En primera línea de la lucha contra el mildiu en el Marco de Jerez
Una mañana en un viñedo de Montealegre viendo cómo se lleva a cabo el tratamiento para evitar una plaga de este hongo como la que el año pasado se llevo por delante casi la mitad de la producción de uva
Es una mañana soleada en una viña del Carmen de Montealegre, muy cerca de Jerez ciudad, al sureste, en una loma desde la que se ve el tráfico de la autopista, a poco más de un kilómetro. Un operario llena un bidón de 800 litros de agua, lo que lleva su tiempo. En cuanto termina –por cierto, muy protegido, con un EPI y una mascarilla con filtro– le espera una serie de productos químicos que va mezclar en un par de espuertas. Vierte, en primer lugar, un regulador de pH, al que añade rápidamente un segundo compuesto que es el motivo que nos ha llevado hasta allí, el motivo de estas líneas: es anti mildiu. Está preparando la mezcla con el que se va a tratar inmediatamente una viña contra este hongo, una plaga que la campaña pasada causó estragos en toda España.
La mezcla para combatir el mildiu y el oidio, volcándose en un bidón de 800 litros.
-
MANU GARCÍA
En el Marco de Jerez, cuando en 2025 se esperaba un 'cosechón', esta plaga redujo la producción un 45% respecto a la de 2024. Unos 34,5 millones de kilos de uva frente a los 62,4 millones del año anterior. Y todo se perdió en unas pocas semanas, sin capacidad de reacción. El tratamiento del mildiu es forzosamente preventivo. Si llega la plaga, ya...
El anti mildiu es un producto que a su vez tiene tres materias activas que se modulan: sus nombres son sistémico, penetrante y contacto. El preparado se termina con un buen chorro de anti oidio, la otra plaga habitual en el Marco de Jerez, aunque se suele manifestar más avanzada la campaña. La mezcla final ocupa casi una espuerta, aunque por comodidad (hay que verterla en ese bidón de 800 litros de agua, que lógicamente tiene una altura), se divide y la mitad se vuelca en otro espuerta antes de que acabe todo en el bidón. La mezcla tiene un color rosa muy claro, que se difuminará por completo con el agua.
Las labores de prevención contra el mildiu, desde un dron.
-
MANU GARCÍA
Es el momento de hablar con Diego Ramírez, uno de los socios de Vara y Pulgar, una empresa de multiservicios para el viñedo. Ramírez nos explica que la viña está en este momento en un momento crítico de su ciclo, en plena floración, por lo que después de lo que ocurrió el año pasado hay que extremar todas las precauciones. "Dan algo de lluvia a partir del fin de semana (el reportaje se hizo el pasado miércoles) y hay que tener cuidado. En este caso concreto, en esta viña, es la tercera pasada que damos esta campaña", afirma. ¿Y cuántas son necesarias? "Cinco está bien... cuatro o cinco, según venga la climatología".
Este año apenas ha habido casos en el Marco de Jerez (en estas fechas, un poco antes, fue cuando comenzó la plaga en 2025), debido a dos motivos fundamentales: de una parte no ha hecho el tiempo del año pasado –la lluvia también fue muy abundante, pero cayó antes y este año ha hecho menos calor– a lo que hay que sumar que "después de lo que ocurrió el año pasado, la gente se ha puesto las pilas con este asunto", reconococe Ramírez.
El tractor expande su mezcla avanzando por los liños del viñedo.
-
MANU GARCÍA
Liño arriba, liño abajo
La viña de Motealegre en la que estamos tiene unas siete hectáreas, con la particularidad de que dos son de palomino y las otras cinco de Pedro Ximénez. Es inevitable preguntar si hay alguna diferencia entre estos dos tipos de uva a la exposición a esta plaga y la respuesta es positiva: en general, Pedro Ximénez es más sensible al mildiu.
El bidón con la mezcla va en un remolque enganchado a un tractor de pequeño tamaño. En el Marco es posible, ya se hace, dar el tratamiento con dron, pero en Vara y Pulgar prefieren utilizar esa ténica para los primeros tratamientos, luego ya los dan de la manera tradicional, la que vamos a ver. El tractor arranca y sube la loma hasta el fin de la viña pulverizando la mezcla a ambos lados de su trayectoria (el bidón, por cierto, tiene un sistema interno que permite que la mezcla se esté continuamente removiendo), sube por un liño y baja por el siguiente, así una y otra vez. A cinco o seis kilómetros por hora. Se necesitan aproximadamente 250 litros de mezcla para tratar una hectárea, por lo que el bidón lleva contenido para tres hectáreas. ¿Suficiente si las próximas lluvias son más copiosas de lo esperado? Sí. En una hora el tratamiento está dentro de la planta y, eso es lo importante.
