Opinión

Matemáticas electorales: ¿se ganan o se pierden las elecciones generales en Andalucía?

Las matemáticas no deciden las elecciones. Pero pueden decidir si la izquierda alternativa cuenta o no cuenta

  • José Ignacio García y Antonio Maíllo, en el debate electoral de las andaluzas.

Ojalá me equivoque. Siempre he defendido que en la escuela hace falta mucha educación para la ciudadanía, y aplicar las matemáticas a cuestiones cotidianas y políticas: nóminas de las trabajadoras, recibos de suministro de los consumidores, el IRFP o el IVA de cualquier ciudadana y en este caso, cómo funciona nuestro sistema electoral, cómo los votos se convierten en representantes y gobiernos. Eso fortalecería la democracia.

A menudo se culpa a la Ley D’Hondt de la infrarrepresentación de los partidos pequeños, pero es solo un método para repartir escaños entre listas. Hay otros sistemas electorales —presidenciales, circunscripciones uninominales o mixtos— mucho menos proporcionales.

En España conviven varias fórmulas además de la elección proporcional en listas: en el Senado se eligen candidaturas individuales por número de votos; las diputaciones y parte del Senado se designan indirectamente, de forma proporcional; y las Alcaldías pedáneas pueden elegirse directamente.

El sistema D'Hondt de reparto es proporcional, y por lo tanto bastante representativo del cuerpo electoral, y no es cierto que beneficia más a los partidos "mayoritarios" en detrimento "minoritarios". Lo que realmente perjudica a los "partidos minoritarios", sobre todo cuando bajan de 15% de voto, son otras dos circunstancias que desvirtúan la proporcionalidad a favor de los mayoritarios:

— La definición de las circunscripciones electorales, que en elecciones generales y autonómicas es la provincia. Este sistema sobrerrepresenta" a las provincias con menos población, pues todas las provincias tienen un mínimo de diputados/as asignadas por igual para todas y el resto se distribuyen en proporción a su población.

— La barrera electoral (% mínimo de votos que si no se alcanza no da opción a obtener ningún diputado/a, 3 % en elecciones generales y autonómicas). Lógicamente esta barrera/porcentaje es mínimo, ya que en la práctica puede ser necesario alcanzar mucho más en provincias medianas y pequeñas, que es donde se produce le fenómeno de “votos a la papelera” de aquellos partidos que no consiguen entre un 15% y un 20% de los votos, o más en provincias muy pequeñas.

Este sistema supone que en la práctica se celebren tantas "elecciones paralelas” como circunscripciones tenemos, una por cada provincia.

Esto es lo que explica lo que ocurrió en las elecciones andaluzas de Mayo. Por Andalucía perdió casi uno de cada cinco votos en Andalucía, pero conservó sus cinco escaños de 2022 al superar, aunque por poco en algunas provincias, la barrera efectiva para tener un diputado donde ya tenía representación (Cádiz, Sevilla, Málaga, Córdoba y Granada). Un 20% menos de votos, pero los mismos diputados. Adelante Andalucía duplicó sus votos y pasó de dos a ocho escaños: en 2022 no alcanzó el mínimo en seis provincias y esos votos quedaron sin representación, “en la papelera”; en 2026 sí lo superó en esas seis y duplicó sus votos en Cádiz y Sevilla, donde ya tenía diputadas, sumando uno en cada provincia. Algo más del doble de votos, se tradujo en cuatro veces más diputados.

¿Qué podría pasar en estas elecciones generales del 29N en Andalucía? En las elecciones generales el umbral para acceder a un primer diputado por las provincias grandes (Sevilla y Málaga) puede ser del 7 % u 8 %, que sube al 9% o 10% en Cádiz y del 12% al 15% en el resto de provincias andaluzas medianas y pequeñas.

Si realizamos un mero ejercicio aritmético y repartimos los votos reales de las andaluzas del 17-M de 2026 como si fueran unas generales al Congreso, con su cupo provincial y la ley D'Hondt, nos encontramos con un resultado incómodo en lo que se refiere a las izquierdas, llamémosle “alternativas” al PSOE para entendernos. 

