Este 1 de octubre se celebraba el Día Internacional del Café y hemos querido aprovechar la ocasión para recuperar una receta especialmente querida en nuestra familia. No podía ser otra que la tarta de moka de nuestra abuela Pilar, una de esas elaboraciones que inevitablemente nos llevan a las celebraciones familiares y a los sabores que permanecen en la memoria.
La receta apareció en su antiguo cuaderno de cocina, que para nosotras es un verdadero tesoro familiar. Al volver a prepararla años después ocurrió algo precioso: tanto nuestra madre Cristina, que era su nuera, como nuestra tía, su hija, reconocieron aquel sabor que recordaban perfectamente de las tartas que preparaba nuestra abuela.
Esta receta nos ha regalado además momentos muy especiales a lo largo de los años. En mayo de 2013 fue protagonista de un reportaje de la revista Mía con motivo del Día de la Madre, algo que entonces nos hizo muchísima ilusión y que hoy recordamos con especial cariño.
Y es que esta tarta tiene una combinación deliciosa. Partimos de un bizcocho danés muy suave, aromatizado con naranja, que rellenamos y cubrimos con una crema de moka elaborada con mantequilla y café bien cargado. Un almíbar de naranja y canela aporta jugosidad y, para terminar, unas almendras laminadas y un poco de azúcar glas.
Una receta con café, sí, pero sobre todo una receta con memoria, que hoy recuperamos como nuestra particular manera de celebrar su día.
Ingredientes
Para el bizcocho danés
4 huevos
150 g de azúcar glas
90 g de harina
30 g de maicena
1 cucharadita de levadura
El zumo de 1 naranja, reservando la piel para el almíbar
Para la crema de moka
250 g de mantequilla
1 vaso de azúcar
1 taza de café negro bien cargado
Para el almíbar
100 g de azúcar
1 vaso de agua
1 rama de canela
La piel de la naranja utilizada para el bizcocho
Para terminar
Almendras peladas y laminadas
Azúcar glas
Elaboración
Comenzamos preparando el bizcocho danés. Precalentamos el horno a 180 ºC.
Separamos las claras de las yemas. Batimos muy bien las cuatro yemas con los 150 gramos de azúcar glas y el zumo de naranja hasta conseguir una mezcla cremosa.
En otro recipiente montamos las claras a punto de nieve y las incorporamos poco a poco a la preparación anterior, realizando movimientos envolventes para que no pierdan aire.
Mezclamos aparte la harina, la maicena y la levadura y las vamos incorporando poco a poco a la mezcla de huevos, nuevamente con movimientos suaves.
Engrasamos un molde y lo espolvoreamos ligeramente con harina. Vertemos la masa y horneamos a 180 ºC durante aproximadamente 25 minutos. Antes de sacarlo comprobamos que está hecho introduciendo un cuchillo o una brocheta en el centro; si sale limpio, estará listo. Dejamos enfriar.
Mientras tanto preparamos el almíbar. Ponemos en un cazo los 100 gramos de azúcar, el vaso de agua, la rama de canela y la piel de naranja. Dejamos hervir durante unos 10 minutos, hasta conseguir un almíbar ligero. Retiramos y dejamos templar.
Para elaborar la crema de moka, batimos muy bien la mantequilla hasta que esté cremosa. Incorporamos poco a poco el azúcar y continuamos batiendo. Finalmente añadimos gradualmente el café, que deberá estar frío, y seguimos batiendo hasta obtener una crema homogénea.
Cuando el bizcocho esté completamente frío, lo cortamos horizontalmente. En nuestra preparación hicimos un único corte central, obteniendo dos capas.
Humedecemos la capa inferior con el almíbar de naranja y canela y extendemos sobre ella una generosa capa de crema de moka. Colocamos encima la segunda parte del bizcocho y cubrimos toda la superficie y los laterales con el resto de la crema.
Terminamos repartiendo por encima las almendras laminadas y espolvoreando con un poco de azúcar glas.
Una receta para recordar
Hay recetas que heredamos escritas y otras que permanecen guardadas en la memoria. Y algunas, como esta, tienen la suerte de conservarse de las dos maneras.
Volver a preparar la tarta de moka de nuestra abuela Pilar es recuperar una pequeña parte de aquellas celebraciones familiares y comprobar cómo un aroma o un sabor pueden trasladarnos muchos años atrás.
En el Día Internacional del Café nos apetecía compartir precisamente esta receta porque, más allá de su delicioso sabor a café, nos recuerda el verdadero valor de esos cuadernos familiares que pasan de una generación a otra y conservan mucho más que ingredientes y cantidades: conservan historias, personas y momentos compartidos alrededor de una mesa.
Desde aquel reportaje de Mía en 2013 hasta hoy han pasado muchos años, pero la receta continúa formando parte de nuestra cocina.
Y hoy, tantos años después, seguimos preparando su tarta.
Gracias, abuela Pilar, por dejarnos también este pedacito de nuestra historia. Ya sabéis que para más recetas podéis consultar la hemeroteca de lavozdelsur.es, así como nuestra web aprendiendoacocinar.es.
Buen fin de semana y que disfrutéis mucho.
