bitácora del escaño

La tranquilidad de un hogar

¿Qué hubiera pasado si a Maricarmen de 87 años le okupan la vivienda? ¿De qué lado estarían los acampados en Sol? 

  • Un joven sostiene una pancarta en una protesta por la vivienda. -

Hay asuntos en la sociedad española que merecen altura de Estado. El tema de la vivienda es uno de ellos. No es un tema cualquiera y no debe gestionarse a base de impulsos, aunque con esa condición lo esté tratando el Gobierno de España. Ayer, la ministra de Vivienda, que estaba menos liada que en la rueda de prensa del pasado martes, aunque balbuceaba de la misma manera recalcó que uno de los objetivos del Gobierno sanchista era el intervencionismo, lo que demuestra lo lejos que están de la sociedad española y lo poco que comprenden el problema.  “No hay ningún jurista que firme el decreto” espetó Junts… 

Nos dijeron que topar precios y señalar al propietario traería el paraíso. Pero la realidad ha sido bien distinta… si señalas al vulnerable le privas de un alquiler, si ahogas al propietario, le quitas seguridad jurídica y amparas la ocupación, el piso se retira del mercado. En estos días, la oferta de alquiler se ha desplomado a mínimos históricos y los precios están por las nubes. Querían bajar rentas por decreto y han convertido el alquiler en un lujo inalcanzable.

Pedro Sánchez ha querido abordar el tema de la vivienda ocho años después de ocupar el palacio de la Moncloa y lo hace a golpe de improvisación, como todo. No sabemos si lo hace para que olvidemos la invasión producida en Ceuta, como medida electoralista o para seguir confrontando a la sociedad. Cualquiera de las tres opciones da miedo. De lo que sí estoy seguro es que ninguna de las medidas adoptadas por el Gobierno actual acabará con el problema de la vivienda, ni con ese ni con ninguno. La soberanía ideológica del Gobierno sanchista les impide llegar a un acuerdo de mínimos, no hay consenso entre el propio Gobierno, incluso la vicepresidenta segunda llama a la movilización contra el ejecutivo del que ella forma parte. 

Los llamados decretos Maricarmen han sido la última evidencia de este desgobierno. Unos decretos intervencionistas que, bajo el pretexto de urgencia, abordan también cuestiones como la ley de nietos o un CETI para Ceuta. Por lo que estamos ante otro decreto trampa que no aporta soluciones al tema de la vivienda, sino que genera mayor incertidumbre y da pie a mayor especulación. No genera avances sino retroceso, no genera seguridad sino desconfianza y, no genera soluciones sino mayor complejidad al problema. 

Frente a la política de pancarta e improvisada, existe la política de la gestión y responsable: la que representa el Gobierno de Juanma Moreno en Andalucía. Mientras Sánchez pontifica desde el Falcon, recomienda música y cambia a “mi mujer” por “Begoña Gómez”, en la Junta de Andalucía se gobierna con los pies en el suelo, escuchando a todos y con altura de miras. Frente a la asfixia estatal, en Andalucía encontramos certidumbre, agilidad y herramientas reales. Más gestión y menos ideología. 

Y a los hechos me remito. El propio presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, anunció en el Parlamento de Andalucía una nueva línea propia de ayudas al alquiler para menores de 35 años: 250 euros al mes durante dos años (hasta 6.000 euros por beneficiario) para aliviar el recibo mensual. A esto se suma el compromiso de impulsar 20.000 nuevas viviendas asequibles en cinco años liberando suelo público y simplificando trabas; el programa Garantía Vivienda Andalucía, que avala hasta el 20% de la hipoteca a jóvenes financiando el 100% de su primera casa; y un ITP reducido al 3,5% para dejar el dinero en el bolsillo de las familias. Entre otras medidas, todo viene respaldado por una ley propia que protege la propiedad privada frente a la ocupación, porque sin garantías para el arrendador jamás habrá precios razonables para el inquilino.

El contraste no es de siglas, sino de modelo: el empuje de la gestión frente al desastre del dogma. Sánchez utiliza la vivienda para polarizar y crear odio; Juanma Moreno, para dar soluciones a los jóvenes y las familias. El techo de las familias no se construye con eslóganes. Se construye avalando a quien empieza, creando empleo estable y digno, protegiendo a quien alquila y gestionando sin complejos ni tapujos. Es hora de que Pedro Sánchez deje de obstaculizar, de exprimir a los trabajadores, de asfixiar a las familias y tomen como referencia a Andalucía y permitan que millones de españoles puedan tener, de una vez, la tranquilidad de un hogar.