El resultado es incómodo porque sin contar ni un solo voto más o menos, los resultados podrían ser de lo más dispares, en cuanto a número de diputadas y diputados resultantes, solo dependiendo de decisiones que no se toman cuando se llega a las urnas, sino antes. Si en vez de simular dos candidaturas a la izquierda del PSOE tuvieramos tres la situación empeoraría más.

  • Escenarios de reparto del voto.
  • -

Esto es una simulación matemática, no una bola de cristal. No es una encuesta ni una predicción. Es una simulación aritmética: se toman los votos por candidatura observados en las elecciones al Parlamento de Andalucía del 17 de mayo de 2026 y se reparten como si fueran unas elecciones generales, donde cada provincia andaluza elige menos escaños que en las elecciones autonómicas.  En nuestro caso 60 diputadas en total porque la provincia de Cádiz ha perdido un diputado que ha ganado Madrid. 

Como hemos comentado antes, cada provincia elige un número distinto de diputadas y el umbral real varía muchísimo con el tamaño provincial. Almería reparte 6 escaños; Sevilla, 12. En una provincia pequeña, el último escaño "cuesta" mucho más porcentaje que en una grande. Ese es el terreno donde se decide todo.

En las anteriores elecciones generales de 2023 se obtuvieron seis diputadas con un 25% menos de votos: Sumar alcanzó solo el ≈ 12 % global en Andalucía, teniendo en cuanta que solo se presentó en la práctica una candidatura, pues Adelante Andalucía sólo concurrió de manera testimonial por Cádiz. Un resultado global del  ≈ 16% manteniendo el peso proporcional de voto en las provincias con una sola candidatura arrojaría un resultado de nueve diputadas. 

Una diferencia de tres diputados sin mover un solo voto. No es magia; es aritmética. La única diferencia es cómo las opciones de la izquerda alternativa se presentan ante el electorado.

¿Por qué se gana o pierde el último escaño en cada provincia  El mecanismo es sencillo y cruel. En provincias pequeñas y medianas (cinco de las ocho andaluzas) si compiten dos o tres listas por el mismo electorado; ninguna alcanza el cociente del último escaño y lo aprovecha una tercera fuerza, incluidos el PP y VOX. Es el efecto combinado de una circunscripción provincial como la nuestra y el añadido de la ley D'Hondt: sumar votos no siempre es sumar escaños, y dividir votos casi siempre es regalar escaños.

Ahora hay que enfrentarse a otra cuestión incómoda. El voto útil. ¿Cuánto puede bajar el voto del espacio de las izquierdas alternativas, en un escenario de competencia entre bloques más o menos homogéneos por el efecto del voto útil al PSOE, en una elecciones que se plantean como un plebiscito al gobierno progresista? ¿Podría llegar a perderse toda representación de las izquierdas alternativas en Andalucía? En un caso extremo podría pasar.

Si miramos la tabla que refleja distintas simulaciones vemos tres efectos que funcionan en paralelo:

Concentrar el voto en una sola candidatura es una estrategia muy positiva si se mantiene el número de votos de las elecciones andaluzas. El bloque incrementa tres diputados más, pasando de seis a nueve. Y muy resistente si se pierden votos. Una pérdida del 25% de los votos mantendría 5 diputados, y la pérdida del 50% de los votos, mantendría 3 diputados. Pero el efecto del voto útil daría esos diputados al PSOE.

La división del voto en dos candidaturas de izquierda alternativa provoca un efecto de pérdida de 2 diputados de entrada, aún manteniendo el nivel de voto en el 16% (sin pérdida de votos). Se pierden otros 2 diputados si el nivel de voto baja el 25% y se pierden todos si la pérdida de votos es del 50%. Pero el efecto del voto útil al PSOE comienza a repartir diputados también a la derecha.

La división del voto en dos candidaturas a la izquierda del PSOE supone mayores pérdidas de diputados conforme más igualados están esos bloques. Dándose la paradoja de que el reparto equitativo de votos entre ambos junto al efecto de voto útil puede ser letal.

Juntemos los tres efectos y las conclusiones y el retrato es nítido:

1. El espacio de la izquierda alternativa puede oscilar entre nueve diputados (manteniendo el número de votos conjuntos de las elecciones andaluzas) y cero, si se pierden la mitad de los votos y se reparten de manera muy equitativa entre dos candidaturas fuertes.  

