Primero los de aquí. Primero los españoles. Hombre ¡por fin! Y ¿cómo se disfrazará esto, para discriminar legalmente a españoles de hecho y derecho, aunque sean recientes? ¿Españoles que trabajan y cotizan? Con el débil apego a Andalucía que lleva demostrado Moreno, debería hacerle caso a Vox. Y se lo hará, caerá está cayendo como los anteriores por orden de sus jefes, Ayuso y Feijoo y por dos razones: porque lo importante para él es gobernar y le preocupará muy poco ser gobernado por el socio minoritario para que después hablen él y sus jefes y llamen “gobierno frankenstein” al que, por necesidad, tiene en cuenta la opinión de sus socios. Porque Vox no acuerda, impone. Y si quiere la vara de mando, primero tendrá que pasar por el aro y el látigo correspondiente. Pero habrá que ver si el cruce del aro y el latigazo del domador llevará dolor o satisfacción. Y no por verse forzado, pues no hay ninguna obligación de obedecer la imposición de dos parlamentarios frente a cincuenta y tres. Siempre tiene el más digno recurso de dimitir o, como mínimo, cansar a los electores con una repetición.
Otra cosa sería utilizar sus magnífica dotes de vendedor consumado y en vez de pasar a consumido convenza a quienes están dispuestos a con solo dos, mandar sobre los cincuenta y tres, de que las palabras no deben ser restrictivas, o sea, no usarlas sólo para llevar a cabo la conveniencia de quien las lanza y prioridad nacional, por más que los pro-yankees lo hayan creído, o mejor, lo quieran hacer creer, no es que los nacidos en España hace más tiempo, tengan preferencia sobre quienes llevan menos.
Prioridad Nacional es poner en primer plano Andalucía. Si no, ¿qué gobierno van a ser? ¿Qué clase de gobierno? O quieren gobernar Andalucía para cubrir lo contrario de las necesidades de Andalucía, cuando el ínclito presidente de la Junta, ahora atrapado —dice— por los dos parlamentarios abascalienses, antes de todo esto demostró mucho más interés en la lejana posibilidad de que Cataluña pudiera independizarse y dejó una temporaíta el gobierno de Andalucía para plantarse allí inflamado como un “guerrero del antifaz defensor de la religión verdadera”. O como, ya que hablamos de desplazamientos, veamos qué ha hecho la junta con las empresas andaluzas de transporte de viajeros. Así que con la señora presidenta de Madrid acusando de mantener y escolarizar a los niños andaluces, prepara las cosas para que los impuestos de esas empresas pasen a ser abonados fuera de Andalucía. Porque su gobierno ha entregado la casi totalidad de las líneas andaluzas de transporte de viajeros a empresas de otros lares y simultáneamente ha reducido a tres las quince empresas que hasta hace pocos años cotizaban en Andalucía, daban trabajo a conductores andaluces y compraban suministros y repuestos en Andalucía.
No es lo único, eso es lo peor. Moreno Bonilla no se ha conformado con continuar la nefasta labor de su predecesor en sanidad y enseñanza y lo ha superado, hasta el punto de contratar ciento setenta capellanes, pero ni un médico, ni un/enfermero/a. Será para que los enfermos se puedan encomendar sumisamente a la “suprema voluntad”. O ha vaciado —otra vez hay que recordarlo, ya que él no se digna responder—, nueve de las once plantas del recién remozado Hospital Muñoz Cariñanos. Aunque no hay que subir tan alto, basta con darse un paseo por cualquier centro de salud y contar las consultas cerradas.
Señor Moreno: hágale caso a Vox, pero no en el fondo de su proposición, mejor llamado disposición, y convénzalo de la verdadera prioridad de Andalucía: cuidar su cultura, su arte, sus museos, recuperar todas las obras de arte, todas, “susllevadas” a enriquecer Madrid. Establezca un plan para promover el escaso capital andaluz a crecer mediante el procedimiento liberal ya olvidado, de construir y producir. Y ya hablando de construir, piense en la construcción de viviendas: cambie la tarea de oponerse llevada a cabo por su partido y preocúpese de animar la construcción de viviendas necesarias para cumplir la Constitución y permita que todos los andaluces y andaluzas puedan vivir en una vivienda digna, sin tener que unir dos salarios para ello y elegir entre comer o dormir bajo techo.
En una palabra: preocúpese de Andalucía. Haga del servicio a la Comunidad que una mayoría de andaluces ha puesto en sus manos su principal, o mejor aún, su única Prioridad Nacional.
