de producción y consumo que se organizaron en esos años en Jerez, con viñedos y bodegas propios, y demostrando una capacidad organizativa impresionante. “Después de 1872 el anarquismo se convirtió en sinónimo del movimiento popular para transformar la sociedad”, afirmaba Kaplan.

Las ideas bakuninistas, pues, y más tarde las de otro ruso, Kropotkin, impactaron profundamente en el alma de la clase trabajadora andaluza y jerezana, como demuestran los famosos procesos de la Mano Negra (en torno a 1883-84) y la insurrección campesina de 1892 que se inició en los Llanos de Caulina, de resonancia internacional.

Para conocer las ideas de Bakunin y su apasionada defensa vital del socialismo en libertad, pueden acercarse este viernes 10 de Julio a las 19,30 h. a la presentación del libro “La libertad contra la autoridad” (Biblioteca de la CNT, pza. del Arenal). Se trata de una cuidada selección de textos con un estudio introductorio que realiza el profesor Jordi Maíz, con quien tendremos la ocasión de departir en el oportuno 150 aniversario del fallecimiento del anarquista ruso. Os esperamos.

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