Tenía ganitas de otoño, que trae castañas, abrigos ligeros y la V Edición de los premios Andalucía a la Economía Social. El 10 de noviembre concretamente, en Huelva, se sabrán los ganadores de los premios a los proyectos que se presentan este año.
No sé a qué te sonará lo de Economía Social así a bote pronto, pero a mí, antes de saber de qué va todo, me parecía algo relacionado con el voluntariado, ONGs y organizaciones parecidas. Y es que todo lo que lleve el apellido “social”, o parece buenista y genera un aura así como de paternalismo de primer mundo o se relaciona con propaganda política.
Y nada más lejos de la realidad; si investigas un poco sabrás que la economía social depende a nivel autonómico de la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, y a nivel nacional, del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Imagina cooperativas y otras empresas cuyo interés principal sea el bien de las personas, mejorar el mundo centrándose en un fin social y además generar ingresos. Pues eso es la Economía Social.
Hay empresas de todo tipo, pero las categorías a las que se presentan las que quieren ganar los distintos premios incluyen el mejor proyecto innovador y de esfuerzo empresarial, nueva creación, economía circular, difusión e igualdad de género.
El año pasado, por ejemplo, ganó en la categoría de Economía circular la cooperativa La Urdimbre, que diseña proyectos de Arquitectura y diseño para centros escolares. Tiene uno que me parece precioso: dar sombra a patios de colegios de Mairena del Aljarafe con plástico reciclado y bambú. Aunque la cooperativa tiene sus beneficios, la principal motivación del proyecto tiene una finalidad social.
Creo que este tipo de economía debería tener más repercusión a nivel global; cada vez es más evidente que hoy en día la especulación, generar riqueza personal sin más fin que atesorar y el hedonismo individual no son el camino. Invertir en lo que hace bien al mundo, trabajar para ello y además poder vivir bien de tu trabajo, visto lo visto, no es una utopía.
Estos premios suponen un altavoz para que se conozcan, no solo las entidades ganadoras, sino las que se presentan al concurso. Si quieres saber más hay mucha información en la web de la Junta de Andalucía; personalmente quiero conocer proyectos con los que ilusionarme porque hay para todos los gustos, y hacer algo por el mundo mundial con gestos tan simples como adquirir productos y servicios en empresas de este tipo.
Después de averiguar un poco más sobre esta forma de hacer las cosas, el cuerpo y el alma se me ponen contentos, y como siempre, me da coraje ser consciente de que formo parte de la multitud que va a ciegas. Pero oye, de vez en cuando te iluminas y ya no hay vuelta atrás, y el tono gris de algunas cosas se torna un poco más claro. Te dejo con la cabeza dándome vueltas, pensando en cómo colaborar para que esto de la economía social sea lo más común algún día. Ya te contaré.
Tenía ganitas de otoño, que trae castañas, abrigos ligeros y la V Edición de los premios Andalucía a la Economía Social. El 10 de noviembre concretamente, en Huelva, se sabrán los ganadores de los premios a los proyectos que se presentan este año.
No sé a qué te sonará lo de Economía Social así a bote pronto, pero a mí, antes de saber de qué va todo, me parecía algo relacionado con el voluntariado, ONGs y organizaciones parecidas. Y es que todo lo que lleve el apellido “social”, o parece buenista y genera un aura así como de paternalismo de primer mundo o se relaciona con propaganda política.
Y nada más lejos de la realidad; si investigas un poco sabrás que la economía social depende a nivel autonómico de la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, y a nivel nacional, del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Imagina cooperativas y otras empresas cuyo interés principal sea el bien de las personas, mejorar el mundo centrándose en un fin social y además generar ingresos. Pues eso es la Economía Social.
Hay empresas de todo tipo, pero las categorías a las que se presentan las que quieren ganar los distintos premios incluyen el mejor proyecto innovador y de esfuerzo empresarial, nueva creación, economía circular, difusión e igualdad de género.
El año pasado, por ejemplo, ganó en la categoría de Economía circular la cooperativa La Urdimbre, que diseña proyectos de Arquitectura y diseño para centros escolares. Tiene uno que me parece precioso: dar sombra a patios de colegios de Mairena del Aljarafe con plástico reciclado y bambú. Aunque la cooperativa tiene sus beneficios, la principal motivación del proyecto tiene una finalidad social.
Creo que este tipo de economía debería tener más repercusión a nivel global; cada vez es más evidente que hoy en día la especulación, generar riqueza personal sin más fin que atesorar y el hedonismo individual no son el camino. Invertir en lo que hace bien al mundo, trabajar para ello y además poder vivir bien de tu trabajo, visto lo visto, no es una utopía.
Estos premios suponen un altavoz para que se conozcan, no solo las entidades ganadoras, sino las que se presentan al concurso. Si quieres saber más hay mucha información en la web de la Junta de Andalucía; personalmente quiero conocer proyectos con los que ilusionarme porque hay para todos los gustos, y hacer algo por el mundo mundial con gestos tan simples como adquirir productos y servicios en empresas de este tipo.
Después de averiguar un poco más sobre esta forma de hacer las cosas, el cuerpo y el alma se me ponen contentos, y como siempre, me da coraje ser consciente de que formo parte de la multitud que va a ciegas. Pero oye, de vez en cuando te iluminas y ya no hay vuelta atrás, y el tono gris de algunas cosas se torna un poco más claro. Te dejo con la cabeza dándome vueltas, pensando en cómo colaborar para que esto de la economía social sea lo más común algún día. Ya te contaré.
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