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Diálogo de besugos

Unos y otros reclaman nuestro voto, pero ninguno parece dispuesto a tratarnos como ciudadanos capaces de pensar

  • El beso entre Pedro Sánchez y Begoña Gómez.

Estoy harto, más que harto, del discurso binario y del debate dual, zoroastrista, centrado de manera crónica en progresismo contra las derechas y derechas contra el progresismo, por emplear conceptos con los que nos entendemos todos pero que resultan, pues eso, artificiales, culturales, carentes de rigor y de empirismo plural. Hasta hay un diario llamado El Plural (progresista) que debería cambiar de nombre para llamarse El Singular. Y otro llamado El Debate (derecha) que pasara a llamarse El Soliloquio. Como dijo Balzac en su libro “Monografía de la prensa parisina”, hay periodistas que todos los días escriben lo mismo. 

Todo es mucho más complejo

El mundo -después de un cerebro sapiens con una evolución de por lo menos cien mil años- es mucho más complejo de lo que nos enseñan insistentemente seres humanos anclados en la mediocridad maniqueísta, ya me está dando la impresión de que unos y otros se comportan como retraídos mentales que no es que posean sus principios vitales e ideológicos por convencimiento sino por pura fe religiosa fundamentalista, por comodidad, por cobardía de tener que enfrentarse a una realidad entrópica; por necesidad de fe del carbonero, por resentimiento. 

Los ataques verbales y los insultos que unos se lanzan contra otros se pueden volver por pasiva y apenas sufren cambios. Pero la ceguera es tanta, lo imprescindible para el alma y el cuerpo es tan apremiante, que no se detienen a analizar los unos el discurso de los otros, sólo ven la viga en ojo ajeno y no en el propio. 

Se les podría perdonar el hecho a personas sin formación o con poca y a mercenarios de izquierdas o derechas, pero a cerebros ya curtidos en batallas vitales y académicas es mucho más complicado pasarlos por alto sin más. ¿Tanto miedo sienten ante lo que está frente a ellos? ¿Serán conscientes de sus formas de expresarse? 

Me llegan artículos de profesores universitarios y periodistas con trayectoria con argumentos reversibles a la luz de los hechos, son una especie de discursos unisex, ¿tanto les aterra un planteamiento acorde con sus currículos? ¿Han convertido sus mentes en una devoción religiosa yihadista o tridentina? Van paseando en andas sus imágenes de devoción única, su exclusivo dios que es grande y ellos sus profetas que defienden a los representantes de su dios en la tierra española ante unas elecciones del 29 de noviembre si es que van a poder celebrarse en medio de una sociedad encabronada, partida en dos -por simplificar- como un recipiente de agua y aceite.  

Ser nosotros mismos

¿Por quiénes nos han tomado a los que aún deseamos ser nosotros mismos? ¿Creen que los unos nos van a convencer de que ellos con su iniciativa privada que desemboca siempre en egoísmos supinos -con democracia y sin democracia- van a arreglar de verdad el desastre que es ahora España? ¿Creen que los otros nos van a convencer a base de fingidos besos públicos que persiguen imitar a los de Clark Gable en “Lo que el viento se llevó” y con mensajes de caridad y pensamientos débiles con eso de que “el pueblo” es el bueno y los ricos los malos? 

¿Acaso estiman que todos nos vamos a creer sus intencionados clichés según los cuales el liberal-fascismo es el malo y el social-comunismo el bueno o al revés? A estas alturas de la Historia no se puede seguir pensando de esa manera y lo peor es que pensar de otra -más equilibrada, más científica- es tarea acaso imposible porque no nos caracterizamos por estar día a día al pie del cañón del conocimiento sino al servicio del ocio, del entretenimiento, de trabajos a los que odiamos y de catarsis digitales como las redes sociales y las predicaciones de personas con mucho pico y pocas neuronas.  

Para intentar entender algo de lo que sucede en España y el mundo se exigen, a diario, lecturas diversas, observaciones, cruces de datos y hechos, y una “revista de prensa” a derecha, izquierda, centro, centro-izquierda, socialdemocracia, etc. La inmensa mayoría de la ciudadanía ni está preparada ni tiene tiempo para hacerlo. Y si estuviera obligada delegaría en la Inteligencia Artificial. 