2. La diferencia entre un resultado simbólico y uno decisivo no es votar más: es no dividirse.

Y hay una tercera, que es la que importa de verdad: tres diputados más en Andalucía pueden impedir un gobierno de la derecha y la ultraderecha, y perder uno solo de los seis actuales puede ser fatal, cuanto más si son varios. Los números no votan, pero explican por qué cada escaño cuenta doble este 29-N.

Las matemáticas no deciden las elecciones. Pero pueden decidir si la izquierda alternativa cuenta o no cuenta.

Insistimos, este análisis es aritmético, son simulaciones de datos (ni predicciones, ni se basan en encuestas) para ver cómo se comporta el sistema electoral de manera tan diferente según y cómo se distribuyen el mismo número de votos progresistas o “de izquierdas” según se decanten ante la mera configuración de la oferta de candidaturas.

En esta tabla pueden verse los datos desglosados por provincias y por candidaturas en los diferentes escenarios.

  • Proyección de escaños en Andalucía.
  • -

Hasta ahora han hablado solo las matemáticas. Lo que viene ahora es una intuición. Los votos del espacio de la izquierda alternativa no van a crecer por encima de los votos obtenidos en  las elecciones andaluzas.

Una elecciones que se plantean de forma binaria: elegir entre un gobierno progresista o un gobierno con la ultraderecha dentro, invita al voto útil en un contexto de fragilidad del espacio de la izquierda alternativa

La izquierda alternativa en su conjunto en Andalucía, entre la de corte más federal o la de corte más soberanista, pondrá un máximo de 3 diputados en el Congreso, si no baja mucho en votos respecto de las elecciones andaluzas. Que esté más cerca de 3 que de 1 dependerá de que uno de los bloques de esa izquierda alternativa se imponga claramente al otro en una proporción 65/35.  

Otro día hablaré de política, de contenido, de programas, de medidas, de opciones políticas, de condiciones y funcionamiento de los partidos y de la relación de estos con la gente y el cuerpo electoral. Hoy tocaba hablar de matemáticas electorales y de cómo las elecciones generales se pueden ganar o perder en Andalucía.

Gracias a mi amigo Manje por la aportaciones.

Ojalá me equivoque. Siempre he defendido que en la escuela hace falta mucha educación para la ciudadanía, y aplicar las matemáticas a cuestiones cotidianas y políticas: nóminas de las trabajadoras, recibos de suministro de los consumidores, el IRFP o el IVA de cualquier ciudadana y en este caso, cómo funciona nuestro sistema electoral, cómo los votos se convierten en representantes y gobiernos. Eso fortalecería la democracia.

A menudo se culpa a la Ley D’Hondt de la infrarrepresentación de los partidos pequeños, pero es solo un método para repartir escaños entre listas. Hay otros sistemas electorales —presidenciales, circunscripciones uninominales o mixtos— mucho menos proporcionales.

En España conviven varias fórmulas además de la elección proporcional en listas: en el Senado se eligen candidaturas individuales por número de votos; las diputaciones y parte del Senado se designan indirectamente, de forma proporcional; y las Alcaldías pedáneas pueden elegirse directamente.

El sistema D'Hondt de reparto es proporcional, y por lo tanto bastante representativo del cuerpo electoral, y no es cierto que beneficia más a los partidos "mayoritarios" en detrimento "minoritarios". Lo que realmente perjudica a los "partidos minoritarios", sobre todo cuando bajan de 15% de voto, son otras dos circunstancias que desvirtúan la proporcionalidad a favor de los mayoritarios:

— La definición de las circunscripciones electorales, que en elecciones generales y autonómicas es la provincia. Este sistema sobrerrepresenta" a las provincias con menos población, pues todas las provincias tienen un mínimo de diputados/as asignadas por igual para todas y el resto se distribuyen en proporción a su población.

— La barrera electoral (% mínimo de votos que si no se alcanza no da opción a obtener ningún diputado/a, 3 % en elecciones generales y autonómicas). Lógicamente esta barrera/porcentaje es mínimo, ya que en la práctica puede ser necesario alcanzar mucho más en provincias medianas y pequeñas, que es donde se produce le fenómeno de “votos a la papelera” de aquellos partidos que no consiguen entre un 15% y un 20% de los votos, o más en provincias muy pequeñas.

