Opinión

Hay muchos silencios

Vivimos cada vez más entre ruido y algunas ciudades que "no es la nuestra precisamente" cuidan de sobre manera la contaminación acústica.

  • La imagen de una cámara anecoica.

La semana pasada, asistí a la presentación de un libro del poeta, escritor, periodista y critico literario, Juan Gaitán. El poemario, de nombre muy sugerente "Elementales formas del silencio", me hizo reflexionar sobre ello, más allá de los poemas que nos leyó. Narraba con poesía los sonidos que el silencio permite apreciar y disfrutar.

En su explicación sobre el silencio absoluto que había experimentado en una cueva para saber lo que se sentía, y le sugería Gaitán nos dijo que el silencio absoluto que experimentó, era aterrador.

Se han realizado y se realizan estudios con experiencias del silencio absoluto por parte de científicos e ingenieros cada uno dentro de su campo, para investigar y desarrollar teorías al respecto.

Para ello utilizan unas cámaras llamadas anecoicas.

Hacen estos experimentos en el interior de las cámaras que son salas especiales que absorben el sonido del exterior casi totalmente.

Lo llevan a cabo para saber los ruidos transmitidos por los electrodomésticos por ejemplo, de la misma manera que Apple y Microsoft, lo experimentan para comprobar la calidad de altavoces y micrófonos. Las cámaras también son válidas para realizar pruebas del ruido emitido por neumáticos, y con algunas piezas de los aviones. A través de los resultados y estudios, pueden conseguir hacer que dichas piezas sean cada vez mas silenciosas.

En las cámaras también se realizaron estudios relacionados con la salud, comprobando a la vez, que el silencio absoluto es insufrible, como indicó el poeta Gaitán en su prestación.

No escuchar nada hace que el cerebro perciba sonidos de nuestros órganos internos, inapreciables ante los ruidos de la naturaleza o del acontecer ciudadano.

Vivimos cada vez más entre ruido y algunas ciudades que "no es la nuestra precisamente" cuidan de sobre manera la contaminación acústica.

Esto también se hace insufrible.

Ciertamente en mi humilde opinión, creo que influye la educación de la población, la gestión municipal y el carácter, pues no es igual ser del Norte que del Sur.

Aquí vivimos más en la calle porque el clima nos induce a ello.

En algunas ciudades europeas, invierten cada vez más en evitar contaminación acústica como es en Zúrich (Suiza), que según la Organización Mundial de la Salud y el Foro Económico Mundial es una de las ciudades europeas donde tienen mejor control del tráfico, y donde la conciencia del ciudadano ante la contaminación acústica y los beneficios para la salud, dan como resultado los niveles más bajos de contaminación y de ruido urbano en Europa.

Entre los estudios y experiencias del sonido, me permito nombrar a John Milton Cage Jr. (1912-1992), fue un compositor, teórico musical, filósofo y artista estadounidense, una de las figuras más influyentes y radicales de la vanguardia del siglo XX, pionero en introducir el azar en la composición y ejecución musical.

Su obra más famosa es de (1952), en la que el intérprete no toca ninguna nota durante cuatro minutos y treinta y tres segundos, así demostró y definió, que el verdadero silencio no existe, que el público emite sonidos ambientales y forman parte de la obra.

Estas declaraciones las realizó tras entrar en una cámara ecoica, buscaba experimentar el silencio absoluto.

Sin embargo su percepción respecto del silencio absoluto cuando se quedó solo allí dentro, cambió.

Su perspectiva musical y su visión filosófica también.

Declaró que el silencio total no existe, esta cámara estaba diseñada para absorber el 99.8% de las ondas sonoras y preparada para el aislamiento del ruido exterior.

