Un fantasma recorre el mundo, y amenaza a la libertad, a la Democracia y a los derechos conseguidos en el Estado del bienestar del que disfrutamos buena parte de la población mundial, aunque muchos millones de almas, no lleguen a ese nivel de bienestar.
Uno quisiera escribir sobre las bondades del otoño que ya parece que quiere asentarse con permiso de las danas que han vuelto a destrozar los paisajes urbanos y rurales en Valencia, Cataluña, Baleares, Canarias, y otros lugares de España. Incluso ha habido 6 muertos que lamentar, aunque nada comparable a lo que ocurrió el 29 de octubre de 2024, en Valencia, aquella tragedia destructiva que causó más de 240 víctimas mortales, mientras el ínclito Carlos Mazón, disfrutaba en el ventorro con una amiga periodista. Podría escribir sobre la campaña de la aceituna de verdeo y de las cuadrillas que andan recogiendo la aceituna, sobre la prolongación del verano hasta mediados de octubre, o sobre la ausencia de lluvias que cuando llegan lo hacen con fuertes tormentas y danas que anegan y destruyen, pero la realidad de lo que oímos, vemos, escuchamos y leemos en los medios, en las envenenadoras redes, sálvese quien pueda, o en el trabajo, en el bar, y en el ágora pública, obligan a mi mente a centrarse sobre el panorama social y político y las amenazas que se ciernen sobre la Democracia en el mundo, tal como la hemos conocido. Vemos resucitar a fantasmas que creíamos haber superado en los últimos decenios, tras la etapa de la transición que fue modélica para nosotros y para otros países, que querían sacudirse el polvo y la sangre de las dictaduras, como la de España, "aparta de mi este cáliz", en los versos de César Vallejo: "Si la madre España cae -digo, es un decir- salid, niños del mundo, id a buscarla".
Suelo decir que para ver el estado de bienestar de un pueblo, o de un pais, no hay más que ver las terrazas y el interior de bares, cafés y restaurantes. Suelen estar empetaos. Si no has reservado con antelación, te dirán que no pueden atenderte. En esos espacios públicos veo a la gente reir, conversar, disfrutar de la vida en familia o con amig@s; no veo caras de asco en las que se refleja la bilis y las úlceras, propias del odio, de la soberbia, del come come, de la venganza, que solemos ver en el Congreso cuando enfocan a determinados políticos y políticas. La realidad de la calle, no tiene nada que ver con la irrealidad, la ira, y el estado de cabreo permanente que se nos ofrece en algunas bancadas del Congreso.
Cuando veo a muchos de mis compatriotas lucir en sus muñequitas, pulseritas con los colores de la bandera española, y veo luego su comportamiento y actitud en la calle, o en las instituciones públicas donde gobiernan, o tienen cargos públicos, me acuerdo de mi padre que decía: "Dime de que presumes y te diré de que careces", o ese otro refrán: "El hábito no hace al monje". Quien se empeña en mostrar públicamente su posición ideológica en la vida, no hace más que mostrarnos su hipocresía, al comprobar que sus hechos no se corresponden luego con sus palabras, o sus exhibiciones ante el público. Leo unas declaraciones de Patti Smith, distinguida este año con el Premio Princesa de Asturias de las Artes: "Creo que vivimos tiempos tan difíciles, que el arte no es suficiente, necesitamos que surja el pueblo, la gran masa popular, nuestros artistas, nuestros activistas, la gente que quiere hacer el bien por todo el mundo".
Y leo también las declaraciones de Youssouf Fofana, parisino de 27 años, de origen maliense. Youssouf fue subcampeón del mundo con Francia en Qatar en 2022, ha jugado en el Estrasburgo, en el Mónaco, en el Milán, y ahora juega de centrocampista en el Sevilla, y fíjense cómo piensa el muchacho: "No creo que la extrema derecha sea buena para el funcionamiento de una sociedad, ni creo que esas ideas sean buenas para el ser humano en general, ni para la vida en sociedad, ni para el mundo. Habrá que votar cuando llegue el momento. Mientras el pueblo siga teniendo voz, es la manera de evitar que lleguen al poder". Le pregunta el periodista R. Pineda (El País): ¿Cómo se puede cambiar? Y Fofana responde: "Con la educación, la escuela y la familia. Y también están los medios de comunicación, que hoy, no dan demasiada voz a las personas interesantes, sino a quienes generan ruido o polémica. Parece que que quien dice la mayor tontería, es quien sale en television o en la prensa". No puedo estar más de acuerdo con Youssouf Fofana, un "rara avis", en el mundo del pensamiento futbolero. Y si, en estas elecciones no nos enfrentamos simplemente a una alternancia pacífica, tolerante y respetuosa en el Gobierno, como ha ocurrido en etapas anteriores. En estas elecciones, por las declaraciones y las barbaridades que estamos oyendo por parte de determinados políticos, nos jugamos el estado de bienestar y la esencia de la propia Democracia que tanto nos ha costado construir en nuestro país, en Europa y en el mundo.