Primero los de aquí. Primero los españoles. Hombre ¡por fin! Y ¿cómo se disfrazará esto, para discriminar legalmente a españoles de hecho y derecho, aunque sean recientes? ¿Españoles que trabajan y cotizan? Con el débil apego a Andalucía que lleva demostrado Moreno, debería hacerle caso a Vox. Y se lo hará, caerá está cayendo como los anteriores por orden de sus jefes, Ayuso y Feijoo y por dos razones: porque lo importante para él es gobernar y le preocupará muy poco ser gobernado por el socio minoritario para que después hablen él y sus jefes y llamen “gobierno frankenstein” al que, por necesidad, tiene en cuenta la opinión de sus socios. Porque Vox no acuerda, impone. Y si quiere la vara de mando, primero tendrá que pasar por el aro y el látigo correspondiente. Pero habrá que ver si el cruce del aro y el latigazo del domador llevará dolor o satisfacción. Y no por verse forzado, pues no hay ninguna obligación de obedecer la imposición de dos parlamentarios frente a cincuenta y tres. Siempre tiene el más digno recurso de dimitir o, como mínimo, cansar a los electores con una repetición.
Otra cosa sería utilizar sus magnífica dotes de vendedor consumado y en vez de pasar a consumido convenza a quienes están dispuestos a con solo dos, mandar sobre los cincuenta y tres, de que las palabras no deben ser restrictivas, o sea, no usarlas sólo para llevar a cabo la conveniencia de quien las lanza y prioridad nacional, por más que los pro-yankees lo hayan creído, o mejor, lo quieran hacer creer, no es que los nacidos en España hace más tiempo, tengan preferencia sobre quienes llevan menos.
Prioridad Nacional es poner en primer plano Andalucía. Si no, ¿qué gobierno van a ser? ¿Qué clase de gobierno? O quieren gobernar Andalucía para cubrir lo contrario de las necesidades de Andalucía, cuando el ínclito presidente de la Junta, ahora atrapado —dice— por los dos parlamentarios abascalienses, antes de todo esto demostró mucho más interés en la lejana posibilidad de que Cataluña pudiera independizarse y dejó una temporaíta el gobierno de Andalucía para plantarse allí inflamado como un “guerrero del antifaz defensor de la religión verdadera”. O como, ya que hablamos de desplazamientos, veamos qué ha hecho la junta con las empresas andaluzas de transporte de viajeros. Así que con la señora presidenta de Madrid acusando de mantener y escolarizar a los niños andaluces, prepara las cosas para que los impuestos de esas empresas pasen a ser abonados fuera de Andalucía. Porque su gobierno ha entregado la casi totalidad de las líneas andaluzas de transporte de viajeros a empresas de otros lares y simultáneamente ha reducido a tres las quince empresas que hasta hace pocos años cotizaban en Andalucía, daban trabajo a conductores andaluces y compraban suministros y repuestos en Andalucía.
No es lo único, eso es lo peor. Moreno Bonilla no se ha conformado con continuar la nefasta labor de su predecesor en sanidad y enseñanza y lo ha superado, hasta el punto de contratar ciento setenta capellanes, pero ni un médico, ni un/enfermero/a. Será para que los enfermos se puedan encomendar sumisamente a la “suprema voluntad”. O ha vaciado —otra vez hay que recordarlo, ya que él no se digna responder—, nueve de las once plantas del recién remozado Hospital Muñoz Cariñanos. Aunque no hay que subir tan alto, basta con darse un paseo por cualquier centro de salud y contar las consultas cerradas.
Señor Moreno: hágale caso a Vox, pero no en el fondo de su proposición, mejor llamado disposición, y convénzalo de la verdadera prioridad de Andalucía: cuidar su cultura, su arte, sus museos, recuperar todas las obras de arte, todas, “susllevadas” a enriquecer Madrid. Establezca un plan para promover el escaso capital andaluz a crecer mediante el procedimiento liberal ya olvidado, de construir y producir. Y ya hablando de construir, piense en la construcción de viviendas: cambie la tarea de oponerse llevada a cabo por su partido y preocúpese de animar la construcción de viviendas necesarias para cumplir la Constitución y permita que todos los andaluces y andaluzas puedan vivir en una vivienda digna, sin tener que unir dos salarios para ello y elegir entre comer o dormir bajo techo.
En una palabra: preocúpese de Andalucía. Haga del servicio a la Comunidad que una mayoría de andaluces ha puesto en sus manos su principal, o mejor aún, su única Prioridad Nacional.
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