¡Vaya torrija que lleva!

El elaborar las torrijas con miel nos viene de los árabes que junto con las especias han influido en nuestra gastronomía en general incluyendo los postres

06 de abril de 2026 a las 11:34h
Torrijas caseras.
Torrijas caseras.

Esta es una expresión española, o modismo coloquial (de origen madrileño) que describe el estado de embriaguez de una persona.

Se emplea también refiriéndonos a alguien que está aturdido o despistado.

El origen de esta expresión proviene de las antiguas tabernas de Madrid, en las cuales se tomaban las torrijas (rebanadas de pan fritas, elaboradas con huevo y vino, sobre todo en Semana Santa y que se acompañaban añadidamente, con un vasito de vino; algunos las consumían en exceso, con cada torrija... un vasito; solia ser de moscatel, esto les hacia estar ebrios cuando salían de la taberna, la gente al verlos decían: ¡Vaya torrija lleva!.

Aún hay tabernas en Madrid como La Casa de las Torrijas, desde 1907 es una referencia como historia de las torrijas., famosa por sus versiones de vino y leche. Otras igualmente que merecen mencionarse son la Taberna Antonio Sánchez de las más antiguas de Madrid (1787), su edificio y en si misma es considerada una joya histórica, famosa por sus torrijas acompañadas de vino de consagrar. La Mallorquina, “pasteleria con historia” en la Puerta del Sol vende unas torrijas famosas por su delicado dulzor con sabor a canela.

Este dulce está ineludiblemente ligado a la gastronomía de Semana Santa.

La torrija como dulce fue popularizándose hasta convertirse en el dulce más habitual de las tabernas de Madrid desde comienzos del siglo XX por ello se servían normalmente con el vino .

Su asociación con la Cuaresma y la Semana Santa, según los estudiosos, obedecía a dos situaciones: a la necesidad de aprovechar el pan sobrante y durante el tiempo en que no se podía comer carne. Su capacidad de alimentar y saciar cubría las necesidades en Cuaresma sin caer en la prohibición durante esos días de alimentarse con carne y derivados cárnicos, según los mandamientos de la “Santa Madre Iglesia”.

Pero ¿de dónde procede la torrija como alimento?

Esta pregunta nos lleva a un gastrónomo romano llamado Apicio (siglo I d.C). En un manuscrito encontrado del siglo V, es atribuido a este autor, en él se recopilan diferentes recetas latinas, entre las cuales se encuentra este postre. La única diferencia que se aprecia es que la rebanada de pan se sumergía solamente en leche, el huevo no consta en los escritos y en ellos la refieren con el nombre de “Aliter dulcia”. Este alimento era ideal para los soldados por su contenido nutritivo y energético.

Pero, ¿cuándo aparece la receta de las torrijas con leche y huevo como las conocemos actualmente?

Pues según las primeras referencias escritas, es hacia el año 1600 donde la receta de las torrijas aparece como las consumimos hoy en día.

En esa época, las consumían principalmente las parturientas para que se recuperaran tras dar a luz, eran utilizadas como alimento energético y reconstituyente.

Pero también podemos leer en la obra Cancionero de Juan de la Encina entre los siglos XV y XVI, como se hace referencia a las torrijas.

También Lope de Vega en su obra Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos, menciona este dulce que ya era popular de la tradición del Siglo de Oro ,en 1634 y especialmente en Semana Santa.

Las torrijas actualmente las elaboramos y consumimos en todo el país, pero con algunas diferencias en las fechas de consumo y añadiendo (el vino) producto de la la zona o en la manera de endulzarlas, siendo con miel o azucar .

Por ejemplo en Galicia, las torrijas “en gallego” se llaman torrexas o torradas de parida, y se suele añadir orujo. Como variedad también cocinan las llamadas chulas de pan, hechas principalmente con miga del pan, así quedan muy tiernas. Llevan leche, huevo, azúcar, canela y, añaden en algunas un toque de crema de orujo.

Sin embargo, durante los cuatro años que viví en Santander, no encontraba ni en panaderías ni en supermercados pan especial e ingredientes para elaborar este delicioso postre, pero el hecho, no hizo que me rindiera y comentando el asunto con compañeros de trabajo me lo explicaron. En toda Cantabria, especialmente en Santander a las torrijas que se las llama tostadas o torrejas, no se consumen en Semana Santa se consumen tradicionalmente durante las fiestas de Navidad. Me dijeron algunas panaderias en las cuales podría adquirir “buen pan”que me pudiera servir .

Yo le dejaba endurecer un par de días, después con un cuidado extremo para que no se rompieran las rodajas las remojaba unos minutos, así conseguía poder cocinar para mi familia, y para mí, este postre de tradición en fechas de Semana Santa.

Allí en Cantabria se consumen especialmente en el desayuno o postre los días 25 de diciembre y Año Nuevo. Las cocinan y disfrutan en invierno por los días fríos estos dulces de sartén, acompañados de familiares ,es una variante de uso de la repostería montañesa, allí disponen de una leche excelente . Las preparan con azúcar o con miel indistintamente, añaden canela y ralladura de limón para aminorar el sabor del aceite.

Ahora con mi problema reciente de corazón y ya sin los hijos, no me puedo permitir comerlas, por eso no las cociné pero sí hice una pequeña tregua en mi estricta dieta disfrutando de una que me regaló mi vecina.

¡Me supo más deliciosa que nunca! Su sabor a miel me pareció exquisito.

El elaborar las torrijas con miel nos viene de los árabes que junto con las especias han influido en nuestra gastronomía en general incluyendo los postres.

Pero no sólo en España se consumen torrijas, prácticamente todos los países de Europa tienen su propia versión, desde Francia a Alemania pasando por los Países Bajos. La tradición de este tipo de pan frito existe en otros lugares de Europa, como Portugal, donde se conocen como rabanadas y son típicas de la Navidad como en Cantabria.

Hay quien cuenta que las torrijas están cargadas de simbología cristiana, el pan el cuerpo de Cristo, la fritura el sufrimiento y la miel y la leche, la esperanza y el renacer.

Las monjas en los conventos, igualmente, dieron mucha popularidad a las torrijas entre los siglos XVI y XVII.

Lo que no cabe duda es que un dulce que inicialmente se preparó con pan duro sobrante, leche y azúcar, ha llegado a ser a lo largo de siglos hasta nuestros días, una referencia con historia, que ha creado su propio símbolo de la Cuaresma.

Este dulce nutritivo y tradicionalmente español es exquisito; con pan, leche, huevo y ya sea (con vino, miel, canela o azúcar), frito con aceite de oliva del país, además de exquisito, permanece en el tiempo.

Tomemos las torrijas con moderación eso sí, si son de vino. Así no nos dirán:

¡Vaya torrija que lleva!

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