El mundo digital -por fin- nos ha traído un pluralismo mediático auténtico, no ése de antes proclive al huevo duro (PP) o al huevo pasado por agua (PSOE). Eso contando con la amenazadora censura tecnológica (Google, sin ir más lejos). ¿Quién se dedica a ejercer a diario la prensa comparada? Es un gran esfuerzo, un esfuerzo científico que hay que intentar llevar a término sin ira. Por regla general, no lo desarrollan ni los profesores de Comunicación y en los medios cada uno cita a otros que suelen ser de su cuerda. Sí se ocupan empresas muy especializadas a las que hay que pagar bien por sus servicios. Y una minoría de científicos sociales que se complican la vida.    

Progreso, fracaso, follones, presiones

Votamos sin la preparación necesaria. Pretenden que voten personas que nunca han estado en España y que tal vez no tengan ni pajolera idea de su Historia, pero es que los que estamos aquí debemos votar porque dos se besan en público o porque otros les ríen las gracias al capitalismo que es el sistema más asesino que hemos inventado. Asesinatos directos e indirectos, a eso ha llegado después de habernos traído un progreso que ha costado mucha sangre. 

Y a los progres no les ha salido nada bien en la Historia y aún andan por ahí con tiendas de campaña en plan pijo o, en plan golfo, destrozando riquezas públicas y patrimoniales como si estuvieran en el Moscú bolchevique de 1917 cuando no son capaces ni de ponerse del todo de acuerdo para que no se les disperse el voto. Si por su mala cabeza pierden unas elecciones y gobiernan las derechas ya tienen el motivo ideal para armar follones y jugar a ser revolucionarios. Entre sus propios errores y las políticas mercantilistas siembran los motivos para sentirse algo en la Historia.  

¿Qué van a hacer los progresistas si llegaran a un acuerdo o hubieran llegado a un acuerdo? ¿Seguir vendiendo que los vulnerables y los inmigrantes son descendientes directos de, por ejemplo, las tribus !Kung, tan “adoradas” por antropólogos como Marvin Harris, es decir, del humano primitivo bueno por naturaleza cuando eso hace mucho que se comprobó que es falso? ¿Van a seguir subiendo los IRPF, IVA, burocracias, etc.? ¿Aumentando el endeudamiento y los que vengan detrás que arreen? ¿Dando pagas de caridad que consisten en quitar de aquí para ponerlo allá? ¿A eso lo llaman progresismo? 

Los otros, los de la España una, grande y libre, ¿podrán soportar las presiones de las grandes empresas que convierten la Sanidad o el conocimiento universitario en negocios por encima del ser humano, por supuesto? ¡Ni los progresistas han aguantado esas presiones! ¿Por qué? Porque han aprendido el progresismo en un curso por correspondencia o de oídas, lo utilizan para cobrar o dar el pego, no tienen agallas y están demasiado ocupados con todas las distracciones que les ofrece el malvado capitalismo y sus versiones fascistas made in siglo XXI. Están muy atareados aplicando una igualdad que se convierte en injusticia a menudo, incluso en dictadura. Están y han estado ocupados infantilizando a la gente. 

Menos da una piedra

Hay unas inquietantes elecciones a la vista, menos da una piedra. Nada del otro mundo, variaciones sobre un mismo tema y ya veremos cómo resultan en fondo y forma. Sin embargo, se trata de otra muestra de la inmadurez humana, el reparto de papeles, los discursitos del “más eres tú”. Jaleos con mucho ruido y pocas nueces. Males necesarios por si a base de diálogos de besugos y tropezones vamos aprendiendo. 

Diálogos de besugos: “conversación en la que los participantes no logran comunicarse eficazmente debido a malentendidos, falta de claridad o incomprensión mutua”. Lo peor es que aquí no existe ni conversación. Es un monólogo del Segismundo calderoniano: todos son víctimas del enemigo. “¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!”. ¡A ver si pasa pronto este cáliz! “¡Niños del mundo, está/ la madre España con su vientre a cuestas…” (César Vallejo, 1937: “España, aparta de mí este cáliz”). 

