Antonio Aguilera: "La crisis climática es también económica; ya nos está tocando el bolsillo"
El economista y miembro de la Fundación Savia estrena este fin de semana una columna en lavozdelsur.es en la que vincula la emergencia climática y la economía. Lo hará, quincenalmente, abordando casos concretos que pongan de relieve esta relación
Antonio Aguilera, economista y secretario general de la Fundación Savia. -
El economista y naturalista Antonio Aguilera Nieves, que es también secretario general de la FundaciónSavia, empieza este fin de semana una columna quincenal en lavozdelsur.es, en las que desgranará los vínculos que existen entre la emergencia climática y la economía.
Aguilera explica que esta primera entrega es, sobre todo, una carta de presentación. El objetivo es abordar estos asuntos desde la claridad y la cercanía: "Que sea también digerible y que haya un mensaje central, pero sin ser demasiado técnico", explica. Para el economista, hacer accesible la materia es clave para romper con la idea de que la economía es un asunto ajeno al ciudadano de a pie.
El economista sostiene que el cambio climático ya está generando un coste económico tangible, tanto para las arcas públicas como para los ciudadanos, porque "nos está tocando el bolsillo". Por eso, resume, "el motivo es visibilizar que la crisis climática es también una crisis económica".
"Cada persona en su vida diaria se está viendo afectada de manera directa en lo que pagamos por los alimentos, por la gasolina, y de forma indirecta porque nos tienen que aumentar la presión fiscal", incide.
El tiempo "juega en contra"
Uno de los datos que Aguilera destaca es que pasaron 70 años desde que se identificó el papel del ser humano en el cambio climático hasta que se empezaron a tomar medidas efectivas. Detrás de ese retraso, apunta, hay intereses económicos muy concretos.
Antonio Aguilera, tras la entrevista con lavozdelsur.es.
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FERNANDO VÁZQUEZ
El economista alerta de que el tiempo no juega a favor: "Cuanto antes reaccionemos, más fácil y más barato será; cuanto más tardemos en hacerlo, lamentablemente mayores son las pérdidas humanas y, sobre todo, las pérdidas ambientales".
En ese contexto, critica directamente la falta de reconocimiento institucional de la emergencia climática en Andalucía: "Lamentablemente el Parlamento de Andalucía —que desde la Fundación Savia venimos reclamando desde hace bastantes años— no ha reconocido la emergenciaclimática, como sí hizo el Estado en 2020". Para Aguilera, ese primer paso es imprescindible: "Primero hay que reconocer el problema para que lo podamos ir abordando".
"Sigue habiendo un discurso muy llamativo, muy brillante, pero después, sin fondo, no se corresponden los hechos con las declaraciones de varios consejeros y del propio presidente", sostiene Aguilera. Y denuncia que se aprueban normas que quedan vacías de contenido: "Hemos aprobado leyes que después quedan vacías de contenido, que no llegan a cambiar la forma de actuar ni de los ciudadanos ni del sector privado". señala.
¿Negacionismo o falta de percepción de la amenaza?
Preguntado sobre si la sociedad andaluza es consciente del riesgoclimático o si, por el contrario, gana terreno el negacionismo, Aguilera matiza que el problema no es tanto la negación explícita como la falta de percepción de que se trata de una amenaza estructural: "No hemos llegado todavía a que sea un problema estructural, cuando yo estoy convencido de que sí".
Y critica a quienes, desde puestos de responsabilidad institucional, relativizan el fenómeno. "Mientras no percibamos una amenaza clara y propia y directa, no reaccionaremos", lamenta. Aun así, pide comprensión hacia esa actitud: "Creo que tenemos que hacer el ejercicio de empatía, de tratar de comprenderlo". El problema de fondo, insiste, está en el tipo de mensajes que circulan para quitarle importancia a la emergencia climática.
Aguilera, nuevo columnista de lavozdelsur.es.
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FERNANDO VÁZQUEZ
Energía, alimentación y vivienda: los sectores más golpeados
Pero, ¿qué sectores económicos se ven más afectados por la crisis climática? Aguilera señala en primer lugar al energético. Pese al enorme potencial de Andalucía en renovables, lamenta que "seguimos dependiendo del petróleo, porque son las grandes petroleras, las grandes industrias, las que manejan el mercado". Para el economista, avanzar hacia una verdadera transición energética "amortiguaría la dependencia económica de Andalucía" y "nos haría, en sentido relativo, mucho más ricos a los andaluces".
El segundo gran sector afectado es el agroalimentario. Aguilera denuncia que la subida de precios al consumidor no se traslada a quienes producen: "Los grandes intermediarios, las grandes cadenas de distribución tienen todo el poder, se llevan todo el margen de intermediación". El tercer sector en su radar es la vivienda, que a su juicio se está convirtiendo en "un problema estructural", agravado por el turismo en las ciudades y por un nuevo boom constructivo pese al parque de viviendas ya existente.
