Son históricos los culebrones de las izquierdas pugnando a ver quién representa la mayor pureza y capacidad para redimir al oprimido y permitir que los proletarios de todos los países se unan. No hay más que leer una historia del socialismo para saberlo. El gran cisma llegó cuando en el XIX y después con ocasión de la primera guerra mundial se organizaron los salvadores del mundo en socialistas y comunistas. A su vez, los socialistas podían ser socialistas o socialdemócratas y los comunistas trotskistas o estalinistas. Hasta los anarquistas se dividían, en España hemos tenido -o tenemos, ya no sigo de cerca el rollo- a la histórica CNT y a la CGT.
Sopa de comunismos
El humano no tiene arreglo hasta el momento, quiere, pero no puede resucitar. La película Reeds (USA, 1981), refleja cómo los comunistas estadounidenses de finales del XIX e inicios del XX se partieron al menos en dos y decidieron consultar al partido madre de Rusia a ver qué hacían: unirse, les dijeron. Y ni aún así. Yo, en mi humildad y naturaleza pitufa, viví en la universidad la rivalidad entre el Partido del Trabajo de España (PTE, maoísta) y el Partido Comunista de España (PCE, marxista-leninista-estalinista). Cuando me invitaban los del PTE a una reunión (clandestina, entonces) al cobijo de algún aula universitaria, allí se criticaba más al PCE que al franquismo o, por lo menos, siempre había en el “orden del día” un apartado anti-PCE.
Lo que se estaba reflejando en aquellas reuniones era la rivalidad fronteriza entre la URSS y China que a veces llegaba al enfrentamiento militar. Añadamos a este asunto la existencia en la universidad de: Liga Comunista Revolucionaria (LCR, trotskista), Liga Comunista (LC) a secas, Liga Comunista Revolucionaria (ETA, VI Asamblea) que nos llenó de asombro a los demás rojos desde el momento en que vimos un cartel pegado a la pared y firmado así. Entonces se decía que cuando se encontraban dos trotskistas y empezaban a debatir surgían dos partidos.
Seguimos: Movimiento Comunista (MC), Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), Acción Comunista (estrictamente leninista), Partido Comunista Obrero Español (PCOE, fundado en 1973 por el histórico dirigente Enrique Líster como escisión del PCE), Bandera Roja, con el cura Casasola de líder…
Me contó una vez un amigo y periodista masón y del PSOE -sí, no se extrañen, socialista y masón- que fue testigo de cómo el cura malagueño José Antonio Casasola cantaba la Internacional estando preso en los calabozos subterráneos de la comisaría de policía que había en la plaza de la Gavidia, de Sevilla, donde están levantando un hotel -cómo no-, un lugar al que algunos afectados de aquellos años 60 y 70 quieren que se incluya en la memoria democrática. Mi fuente fue testigo porque también estaba detenido en otra celda.
Ya en democracia, cuando Carrillo anunció que el PCE iba a abandonar el leninismo en 1978, uno de los comunistas históricos, Ignacio Gallego, fundó el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) que aún se presenta a las elecciones. Por su parte, el influencer Roberto Vaquero es el líder del Frente Obrero, que se define como marxista-leninista aunque los medios “progresistas” lo acusan de ultraderechista porque cuestiona los grandes principios intocables y sacro-ortodoxos de la posmodernidad.
Los salvadores y el capitalismo
Con estos mínimos antecedentes no nos puede extrañar la dinámica tan intensa que la izquierda andaluza (eso que se llama a la izquierda del PSOE) ha protagonizado con vistas a las elecciones andaluzas de mayo. Y mira que han tenido tiempo para ir organizándose. Sumar lo constituyen al menos veinte formaciones políticas y Podemos actúa más al estilo Vox que es al estilo líder supremo al que no se le puede mirar a los ojos, como ocurría con el sacacorazones Montezuma en lo que hoy es México.
Dentro de Sumar está Izquierda Unida y dentro de IU se halla agazapado como un conejo inválido el en otro tiempo poderoso PCE. Resulta que Yolanda Díaz es comunista pero encabeza Sumar y que Pablo Iglesias es comunista pero encabeza Podemos. A primera vista el caos es evidente pero a segunda no, cada cual se fabrica su chiringuito y al final -ellos y sus allegados- terminan viviendo del contribuyente sean del signo que sean sus impuestos. ¡Qué revolucionarios!, ¿eh?
