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Muere un guardia civil durante la evacuación del crucero MV Hondius

El agente, de 62 años de edad, se encontraba realizando labores de coordinación en el puerto de Granadilla de Abona

  • Puesto de la Guardia Civil en el puerto de Granadilla de Abona.

Un agente de la Guardia Civil, de 62 años de edad, perdía la vida este pasado domingo durante el operativo desplegado en Tenerife para la evacuación del MV Hondius, el barco tristemente conocido por el brote de hantavirus que le ha costado la vida a tres personas. 

El guardia civil, que estaba destinado en la Comandancia de Tenerife, sufrió un infarto mientras participaba en las labores coordinadas en el puerto de Granadilla de Abona, donde se ha llevado a cabo el desembarco de pasajeros del crucero. 

Aunque los servicios sanitarios presentes en el muelle intentaron reanimarlo durante unos 40 minutos, finalmente no pudieron salvar la vida del agente. Desde Jucil, la asociación mayoritaria de la Guardia Civil, han lamentado la muerte del agente: "Otro compañero que pierde la vida en acto de servicio. Otra familia destrozada. Nuestro más sentido pésame a familiares, amigos y compañeros". 

Un amplio despliegue para la evacuación de pasajeros

El operativo desplegado en Tenerife ante la llegada del buque MV Hondius se convirtió este fin de semana en una de las mayores respuestas sanitarias y logísticas activadas en España en los últimos años frente a una alerta epidemiológica internacional. La intervención obligó a poner en marcha un amplio dispositivo diseñado para garantizar el control de riesgos tras detectarse un brote de hantavirus a bordo de la embarcación, que permaneció varios días bajo seguimiento antes de atracar en el puerto de Granadilla de Abona.

En la actuación participaron de forma simultánea distintos organismos del Estado y equipos especializados, entre ellos efectivos de la Guardia Civil, Policía Nacional, Unidad Militar de Emergencias (UME), Sanidad Exterior y personal médico con experiencia en este tipo de contingencias, además de responsables internacionales en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El desembarco se desarrolló bajo estrictos protocolos de seguridad y vigilancia epidemiológica, con la evacuación escalonada de decenas de pasajeros de distintas nacionalidades para minimizar cualquier posible exposición y asegurar el cumplimiento de las medidas preventivas establecidas.

Una vez completada la primera fase de la intervención, parte de los viajeros españoles fueron trasladados a Madrid para someterse a seguimiento preventivo, mientras otros pasajeros iniciaron su regreso a sus países de origen en vuelos organizados por diferentes gobiernos.

Un agente de la Guardia Civil, de 62 años de edad, perdía la vida este pasado domingo durante el operativo desplegado en Tenerife para la evacuación del MV Hondius, el barco tristemente conocido por el brote de hantavirus que le ha costado la vida a tres personas. 

El guardia civil, que estaba destinado en la Comandancia de Tenerife, sufrió un infarto mientras participaba en las labores coordinadas en el puerto de Granadilla de Abona, donde se ha llevado a cabo el desembarco de pasajeros del crucero. 

Aunque los servicios sanitarios presentes en el muelle intentaron reanimarlo durante unos 40 minutos, finalmente no pudieron salvar la vida del agente. Desde Jucil, la asociación mayoritaria de la Guardia Civil, han lamentado la muerte del agente: "Otro compañero que pierde la vida en acto de servicio. Otra familia destrozada. Nuestro más sentido pésame a familiares, amigos y compañeros". 

Un amplio despliegue para la evacuación de pasajeros

El operativo desplegado en Tenerife ante la llegada del buque MV Hondius se convirtió este fin de semana en una de las mayores respuestas sanitarias y logísticas activadas en España en los últimos años frente a una alerta epidemiológica internacional. La intervención obligó a poner en marcha un amplio dispositivo diseñado para garantizar el control de riesgos tras detectarse un brote de hantavirus a bordo de la embarcación, que permaneció varios días bajo seguimiento antes de atracar en el puerto de Granadilla de Abona.

En la actuación participaron de forma simultánea distintos organismos del Estado y equipos especializados, entre ellos efectivos de la Guardia Civil, Policía Nacional, Unidad Militar de Emergencias (UME), Sanidad Exterior y personal médico con experiencia en este tipo de contingencias, además de responsables internacionales en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El desembarco se desarrolló bajo estrictos protocolos de seguridad y vigilancia epidemiológica, con la evacuación escalonada de decenas de pasajeros de distintas nacionalidades para minimizar cualquier posible exposición y asegurar el cumplimiento de las medidas preventivas establecidas.

Una vez completada la primera fase de la intervención, parte de los viajeros españoles fueron trasladados a Madrid para someterse a seguimiento preventivo, mientras otros pasajeros iniciaron su regreso a sus países de origen en vuelos organizados por diferentes gobiernos.

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