Los ingenieros al afirmar tal declaración le indicaron que los sonidos agudos que el explicó había percibido, provenían de su propio sistema nervioso, y el grave era su circulación sanguínea hacia el corazón. Tras estas explicaciones de revelación corporal, en el tiempo, este gran músico y compositor creó inspirado por la experiencia, una de sus composiciones más famosas en 1952, llamada 4'33. Después de esto, nuevamente declaró: "Mientras esté vivo, habrá sonidos".

Los mas mayores (década de los 60) y los amantes del folk rock y del pop rock recordarán la maravillosa canción The Sound of Silence, El ritmo del silencio o "Los sonidos del silencio" en lengua hispana, compuesta e interpretada por el famoso dúo estadounidense Simon & Garfunkel.

Esta canción es de rabiosa y dolorosa actualidad en su contexto, y realmente profunda al igual que los versos del poeta referido al principio.

Nos induce a reflexionar sobre la ausencia e incapacidad entre los seres humanos de comunicación emocional, respeto y amor en una sociedad moderna. Esto es lo que querían decir en esta canción según explicaron sus creadores en 1965.

Contextuaban en ella estas situaciones en medio de una sociedad moderna y consumista.

Han pasado muchos años desde 1965, cuando se escucho por primera vez mundialmente la canción, y en eso no hemos cambiado, sino al contrario esto ha ido in crescendo "utilizando el lenguaje musical", en un mundo de avances tecnológicos pero de exacerbado consumo y soledad.

El título señala que la falta de diálogo honesto, genera un vacío ensordecedor que se expande cuando la sociedad decide callar ante los problemas y no decide obrar.

El sonido y el silencio comparten "al menos en nuestro idioma una S pero algo más importante les une":

La Escucha.

Sin escucha no existe ni uno ni otro. El silencio no existe si nadie lo escucha y el sonido desaparece si nadie lo recoge.

El compás de la palmada en el flamenco tiene silencio, en poesía hay una pausa de silencio entre verso y verso, en el eco el silencio vuelve convertido en eco...

Sin sonido y sin silencio, el mundo se pierde.

1 de Santiago 1:22-25 (El espejo de la Palabra)

"Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, ése es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque se consideró a sí mismo, y se fue, y luego olvidó cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace."

La semana pasada, asistí a la presentación de un libro del poeta, escritor, periodista y critico literario, Juan Gaitán. El poemario, de nombre muy sugerente "Elementales formas del silencio", me hizo reflexionar sobre ello, más allá de los poemas que nos leyó. Narraba con poesía los sonidos que el silencio permite apreciar y disfrutar.

En su explicación sobre el silencio absoluto que había experimentado en una cueva para saber lo que se sentía, y le sugería Gaitán nos dijo que el silencio absoluto que experimentó, era aterrador.

Se han realizado y se realizan estudios con experiencias del silencio absoluto por parte de científicos e ingenieros cada uno dentro de su campo, para investigar y desarrollar teorías al respecto.

Para ello utilizan unas cámaras llamadas anecoicas.

Hacen estos experimentos en el interior de las cámaras que son salas especiales que absorben el sonido del exterior casi totalmente.

Lo llevan a cabo para saber los ruidos transmitidos por los electrodomésticos por ejemplo, de la misma manera que Apple y Microsoft, lo experimentan para comprobar la calidad de altavoces y micrófonos. Las cámaras también son válidas para realizar pruebas del ruido emitido por neumáticos, y con algunas piezas de los aviones. A través de los resultados y estudios, pueden conseguir hacer que dichas piezas sean cada vez mas silenciosas.

En las cámaras también se realizaron estudios relacionados con la salud, comprobando a la vez, que el silencio absoluto es insufrible, como indicó el poeta Gaitán en su prestación.

No escuchar nada hace que el cerebro perciba sonidos de nuestros órganos internos, inapreciables ante los ruidos de la naturaleza o del acontecer ciudadano.

Vivimos cada vez más entre ruido y algunas ciudades que "no es la nuestra precisamente" cuidan de sobre manera la contaminación acústica.

Esto también se hace insufrible.

