el eco

La pareja de Sanlúcar que se ha hartado de pagar 600 euros de alquiler y ahora vive por 110 euros al mes en un pueblo de Burgos con 70 vecinos

Ahora viven en un dúplex amueblado de 100 metros cuadrados y se encargan del bar municipal sin pagar por su explotación

  • La pareja sanluqueña que se ha ido a un pueblo de Burgos.

La falta de alternativas para acceder a una vivienda llevó a Daniela y José, una pareja de Sanlúcar, a buscar una salida lejos de su tierra. Ella tiene 22 años y ambos estaban atrapados en una dinámica de trabajo agotador y gastos elevados que apenas les permitía avanzar. Compartir una habitación por 600 euros mensuales no les ofrecía la posibilidad de construir el futuro que deseaban, por lo que decidieron empezar de cero a más de 700 kilómetros de Andalucía.

Su nueva vida transcurre en Villegas, una localidad burgalesa de unos 70 vecinos, donde encontraron una oportunidad difícil de imaginar en una ciudad. Ahora viven en un dúplex amueblado de 100 metros cuadrados por 110 euros al mes y se encargan del bar municipal sin pagar por su explotación. La propuesta llegó a través de Proyecto Arraigo y, aunque el comienzo estuvo marcado por las dudas, la experiencia ha terminado convenciendo a la pareja.

"En el bar no pagamos ni alquiler, ni luz, ni agua. Todos los beneficios son íntegramente para nosotros", explicó Daniela en el canal de Diego Revuelta. Según sus cálculos, los dos pueden cubrir la vivienda y la compra con unos 270 euros al mes. El ahorro contrasta con los gastos que afrontaban en Cádiz y les ha permitido cambiar por completo su relación con el dinero y el trabajo.

La llegada de ambos también ha servido para recuperar un establecimiento que llevaba meses cerrado. El bar es uno de los principales lugares de reunión de Villegas y su reapertura evita que los vecinos pierdan ese punto de encuentro. José, que ya había trabajado en hostelería, contó que solo les exigieron contar con unos ahorros mínimos para arrancar y carecer de antecedentes penales. Su horario se limita a unas horas al mediodía y otras por la tarde-noche.

La calidad de vida

El cambio no se mide únicamente en euros. José destacó la tranquilidad de vivir sin el ruido de la ciudad y aseguró: "Dormir en absoluto silencio y que te despierten los pájaros no tiene comparación. Ganas en salud mental". También fue tajante al hablar de un posible regreso a una gran urbe: "Si mañana me regalas un piso en Madrid, ni voy a verlo; lo vendo directamente".

La distancia con sus familias y las bajas temperaturas del invierno burgalés son algunas de las dificultades que han tenido que asumir. Aun así, Daniela y José no quieren recuperar la rutina que dejaron atrás. Su experiencia en Villegas les ha abierto una alternativa para independizarse, reducir sus gastos y disfrutar de una vida más tranquila en un municipio de la España rural.

La falta de alternativas para acceder a una vivienda llevó a Daniela y José, una pareja de Sanlúcar, a buscar una salida lejos de su tierra. Ella tiene 22 años y ambos estaban atrapados en una dinámica de trabajo agotador y gastos elevados que apenas les permitía avanzar. Compartir una habitación por 600 euros mensuales no les ofrecía la posibilidad de construir el futuro que deseaban, por lo que decidieron empezar de cero a más de 700 kilómetros de Andalucía.

Su nueva vida transcurre en Villegas, una localidad burgalesa de unos 70 vecinos, donde encontraron una oportunidad difícil de imaginar en una ciudad. Ahora viven en un dúplex amueblado de 100 metros cuadrados por 110 euros al mes y se encargan del bar municipal sin pagar por su explotación. La propuesta llegó a través de Proyecto Arraigo y, aunque el comienzo estuvo marcado por las dudas, la experiencia ha terminado convenciendo a la pareja.

"En el bar no pagamos ni alquiler, ni luz, ni agua. Todos los beneficios son íntegramente para nosotros", explicó Daniela en el canal de Diego Revuelta. Según sus cálculos, los dos pueden cubrir la vivienda y la compra con unos 270 euros al mes. El ahorro contrasta con los gastos que afrontaban en Cádiz y les ha permitido cambiar por completo su relación con el dinero y el trabajo.

La llegada de ambos también ha servido para recuperar un establecimiento que llevaba meses cerrado. El bar es uno de los principales lugares de reunión de Villegas y su reapertura evita que los vecinos pierdan ese punto de encuentro. José, que ya había trabajado en hostelería, contó que solo les exigieron contar con unos ahorros mínimos para arrancar y carecer de antecedentes penales. Su horario se limita a unas horas al mediodía y otras por la tarde-noche.

La calidad de vida

El cambio no se mide únicamente en euros. José destacó la tranquilidad de vivir sin el ruido de la ciudad y aseguró: "Dormir en absoluto silencio y que te despierten los pájaros no tiene comparación. Ganas en salud mental". También fue tajante al hablar de un posible regreso a una gran urbe: "Si mañana me regalas un piso en Madrid, ni voy a verlo; lo vendo directamente".

La distancia con sus familias y las bajas temperaturas del invierno burgalés son algunas de las dificultades que han tenido que asumir. Aun así, Daniela y José no quieren recuperar la rutina que dejaron atrás. Su experiencia en Villegas les ha abierto una alternativa para independizarse, reducir sus gastos y disfrutar de una vida más tranquila en un municipio de la España rural.

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