No sigo a Iker Jiménez desde Milenio Live, la etapa que más disfruté de su trabajo. Pero ante determinadas injusticias siento la necesidad de pronunciarme. Compartir las opiniones de alguien nunca debería ser un requisito para defender que se le trate con honestidad.
La hemeroteca incomoda a los bandos. Gonzo preguntó a Teresa Ribera por la subida de la electricidad durante un Gobierno progresista. Horizonte abordó el caso Kitchen y las acusaciones de Bárcenas que afectaban al PP. Estos ejemplos no demuestran una independencia perfecta, pero desmontan las caricaturas: Ni unos son siempre tan malos ni los otros siempre tan buenos.
También han incomodado a quienes algunos consideran sus protegidos. El caso de Mari Carmen exige esa misma precisión. La regulación que limitó la continuidad de su contrato procedía de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, impulsada por el Gobierno socialista de Felipe González. El posterior acuerdo contó con la mediación del Ayuntamiento de Madrid y la participación de sus representantes y del Sindicato de Inquilinas. Ella murió antes de regresar. Convertir esa historia en una victoria partidista supone empobrecer una tragedia humana.
También resulta imprescindible respetar las fechas: El "Hasta luego, Maricarmen" de Carmen Porter se emitió el 28 de septiembre, mientras se comentaba el decreto que llevaba su nombre, antes del fallecimiento de la mujer. Puede discutirse el gusto de aquella expresión. Presentarla como una reacción a su muerte falsea la cronología. Me parece deleznable que la confrontación convierta el contexto en un estorbo y la indignación en una herramienta para desacreditar al adversario.
La entrevista al socio de Urbagestión merece igualmente una discusión seria. Jordi Évole cuestionó su tratamiento favorable y la ocultación de su rostro: Esas decisiones pueden criticarse. Pero el principio que ampara las entrevistas de Évole a Otegi y Josu Ternera; este último sin mostrar arrepentimiento por su trayectoria en ETA; debe valer también para escuchar al empresario. Entrevistar no equivale automáticamente a respaldar. La exigencia debe centrarse en las preguntas, el contraste y las respuestas, con el mismo criterio para todos.
Y cansa, especialmente, el desprecio hacia Iker y Carmen por su dedicación al misterio. Évole se popularizó interpretando al Follonero; Gonzo pasó por Caiga quien caiga y El Intermedio. Sus trayectorias evolucionaron, como puede evolucionar cualquier carrera. Iker ya ejercía el periodismo mucho antes de Horizonte. Haber trabajado sobre lo insólito no invalida a nadie para abordar la actualidad, del mismo modo que el humor no invalida a sus compañeros.
La ética y la moral se vacían cuando aceptamos para el contrario las manipulaciones que denunciaríamos contra los nuestros. Seguiré juzgando cada trabajo por sus pruebas y sus errores. Pero convertir al del misterio en un blanco permanente, por prejuicio o conveniencia, también merece una respuesta.
No sigo a Iker Jiménez desde Milenio Live, la etapa que más disfruté de su trabajo. Pero ante determinadas injusticias siento la necesidad de pronunciarme. Compartir las opiniones de alguien nunca debería ser un requisito para defender que se le trate con honestidad.
La hemeroteca incomoda a los bandos. Gonzo preguntó a Teresa Ribera por la subida de la electricidad durante un Gobierno progresista. Horizonte abordó el caso Kitchen y las acusaciones de Bárcenas que afectaban al PP. Estos ejemplos no demuestran una independencia perfecta, pero desmontan las caricaturas: Ni unos son siempre tan malos ni los otros siempre tan buenos.
También han incomodado a quienes algunos consideran sus protegidos. El caso de Mari Carmen exige esa misma precisión. La regulación que limitó la continuidad de su contrato procedía de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, impulsada por el Gobierno socialista de Felipe González. El posterior acuerdo contó con la mediación del Ayuntamiento de Madrid y la participación de sus representantes y del Sindicato de Inquilinas. Ella murió antes de regresar. Convertir esa historia en una victoria partidista supone empobrecer una tragedia humana.
También resulta imprescindible respetar las fechas: El "Hasta luego, Maricarmen" de Carmen Porter se emitió el 28 de septiembre, mientras se comentaba el decreto que llevaba su nombre, antes del fallecimiento de la mujer. Puede discutirse el gusto de aquella expresión. Presentarla como una reacción a su muerte falsea la cronología. Me parece deleznable que la confrontación convierta el contexto en un estorbo y la indignación en una herramienta para desacreditar al adversario.
La entrevista al socio de Urbagestión merece igualmente una discusión seria. Jordi Évole cuestionó su tratamiento favorable y la ocultación de su rostro: Esas decisiones pueden criticarse. Pero el principio que ampara las entrevistas de Évole a Otegi y Josu Ternera; este último sin mostrar arrepentimiento por su trayectoria en ETA; debe valer también para escuchar al empresario. Entrevistar no equivale automáticamente a respaldar. La exigencia debe centrarse en las preguntas, el contraste y las respuestas, con el mismo criterio para todos.
Y cansa, especialmente, el desprecio hacia Iker y Carmen por su dedicación al misterio. Évole se popularizó interpretando al Follonero; Gonzo pasó por Caiga quien caiga y El Intermedio. Sus trayectorias evolucionaron, como puede evolucionar cualquier carrera. Iker ya ejercía el periodismo mucho antes de Horizonte. Haber trabajado sobre lo insólito no invalida a nadie para abordar la actualidad, del mismo modo que el humor no invalida a sus compañeros.
La ética y la moral se vacían cuando aceptamos para el contrario las manipulaciones que denunciaríamos contra los nuestros. Seguiré juzgando cada trabajo por sus pruebas y sus errores. Pero convertir al del misterio en un blanco permanente, por prejuicio o conveniencia, también merece una respuesta.
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