Si hay algo que vuelve loco a un político, hombre o mujer, es la colocación de una primera piedra, sobre todo cuando tiene lugar a las puertas de unas elecciones y antes que la junta electoral lo prohíba atendiendo a la normativa legal al respecto.
Y lo que digo lo digo con conocimiento de causa que para algo tuve importantes responsabilidades políticas durante una buena parte de mi vida, lo que no quita, que contemplado ahora desde la perspectiva que da el paso del tiempo y la condición de outsider de la política institucional, uno llegue a sentir un cierto grado de pudor y hasta vergüenza ajena.
Viene a cuento esta reflexión por lo que ha trascendido a la opinión pública sobre lo que el vicepresidente ultraderechista Gavira trasladó en su visita institucional al alcalde gaditano, Bruno García, sobre el retraso, otro más, que va a sufrir el proyecto de Ciudad de la Justicia en la capital gaditana al haber descartado la participación privada en su financiación. Con ello el vicepresidente y socio de gobierno de Juanma Moreno ha inscrito su nombre en la larga lista, con visos de récord Guinness, de políticos y políticas, entre los que yo mismo me encuentro, que han contribuido a hacer fracasar ese proyecto tan necesario para la ciudad y la provincia de Cádiz.
Pero lo que resulta verdaderamente cómico al tiempo que ridículo es ver las fotografías de prensa que nos mostraban al alcalde García, al por entonces consejero de Justicia Nieto y al propio presidente Moreno armados cada uno con su pala arrojando tierra sobre un agujero en el que se supone que yacía una primera piedra que puede alcanzar muy pronto la categoría de resto arqueológico, por otro lado algo que es bastante frecuente en la trimilenaria ciudad de Cádiz donde hay ya casi más restos arqueológicos que viviendas sociales.
Ahora vendrá el todopoderoso y omnipresente Antonio Sanz a intentar convencernos de que lo de Gavira y la financiación ha sido un susto de Halloween y que él ya ha puesto en los presupuestos de la Junta no se cuantos millones para que la obra se comience en los próximos meses al igual que el famoso nuevo hospital de Cádiz que a falta de primera piedra lleva ya varios años recibiendo millones y millones en los presupuestos que Sanz nos anuncia a bombo y platillo y que luego desaparecen de la noche a la mañana, y es que Antonio, hombre de oratoria grandilocuente donde el “estamos haciendo historia” ocupa un lugar nuclear, es sin embargo un político de pluma fácil para poner cantidades en los presupuestos y cartera lenta para no gastarlos nunca. Pero quien le va a quitar la ilusión de su habitual y triunfal discurso otoñal con lo feliz que se le ve, por favor… que piedra no hay más que una y es la primera…
Si hay algo que vuelve loco a un político, hombre o mujer, es la colocación de una primera piedra, sobre todo cuando tiene lugar a las puertas de unas elecciones y antes que la junta electoral lo prohíba atendiendo a la normativa legal al respecto.
Y lo que digo lo digo con conocimiento de causa que para algo tuve importantes responsabilidades políticas durante una buena parte de mi vida, lo que no quita, que contemplado ahora desde la perspectiva que da el paso del tiempo y la condición de outsider de la política institucional, uno llegue a sentir un cierto grado de pudor y hasta vergüenza ajena.
Viene a cuento esta reflexión por lo que ha trascendido a la opinión pública sobre lo que el vicepresidente ultraderechista Gavira trasladó en su visita institucional al alcalde gaditano, Bruno García, sobre el retraso, otro más, que va a sufrir el proyecto de Ciudad de la Justicia en la capital gaditana al haber descartado la participación privada en su financiación. Con ello el vicepresidente y socio de gobierno de Juanma Moreno ha inscrito su nombre en la larga lista, con visos de récord Guinness, de políticos y políticas, entre los que yo mismo me encuentro, que han contribuido a hacer fracasar ese proyecto tan necesario para la ciudad y la provincia de Cádiz.
Pero lo que resulta verdaderamente cómico al tiempo que ridículo es ver las fotografías de prensa que nos mostraban al alcalde García, al por entonces consejero de Justicia Nieto y al propio presidente Moreno armados cada uno con su pala arrojando tierra sobre un agujero en el que se supone que yacía una primera piedra que puede alcanzar muy pronto la categoría de resto arqueológico, por otro lado algo que es bastante frecuente en la trimilenaria ciudad de Cádiz donde hay ya casi más restos arqueológicos que viviendas sociales.
Ahora vendrá el todopoderoso y omnipresente Antonio Sanz a intentar convencernos de que lo de Gavira y la financiación ha sido un susto de Halloween y que él ya ha puesto en los presupuestos de la Junta no se cuantos millones para que la obra se comience en los próximos meses al igual que el famoso nuevo hospital de Cádiz que a falta de primera piedra lleva ya varios años recibiendo millones y millones en los presupuestos que Sanz nos anuncia a bombo y platillo y que luego desaparecen de la noche a la mañana, y es que Antonio, hombre de oratoria grandilocuente donde el “estamos haciendo historia” ocupa un lugar nuclear, es sin embargo un político de pluma fácil para poner cantidades en los presupuestos y cartera lenta para no gastarlos nunca. Pero quien le va a quitar la ilusión de su habitual y triunfal discurso otoñal con lo feliz que se le ve, por favor… que piedra no hay más que una y es la primera…
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