Estoy harto, más que harto, del discurso binario y del debate dual, zoroastrista, centrado de manera crónica en progresismo contra las derechas y derechas contra el progresismo, por emplear conceptos con los que nos entendemos todos pero que resultan, pues eso, artificiales, culturales, carentes de rigor y de empirismo plural. Hasta hay un diario llamado El Plural (progresista) que debería cambiar de nombre para llamarse El Singular. Y otro llamado El Debate (derecha) que pasara a llamarse El Soliloquio. Como dijo Balzac en su libro “Monografía de la prensa parisina”, hay periodistas que todos los días escriben lo mismo. 

Todo es mucho más complejo

El mundo -después de un cerebro sapiens con una evolución de por lo menos cien mil años- es mucho más complejo de lo que nos enseñan insistentemente seres humanos anclados en la mediocridad maniqueísta, ya me está dando la impresión de que unos y otros se comportan como retraídos mentales que no es que posean sus principios vitales e ideológicos por convencimiento sino por pura fe religiosa fundamentalista, por comodidad, por cobardía de tener que enfrentarse a una realidad entrópica; por necesidad de fe del carbonero, por resentimiento. 

Los ataques verbales y los insultos que unos se lanzan contra otros se pueden volver por pasiva y apenas sufren cambios. Pero la ceguera es tanta, lo imprescindible para el alma y el cuerpo es tan apremiante, que no se detienen a analizar los unos el discurso de los otros, sólo ven la viga en ojo ajeno y no en el propio. 

Se les podría perdonar el hecho a personas sin formación o con poca y a mercenarios de izquierdas o derechas, pero a cerebros ya curtidos en batallas vitales y académicas es mucho más complicado pasarlos por alto sin más. ¿Tanto miedo sienten ante lo que está frente a ellos? ¿Serán conscientes de sus formas de expresarse? 

Me llegan artículos de profesores universitarios y periodistas con trayectoria con argumentos reversibles a la luz de los hechos, son una especie de discursos unisex, ¿tanto les aterra un planteamiento acorde con sus currículos? ¿Han convertido sus mentes en una devoción religiosa yihadista o tridentina? Van paseando en andas sus imágenes de devoción única, su exclusivo dios que es grande y ellos sus profetas que defienden a los representantes de su dios en la tierra española ante unas elecciones del 29 de noviembre si es que van a poder celebrarse en medio de una sociedad encabronada, partida en dos -por simplificar- como un recipiente de agua y aceite.  

Ser nosotros mismos

¿Por quiénes nos han tomado a los que aún deseamos ser nosotros mismos? ¿Creen que los unos nos van a convencer de que ellos con su iniciativa privada que desemboca siempre en egoísmos supinos -con democracia y sin democracia- van a arreglar de verdad el desastre que es ahora España? ¿Creen que los otros nos van a convencer a base de fingidos besos públicos que persiguen imitar a los de Clark Gable en “Lo que el viento se llevó” y con mensajes de caridad y pensamientos débiles con eso de que “el pueblo” es el bueno y los ricos los malos? 

¿Acaso estiman que todos nos vamos a creer sus intencionados clichés según los cuales el liberal-fascismo es el malo y el social-comunismo el bueno o al revés? A estas alturas de la Historia no se puede seguir pensando de esa manera y lo peor es que pensar de otra -más equilibrada, más científica- es tarea acaso imposible porque no nos caracterizamos por estar día a día al pie del cañón del conocimiento sino al servicio del ocio, del entretenimiento, de trabajos a los que odiamos y de catarsis digitales como las redes sociales y las predicaciones de personas con mucho pico y pocas neuronas.  

Para intentar entender algo de lo que sucede en España y el mundo se exigen, a diario, lecturas diversas, observaciones, cruces de datos y hechos, y una “revista de prensa” a derecha, izquierda, centro, centro-izquierda, socialdemocracia, etc. La inmensa mayoría de la ciudadanía ni está preparada ni tiene tiempo para hacerlo. Y si estuviera obligada delegaría en la Inteligencia Artificial. 

