¿Por qué los echan después de setenta años, incluso con problemas de salud? ¿Por qué los pueden mandar a dormir en un cajero, para que un fondo buitre eleve el precio de un piso de 70m2, desde 500, a 2400 euros al mes? El desahucio de Mari Carmen ha demostrado la debilidad de la seguridad jurídica y del nulo respeto a la Constitución en España. Desde el martes todos somos vulnerables, todos corremos el riesgo de tener un tropiezo, de vernos forzados a vivir de alquiler y en consecuencia a que se nos exija una subida tan brutal como la exigida a Mari Carmen.
¿Puede ser falta de sensibilidad de algún juez? Desde luego sí es, sin discusión, fruto de una ambición sin límites, de una política económica que ni los partidos de derechas y ultraderecha deberían apoyar, porque es una política contra la población. Y la policía ¿por qué se coloca abiertamente de parte del poderoso, por qué maltrata a palos a una persona por pedir justicia, justicia social? ¿Tanto les molesta que pueda existir Justicia Social? ¿No hay freno para los abusos?
El fascismo más duro y desalmado ha recurrido ya a una máxima militarizante: los efectos colaterales. “Pagan justos por pecadores, pero también hay quienes ocupan una casa y viven ricamente sin pagar”, dicen. La mentira, la falsedad, el cinismo, lo está envolviendo todo. Defienden los “derechos” de los fondos buitre, porque por más que los partidos de la derecha recalcitrante española, la más voraz y extremista de Europa, mientan y hablen hipócritamente de defender los intereses de todos, en realidad las ocupaciones de viviendas de particulares no llegan al 1%. ¿Qué interés personal les lleva a defender de esa forma el abuso, la depredación y la burla flagrante y permanente a la Constitución?
¿De quién es la culpa? Por más que lo hagan adrede para culpar al Gobierno, la culpa es de ellos mismos: de los tres partidos de la derecha más intensamente devoradora: PP-Vox-Junts. Su “amor”, su preferencia por el beneficio sin límites de los grandes grupos económicos, de fondos buitre, algunos con un capital acumulado a base de argucias y abusos superior al de todos los países del mundo. Una prohibición, por ejemplo la de ejecutar desahucios, puede contener excepciones, como la de la ocupación de viviendas de particulares. Pero decretar eso los dejaría sin armas para proteger a los grandes depredadores, los que elevan los alquileres a cantidades inalcanzables. Ellos, esos tres partidos, al oponerse a rebajar el precio del suelo, a poner tope a los alquileres, y a prohibir este tipo de desahucios, han decretado el desahucio de España. El de “su” España, la que sólo luce en la muñeca de los dos primeros y de “su” Cataluña. Ellos han llenado de oprobio a esa España que dicen defender, y que posiblemente defiendan, si confunden el Estado español con los intereses de grandes grupos, del IBEX, de las eléctricas, de las grandes constructoras-inmobiliarias. De los fondos buitre, para que se puedan hacer más amos del mundo de lo que ya son.
Menos mal, que los miles de jóvenes que en todo el Estado han clamado contra el desahucio de Mari Carmen, ha demostrado, que no estamos tan dormidos como creen, que no han sido capaces de narcotizarnos a pesar de su intención y su insistencia, y que la derecha ultra y la ultraderecha no lo tienen tan fácil para asaltar el poder como escupen algunas encuestas. Las encuestas, en su mayoría, están realizadas por entidades parte de esos mismos grandes grupos, por lo que carecen de legitimidad, porque no tienen rigor, dado que no se hacen para conocer la intención de la gente; se hacen para conducirla.
Pero esta vez han fallado. Así que continúen hablando de mejorar pensiones al mismo tiempo que votan en contra, que se llamen a sí mismos “Constitucionalistas” y al mismo tiempo incumplan vergonzosamente la Constitución, que continúen oponiéndose a cualquier mejora con la insana intención de desprestigiar al gobierno; que culpen al gobierno del desastre de la Sanidad, de la Enseñanza y de la Vivienda, materias dónde son ellos los responsables, porque las competencias son de las comunidades, precisamente gobernadas por ellos en su mayoría.
Que continúen perjudicando a la mayoría de la población cínicamente, que ya están siendo descubiertos.