Eso sí, todo se ha hecho mediante el debate interno democrático, consultando a las bases. Y todo se ha hecho gracias al sistema capitalista salvaje al que quieren derribar que precisamente domina, entre otros factores, debido a que estas personas tan vanguardistas utilizan la libertad que han instaurado los capitalistas. En su contexto debaten y debaten, algo que ya se ha visto que no es nuevo, en mis tiempos se decía que cuando se juntaban dos trotskistas a debatir surgían dos partidos políticos.
Hay cerebros a los que yo admiro que afirman que ellos van a votar a la izquierda porque peor aún son Vox y el PP. El PP y Vox también tienen mucho de charlotada, traiciones y confabulaciones desde un misterioso apoyo externo, si no cómo comprender que en un momento de crecimiento de Vox, con elecciones inmediatas, salgan por peteneras los que han perdido sillas y sillones pidiendo un congreso y transparencia…
Se nota que aquí nadie tiene necesidades básicas por cubrir, sino que, realmente, la clase política es una superestructura derivada de una estructura ancestral de poder mercantil que, como no es tonta porque leyó a Marx, etc. en mucha mayor medida que la izquierda y sus obreros, soltó lastre, inventó el capitalismo popular, puso a la venta la camiseta del Che y los millones de muertos causados por los comunistas (no los millones que ha matado y mata el liberalismo) y se inventó un sistema de dominio llamado democracia en el que la izquierda juega a sus líos y la derecha también, por lo general, todos financiados por el gobierno de turno y los bancos que les llegan a perdonar deudas.
Ensayo sobre la lucidez
¿Cómo voy a votar a un personal que años antes de asumir poder en las urnas está a la gresca y deben dedicarse muchos de ellos a la política porque no tienen donde caerse muertos? ¿Cómo voy a votar a tal ciudadanía si es imposible que en tan poco tiempo hayan elaborado un plan de gobierno realista y coherente a las puertas de unos comicios en Andalucía y España? ¿Cómo voy a votar a un PSOE que tiene dentro numerosos PSOEs aunque ahora los más “jóvenes” estén callados por sillones y necesidades místicas de fe en el líder? ¿Cómo va a recuperar España algo de la dignidad perdida con un personal que no sabe ni historia de España ni puede tener tiempo libre para estudiar si lo necesita para entenderse?
Está la cosa para aplicar la narración de José Saramago, Ensayo sobre la lucidez, en la que la gente votaba en blanco una y otra vez que la convocaban a las urnas. Ya saben la historia, copio su argumento de aquí. Dice esto:
En un país no especificado, un proceso electoral se desarrolla con normalidad. Al final del día, tras el recuento de votos, se descubre que en la capital aproximadamente 701.300 votantes emitieron su voto en blanco. Al repetirse las elecciones el domingo siguiente, el número de votos en blanco supera los 801.300. Preocupado y desconfiado, el gobierno, en lugar de cuestionar las razones por las que los votantes podrían votar en blanco, decide lanzar una vasta operación policial para descubrir el origen de la infección que socava su base política y eliminarla. Así se desencadena una violenta ruptura entre el poder político y el pueblo, cuyos intereses supuestamente el primero debe servir y no confrontar.
En otras palabras, a la clase política española -en general- le señalas la luna por si quiere ver a los yanquis dando vueltas con el cohete ése -que es uno de los comienzos de las futuras guerras por los recursos de la Luna y de Marte- y sus miembros y miembras te miran el dedo. Me parece que los y las progresistas cuya profesión es debatir desde y sobre la fantasía, si no fuera por los llamados vulnerables que origina el mercado y por el eterno victimismo sus vidas no tendrían sentido. Vulnerables y victimismo no sólo despiertan el voto emocional sino que crean puestos de trabajo para sus vendedores.
A todo lo anterior lo llaman los cerebros simplones hacerles el juego a las derechas. Yo lo llamo reflexión, autocrítica severa, madurez, larga marcha y retiro a los cuarteles de invierno cuando no se tiene nada sólido que ofrecer, aunque sí que recibir. Ahí está uno de los determinantes: en el recibir para posturear porque en el mundo de hoy no luchan las izquierdas contra las derechas sino las derechas contra las derechas, los negocios contra los negocios.





