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la bulla

Culpables de 'tó'

Eso parece o hay quien quiere hacer que lo parezca. No sólo parecerlo, más bien les gustaría hacerlo realidad. Para eso mienten

  • Una manifestación de los trabajadores de Abengoa en una imagen de archivo. -

Andalucía, su cultura y su arte, han sido degradados y prostituidos; se presentan como cedidos, prestados por una entidad superior. Una entidad superior plagiadora y tergiversadora de los valores creados por Andalucía debido a la incapacidad de esa supuesta "superioridad" para asimilarlos en toda su extensión y pureza (no confundir con "purismo"). Andalucía es la dependiente porque depende de los vaivenes de la "superior entidad mandante", es la innovadora en agricultura a la que se le anteponen otras siembras sin las garantías sanitarias y alimenticias de las propias, en investigación pero no se protege, todo lo más se deben aceptar innovaciones venidas de fuera, para obligar a huir a sus investigadores, en la industria, descabezada en cuanto reluce mínimamente. Ejemplos tan claros como los de La Hispano Aviación o Abengoa cerradas para facilitar la importación a su competencia. Los capitales andaluces son los más irrisorios de Europa y cuando alguien destaca se le descabeza si no traslada su sede a la capi. Y un etcétera de miles de páginas.

Sin embargo queda mucha gente, empresas e instituciones siempre dispuestos a acusar de todos los males al "capital andaluz", rebautizado de señoritos andaluces. Como si montar a caballo fuera mucho más grave que viajar en el asiento trasero de un coche de seis metros. La crítica al "señorito" por el simple hecho de montar un équido suelen superar con mucho a los grandes propietarios terratenientes naturales y residentes en Madrid y en otras ciudades de la meseta, también acusados de señoritos "andaluces", aunque ni siquiera hayan pisado nunca Andalucía, salvo en alguna ocasión para ganar voluntades en una jornada de caza, sin preocuparles un rábano tampoco dónde se encuentra la sede de sus empresas, no limitadas a la agricultura ni a la ganadería. ¿Quién es el espíritu rastrero amigo de confundir, embustero con tal de desprestigiar a los andaluces, capaz de premiar con el gentilicio de andaluz  a alguien por ser propietarios de alguna gran inmobiliaria, directivo bancario, o de grandes grupos empresariales, mezclando y confundiendo porque su único "mérito" son las hectáreas recibidas de alguno de sus antepasados, a su vez ganadas en premio a la participación en la conquista bautizada por ellos "reconquista"?

No es broma, ojalá lo fuera: la frase-exabrupto "todo es culpa de los señoritos andaluces que mandan en España" es suficientemente sonora para recordarla. ¿De verdad se puede sostener esa patraña? Cuando los inventos tienen por objeto desprestigiar alguien o algo, se puede seguir inventando para sumar razones inexistentes, y llegar hasta la infinita exageración de afirmar tal desatino, con tal de acusar y desprestigiar a todo un pueblo.

Pero esto no tiene castigo. Ese delito no existe en las leyes. Se puede faltar el respeto, insultar, menospreciar a diez millones de personas, si la causa de ese menosprecio está en la costumbre de buscar forma de acusar a los andaluces. Después de setecientos largos años de aquella conquista, todavía España, su gobierno, sus instituciones, su escuela, su sistema educativo ¿o la falta de educación? mantienen el sambenito a partir del hecho de considerar andaluces a determinadas personas por mantener la propiedad heredada de algún antepasado conquistador, veces agravado por la no puesta en cultivo de ese terreno, reservado para el placer y algunos negocios ajenos al campo, como el mantenimiento de amistades influyentes y no hablamos aquí de lo político. "Bonito premio" y mejor ocasión para convencer a clientes, socios o proyectos de socio, tras una jornada de apretar el gatillo contra animales indefensos.

Andalucía, su cultura y su arte, han sido degradados y prostituidos; se presentan como cedidos, prestados por una entidad superior. Una entidad superior plagiadora y tergiversadora de los valores creados por Andalucía debido a la incapacidad de esa supuesta "superioridad" para asimilarlos en toda su extensión y pureza (no confundir con "purismo"). Andalucía es la dependiente porque depende de los vaivenes de la "superior entidad mandante", es la innovadora en agricultura a la que se le anteponen otras siembras sin las garantías sanitarias y alimenticias de las propias, en investigación pero no se protege, todo lo más se deben aceptar innovaciones venidas de fuera, para obligar a huir a sus investigadores, en la industria, descabezada en cuanto reluce mínimamente. Ejemplos tan claros como los de La Hispano Aviación o Abengoa cerradas para facilitar la importación a su competencia. Los capitales andaluces son los más irrisorios de Europa y cuando alguien destaca se le descabeza si no traslada su sede a la capi. Y un etcétera de miles de páginas.

Sin embargo queda mucha gente, empresas e instituciones siempre dispuestos a acusar de todos los males al "capital andaluz", rebautizado de señoritos andaluces. Como si montar a caballo fuera mucho más grave que viajar en el asiento trasero de un coche de seis metros. La crítica al "señorito" por el simple hecho de montar un équido suelen superar con mucho a los grandes propietarios terratenientes naturales y residentes en Madrid y en otras ciudades de la meseta, también acusados de señoritos "andaluces", aunque ni siquiera hayan pisado nunca Andalucía, salvo en alguna ocasión para ganar voluntades en una jornada de caza, sin preocuparles un rábano tampoco dónde se encuentra la sede de sus empresas, no limitadas a la agricultura ni a la ganadería. ¿Quién es el espíritu rastrero amigo de confundir, embustero con tal de desprestigiar a los andaluces, capaz de premiar con el gentilicio de andaluz  a alguien por ser propietarios de alguna gran inmobiliaria, directivo bancario, o de grandes grupos empresariales, mezclando y confundiendo porque su único "mérito" son las hectáreas recibidas de alguno de sus antepasados, a su vez ganadas en premio a la participación en la conquista bautizada por ellos "reconquista"?

No es broma, ojalá lo fuera: la frase-exabrupto "todo es culpa de los señoritos andaluces que mandan en España" es suficientemente sonora para recordarla. ¿De verdad se puede sostener esa patraña? Cuando los inventos tienen por objeto desprestigiar alguien o algo, se puede seguir inventando para sumar razones inexistentes, y llegar hasta la infinita exageración de afirmar tal desatino, con tal de acusar y desprestigiar a todo un pueblo.

Pero esto no tiene castigo. Ese delito no existe en las leyes. Se puede faltar el respeto, insultar, menospreciar a diez millones de personas, si la causa de ese menosprecio está en la costumbre de buscar forma de acusar a los andaluces. Después de setecientos largos años de aquella conquista, todavía España, su gobierno, sus instituciones, su escuela, su sistema educativo ¿o la falta de educación? mantienen el sambenito a partir del hecho de considerar andaluces a determinadas personas por mantener la propiedad heredada de algún antepasado conquistador, veces agravado por la no puesta en cultivo de ese terreno, reservado para el placer y algunos negocios ajenos al campo, como el mantenimiento de amistades influyentes y no hablamos aquí de lo político. "Bonito premio" y mejor ocasión para convencer a clientes, socios o proyectos de socio, tras una jornada de apretar el gatillo contra animales indefensos.

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