Pedro Pacheco, un gran alcalde de Jerez

Pedro Pacheco, un gran alcalde de Jerez

20-09-2014 / 10:08 h.
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Conocí a Pedro Pacheco en 1978, cuando aún era un joven abogado en la Caja de Ahorros y lo visité, con mi amigo Casto Sánchez Mellado, para que nos ayudara con la redacción de los Estatutos del Taller de Teatro y Literatura Al-Xerixí, de gloriosa memoria. Así lo hizo, y nos facilitó generosamente  unos magníficos Estatutos y orientación legal, altruistamente. Era entonces un joven inquieto al que las circunstancias de su igualmente joven partido, el PSA, colocaron en la primera línea de salida ante las primeras elecciones municipales democráticas, el 3 de abril de 1979. Salió elegido Alcalde de Jerez con 29 años, en un acuerdo de gobierno con otros partidos de izquierda.

Hoy quizás sólo los más viejos del lugar -han pasado ya 35 años- lo recuerden, porque ya estamos acostumbrados a otros estándares, pero si buscan en Internet, podrán ver aún algunas imágenes de cómo era la ciudad de Jerez que aquel equipo de gobierno se encontró: sin dinero, con los pavimentos destrozados o sencillamente inexistentes, con carencias enormes de alumbrado, con problemas de canalización de agua, con numerosas infraviviendas, sin equipamientos públicos, etcétera. El Alcalde Pedro Pacheco, a lo largo de seis mandatos, de 1979 a 2003, con crecientes mayorías en varios de estos mandatos, supo poner en pie la urbs jerezana, y también supo amortiguar la gravísima crisis social que supuso en Jerez la reconversión salvaje del sector bodeguero. Todo ello con un peculiar estilo, que claramente ha sido calificado de personalista, pero manteniendo una eficacia ejecutiva notable.

Tuve la oportunidad de trabajar con él de 1982 a 1984. tuve la oportunidad igualmente de dimitir por desacuerdo con su política cultural en 1984, y tuve la oportunidad de volver a trabajar con él de 2002 a 2007. Al volver a trabajar por segunda vez con él, en el año 2002, después de 18 años de ausencia mía, me sorprendió que continuaba con el mismo empuje que le conocí en 1978 y en 1982, y me sorprendió igualmente que -aunque el Ayuntamiento había crecido notablemente, incluyendo una vasta red de empresas municipales- no escapaba nada a su información y control personal. Seguía dedicando todo su tiempo al Ayuntamiento de Jerez y obsesionado con la idea de engrandecer Jerez, en todos los aspectos.

Ciertamente, había avanzado mucho más en los aspectos de la urbs que en los aspectos de la civitas, pero el Ayuntamiento seguía siendo una gran locomotora para la ciudad. Bajo su impulso, tomaron forma algunos de los sueños de Jerez, él mismo formuló algunas de estas visiones, y -como sucede a veces- algunos sueños se volvieron pesadillas. Mantuvo también en límites parangonables con otras ciudades el endeudamiento municipal. Hay tablas económicas de ciudades medianas y grandes que no dejan lugar a dudas. Conozco ayer la noticia de su sentencia de prisión de cinco años y medio por contratar a dos asesores personales, con delito de falsedad documental. Inmediatamente, miro en San Google "cinco años y medio de prisión" y , aparte de las noticias sobre Pedro Pacheco, aparecen otras, por ejemplo esta:

Ciudad Real:  "Acepta 5 años y medio de cárcel por intentar matar a su hermano". Y si uno rebaja un poco la pena y busca en San Google "cinco años de prisión " encuentra noticias como esta: "Condenado a cinco años de cárcel el joven acusado de asesinar a un senegalés en Delicias".

Por lo que parece, y como profetizó en 1985 el propio Pedro Pacheco en frase oportuna y memorable: "En este país, la justicia es un cachondeo". En este inaudito país, enchufar a dos personas parece que es más grave que matar a un senegalés. En el caso de Pedro Pacheco, cinco años y medio de prisión es una pena a todas luces excesiva en relación al supuesto delito cometido. La vara de medir no es la misma para todos, y este gran Alcalde de Jerez, que ha dedicado más de la mitad de su vida a nuestra ciudad no se merece esta durísima sentencia, ni se merece el olvido o la desmemoria, ni se merece  la jauría de hienas hambrientas que quieren hoy hacer leña del árbol caído en comentarios ignorantes, propios de un linchamiento.

Algunos sí tenemos memoria. Desde aquí, mis respetos,  Alcalde.

 
 
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