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Cronista de lo cotidiano

El día después

Votar es abrir un abanico de posibilidades a los distintos grupos políticos, no representa frotar la lámpara de Aladino y esperar milagros

  • Fotograma de la película 'El día después'.

Lunes, 18 de mayo: hoy es el día después de las elecciones andaluzas, y como suele ocurrir a menudo, por algún motivo u otro, más de uno de los partidos participantes se muestran como  ganadores.

Debido al complejo sistema electoral, se establecerán alianzas para constituir el parlamento, entonces los votantes tendrán cumplida noticia de su constitución.

A pesar de la contundencia de los discursos en campaña y las promesas consiguientes existe en algunos se sectores de la ciudadanía una cierta toma de distancia dado que reiteradamente esas promesas quedan incumplidas.

Votar es abrir un abanico de posibilidades a los distintos grupos políticos, no representa frotar la lámpara de Aladino y esperar milagros.

Un poco de historia reciente: 

Rememorando la frase de El día después (The Day After) el 20 de noviembre de 1983 se estrenó la película (de origen estadounidense, dirigida por Nicolás Meyer) en uno de los momentos más peligrosos de la humanidad. 

La historia muestra las consecuencias de una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética, centrándose en ciudadanos comunes de Kansas City y zonas rurales cercanas. Fue una de las producciones más impactantes de la Guerra Fría y generó un enorme debate público sobre las armas nucleares.

El film no se entendió como simple ficción, sino como una advertencia real de un apocalipsis inminente debido al clima geopolítico de ese año. 

Fue la Segunda Guerra Fría, un periodo de tensión extrema que superó incluso los peores momentos de los años 60. Es considerado por historiadores el año en que el mundo estuvo más cerca del apocalipsis nuclear 

El "Imperio del Mal": en marzo, Ronald Reagan pronunció su famoso discurso calificando así a la URSS, endureciendo la retórica diplomática. En septiembre, la Unión Soviética derribó un avión de pasajeros surcoreano que entró en su espacio aéreo, matando a 269 personas. 

Stanislav Petrov: un error informático de un búnker soviético indicó que EE. UU. había lanzado misiles. El oficial Petrov decidió, por instinto, no contraatacar, salvando al mundo en silencio. 

La OTAN desplegó misiles Pershing II en Europa Occidental, capaces de alcanzar Moscú en menos de 10 minutos, lo que generó un estado de paranoia constante en el Kremlin. 

La OTAN realizó el ejercicio Able Archer 83. Fue un simulacro de ataque nuclear tan realista que los líderes soviéticos creyeron que era una cobertura para una invasión verdadera. Sus fuerzas nucleares se pusieron en alerta máxima, listas para disparar. 

Reagan vio la película en Camp David antes de su emisión pública. En su diario personal, escribió que el film le dejó "profundamente deprimido". Este impacto visual de las ciudades de Kansas destruidas fue un factor decisivo para que el presidente cambiara su postura. Pasó de una retórica belicista a buscar el diálogo con Mijaíl Gorbachov. Esto culminó en la firma del Tratado INF en 1987, el primer acuerdo real para desmantelar misiles nucleares en la historia. 

A nivel social, la población occidental vivía con un miedo constante al exterminio. El Movimiento de Congelación Nuclear (Nuclear Freeze) ganaba millones de adeptos en las calles, exigiendo el fin de la carrera armamentística. La película capitalizó y multiplicó esa angustia colectiva, convirtiendo el debate televisivo en un referéndum social sobre la supervivencia humana. 

El visionado del film fue tan traumático que la cadena ABC instaló líneas telefónicas de apoyo emocional y emitió un debate en directo con científicos como Carl Sagan para calmar a la población. Más de 100 millones de personas vieron la película en EE. UU. 

¿Y este momento mundial? Varios conflictos armados se desarrollan en distintos puntos de la geografía. De momento algunos países nos vemos afectados económicamente y para otros es un terrible baño de sangre, exilio y destrucción.

Lunes, 18 de mayo: hoy es el día después de las elecciones andaluzas, y como suele ocurrir a menudo, por algún motivo u otro, más de uno de los partidos participantes se muestran como  ganadores.

Debido al complejo sistema electoral, se establecerán alianzas para constituir el parlamento, entonces los votantes tendrán cumplida noticia de su constitución.

A pesar de la contundencia de los discursos en campaña y las promesas consiguientes existe en algunos se sectores de la ciudadanía una cierta toma de distancia dado que reiteradamente esas promesas quedan incumplidas.

Votar es abrir un abanico de posibilidades a los distintos grupos políticos, no representa frotar la lámpara de Aladino y esperar milagros.

Un poco de historia reciente: 

Rememorando la frase de El día después (The Day After) el 20 de noviembre de 1983 se estrenó la película (de origen estadounidense, dirigida por Nicolás Meyer) en uno de los momentos más peligrosos de la humanidad. 

La historia muestra las consecuencias de una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética, centrándose en ciudadanos comunes de Kansas City y zonas rurales cercanas. Fue una de las producciones más impactantes de la Guerra Fría y generó un enorme debate público sobre las armas nucleares.

El film no se entendió como simple ficción, sino como una advertencia real de un apocalipsis inminente debido al clima geopolítico de ese año. 

Fue la Segunda Guerra Fría, un periodo de tensión extrema que superó incluso los peores momentos de los años 60. Es considerado por historiadores el año en que el mundo estuvo más cerca del apocalipsis nuclear 

El "Imperio del Mal": en marzo, Ronald Reagan pronunció su famoso discurso calificando así a la URSS, endureciendo la retórica diplomática. En septiembre, la Unión Soviética derribó un avión de pasajeros surcoreano que entró en su espacio aéreo, matando a 269 personas. 

Stanislav Petrov: un error informático de un búnker soviético indicó que EE. UU. había lanzado misiles. El oficial Petrov decidió, por instinto, no contraatacar, salvando al mundo en silencio. 

La OTAN desplegó misiles Pershing II en Europa Occidental, capaces de alcanzar Moscú en menos de 10 minutos, lo que generó un estado de paranoia constante en el Kremlin. 

La OTAN realizó el ejercicio Able Archer 83. Fue un simulacro de ataque nuclear tan realista que los líderes soviéticos creyeron que era una cobertura para una invasión verdadera. Sus fuerzas nucleares se pusieron en alerta máxima, listas para disparar. 

Reagan vio la película en Camp David antes de su emisión pública. En su diario personal, escribió que el film le dejó "profundamente deprimido". Este impacto visual de las ciudades de Kansas destruidas fue un factor decisivo para que el presidente cambiara su postura. Pasó de una retórica belicista a buscar el diálogo con Mijaíl Gorbachov. Esto culminó en la firma del Tratado INF en 1987, el primer acuerdo real para desmantelar misiles nucleares en la historia. 

A nivel social, la población occidental vivía con un miedo constante al exterminio. El Movimiento de Congelación Nuclear (Nuclear Freeze) ganaba millones de adeptos en las calles, exigiendo el fin de la carrera armamentística. La película capitalizó y multiplicó esa angustia colectiva, convirtiendo el debate televisivo en un referéndum social sobre la supervivencia humana. 

El visionado del film fue tan traumático que la cadena ABC instaló líneas telefónicas de apoyo emocional y emitió un debate en directo con científicos como Carl Sagan para calmar a la población. Más de 100 millones de personas vieron la película en EE. UU. 

¿Y este momento mundial? Varios conflictos armados se desarrollan en distintos puntos de la geografía. De momento algunos países nos vemos afectados económicamente y para otros es un terrible baño de sangre, exilio y destrucción.

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