Ciertamente en mi humilde opinión, creo que influye la educación de la población, la gestión municipal y el carácter, pues no es igual ser del Norte que del Sur.

Aquí vivimos más en la calle porque el clima nos induce a ello.

En algunas ciudades europeas, invierten cada vez más en evitar contaminación acústica como es en Zúrich (Suiza), que según la Organización Mundial de la Salud y el Foro Económico Mundial es una de las ciudades europeas donde tienen mejor control del tráfico, y donde la conciencia del ciudadano ante la contaminación acústica y los beneficios para la salud, dan como resultado los niveles más bajos de contaminación y de ruido urbano en Europa.

Entre los estudios y experiencias del sonido, me permito nombrar a John Milton Cage Jr. (1912-1992), fue un compositor, teórico musical, filósofo y artista estadounidense, una de las figuras más influyentes y radicales de la vanguardia del siglo XX, pionero en introducir el azar en la composición y ejecución musical.

Su obra más famosa es de (1952), en la que el intérprete no toca ninguna nota durante cuatro minutos y treinta y tres segundos, así demostró y definió, que el verdadero silencio no existe, que el público emite sonidos ambientales y forman parte de la obra.

Estas declaraciones las realizó tras entrar en una cámara ecoica, buscaba experimentar el silencio absoluto.

Sin embargo su percepción respecto del silencio absoluto cuando se quedó solo allí dentro, cambió.

Su perspectiva musical y su visión filosófica también.

Declaró que el silencio total no existe, esta cámara estaba diseñada para absorber el 99.8% de las ondas sonoras y preparada para el aislamiento del ruido exterior.

Los ingenieros al afirmar tal declaración le indicaron que los sonidos agudos que el explicó había percibido, provenían de su propio sistema nervioso, y el grave era su circulación sanguínea hacia el corazón. Tras estas explicaciones de revelación corporal, en el tiempo, este gran músico y compositor creó inspirado por la experiencia, una de sus composiciones más famosas en 1952, llamada 4'33. Después de esto, nuevamente declaró: "Mientras esté vivo, habrá sonidos".

Los mas mayores (década de los 60) y los amantes del folk rock y del pop rock recordarán la maravillosa canción The Sound of Silence, El ritmo del silencio o "Los sonidos del silencio" en lengua hispana, compuesta e interpretada por el famoso dúo estadounidense Simon & Garfunkel.

Esta canción es de rabiosa y dolorosa actualidad en su contexto, y realmente profunda al igual que los versos del poeta referido al principio.

Nos induce a reflexionar sobre la ausencia e incapacidad entre los seres humanos de comunicación emocional, respeto y amor en una sociedad moderna. Esto es lo que querían decir en esta canción según explicaron sus creadores en 1965.

Contextuaban en ella estas situaciones en medio de una sociedad moderna y consumista.

Han pasado muchos años desde 1965, cuando se escucho por primera vez mundialmente la canción, y en eso no hemos cambiado, sino al contrario esto ha ido in crescendo "utilizando el lenguaje musical", en un mundo de avances tecnológicos pero de exacerbado consumo y soledad.

El título señala que la falta de diálogo honesto, genera un vacío ensordecedor que se expande cuando la sociedad decide callar ante los problemas y no decide obrar.

El sonido y el silencio comparten "al menos en nuestro idioma una S pero algo más importante les une":

La Escucha.

Sin escucha no existe ni uno ni otro. El silencio no existe si nadie lo escucha y el sonido desaparece si nadie lo recoge.

El compás de la palmada en el flamenco tiene silencio, en poesía hay una pausa de silencio entre verso y verso, en el eco el silencio vuelve convertido en eco...

Sin sonido y sin silencio, el mundo se pierde.

1 de Santiago 1:22-25 (El espejo de la Palabra)

"Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, ése es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque se consideró a sí mismo, y se fue, y luego olvidó cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace."

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