Datar -poner fecha- siempre nos ha cautivado. El método del Carbono 14, su máxima expresión científica, si bien existen otros medios empíricos que permiten obtener datos e información relevante de tiempos pasados. La dendrología es la ciencia que clasifica, identifica y estudia árboles, midiendo anillos de crecimiento de la madera, incluso fosilizados.
Recientemente se ha producido un arboricidio urbano, en un lugar muy conocido, transitado y cotizado de la ciudad de Sevilla. No es el primero, ni tristemente será el último. Una encina, símbolo de nuestras andaluzas dehesas, nos mostraba con sus amentos en primavera, su caída de bellotas - "y tanto que gustan a cerdos y grullas"- ahora en otoño y su densa sombra de naturaleza urbana, que cuida de nuestro aire, también tiene vital importancia.
Conserjes vigilantes de nobles edificios, cercana estación de Metro y lindante parada de taxi 24 horas, puntos de llegada de mirones usuarios ilimitados 365 días al año. Cuando se produce un crimen o accidente, las autoridades miran en cámaras de vigilancia de comercios y bancos cercanos para poder obtener información aclaratoria del suceso, además de pedir colaboración cuidadana.
Perforar un pino piñonero con una barrena de Pressler, a modo de sacacorchos sobre el tronco en pie, permite extraer de su interior un vistoso cilindro perfecto de corteza y madera -floema y xilema-, midiendo la anchura de los anillos de crecimiento, pudiendo interpretar y analizar también sequías, incendios y contaminación. Una vez terminada la observación, se introducía la muestra extraída por el mismo orificio, obteniendo su sellado perfecto gracias a la resina de coníferas.
Sin embargo, taladrar mediante un trompo inalámbrico con broca del 20, expulsando serrín, varias veces el tronco de la Encina de la Plaza de Cuba, para verter vía cánula decilitros de potente herbicida sin venta al público, parece como mínimo intencionado, por no decir llevado a cabo por profesionales de la materia bajo la premisa de "que el árbol no te impida ver la ciudad". ¿Nadie ha visto ni oído nada? ¿Se plantará en su alcorque otra Quercus rotundifolia? No merecemos un duro tocón testigo de un magno arboricidio sin respuestas.
Datar -poner fecha- siempre nos ha cautivado. El método del Carbono 14, su máxima expresión científica, si bien existen otros medios empíricos que permiten obtener datos e información relevante de tiempos pasados. La dendrología es la ciencia que clasifica, identifica y estudia árboles, midiendo anillos de crecimiento de la madera, incluso fosilizados.
Recientemente se ha producido un arboricidio urbano, en un lugar muy conocido, transitado y cotizado de la ciudad de Sevilla. No es el primero, ni tristemente será el último. Una encina, símbolo de nuestras andaluzas dehesas, nos mostraba con sus amentos en primavera, su caída de bellotas - "y tanto que gustan a cerdos y grullas"- ahora en otoño y su densa sombra de naturaleza urbana, que cuida de nuestro aire, también tiene vital importancia.
Conserjes vigilantes de nobles edificios, cercana estación de Metro y lindante parada de taxi 24 horas, puntos de llegada de mirones usuarios ilimitados 365 días al año. Cuando se produce un crimen o accidente, las autoridades miran en cámaras de vigilancia de comercios y bancos cercanos para poder obtener información aclaratoria del suceso, además de pedir colaboración cuidadana.
Perforar un pino piñonero con una barrena de Pressler, a modo de sacacorchos sobre el tronco en pie, permite extraer de su interior un vistoso cilindro perfecto de corteza y madera -floema y xilema-, midiendo la anchura de los anillos de crecimiento, pudiendo interpretar y analizar también sequías, incendios y contaminación. Una vez terminada la observación, se introducía la muestra extraída por el mismo orificio, obteniendo su sellado perfecto gracias a la resina de coníferas.
Sin embargo, taladrar mediante un trompo inalámbrico con broca del 20, expulsando serrín, varias veces el tronco de la Encina de la Plaza de Cuba, para verter vía cánula decilitros de potente herbicida sin venta al público, parece como mínimo intencionado, por no decir llevado a cabo por profesionales de la materia bajo la premisa de "que el árbol no te impida ver la ciudad". ¿Nadie ha visto ni oído nada? ¿Se plantará en su alcorque otra Quercus rotundifolia? No merecemos un duro tocón testigo de un magno arboricidio sin respuestas.
Comentarios