Este sistema supone que en la práctica se celebren tantas "elecciones paralelas” como circunscripciones tenemos, una por cada provincia.

Esto es lo que explica lo que ocurrió en las elecciones andaluzas de Mayo. Por Andalucía perdió casi uno de cada cinco votos en Andalucía, pero conservó sus cinco escaños de 2022 al superar, aunque por poco en algunas provincias, la barrera efectiva para tener un diputado donde ya tenía representación (Cádiz, Sevilla, Málaga, Córdoba y Granada). Un 20% menos de votos, pero los mismos diputados. Adelante Andalucía duplicó sus votos y pasó de dos a ocho escaños: en 2022 no alcanzó el mínimo en seis provincias y esos votos quedaron sin representación, “en la papelera”; en 2026 sí lo superó en esas seis y duplicó sus votos en Cádiz y Sevilla, donde ya tenía diputadas, sumando uno en cada provincia. Algo más del doble de votos, se tradujo en cuatro veces más diputados.

¿Qué podría pasar en estas elecciones generales del 29N en Andalucía? En las elecciones generales el umbral para acceder a un primer diputado por las provincias grandes (Sevilla y Málaga) puede ser del 7 % u 8 %, que sube al 9% o 10% en Cádiz y del 12% al 15% en el resto de provincias andaluzas medianas y pequeñas.

Si realizamos un mero ejercicio aritmético y repartimos los votos reales de las andaluzas del 17-M de 2026 como si fueran unas generales al Congreso, con su cupo provincial y la ley D'Hondt, nos encontramos con un resultado incómodo en lo que se refiere a las izquierdas, llamémosle “alternativas” al PSOE para entendernos. 

El resultado es incómodo porque sin contar ni un solo voto más o menos, los resultados podrían ser de lo más dispares, en cuanto a número de diputadas y diputados resultantes, solo dependiendo de decisiones que no se toman cuando se llega a las urnas, sino antes. Si en vez de simular dos candidaturas a la izquierda del PSOE tuvieramos tres la situación empeoraría más.

  • Escenarios de reparto del voto.
  • -

Esto es una simulación matemática, no una bola de cristal. No es una encuesta ni una predicción. Es una simulación aritmética: se toman los votos por candidatura observados en las elecciones al Parlamento de Andalucía del 17 de mayo de 2026 y se reparten como si fueran unas elecciones generales, donde cada provincia andaluza elige menos escaños que en las elecciones autonómicas.  En nuestro caso 60 diputadas en total porque la provincia de Cádiz ha perdido un diputado que ha ganado Madrid. 

Como hemos comentado antes, cada provincia elige un número distinto de diputadas y el umbral real varía muchísimo con el tamaño provincial. Almería reparte 6 escaños; Sevilla, 12. En una provincia pequeña, el último escaño "cuesta" mucho más porcentaje que en una grande. Ese es el terreno donde se decide todo.

En las anteriores elecciones generales de 2023 se obtuvieron seis diputadas con un 25% menos de votos: Sumar alcanzó solo el ≈ 12 % global en Andalucía, teniendo en cuanta que solo se presentó en la práctica una candidatura, pues Adelante Andalucía sólo concurrió de manera testimonial por Cádiz. Un resultado global del  ≈ 16% manteniendo el peso proporcional de voto en las provincias con una sola candidatura arrojaría un resultado de nueve diputadas. 

Una diferencia de tres diputados sin mover un solo voto. No es magia; es aritmética. La única diferencia es cómo las opciones de la izquerda alternativa se presentan ante el electorado.

¿Por qué se gana o pierde el último escaño en cada provincia  El mecanismo es sencillo y cruel. En provincias pequeñas y medianas (cinco de las ocho andaluzas) si compiten dos o tres listas por el mismo electorado; ninguna alcanza el cociente del último escaño y lo aprovecha una tercera fuerza, incluidos el PP y VOX. Es el efecto combinado de una circunscripción provincial como la nuestra y el añadido de la ley D'Hondt: sumar votos no siempre es sumar escaños, y dividir votos casi siempre es regalar escaños.