El mundo digital -por fin- nos ha traído un pluralismo mediático auténtico, no ése de antes proclive al huevo duro (PP) o al huevo pasado por agua (PSOE). Eso contando con la amenazadora censura tecnológica (Google, sin ir más lejos). ¿Quién se dedica a ejercer a diario la prensa comparada? Es un gran esfuerzo, un esfuerzo científico que hay que intentar llevar a término sin ira. Por regla general, no lo desarrollan ni los profesores de Comunicación y en los medios cada uno cita a otros que suelen ser de su cuerda. Sí se ocupan empresas muy especializadas a las que hay que pagar bien por sus servicios. Y una minoría de científicos sociales que se complican la vida.    

Progreso, fracaso, follones, presiones

Votamos sin la preparación necesaria. Pretenden que voten personas que nunca han estado en España y que tal vez no tengan ni pajolera idea de su Historia, pero es que los que estamos aquí debemos votar porque dos se besan en público o porque otros les ríen las gracias al capitalismo que es el sistema más asesino que hemos inventado. Asesinatos directos e indirectos, a eso ha llegado después de habernos traído un progreso que ha costado mucha sangre. 

Y a los progres no les ha salido nada bien en la Historia y aún andan por ahí con tiendas de campaña en plan pijo o, en plan golfo, destrozando riquezas públicas y patrimoniales como si estuvieran en el Moscú bolchevique de 1917 cuando no son capaces ni de ponerse del todo de acuerdo para que no se les disperse el voto. Si por su mala cabeza pierden unas elecciones y gobiernan las derechas ya tienen el motivo ideal para armar follones y jugar a ser revolucionarios. Entre sus propios errores y las políticas mercantilistas siembran los motivos para sentirse algo en la Historia.  

¿Qué van a hacer los progresistas si llegaran a un acuerdo o hubieran llegado a un acuerdo? ¿Seguir vendiendo que los vulnerables y los inmigrantes son descendientes directos de, por ejemplo, las tribus !Kung, tan “adoradas” por antropólogos como Marvin Harris, es decir, del humano primitivo bueno por naturaleza cuando eso hace mucho que se comprobó que es falso? ¿Van a seguir subiendo los IRPF, IVA, burocracias, etc.? ¿Aumentando el endeudamiento y los que vengan detrás que arreen? ¿Dando pagas de caridad que consisten en quitar de aquí para ponerlo allá? ¿A eso lo llaman progresismo? 

Los otros, los de la España una, grande y libre, ¿podrán soportar las presiones de las grandes empresas que convierten la Sanidad o el conocimiento universitario en negocios por encima del ser humano, por supuesto? ¡Ni los progresistas han aguantado esas presiones! ¿Por qué? Porque han aprendido el progresismo en un curso por correspondencia o de oídas, lo utilizan para cobrar o dar el pego, no tienen agallas y están demasiado ocupados con todas las distracciones que les ofrece el malvado capitalismo y sus versiones fascistas made in siglo XXI. Están muy atareados aplicando una igualdad que se convierte en injusticia a menudo, incluso en dictadura. Están y han estado ocupados infantilizando a la gente. 

Menos da una piedra

Hay unas inquietantes elecciones a la vista, menos da una piedra. Nada del otro mundo, variaciones sobre un mismo tema y ya veremos cómo resultan en fondo y forma. Sin embargo, se trata de otra muestra de la inmadurez humana, el reparto de papeles, los discursitos del “más eres tú”. Jaleos con mucho ruido y pocas nueces. Males necesarios por si a base de diálogos de besugos y tropezones vamos aprendiendo. 

Diálogos de besugos: “conversación en la que los participantes no logran comunicarse eficazmente debido a malentendidos, falta de claridad o incomprensión mutua”. Lo peor es que aquí no existe ni conversación. Es un monólogo del Segismundo calderoniano: todos son víctimas del enemigo. “¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!”. ¡A ver si pasa pronto este cáliz! “¡Niños del mundo, está/ la madre España con su vientre a cuestas…” (César Vallejo, 1937: “España, aparta de mí este cáliz”). 

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