Este 1 de octubre se celebraba el Día Internacional del Café y hemos querido aprovechar la ocasión para recuperar una receta especialmente querida en nuestra familia. No podía ser otra que la tarta de moka de nuestra abuela Pilar, una de esas elaboraciones que inevitablemente nos llevan a las celebraciones familiares y a los sabores que permanecen en la memoria.
La receta apareció en su antiguo cuaderno de cocina, que para nosotras es un verdadero tesoro familiar. Al volver a prepararla años después ocurrió algo precioso: tanto nuestra madre Cristina, que era su nuera, como nuestra tía, su hija, reconocieron aquel sabor que recordaban perfectamente de las tartas que preparaba nuestra abuela.
Esta receta nos ha regalado además momentos muy especiales a lo largo de los años. En mayo de 2013 fue protagonista de un reportaje de la revista Mía con motivo del Día de la Madre, algo que entonces nos hizo muchísima ilusión y que hoy recordamos con especial cariño.
Y es que esta tarta tiene una combinación deliciosa. Partimos de un bizcocho danés muy suave, aromatizado con naranja, que rellenamos y cubrimos con una crema de moka elaborada con mantequilla y café bien cargado. Un almíbar de naranja y canela aporta jugosidad y, para terminar, unas almendras laminadas y un poco de azúcar glas.
Una receta con café, sí, pero sobre todo una receta con memoria, que hoy recuperamos como nuestra particular manera de celebrar su día.
Ingredientes
Para el bizcocho danés
4 huevos
150 g de azúcar glas
90 g de harina
30 g de maicena
1 cucharadita de levadura
El zumo de 1 naranja, reservando la piel para el almíbar
Para la crema de moka
250 g de mantequilla
1 vaso de azúcar
1 taza de café negro bien cargado
Para el almíbar
100 g de azúcar
1 vaso de agua
1 rama de canela
La piel de la naranja utilizada para el bizcocho
Para terminar
Almendras peladas y laminadas
Azúcar glas
Elaboración
Comenzamos preparando el bizcocho danés. Precalentamos el horno a 180 ºC.
Separamos las claras de las yemas. Batimos muy bien las cuatro yemas con los 150 gramos de azúcar glas y el zumo de naranja hasta conseguir una mezcla cremosa.
En otro recipiente montamos las claras a punto de nieve y las incorporamos poco a poco a la preparación anterior, realizando movimientos envolventes para que no pierdan aire.
Mezclamos aparte la harina, la maicena y la levadura y las vamos incorporando poco a poco a la mezcla de huevos, nuevamente con movimientos suaves.
Engrasamos un molde y lo espolvoreamos ligeramente con harina. Vertemos la masa y horneamos a 180 ºC durante aproximadamente 25 minutos. Antes de sacarlo comprobamos que está hecho introduciendo un cuchillo o una brocheta en el centro; si sale limpio, estará listo. Dejamos enfriar.
Mientras tanto preparamos el almíbar. Ponemos en un cazo los 100 gramos de azúcar, el vaso de agua, la rama de canela y la piel de naranja. Dejamos hervir durante unos 10 minutos, hasta conseguir un almíbar ligero. Retiramos y dejamos templar.
Para elaborar la crema de moka, batimos muy bien la mantequilla hasta que esté cremosa. Incorporamos poco a poco el azúcar y continuamos batiendo. Finalmente añadimos gradualmente el café, que deberá estar frío, y seguimos batiendo hasta obtener una crema homogénea.
Cuando el bizcocho esté completamente frío, lo cortamos horizontalmente. En nuestra preparación hicimos un único corte central, obteniendo dos capas.
Humedecemos la capa inferior con el almíbar de naranja y canela y extendemos sobre ella una generosa capa de crema de moka. Colocamos encima la segunda parte del bizcocho y cubrimos toda la superficie y los laterales con el resto de la crema.
Terminamos repartiendo por encima las almendras laminadas y espolvoreando con un poco de azúcar glas.
Una receta para recordar
Hay recetas que heredamos escritas y otras que permanecen guardadas en la memoria. Y algunas, como esta, tienen la suerte de conservarse de las dos maneras.
Volver a preparar la tarta de moka de nuestra abuela Pilar es recuperar una pequeña parte de aquellas celebraciones familiares y comprobar cómo un aroma o un sabor pueden trasladarnos muchos años atrás.
En el Día Internacional del Café nos apetecía compartir precisamente esta receta porque, más allá de su delicioso sabor a café, nos recuerda el verdadero valor de esos cuadernos familiares que pasan de una generación a otra y conservan mucho más que ingredientes y cantidades: conservan historias, personas y momentos compartidos alrededor de una mesa.
Desde aquel reportaje de Mía en 2013 hasta hoy han pasado muchos años, pero la receta continúa formando parte de nuestra cocina.
Y hoy, tantos años después, seguimos preparando su tarta.
Gracias, abuela Pilar, por dejarnos también este pedacito de nuestra historia. Ya sabéis que para más recetas podéis consultar la hemeroteca de lavozdelsur.es, así como nuestra web aprendiendoacocinar.es.
Buen fin de semana y que disfrutéis mucho.
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