El PP de Sevillano ha sido nunca un terreno especialmente sencillo. Un territorio tan grande da lugar a ciertas rencillas históricas. Eso sería lo normal dentro de un partido. Pero el caso en 2025 de sobresueldos y filtraciones internas en la dirección provincial, protagonizándose un rifirrafe que llegó a hacerse público entre sectores, obligaba a una respuesta. Y ha llegado. Mucho tiempo después, seguramente, pero ha llegado. Ricardo Sánchez dejará de ser el presidente del PP, y dejará de serlo en un momento en el que el PP dice públicamente que se ve capaz de ir a por las dos diputaciones de Andalucía que no tiene, Sevilla y Jaén, dos auténticos feudos que resistieron en el batacazo de 2023, y que volverán a ponerse en liza en mayo de 2027. Le sustituye Agustín Aguilera, al que pusieron en aquella crisis de las filtraciones como segundo. Parece que la jugada se preparó hace año y medio y se ha esperado a las autonómicas para ejercer el relevo de cara a las municipales, con la provincia en liza.
Para lograr los objetivos, el PP necesita llegar en la mejor forma al momento clave. Y hay dos golpes que se ha llevado esta semana que lo dificultan. En apenas unos días se ha conocido o ampliado las investigaciones al alcalde de Utrera, Curro Jiménez, y a la alcaldesa de San Juan de Aznalfarache, María Luisa Moya. Este último caso está más avanzado y ya sabe Moya deberá continuar un procedimiento ante por presuntos delitos de prevaricación y malversación en la contratación del mantenimiento de las piscinas municipales. San Juan de Aznalfarache fue una de las localidades donde el PP consiguió alterar el equilibrio municipal hace tres años. Uno de esos objetos de deseo históricos en el área metropolitana. Se obtuvo con una mayoría difícil postelectoral, sobre todo gracias al apoyo de los municipalistas de Cambia San Juan, y con el que se ha roto relaciones por desavenencias políticas y personales. Curiosamente, el líder de Cambia va en el pack procesal con Moya.
Aunque mayor pieza de caza fue para el PP otra localidad, una ciudad, Utrera. Se logró gracias a un proceso que tuvo un recorrido complicado no post sino preelectoral. Porque se logró que el histórico Curro Jiménez, antiguo alcalde por el PA, se pasase a las filas populares sin ni siquiera ostentar el carné. Fue el candidato tras ocho años de PSOE y parece que tuvo efecto también la tendencia nacional. Hasta se avino el PP a reducir su marca en favor de la que había sido en el 2019 la candidatura de Jiménez, Juntos X Utrera. Un acuerdo sonado pero que funcionó. Ahora, Jiménez ha sido citado como investigado por el uso de un local municipal por un club de ajedrez. El PSOE, denunciante del caso, sostiene que no existía título administrativo suficiente; el gobierno local replica que hay un expediente en tramitación y que no se produjo una cesión definitiva.
Con estos dos golpes está por ver qué pasa en el PP. En esas dos localides la mera mancha puede hacer a muchos votantes del 23 pensarse el voto, sobre todo porque venía de ser un voto en parte de castigo al PSOE. No lo será ya contra quien no gobierna desde hace 4 años y el relato de gestión en ambos feudos puede verse manchado.
Lo que el PP considera que puede revitalizar es con Aguilera. Un joven sobradamente preparado y sobradamente juanmista, que apenas tiene algo más de 40 años, y que se ha labrado un nombre internamente con cargos como jefe del gabinere de la Consejería de Economía. A diferencia de Sánchez, Aguilera es una persona más cercana a San Telmo, con representación en la dirección del PP, y no curtido en el municipalismo frente a quien había sido alcalde de Mairena del Alcor. Ojo, porque además hay un votante en los alcores que conoce desde hace mucho tiempo a Ricardo Sánchez, y esta retirada de poderes efectuada por el PP puede dañar la credibilidad de los proyectos en la zona que llevan la marca del ricardismo por la zona.