Es una mañana soleada en una viña del Carmen de Montealegre, muy cerca de Jerez ciudad, al sureste, en una loma desde la que se ve el tráfico de la autopista, a poco más de un kilómetro. Un operario llena un bidón de 800 litros de agua, lo que lleva su tiempo. En cuanto termina –por cierto, muy protegido, con un EPI y una mascarilla con filtro– le espera una serie de productos químicos que va mezclar en un par de espuertas. Vierte, en primer lugar, un regulador de pH, al que añade rápidamente un segundo compuesto que es el motivo que nos ha llevado hasta allí, el motivo de estas líneas: es anti mildiu. Está preparando la mezcla con el que se va a tratar inmediatamente una viña contra este hongo, una plaga que la campaña pasada causó estragos en toda España.
La mezcla para combatir el mildiu y el oidio, volcándose en un bidón de 800 litros.
-
MANU GARCÍA
En el Marco de Jerez, cuando en 2025 se esperaba un 'cosechón', esta plaga redujo la producción un 45% respecto a la de 2024. Unos 34,5 millones de kilos de uva frente a los 62,4 millones del año anterior. Y todo se perdió en unas pocas semanas, sin capacidad de reacción. El tratamiento del mildiu es forzosamente preventivo. Si llega la plaga, ya...
El anti mildiu es un producto que a su vez tiene tres materias activas que se modulan: sus nombres son sistémico, penetrante y contacto. El preparado se termina con un buen chorro de anti oidio, la otra plaga habitual en el Marco de Jerez, aunque se suele manifestar más avanzada la campaña. La mezcla final ocupa casi una espuerta, aunque por comodidad (hay que verterla en ese bidón de 800 litros de agua, que lógicamente tiene una altura), se divide y la mitad se vuelca en otro espuerta antes de que acabe todo en el bidón. La mezcla tiene un color rosa muy claro, que se difuminará por completo con el agua.
Las labores de prevención contra el mildiu, desde un dron.
-
MANU GARCÍA
Es el momento de hablar con Diego Ramírez, uno de los socios de Vara y Pulgar, una empresa de multiservicios para el viñedo. Ramírez nos explica que la viña está en este momento en un momento crítico de su ciclo, en plena floración, por lo que después de lo que ocurrió el año pasado hay que extremar todas las precauciones. "Dan algo de lluvia a partir del fin de semana (el reportaje se hizo el pasado miércoles) y hay que tener cuidado. En este caso concreto, en esta viña, es la tercera pasada que damos esta campaña", afirma. ¿Y cuántas son necesarias? "Cinco está bien... cuatro o cinco, según venga la climatología".
Este año apenas ha habido casos en el Marco de Jerez (en estas fechas, un poco antes, fue cuando comenzó la plaga en 2025), debido a dos motivos fundamentales: de una parte no ha hecho el tiempo del año pasado –la lluvia también fue muy abundante, pero cayó antes y este año ha hecho menos calor– a lo que hay que sumar que "después de lo que ocurrió el año pasado, la gente se ha puesto las pilas con este asunto", reconococe Ramírez.
El tractor expande su mezcla avanzando por los liños del viñedo.
-
MANU GARCÍA
Liño arriba, liño abajo
La viña de Motealegre en la que estamos tiene unas siete hectáreas, con la particularidad de que dos son de palomino y las otras cinco de Pedro Ximénez. Es inevitable preguntar si hay alguna diferencia entre estos dos tipos de uva a la exposición a esta plaga y la respuesta es positiva: en general, Pedro Ximénez es más sensible al mildiu.
El bidón con la mezcla va en un remolque enganchado a un tractor de pequeño tamaño. En el Marco es posible, ya se hace, dar el tratamiento con dron, pero en Vara y Pulgar prefieren utilizar esa ténica para los primeros tratamientos, luego ya los dan de la manera tradicional, la que vamos a ver. El tractor arranca y sube la loma hasta el fin de la viña pulverizando la mezcla a ambos lados de su trayectoria (el bidón, por cierto, tiene un sistema interno que permite que la mezcla se esté continuamente removiendo), sube por un liño y baja por el siguiente, así una y otra vez. A cinco o seis kilómetros por hora. Se necesitan aproximadamente 250 litros de mezcla para tratar una hectárea, por lo que el bidón lleva contenido para tres hectáreas. ¿Suficiente si las próximas lluvias son más copiosas de lo esperado? Sí. En una hora el tratamiento está dentro de la planta y, eso es lo importante.
COMENTARIOS