desde mi trastero

El cartero siempre llama dos veces

Hay gran expectación por saber cuál será el próximo tiro en el pie del Partido Popular, un clásico ya de campaña de los populares que ven en las encuestas más recientes cómo el 15% de sus votantes se pueden estar fugando a Vox

  • El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

Todavía el común de los mortales no habíamos terminado de asumir la convocatoria anticipada de elecciones cuando ya Isabel Díaz Ayuso, que asistía junto a Almeida a uno de esos eventos mañaneros que salpican la agenda madrileña un día sí y otro también, ya había iniciado su personal y particular precampaña electoral sin encomendarse ni a Feijóo ni a su profeta Tellado. Y lo hacía con su cínica frivolidad habitual, sin respetar la jerarquía establecida en su partido y anticipándose una vez más a la intervención del líder nacional y previsible candidato a la Moncloa, Alberto Núñez Feijóo.

Y lo hizo con uno de los recursos habituales de la derecha extrema y la extrema derecha mundial, tan del gusto de su adorado e imitado Donald Trump, el argumento de la manipulación del voto por correo para negar la evidencia de la derrota propia y la victoria del adversario político.

Desacreditar el voto por correo es en cualquier democracia del mundo el cuestionamiento de la voluntad popular aunque en versión Díaz Ayuso resulte el argumento tan peligroso como bochornoso. Debiera la señora presidenta, entre insulto e insulto a Sánchez, darse un respiro y ver aquella película de los años ochenta protagonizada por Nicholson y Lange para entender el heroico papel de los carteros que siempre llaman dos veces, como la justicia que acaba de imputar al empresario de Quirón por presunto soborno por parte de González Amador. ¿Les suena?

Tiene mérito el papelón de Feijóo, que ve cómo una y otra vez la señora de los áticos le impone, por anticipación, el discurso político, llevándole a tener que asumir los argumentos más extremos de la doctrina política de la internacional trumpista. Lleva toda la semana el líder popular intentando escapar de la polémica desatada por Ayuso sobre el voto por correo y cuanto más lo intenta, más se hunde en las arenas movedizas de las declaraciones públicas, las propias y las de sus barones como el de Aragón que se han sumado al ayusismo más irredento. Es lo que tiene permitir que en tu partido los elefantes puedan entrar en las cacharrerías.

Más allá de este incidente inaugural de la precampaña hay gran expectación entre sus adversarios políticos y medios de comunicación por saber cuál será el próximo tiro en el pie del Partido Popular, un clásico ya de campaña de los populares que ven en las encuestas más recientes cómo el 15% de sus votantes se pueden estar fugando a Vox, dato este que vendría a confirmar que las estrategias del equipo de Feijóo están engordando el voto de la extrema derecha como en tiempos de Rajoy engordaron las del independentismo catalán. Es lo que pasa cuando las vísceras suplantan a las neuronas. Conviene hacer acopio de palomitas porque esta película promete y conviene esperar a que el cartero llame dos veces…

Todavía el común de los mortales no habíamos terminado de asumir la convocatoria anticipada de elecciones cuando ya Isabel Díaz Ayuso, que asistía junto a Almeida a uno de esos eventos mañaneros que salpican la agenda madrileña un día sí y otro también, ya había iniciado su personal y particular precampaña electoral sin encomendarse ni a Feijóo ni a su profeta Tellado. Y lo hacía con su cínica frivolidad habitual, sin respetar la jerarquía establecida en su partido y anticipándose una vez más a la intervención del líder nacional y previsible candidato a la Moncloa, Alberto Núñez Feijóo.

Y lo hizo con uno de los recursos habituales de la derecha extrema y la extrema derecha mundial, tan del gusto de su adorado e imitado Donald Trump, el argumento de la manipulación del voto por correo para negar la evidencia de la derrota propia y la victoria del adversario político.

Desacreditar el voto por correo es en cualquier democracia del mundo el cuestionamiento de la voluntad popular aunque en versión Díaz Ayuso resulte el argumento tan peligroso como bochornoso. Debiera la señora presidenta, entre insulto e insulto a Sánchez, darse un respiro y ver aquella película de los años ochenta protagonizada por Nicholson y Lange para entender el heroico papel de los carteros que siempre llaman dos veces, como la justicia que acaba de imputar al empresario de Quirón por presunto soborno por parte de González Amador. ¿Les suena?

Tiene mérito el papelón de Feijóo, que ve cómo una y otra vez la señora de los áticos le impone, por anticipación, el discurso político, llevándole a tener que asumir los argumentos más extremos de la doctrina política de la internacional trumpista. Lleva toda la semana el líder popular intentando escapar de la polémica desatada por Ayuso sobre el voto por correo y cuanto más lo intenta, más se hunde en las arenas movedizas de las declaraciones públicas, las propias y las de sus barones como el de Aragón que se han sumado al ayusismo más irredento. Es lo que tiene permitir que en tu partido los elefantes puedan entrar en las cacharrerías.

Más allá de este incidente inaugural de la precampaña hay gran expectación entre sus adversarios políticos y medios de comunicación por saber cuál será el próximo tiro en el pie del Partido Popular, un clásico ya de campaña de los populares que ven en las encuestas más recientes cómo el 15% de sus votantes se pueden estar fugando a Vox, dato este que vendría a confirmar que las estrategias del equipo de Feijóo están engordando el voto de la extrema derecha como en tiempos de Rajoy engordaron las del independentismo catalán. Es lo que pasa cuando las vísceras suplantan a las neuronas. Conviene hacer acopio de palomitas porque esta película promete y conviene esperar a que el cartero llame dos veces…

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