Ahora hay que enfrentarse a otra cuestión incómoda. El voto útil. ¿Cuánto puede bajar el voto del espacio de las izquierdas alternativas, en un escenario de competencia entre bloques más o menos homogéneos por el efecto del voto útil al PSOE, en una elecciones que se plantean como un plebiscito al gobierno progresista? ¿Podría llegar a perderse toda representación de las izquierdas alternativas en Andalucía? En un caso extremo podría pasar.

Si miramos la tabla que refleja distintas simulaciones vemos tres efectos que funcionan en paralelo:

Concentrar el voto en una sola candidatura es una estrategia muy positiva si se mantiene el número de votos de las elecciones andaluzas. El bloque incrementa tres diputados más, pasando de seis a nueve. Y muy resistente si se pierden votos. Una pérdida del 25% de los votos mantendría 5 diputados, y la pérdida del 50% de los votos, mantendría 3 diputados. Pero el efecto del voto útil daría esos diputados al PSOE.

La división del voto en dos candidaturas de izquierda alternativa provoca un efecto de pérdida de 2 diputados de entrada, aún manteniendo el nivel de voto en el 16% (sin pérdida de votos). Se pierden otros 2 diputados si el nivel de voto baja el 25% y se pierden todos si la pérdida de votos es del 50%. Pero el efecto del voto útil al PSOE comienza a repartir diputados también a la derecha.

La división del voto en dos candidaturas a la izquierda del PSOE supone mayores pérdidas de diputados conforme más igualados están esos bloques. Dándose la paradoja de que el reparto equitativo de votos entre ambos junto al efecto de voto útil puede ser letal.

Juntemos los tres efectos y las conclusiones y el retrato es nítido:

1. El espacio de la izquierda alternativa puede oscilar entre nueve diputados (manteniendo el número de votos conjuntos de las elecciones andaluzas) y cero, si se pierden la mitad de los votos y se reparten de manera muy equitativa entre dos candidaturas fuertes.  

2. La diferencia entre un resultado simbólico y uno decisivo no es votar más: es no dividirse.

Y hay una tercera, que es la que importa de verdad: tres diputados más en Andalucía pueden impedir un gobierno de la derecha y la ultraderecha, y perder uno solo de los seis actuales puede ser fatal, cuanto más si son varios. Los números no votan, pero explican por qué cada escaño cuenta doble este 29-N.

Las matemáticas no deciden las elecciones. Pero pueden decidir si la izquierda alternativa cuenta o no cuenta.

Insistimos, este análisis es aritmético, son simulaciones de datos (ni predicciones, ni se basan en encuestas) para ver cómo se comporta el sistema electoral de manera tan diferente según y cómo se distribuyen el mismo número de votos progresistas o “de izquierdas” según se decanten ante la mera configuración de la oferta de candidaturas.

En esta tabla pueden verse los datos desglosados por provincias y por candidaturas en los diferentes escenarios.

  • Proyección de escaños en Andalucía.
  • -

Hasta ahora han hablado solo las matemáticas. Lo que viene ahora es una intuición. Los votos del espacio de la izquierda alternativa no van a crecer por encima de los votos obtenidos en  las elecciones andaluzas.

Una elecciones que se plantean de forma binaria: elegir entre un gobierno progresista o un gobierno con la ultraderecha dentro, invita al voto útil en un contexto de fragilidad del espacio de la izquierda alternativa

La izquierda alternativa en su conjunto en Andalucía, entre la de corte más federal o la de corte más soberanista, pondrá un máximo de 3 diputados en el Congreso, si no baja mucho en votos respecto de las elecciones andaluzas. Que esté más cerca de 3 que de 1 dependerá de que uno de los bloques de esa izquierda alternativa se imponga claramente al otro en una proporción 65/35.  

Otro día hablaré de política, de contenido, de programas, de medidas, de opciones políticas, de condiciones y funcionamiento de los partidos y de la relación de estos con la gente y el cuerpo electoral. Hoy tocaba hablar de matemáticas electorales y de cómo las elecciones generales se pueden ganar o perder en Andalucía.

Gracias a mi amigo Manje por la aportaciones.

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