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Concluye la vendimia en el Marco de Jerez

La producción ronda –pero no alcanza– los 60 millones de kilos de uva y, aunque queda todavía un lagar abierto, solo está 'esperando' la entrega de una experiencia muy concreta de uva pasificada

  • Una trabajadora, durante la campaña de vendimia en el Marco de Jerez. -

La vendimia termina en el Marco de Jerez. En el momento de redactar estas líneas (viernes por la mañana) solo queda un lagar abierto de los 33 que, en algún momento han estado en funcionamiento a lo largo de la campaña. Además, se trata de un lagar con una función específica, relacionada con la recepción de uva pasificada, es decir, ya no está entrando fruto, digamos, para la elaboración de mostos al uso. Una vez recogida la experiencia de pasificación que aguanta, cerrará. Puede que incluso lo haga hoy mismo.

Como ya se preveía, la campaña se va a quedar muy cerca de los 60 millones de kilos –59,77 millones–, tan cerca, tan cerca que lo más probable es que se utilice dicha cantidad, la de los 60 millones, en el redondeo que normalmente se hace cuando se habla de los resultados finales de unas vendimia.

Se trata de una vendimia que en el sector, según se hable con uno u otro dirigente, se valora como normal o abiertamente como buena. Por ejemplo, César Saldaña, el presidente del Consejo Regulador del Vino calificaba esta vendimia como "normal" y como "aceptable" El presidente de la patronal bodeguera, Fedejerez, Jorge Pascual, por su parte, en el transcurso de una conversación informal, no dudaba en calificar abiertamente de "buena" la vendimia, bien es cierto que en un contexto en el que ya se entremezclaban otros conceptos que van más allá de la cantidad, como la calidad y el magnífico estado de salud que ha tenido la uva, nada que ver con una campaña como la del año pasado, muy corta y marcada por la plaga de mildiu que sorprendió a buena parte de los viticultores entre finales de abril y mediados de mayo.

9.000 kilos de uva por hectárea

En cualquier caso, la media de la producción es de unos 9.000 kilos por hectárea, un dato que es saludado por Saldaña, que entiende que está bien, que tampoco es muy largo, una cantidad acorde con una campaña normal y en línea con las producciones que deben tener unas denominaciones de origen como Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. Hay que recordar que en estos momentos, la cantidad máxima de uva por hectárea que puede ir para vino de Jerez (o manzanilla) es de 11.428 kilos (y hasta 14.285 para descalificado), cuando a partir de la campaña 2028/29 se van a intentar simplificar los criterios, dejando de lado los actuales 'tramos' y poniendo una única cantidad tope: 12.570 kilos por hectárea, todo lo que lo exceda pasará a descalificado.

Pero eso será dentro de dos años. Ahora hay que ver qué ocurre con la producción, que podría generar algún tipo de tensión en la oferta. Hay que tener varios factores, como que el vino en general y el de Jerez en particular tienen, año tras año, datos negativos en lo que se refiere a las ventas. También hay que tener en cuenta que el 'sherry cask' no va a absorber tanta producción como ha venido haciendo en los últimos años, ya no se trata tanto de aumentar el stock como de realizar las reposiciones necesarias de cada campaña. Este contexto determinará dentro de unos meses el precio de las bota de mosto que se elaboren en las cooperativas.

Han sido, en definitiva, cerca de 50 días de campaña (larga en el tiempo, otras veces se queda en un mes o poco más), los que van desde la apertura de Covijerez el lunes 27 de julio para recibir la primera uva cortada ese fin de semana hasta el cierre del único lagar abierto, que es de una de las grandes bodegas de Jerez y que cerrará en cuanto reciba las uvas pasificadas. 

La vendimia termina en el Marco de Jerez. En el momento de redactar estas líneas (viernes por la mañana) solo queda un lagar abierto de los 33 que, en algún momento han estado en funcionamiento a lo largo de la campaña. Además, se trata de un lagar con una función específica, relacionada con la recepción de uva pasificada, es decir, ya no está entrando fruto, digamos, para la elaboración de mostos al uso. Una vez recogida la experiencia de pasificación que aguanta, cerrará. Puede que incluso lo haga hoy mismo.

Como ya se preveía, la campaña se va a quedar muy cerca de los 60 millones de kilos –59,77 millones–, tan cerca, tan cerca que lo más probable es que se utilice dicha cantidad, la de los 60 millones, en el redondeo que normalmente se hace cuando se habla de los resultados finales de unas vendimia.

Se trata de una vendimia que en el sector, según se hable con uno u otro dirigente, se valora como normal o abiertamente como buena. Por ejemplo, César Saldaña, el presidente del Consejo Regulador del Vino calificaba esta vendimia como "normal" y como "aceptable" El presidente de la patronal bodeguera, Fedejerez, Jorge Pascual, por su parte, en el transcurso de una conversación informal, no dudaba en calificar abiertamente de "buena" la vendimia, bien es cierto que en un contexto en el que ya se entremezclaban otros conceptos que van más allá de la cantidad, como la calidad y el magnífico estado de salud que ha tenido la uva, nada que ver con una campaña como la del año pasado, muy corta y marcada por la plaga de mildiu que sorprendió a buena parte de los viticultores entre finales de abril y mediados de mayo.

9.000 kilos de uva por hectárea

En cualquier caso, la media de la producción es de unos 9.000 kilos por hectárea, un dato que es saludado por Saldaña, que entiende que está bien, que tampoco es muy largo, una cantidad acorde con una campaña normal y en línea con las producciones que deben tener unas denominaciones de origen como Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. Hay que recordar que en estos momentos, la cantidad máxima de uva por hectárea que puede ir para vino de Jerez (o manzanilla) es de 11.428 kilos (y hasta 14.285 para descalificado), cuando a partir de la campaña 2028/29 se van a intentar simplificar los criterios, dejando de lado los actuales 'tramos' y poniendo una única cantidad tope: 12.570 kilos por hectárea, todo lo que lo exceda pasará a descalificado.

Pero eso será dentro de dos años. Ahora hay que ver qué ocurre con la producción, que podría generar algún tipo de tensión en la oferta. Hay que tener varios factores, como que el vino en general y el de Jerez en particular tienen, año tras año, datos negativos en lo que se refiere a las ventas. También hay que tener en cuenta que el 'sherry cask' no va a absorber tanta producción como ha venido haciendo en los últimos años, ya no se trata tanto de aumentar el stock como de realizar las reposiciones necesarias de cada campaña. Este contexto determinará dentro de unos meses el precio de las bota de mosto que se elaboren en las cooperativas.

Han sido, en definitiva, cerca de 50 días de campaña (larga en el tiempo, otras veces se queda en un mes o poco más), los que van desde la apertura de Covijerez el lunes 27 de julio para recibir la primera uva cortada ese fin de semana hasta el cierre del único lagar abierto, que es de una de las grandes bodegas de Jerez y que cerrará en cuanto reciba las uvas pasificadas. 

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