Conscientes de que el avance de las extremas derechas y el contagio de sus postulados en las derechas tradicionales suponen un peligro para la convivencia, los derechos y el bienestar de las grandes mayorías sociales, el pasado 18 de marzo, un grupo de personas firmaron un artículo colectivo publicado en el diario Público con el título El Senado importa. Y se puede ganar para la democracia.
Esta iniciativa bautizada como Senador@s por la Democracia, pretendía convocar a la ciudadanía, las organizaciones sociales y los partidos políticos progresistas de todo el Estado español para que, de cara a las próximas elecciones generales, se involucraran en la construcción de candidaturas conjuntas para el Senado en todas las circunscripciones provinciales.
¿Por qué el Senado? El sistema de elección de senadoras y senadores supone un premio desorbitado para la lista que obtiene la mayoría relativa de los votos en cada circunscripción y una penalización extrema para el resto de las candidaturas. Lo habitual es que tres de los cuatro senadores provinciales elegidos directamente se asignen a la lista más votada, quedando el cuarto para el segundo partido. Los escaños del Senado se completan con los elegidos proporcionalmente por los parlamentos autonómicos, ahora mismo sometidos a las alianzas entre PP y VOX.
Todas y todos hemos asistido durante la pasada legislatura a la utilización filibustera que el PP ha hecho de esta institución. Sin embargo, su control en la próxima será aún más determinante, pues la cámara deberá nombrar cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, con el mandato ya caducado, que el PP bloquea esperando “tiempos mejores” para la derecha. El Senado que salga de las próximas urnas deberá también afrontar, en el año 2029, la renovación de la mitad de los miembros del CGPJ.
El PP aspira, con el apoyo de Vox y el desplome y la fragmentación de las fuerzas progresistas, a obtener un cuatro a cero en muchas provincias y alcanzar una mayoría de tres quintos en el Senado que les permita controlar esos órganos judiciales, algo que podría ser fatal para los derechos sociales y civiles, en suma para el devenir de la propia Democracia española.
Desde el mes de marzo, otros grupos han surgido en diferentes provincias españolas, trabajando desde el convencimiento de que sólo creando un movimiento masivo de apoyos con suficiente entidad se podría conseguir la convergencia deseada y alterar las inercias de los partidos y sus lógicas de elaboración de listas.
En la provincia de Cádiz, un conjunto de personas, de muy diferentes sensibilidades políticas, activistas, profesores universitarios, sindicalistas, etc., pusimos en marcha un grupo motor que pretendía que una sola lista representara a toda la ciudadanía del amplio abanico progresista. La convocatoria adelantada de los comicios ha precipitado los acontecimientos, y no nos ha permitido desarrollar nuestro trabajo en el tiempo y forma que hubiéramos deseado.
Sin embargo, varios partidos del ámbito estatal y autonómico, recogieron la propuesta y en 43 provincias y un total de 47 circunscripciones, más de una decena de organizaciones políticas, han llegado a acuerdos para presentar una lista única de la coalición “Senado de Progreso”.
A pesar de los riesgos de involución, sabemos que la mayoría social y electoral de Andalucía es demócrata, y que en este momento considera esencial anticiparse para impedir las regresiones legislativas marcadas por las pulsiones antisociales, xenófobas, machistas, racistas, autoritarias y excluyentes que impulsarían las derechas más reaccionarias si llegan al poder. Algo que dañaría especialmente a una comunidad necesitada de inversión pública y solidaridad interterritorial para superar la brecha socioeconómica o el déficit de infraestructuras que conocemos bien en la provincia de Cádiz.
Precisamente reclamamos también el carácter de cámara territorial del Senado, que en la actual realidad ecosocial adquiere una nueva dimensión política al dar un plus de poder electoral a provincias como la nuestra muy amenazada por el cambio climático o su situación periférica y de frontera. Aspiramos, por ello, a un nuevo equilibrio territorial del poder. Porque somos plenamente conscientes de la diversidad territorial, social, ideológica y política existente en nuestro país, y la necesidad de tomar decisiones de manera descentralizada.
Senado de Progreso es una fórmula práctica de entendimiento, entre partidos y personas que tienen opciones políticas diferentes, pero que entienden el momento crucial que Andalucía, España y el Mundo esta viviendo. Con una amenaza de involución democrática real. Senado de Progreso es un medio para frenar el avance de postulados antisociales y antidemocráticos que pueden provocar mucho sufrimiento, a muchas personas, durante mucho tiempo.
Por todo ello queremos llamar a la ciudadanía gaditana a apoyar esta propuesta.