¿Por qué los echan después de setenta años, incluso con problemas de salud? ¿Por qué los pueden mandar a dormir en un cajero, para que un fondo buitre eleve el precio de un piso de 70m2, desde 500, a 2400 euros al mes? El desahucio de Mari Carmen ha demostrado la debilidad de la seguridad jurídica y del nulo respeto a la Constitución en España. Desde el martes todos somos vulnerables, todos corremos el riesgo de tener un tropiezo, de vernos forzados a vivir de alquiler y en consecuencia a que se nos exija una subida tan brutal como la exigida a Mari Carmen.
¿Puede ser falta de sensibilidad de algún juez? Desde luego sí es, sin discusión, fruto de una ambición sin límites, de una política económica que ni los partidos de derechas y ultraderecha deberían apoyar, porque es una política contra la población. Y la policía ¿por qué se coloca abiertamente de parte del poderoso, por qué maltrata a palos a una persona por pedir justicia, justicia social? ¿Tanto les molesta que pueda existir Justicia Social? ¿No hay freno para los abusos?
El fascismo más duro y desalmado ha recurrido ya a una máxima militarizante: los efectos colaterales. “Pagan justos por pecadores, pero también hay quienes ocupan una casa y viven ricamente sin pagar”, dicen. La mentira, la falsedad, el cinismo, lo está envolviendo todo. Defienden los “derechos” de los fondos buitre, porque por más que los partidos de la derecha recalcitrante española, la más voraz y extremista de Europa, mientan y hablen hipócritamente de defender los intereses de todos, en realidad las ocupaciones de viviendas de particulares no llegan al 1%. ¿Qué interés personal les lleva a defender de esa forma el abuso, la depredación y la burla flagrante y permanente a la Constitución?
¿De quién es la culpa? Por más que lo hagan adrede para culpar al Gobierno, la culpa es de ellos mismos: de los tres partidos de la derecha más intensamente devoradora: PP-Vox-Junts. Su “amor”, su preferencia por el beneficio sin límites de los grandes grupos económicos, de fondos buitre, algunos con un capital acumulado a base de argucias y abusos superior al de todos los países del mundo. Una prohibición, por ejemplo la de ejecutar desahucios, puede contener excepciones, como la de la ocupación de viviendas de particulares. Pero decretar eso los dejaría sin armas para proteger a los grandes depredadores, los que elevan los alquileres a cantidades inalcanzables. Ellos, esos tres partidos, al oponerse a rebajar el precio del suelo, a poner tope a los alquileres, y a prohibir este tipo de desahucios, han decretado el desahucio de España. El de “su” España, la que sólo luce en la muñeca de los dos primeros y de “su” Cataluña. Ellos han llenado de oprobio a esa España que dicen defender, y que posiblemente defiendan, si confunden el Estado español con los intereses de grandes grupos, del IBEX, de las eléctricas, de las grandes constructoras-inmobiliarias. De los fondos buitre, para que se puedan hacer más amos del mundo de lo que ya son.
Menos mal, que los miles de jóvenes que en todo el Estado han clamado contra el desahucio de Mari Carmen, ha demostrado, que no estamos tan dormidos como creen, que no han sido capaces de narcotizarnos a pesar de su intención y su insistencia, y que la derecha ultra y la ultraderecha no lo tienen tan fácil para asaltar el poder como escupen algunas encuestas. Las encuestas, en su mayoría, están realizadas por entidades parte de esos mismos grandes grupos, por lo que carecen de legitimidad, porque no tienen rigor, dado que no se hacen para conocer la intención de la gente; se hacen para conducirla.
Pero esta vez han fallado. Así que continúen hablando de mejorar pensiones al mismo tiempo que votan en contra, que se llamen a sí mismos “Constitucionalistas” y al mismo tiempo incumplan vergonzosamente la Constitución, que continúen oponiéndose a cualquier mejora con la insana intención de desprestigiar al gobierno; que culpen al gobierno del desastre de la Sanidad, de la Enseñanza y de la Vivienda, materias dónde son ellos los responsables, porque las competencias son de las comunidades, precisamente gobernadas por ellos en su mayoría.
Que continúen perjudicando a la mayoría de la población cínicamente, que ya están siendo descubiertos.
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