Hay asuntos en la sociedad española que merecen altura de Estado. El tema de la vivienda es uno de ellos. No es un tema cualquiera y no debe gestionarse a base de impulsos, aunque con esa condición lo esté tratando el Gobierno de España. Ayer, la ministra de Vivienda, que estaba menos liada que en la rueda de prensa del pasado martes, aunque balbuceaba de la misma manera recalcó que uno de los objetivos del Gobierno sanchista era el intervencionismo, lo que demuestra lo lejos que están de la sociedad española y lo poco que comprenden el problema.  “No hay ningún jurista que firme el decreto” espetó Junts… 

Nos dijeron que topar precios y señalar al propietario traería el paraíso. Pero la realidad ha sido bien distinta… si señalas al vulnerable le privas de un alquiler, si ahogas al propietario, le quitas seguridad jurídica y amparas la ocupación, el piso se retira del mercado. En estos días, la oferta de alquiler se ha desplomado a mínimos históricos y los precios están por las nubes. Querían bajar rentas por decreto y han convertido el alquiler en un lujo inalcanzable.

Pedro Sánchez ha querido abordar el tema de la vivienda ocho años después de ocupar el palacio de la Moncloa y lo hace a golpe de improvisación, como todo. No sabemos si lo hace para que olvidemos la invasión producida en Ceuta, como medida electoralista o para seguir confrontando a la sociedad. Cualquiera de las tres opciones da miedo. De lo que sí estoy seguro es que ninguna de las medidas adoptadas por el Gobierno actual acabará con el problema de la vivienda, ni con ese ni con ninguno. La soberanía ideológica del Gobierno sanchista les impide llegar a un acuerdo de mínimos, no hay consenso entre el propio Gobierno, incluso la vicepresidenta segunda llama a la movilización contra el ejecutivo del que ella forma parte. 

Los llamados decretos Maricarmen han sido la última evidencia de este desgobierno. Unos decretos intervencionistas que, bajo el pretexto de urgencia, abordan también cuestiones como la ley de nietos o un CETI para Ceuta. Por lo que estamos ante otro decreto trampa que no aporta soluciones al tema de la vivienda, sino que genera mayor incertidumbre y da pie a mayor especulación. No genera avances sino retroceso, no genera seguridad sino desconfianza y, no genera soluciones sino mayor complejidad al problema. 

Frente a la política de pancarta e improvisada, existe la política de la gestión y responsable: la que representa el Gobierno de Juanma Moreno en Andalucía. Mientras Sánchez pontifica desde el Falcon, recomienda música y cambia a “mi mujer” por “Begoña Gómez”, en la Junta de Andalucía se gobierna con los pies en el suelo, escuchando a todos y con altura de miras. Frente a la asfixia estatal, en Andalucía encontramos certidumbre, agilidad y herramientas reales. Más gestión y menos ideología. 

Y a los hechos me remito. El propio presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, anunció en el Parlamento de Andalucía una nueva línea propia de ayudas al alquiler para menores de 35 años: 250 euros al mes durante dos años (hasta 6.000 euros por beneficiario) para aliviar el recibo mensual. A esto se suma el compromiso de impulsar 20.000 nuevas viviendas asequibles en cinco años liberando suelo público y simplificando trabas; el programa Garantía Vivienda Andalucía, que avala hasta el 20% de la hipoteca a jóvenes financiando el 100% de su primera casa; y un ITP reducido al 3,5% para dejar el dinero en el bolsillo de las familias. Entre otras medidas, todo viene respaldado por una ley propia que protege la propiedad privada frente a la ocupación, porque sin garantías para el arrendador jamás habrá precios razonables para el inquilino.

El contraste no es de siglas, sino de modelo: el empuje de la gestión frente al desastre del dogma. Sánchez utiliza la vivienda para polarizar y crear odio; Juanma Moreno, para dar soluciones a los jóvenes y las familias. El techo de las familias no se construye con eslóganes. Se construye avalando a quien empieza, creando empleo estable y digno, protegiendo a quien alquila y gestionando sin complejos ni tapujos. Es hora de que Pedro Sánchez deje de obstaculizar, de exprimir a los trabajadores, de asfixiar a las familias y tomen como referencia a Andalucía y permitan que millones de españoles puedan tener, de una vez, la tranquilidad de un hogar.

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