Conscientes de que el avance de las extremas derechas y el contagio de sus postulados en las derechas tradicionales suponen un peligro para la convivencia, los derechos y el bienestar de las grandes mayorías sociales, el pasado 18 de marzo, un grupo de personas firmaron un artículo colectivo publicado en el diario Público con el título El Senado importa. Y se puede ganar para la democracia.
Esta iniciativa bautizada como Senador@s por la Democracia, pretendía convocar a la ciudadanía, las organizaciones sociales y los partidos políticos progresistas de todo el Estado español para que, de cara a las próximas elecciones generales, se involucraran en la construcción de candidaturas conjuntas para el Senado en todas las circunscripciones provinciales.
¿Por qué el Senado? El sistema de elección de senadoras y senadores supone un premio desorbitado para la lista que obtiene la mayoría relativa de los votos en cada circunscripción y una penalización extrema para el resto de las candidaturas. Lo habitual es que tres de los cuatro senadores provinciales elegidos directamente se asignen a la lista más votada, quedando el cuarto para el segundo partido. Los escaños del Senado se completan con los elegidos proporcionalmente por los parlamentos autonómicos, ahora mismo sometidos a las alianzas entre PP y VOX.
Todas y todos hemos asistido durante la pasada legislatura a la utilización filibustera que el PP ha hecho de esta institución. Sin embargo, su control en la próxima será aún más determinante, pues la cámara deberá nombrar cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, con el mandato ya caducado, que el PP bloquea esperando “tiempos mejores” para la derecha. El Senado que salga de las próximas urnas deberá también afrontar, en el año 2029, la renovación de la mitad de los miembros del CGPJ.
El PP aspira, con el apoyo de Vox y el desplome y la fragmentación de las fuerzas progresistas, a obtener un cuatro a cero en muchas provincias y alcanzar una mayoría de tres quintos en el Senado que les permita controlar esos órganos judiciales, algo que podría ser fatal para los derechos sociales y civiles, en suma para el devenir de la propia Democracia española.
Desde el mes de marzo, otros grupos han surgido en diferentes provincias españolas, trabajando desde el convencimiento de que sólo creando un movimiento masivo de apoyos con suficiente entidad se podría conseguir la convergencia deseada y alterar las inercias de los partidos y sus lógicas de elaboración de listas.
En la provincia de Cádiz, un conjunto de personas, de muy diferentes sensibilidades políticas, activistas, profesores universitarios, sindicalistas, etc., pusimos en marcha un grupo motor que pretendía que una sola lista representara a toda la ciudadanía del amplio abanico progresista. La convocatoria adelantada de los comicios ha precipitado los acontecimientos, y no nos ha permitido desarrollar nuestro trabajo en el tiempo y forma que hubiéramos deseado.
Sin embargo, varios partidos del ámbito estatal y autonómico, recogieron la propuesta y en 43 provincias y un total de 47 circunscripciones, más de una decena de organizaciones políticas, han llegado a acuerdos para presentar una lista única de la coalición “Senado de Progreso”.
A pesar de los riesgos de involución, sabemos que la mayoría social y electoral de Andalucía es demócrata, y que en este momento considera esencial anticiparse para impedir las regresiones legislativas marcadas por las pulsiones antisociales, xenófobas, machistas, racistas, autoritarias y excluyentes que impulsarían las derechas más reaccionarias si llegan al poder. Algo que dañaría especialmente a una comunidad necesitada de inversión pública y solidaridad interterritorial para superar la brecha socioeconómica o el déficit de infraestructuras que conocemos bien en la provincia de Cádiz.
Precisamente reclamamos también el carácter de cámara territorial del Senado, que en la actual realidad ecosocial adquiere una nueva dimensión política al dar un plus de poder electoral a provincias como la nuestra muy amenazada por el cambio climático o su situación periférica y de frontera. Aspiramos, por ello, a un nuevo equilibrio territorial del poder. Porque somos plenamente conscientes de la diversidad territorial, social, ideológica y política existente en nuestro país, y la necesidad de tomar decisiones de manera descentralizada.
Senado de Progreso es una fórmula práctica de entendimiento, entre partidos y personas que tienen opciones políticas diferentes, pero que entienden el momento crucial que Andalucía, España y el Mundo esta viviendo. Con una amenaza de involución democrática real. Senado de Progreso es un medio para frenar el avance de postulados antisociales y antidemocráticos que pueden provocar mucho sufrimiento, a muchas personas, durante mucho tiempo.
Por todo ello queremos llamar a la ciudadanía gaditana a apoyar esta propuesta.
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