El PP de Sevillano ha sido nunca un terreno especialmente sencillo. Un territorio tan grande da lugar a ciertas rencillas históricas. Eso sería lo normal dentro de un partido. Pero el caso en 2025 de sobresueldos y filtraciones internas en la dirección provincial, protagonizándose un rifirrafe que llegó a hacerse público entre sectores, obligaba a una respuesta. Y ha llegado. Mucho tiempo después, seguramente, pero ha llegado. Ricardo Sánchez dejará de ser el presidente del PP, y dejará de serlo en un momento en el que el PP dice públicamente que se ve capaz de ir a por las dos diputaciones de Andalucía que no tiene, Sevilla y Jaén, dos auténticos feudos que resistieron en el batacazo de 2023, y que volverán a ponerse en liza en mayo de 2027. Le sustituye Agustín Aguilera, al que pusieron en aquella crisis de las filtraciones como segundo. Parece que la jugada se preparó hace año y medio y se ha esperado a las autonómicas para ejercer el relevo de cara a las municipales, con la provincia en liza.
Para lograr los objetivos, el PP necesita llegar en la mejor forma al momento clave. Y hay dos golpes que se ha llevado esta semana que lo dificultan. En apenas unos días se ha conocido o ampliado las investigaciones al alcalde de Utrera, Curro Jiménez, y a la alcaldesa de San Juan de Aznalfarache, María Luisa Moya. Este último caso está más avanzado y ya sabe Moya deberá continuar un procedimiento ante por presuntos delitos de prevaricación y malversación en la contratación del mantenimiento de las piscinas municipales. San Juan de Aznalfarache fue una de las localidades donde el PP consiguió alterar el equilibrio municipal hace tres años. Uno de esos objetos de deseo históricos en el área metropolitana. Se obtuvo con una mayoría difícil postelectoral, sobre todo gracias al apoyo de los municipalistas de Cambia San Juan, y con el que se ha roto relaciones por desavenencias políticas y personales. Curiosamente, el líder de Cambia va en el pack procesal con Moya.
Aunque mayor pieza de caza fue para el PP otra localidad, una ciudad, Utrera. Se logró gracias a un proceso que tuvo un recorrido complicado no post sino preelectoral. Porque se logró que el histórico Curro Jiménez, antiguo alcalde por el PA, se pasase a las filas populares sin ni siquiera ostentar el carné. Fue el candidato tras ocho años de PSOE y parece que tuvo efecto también la tendencia nacional. Hasta se avino el PP a reducir su marca en favor de la que había sido en el 2019 la candidatura de Jiménez, Juntos X Utrera. Un acuerdo sonado pero que funcionó. Ahora, Jiménez ha sido citado como investigado por el uso de un local municipal por un club de ajedrez. El PSOE, denunciante del caso, sostiene que no existía título administrativo suficiente; el gobierno local replica que hay un expediente en tramitación y que no se produjo una cesión definitiva.
Con estos dos golpes está por ver qué pasa en el PP. En esas dos localides la mera mancha puede hacer a muchos votantes del 23 pensarse el voto, sobre todo porque venía de ser un voto en parte de castigo al PSOE. No lo será ya contra quien no gobierna desde hace 4 años y el relato de gestión en ambos feudos puede verse manchado.
Lo que el PP considera que puede revitalizar es con Aguilera. Un joven sobradamente preparado y sobradamente juanmista, que apenas tiene algo más de 40 años, y que se ha labrado un nombre internamente con cargos como jefe del gabinere de la Consejería de Economía. A diferencia de Sánchez, Aguilera es una persona más cercana a San Telmo, con representación en la dirección del PP, y no curtido en el municipalismo frente a quien había sido alcalde de Mairena del Alcor. Ojo, porque además hay un votante en los alcores que conoce desde hace mucho tiempo a Ricardo Sánchez, y esta retirada de poderes efectuada por el PP puede dañar la credibilidad de los proyectos en la zona que llevan la marca del ricardismo por la zona.
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