Leo en redes un artículo de Carlos Rangel Moya, Presidente de la Unión de Pofesionales progresistas: "El próximo noviembre nos jugamos mucho más que la alternancia de un gobierno. Nos jugamos más que un Gobierno, la supervivencia del proyecto europeo de paz y los derechos democráticos que tanto costó conquistar". Oigo a Aitor Esteban, presidente del PNV, decir: "Mucha gente que no está preocupada, lo estará si llegan los ultras al Gobierno". Y me sumo en la tristeza y en la indignación al ver que millones de españoles están en babia, y no analizan la situación con sentido común, pensando serenamente en lo que nos jugamos en estas elecciones. Nos jugamos la libertad, y los derechos conseguidos con el esfuerzo de toda la sociedad. En Castilla y León, la Consejería de Cultura en manos de Vox (la zorra al cuidado del gallinero), prohibe la financiación a producciones cinematográficas que contengan "propaganda partidista o ideológica". Esto es pura censura en el siglo XXI, que recuerda a los censores franquistas de la dictadura.
Y qué me dicen de la visita del presidente argentino a Madrid, en plena precampaña electoral. En el casino de Madrid, insultó e injurió al Presidente del Gobierno legítimo de España. Y ante esa falta de educación y de respeto institucional de un mandatario que viene de visita y al que no recibe el Rey, porque es preceptivo que se reúna con el Primer Ministro de España, ante esos insultos y mofas, contra nuestro Gobierno, los españoles asistentes al acto, en vez de recriminarle, le aplaudieron, con lo cual, demostraron, pulserita en muñeca, su antipatriotismo, y su respaldo a las políticas destructoras de la economía de Argentina, que ha sumido a millones de familias en la pobreza. Me entristece esta etapa oscura de la historia de España, de Argentina, de Francia, de Alemania con el resurgimiento de la ultraderecha en algunos lánder del estado federado; o de EEUU con un Presidente psicópata, al igual que Milei, ese payaso que deshonra al pueblo argentino y hermano, y a quien, en el colmo del esperpento social y politico, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, le rinde pleitesia y le agasaja mostrando su desprecio por el Gobierno de España y por el propio país al que debería defender ante las agresiones verbales de un boludo, en su acepción más negativa, que además se permite insultar a una periodista española de la cadena Ser, y a un periodista del diario argentino Clarín. Este ejemplo humano y político del payaso de la motosierra en mano, es el que admiran Abascal, Feijóo, Ayuso, Tellado, Figueredo, y otros tantos políticos ultras españoles.
Aristóteles nos dice sabiamente en su "Política": "Todas las revoluciones giran en torno al problema de la propiedad". Relacionas esto con el actual problema de la vivienda en España y en Europa. La revolución que hace arder algunas ciudades del norte de Francia, en las que se ha declarado el toque de queda para los menores de 18 años, tras los episodios de saqueo nocturno. Aquí en España, vemos las plazas de algunas ciudades tomadas por las acampadas de jóvenes, que protestan pacíficamente, dando ejemplo al mundo, por la carestía del alquiler de la vivienda, y por lo imposible de acceder a un piso donde vivir dignamente, tal como recoge el artículo 47 de la Constitución.
Y ante este panorama oscuro para el desarrollo pacífico de las sociedades democráticas, vemos en nuestro país, a las puertas de unas elecciones, insultos, declaraciones injuriosas, mentiras, "lawfare", con episodios clamorosos, como la suspensión cautelar por parte del Tribunal Supremo y el rechazo del TC, de la "Ley de nietos" y la prohibición por tanto, del derecho al voto de más de 160.000 españoles. El Senado convertido en cámara inquisitorial por el PP, en ésta legislatura, se ha convertido en un campo de batalla ante la jugada maestra de la izquierda, al presentar listas únicas al Senado entre el PSOE y el Frente amplio, para tratar de arrebatar a la ultraderecha, ya confundida entre PP y Vox, la mayoría de la Cámara, que permitiría a los ultras, de ganar, elegir a su antojo a cuatro miembros del Tribunal Constitucional en 2027, y a 10 miembros del CGPJ en 2029. Este es el panorama negro e involucionista, que se cierne sobre el futuro de España y de Europa. Un fantasma recorre el mundo, el fascismo, que si se hace con el poder, como ya ocurre en algunas comunidades autónomas, hipotecará un futuro esperanzador para la Humanidad.
