Mayte es una joven que, por culpa del bullying, lleva casi tres años entre hospitales por anorexia, bulimia, autolesiones e intentos autolíticos.
La adolescente ha contado el infierno que está viviendo: “Montar a caballo es una de mis aficiones y dejó de serlo durante un tiempo, ya que en el autobús me decían que por mi culpa murió mi caballo favorito por lo gorda que estaba y ahora cada vez que monto me viene ese pensamiento de que le voy a hacer daño al caballo. Hizo que mi autoimagen empeorara, que cada vez que me viera en el espejo tuviera un rechazo hacia mí misma. Cosas así son las que me han hecho llegar a tener bulimia y anorexia, porque era como: ‘Cuanto más delgada estés, era mejor’".
"Me han quitado las ganas de vivir"
Como ha contado la joven, la violencia escolar sufrida le quitó “las ganas de vivir y se supone que vivir tiene que ser lo más bonito. A mí no me gusta guardar rencor, pero llevo como un montón de tiempo sin tener ganas de vivir y ha sido culpa de ellos. No me gusta guardar rencor porque me siento mala persona, pero sí que sepan que esto hace daño y que perder las ganas de vivir es una cosa muy importante, porque querer vivir tiene que ser lo más bonito y levantarte cada día y pensar en cómo te vas a quitar la vida es muy horrible”.
Para ayudar a Mayte con los diferentes gastos derivados de su proceso de recuperación tras sufrir bullying, se ha puesto en marcha la campaña solidaria El camino de Mayte, que tiene el objetivo de ayudar a la joven y a su familia a que “esta pesadilla termine y puedan centrarse en lo más importante: su recuperación y su futuro”.
La lucha de su familia
Desde que el bullying cambió sus vidas, su familia lucha cada día por acompañarla y darle todo el apoyo que necesita. Como se indica en esta iniciativa, Rocío, la madre de la joven, vive pendiente de Mayte y necesita estar disponible para desplazarse desde Requena hasta Barcelona cuando su hija la necesita. Esta situación le impide mantener un trabajo estable, porque nunca sabe cuándo tendrá que hacer las maletas y salir corriendo para estar a su lado.
Fernando, su padre, es actualmente el único que trabaja y debe sostener económicamente a una familia con tres hijas. A los gastos habituales de cualquier hogar se suman los desplazamientos, la gasolina, los alojamientos, los medicamentos, los tratamientos y los gastos relacionados con la atención de Mayte.
“Ningún padre ni ninguna madre debería tener que preocuparse por si podrá pagar un viaje para estar al lado de su hija cuando más lo necesita. Por eso pedimos ayuda. No para hacer este camino más fácil de lo que es, sino para evitar que el dinero se convierta en otro obstáculo en la recuperación de Mayte. Cada donación, por pequeña que sea, puede ayudar a cubrir una parte de estos gastos y permitir que su familia siga estando presente, acompañándola y luchando junto a ella”.
Mayte es una joven que, por culpa del bullying, lleva casi tres años entre hospitales por anorexia, bulimia, autolesiones e intentos autolíticos.
La adolescente ha contado el infierno que está viviendo: “Montar a caballo es una de mis aficiones y dejó de serlo durante un tiempo, ya que en el autobús me decían que por mi culpa murió mi caballo favorito por lo gorda que estaba y ahora cada vez que monto me viene ese pensamiento de que le voy a hacer daño al caballo. Hizo que mi autoimagen empeorara, que cada vez que me viera en el espejo tuviera un rechazo hacia mí misma. Cosas así son las que me han hecho llegar a tener bulimia y anorexia, porque era como: ‘Cuanto más delgada estés, era mejor’".
"Me han quitado las ganas de vivir"
Como ha contado la joven, la violencia escolar sufrida le quitó “las ganas de vivir y se supone que vivir tiene que ser lo más bonito. A mí no me gusta guardar rencor, pero llevo como un montón de tiempo sin tener ganas de vivir y ha sido culpa de ellos. No me gusta guardar rencor porque me siento mala persona, pero sí que sepan que esto hace daño y que perder las ganas de vivir es una cosa muy importante, porque querer vivir tiene que ser lo más bonito y levantarte cada día y pensar en cómo te vas a quitar la vida es muy horrible”.
Para ayudar a Mayte con los diferentes gastos derivados de su proceso de recuperación tras sufrir bullying, se ha puesto en marcha la campaña solidaria El camino de Mayte, que tiene el objetivo de ayudar a la joven y a su familia a que “esta pesadilla termine y puedan centrarse en lo más importante: su recuperación y su futuro”.
La lucha de su familia
Desde que el bullying cambió sus vidas, su familia lucha cada día por acompañarla y darle todo el apoyo que necesita. Como se indica en esta iniciativa, Rocío, la madre de la joven, vive pendiente de Mayte y necesita estar disponible para desplazarse desde Requena hasta Barcelona cuando su hija la necesita. Esta situación le impide mantener un trabajo estable, porque nunca sabe cuándo tendrá que hacer las maletas y salir corriendo para estar a su lado.
Fernando, su padre, es actualmente el único que trabaja y debe sostener económicamente a una familia con tres hijas. A los gastos habituales de cualquier hogar se suman los desplazamientos, la gasolina, los alojamientos, los medicamentos, los tratamientos y los gastos relacionados con la atención de Mayte.
“Ningún padre ni ninguna madre debería tener que preocuparse por si podrá pagar un viaje para estar al lado de su hija cuando más lo necesita. Por eso pedimos ayuda. No para hacer este camino más fácil de lo que es, sino para evitar que el dinero se convierta en otro obstáculo en la recuperación de Mayte. Cada donación, por pequeña que sea, puede ayudar a cubrir una parte de estos gastos y permitir que su familia siga estando presente, acompañándola y luchando junto a ella”.
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