Un fantasma recorre el mundo, y amenaza a la libertad, a la Democracia y a los derechos conseguidos en el Estado del bienestar del que disfrutamos buena parte de la población mundial, aunque muchos millones de almas, no lleguen a ese nivel de bienestar.
Uno quisiera escribir sobre las bondades del otoño que ya parece que quiere asentarse con permiso de las danas que han vuelto a destrozar los paisajes urbanos y rurales en Valencia, Cataluña, Baleares, Canarias, y otros lugares de España. Incluso ha habido 6 muertos que lamentar, aunque nada comparable a lo que ocurrió el 29 de octubre de 2024, en Valencia, aquella tragedia destructiva que causó más de 240 víctimas mortales, mientras el ínclito Carlos Mazón, disfrutaba en el ventorro con una amiga periodista. Podría escribir sobre la campaña de la aceituna de verdeo y de las cuadrillas que andan recogiendo la aceituna, sobre la prolongación del verano hasta mediados de octubre, o sobre la ausencia de lluvias que cuando llegan lo hacen con fuertes tormentas y danas que anegan y destruyen, pero la realidad de lo que oímos, vemos, escuchamos y leemos en los medios, en las envenenadoras redes, sálvese quien pueda, o en el trabajo, en el bar, y en el ágora pública, obligan a mi mente a centrarse sobre el panorama social y político y las amenazas que se ciernen sobre la Democracia en el mundo, tal como la hemos conocido. Vemos resucitar a fantasmas que creíamos haber superado en los últimos decenios, tras la etapa de la transición que fue modélica para nosotros y para otros países, que querían sacudirse el polvo y la sangre de las dictaduras, como la de España, "aparta de mi este cáliz", en los versos de César Vallejo: "Si la madre España cae -digo, es un decir- salid, niños del mundo, id a buscarla".
Suelo decir que para ver el estado de bienestar de un pueblo, o de un pais, no hay más que ver las terrazas y el interior de bares, cafés y restaurantes. Suelen estar empetaos. Si no has reservado con antelación, te dirán que no pueden atenderte. En esos espacios públicos veo a la gente reir, conversar, disfrutar de la vida en familia o con amig@s; no veo caras de asco en las que se refleja la bilis y las úlceras, propias del odio, de la soberbia, del come come, de la venganza, que solemos ver en el Congreso cuando enfocan a determinados políticos y políticas. La realidad de la calle, no tiene nada que ver con la irrealidad, la ira, y el estado de cabreo permanente que se nos ofrece en algunas bancadas del Congreso.
Cuando veo a muchos de mis compatriotas lucir en sus muñequitas, pulseritas con los colores de la bandera española, y veo luego su comportamiento y actitud en la calle, o en las instituciones públicas donde gobiernan, o tienen cargos públicos, me acuerdo de mi padre que decía: "Dime de que presumes y te diré de que careces", o ese otro refrán: "El hábito no hace al monje". Quien se empeña en mostrar públicamente su posición ideológica en la vida, no hace más que mostrarnos su hipocresía, al comprobar que sus hechos no se corresponden luego con sus palabras, o sus exhibiciones ante el público. Leo unas declaraciones de Patti Smith, distinguida este año con el Premio Princesa de Asturias de las Artes: "Creo que vivimos tiempos tan difíciles, que el arte no es suficiente, necesitamos que surja el pueblo, la gran masa popular, nuestros artistas, nuestros activistas, la gente que quiere hacer el bien por todo el mundo".
Y leo también las declaraciones de Youssouf Fofana, parisino de 27 años, de origen maliense. Youssouf fue subcampeón del mundo con Francia en Qatar en 2022, ha jugado en el Estrasburgo, en el Mónaco, en el Milán, y ahora juega de centrocampista en el Sevilla, y fíjense cómo piensa el muchacho: "No creo que la extrema derecha sea buena para el funcionamiento de una sociedad, ni creo que esas ideas sean buenas para el ser humano en general, ni para la vida en sociedad, ni para el mundo. Habrá que votar cuando llegue el momento. Mientras el pueblo siga teniendo voz, es la manera de evitar que lleguen al poder". Le pregunta el periodista R. Pineda (El País): ¿Cómo se puede cambiar? Y Fofana responde: "Con la educación, la escuela y la familia. Y también están los medios de comunicación, que hoy, no dan demasiada voz a las personas interesantes, sino a quienes generan ruido o polémica. Parece que que quien dice la mayor tontería, es quien sale en television o en la prensa". No puedo estar más de acuerdo con Youssouf Fofana, un "rara avis", en el mundo del pensamiento futbolero. Y si, en estas elecciones no nos enfrentamos simplemente a una alternancia pacífica, tolerante y respetuosa en el Gobierno, como ha ocurrido en etapas anteriores. En estas elecciones, por las declaraciones y las barbaridades que estamos oyendo por parte de determinados políticos, nos jugamos el estado de bienestar y la esencia de la propia Democracia que tanto nos ha costado construir en nuestro país, en Europa y en el mundo.
Leo en redes un artículo de Carlos Rangel Moya, Presidente de la Unión de Pofesionales progresistas: "El próximo noviembre nos jugamos mucho más que la alternancia de un gobierno. Nos jugamos más que un Gobierno, la supervivencia del proyecto europeo de paz y los derechos democráticos que tanto costó conquistar". Oigo a Aitor Esteban, presidente del PNV, decir: "Mucha gente que no está preocupada, lo estará si llegan los ultras al Gobierno". Y me sumo en la tristeza y en la indignación al ver que millones de españoles están en babia, y no analizan la situación con sentido común, pensando serenamente en lo que nos jugamos en estas elecciones. Nos jugamos la libertad, y los derechos conseguidos con el esfuerzo de toda la sociedad. En Castilla y León, la Consejería de Cultura en manos de Vox (la zorra al cuidado del gallinero), prohibe la financiación a producciones cinematográficas que contengan "propaganda partidista o ideológica". Esto es pura censura en el siglo XXI, que recuerda a los censores franquistas de la dictadura.
Y qué me dicen de la visita del presidente argentino a Madrid, en plena precampaña electoral. En el casino de Madrid, insultó e injurió al Presidente del Gobierno legítimo de España. Y ante esa falta de educación y de respeto institucional de un mandatario que viene de visita y al que no recibe el Rey, porque es preceptivo que se reúna con el Primer Ministro de España, ante esos insultos y mofas, contra nuestro Gobierno, los españoles asistentes al acto, en vez de recriminarle, le aplaudieron, con lo cual, demostraron, pulserita en muñeca, su antipatriotismo, y su respaldo a las políticas destructoras de la economía de Argentina, que ha sumido a millones de familias en la pobreza. Me entristece esta etapa oscura de la historia de España, de Argentina, de Francia, de Alemania con el resurgimiento de la ultraderecha en algunos lánder del estado federado; o de EEUU con un Presidente psicópata, al igual que Milei, ese payaso que deshonra al pueblo argentino y hermano, y a quien, en el colmo del esperpento social y politico, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, le rinde pleitesia y le agasaja mostrando su desprecio por el Gobierno de España y por el propio país al que debería defender ante las agresiones verbales de un boludo, en su acepción más negativa, que además se permite insultar a una periodista española de la cadena Ser, y a un periodista del diario argentino Clarín. Este ejemplo humano y político del payaso de la motosierra en mano, es el que admiran Abascal, Feijóo, Ayuso, Tellado, Figueredo, y otros tantos políticos ultras españoles.
Aristóteles nos dice sabiamente en su "Política": "Todas las revoluciones giran en torno al problema de la propiedad". Relacionas esto con el actual problema de la vivienda en España y en Europa. La revolución que hace arder algunas ciudades del norte de Francia, en las que se ha declarado el toque de queda para los menores de 18 años, tras los episodios de saqueo nocturno. Aquí en España, vemos las plazas de algunas ciudades tomadas por las acampadas de jóvenes, que protestan pacíficamente, dando ejemplo al mundo, por la carestía del alquiler de la vivienda, y por lo imposible de acceder a un piso donde vivir dignamente, tal como recoge el artículo 47 de la Constitución.
Y ante este panorama oscuro para el desarrollo pacífico de las sociedades democráticas, vemos en nuestro país, a las puertas de unas elecciones, insultos, declaraciones injuriosas, mentiras, "lawfare", con episodios clamorosos, como la suspensión cautelar por parte del Tribunal Supremo y el rechazo del TC, de la "Ley de nietos" y la prohibición por tanto, del derecho al voto de más de 160.000 españoles. El Senado convertido en cámara inquisitorial por el PP, en ésta legislatura, se ha convertido en un campo de batalla ante la jugada maestra de la izquierda, al presentar listas únicas al Senado entre el PSOE y el Frente amplio, para tratar de arrebatar a la ultraderecha, ya confundida entre PP y Vox, la mayoría de la Cámara, que permitiría a los ultras, de ganar, elegir a su antojo a cuatro miembros del Tribunal Constitucional en 2027, y a 10 miembros del CGPJ en 2029. Este es el panorama negro e involucionista, que se cierne sobre el futuro de España y de Europa. Un fantasma recorre el mundo, el fascismo, que si se hace con el poder, como ya ocurre en algunas comunidades autónomas, hipotecará un futuro esperanzador para la Humanidad.
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