Para Aguilera, todo ello evidencia los límites del modelo globalizador: "No por el simple hecho de tener más barcos que estén navegando por los océanos se va a arreglar el mundo. Tenemos que buscar cadenas de valor más eficaces, más responsables".
Antonio Aguilera, economista y secretario general de la Fundación Savia.
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FERNANDO VÁZQUEZ
Despoblamiento rural: "Se hace más dura la vida, se van los mejores"
El columnista de lavozdelsur.es vincula directamente el despoblamiento rural con el cambio climático: menos lluvias, pérdida de biodiversidad y modificación de las zonas de cultivo están tensionando los sistemas tradicionales de los pueblos andaluces. A esto se suma la fuga de talento joven: "Los jóvenes más preparados se van a la universidad y se les dice además que su futuro está en lugares lejanos, no en su pueblo".
Como posible solución, Aguilera aboga por una reforma fiscal que incorpore "mecanismos de compensación territorial": "En el medio rural están todos los recursos básicos para el desarrollo de nuestra vida, pero no están recibiendo una compensación" desde el medio urbano. Advierte de que, mientras esto no cambie, "vamos a seguir asistiendo a un vaciado de los pueblos".
"No hemos aprendido mucho" tras los últimos ejemplos de crisis climática
"Hemos aprendido a base, tristemente, de golpes. Hemos aprendido que somos más vulnerables de lo que pensamos", dice, tras episodios extremos como la dana de Valencia o el tren de borrascas. Pero, matiza, ese aprendizaje no se traduce en políticas efectivas: "Seguimos construyendo en antiguos cauces de río, seguimos cortando las dinámicas naturales de muchos territorios y, como dicen en mi pueblo, al final el agua pide su sitio".
Aguilera cita un informe elaborado por la Fundación Savia según el cual casi el 70% del territorio del Valle del Guadalquivir —incluido el propio Parlamento de Andalucía— se encuentra en una zona que podría verse afectada por una gran venida del río, un fenómeno con baja probabilidad pero no descartable: "Las crestas de la crisis, tanto hacia arriba como hacia abajo, con el cambio climático se están acelerando".
Pone como ejemplo el caso del Charco de la Pava, en la periferia de Sevilla, una zona de inundación natural que actúa como tanque de tormentas y que, pese a ello, es objeto de proyectos de urbanización por parte del Ayuntamiento hispalense. Su conclusión es contundente: "No hemos aprendido mucho".
El economista y naturalista Antonio Aguilera Nieves, que es también secretario general de la FundaciónSavia, empieza este fin de semana una columna quincenal en lavozdelsur.es, en las que desgranará los vínculos que existen entre la emergencia climática y la economía.
Aguilera explica que esta primera entrega es, sobre todo, una carta de presentación. El objetivo es abordar estos asuntos desde la claridad y la cercanía: "Que sea también digerible y que haya un mensaje central, pero sin ser demasiado técnico", explica. Para el economista, hacer accesible la materia es clave para romper con la idea de que la economía es un asunto ajeno al ciudadano de a pie.
El economista sostiene que el cambio climático ya está generando un coste económico tangible, tanto para las arcas públicas como para los ciudadanos, porque "nos está tocando el bolsillo". Por eso, resume, "el motivo es visibilizar que la crisis climática es también una crisis económica".
"Cada persona en su vida diaria se está viendo afectada de manera directa en lo que pagamos por los alimentos, por la gasolina, y de forma indirecta porque nos tienen que aumentar la presión fiscal", incide.
El tiempo "juega en contra"
Uno de los datos que Aguilera destaca es que pasaron 70 años desde que se identificó el papel del ser humano en el cambio climático hasta que se empezaron a tomar medidas efectivas. Detrás de ese retraso, apunta, hay intereses económicos muy concretos.
Antonio Aguilera, tras la entrevista con lavozdelsur.es.
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FERNANDO VÁZQUEZ
El economista alerta de que el tiempo no juega a favor: "Cuanto antes reaccionemos, más fácil y más barato será; cuanto más tardemos en hacerlo, lamentablemente mayores son las pérdidas humanas y, sobre todo, las pérdidas ambientales".
En ese contexto, critica directamente la falta de reconocimiento institucional de la emergencia climática en Andalucía: "Lamentablemente el Parlamento de Andalucía —que desde la Fundación Savia venimos reclamando desde hace bastantes años— no ha reconocido la emergenciaclimática, como sí hizo el Estado en 2020". Para Aguilera, ese primer paso es imprescindible: "Primero hay que reconocer el problema para que lo podamos ir abordando".
"Sigue habiendo un discurso muy llamativo, muy brillante, pero después, sin fondo, no se corresponden los hechos con las declaraciones de varios consejeros y del propio presidente", sostiene Aguilera. Y denuncia que se aprueban normas que quedan vacías de contenido: "Hemos aprobado leyes que después quedan vacías de contenido, que no llegan a cambiar la forma de actuar ni de los ciudadanos ni del sector privado". señala.
¿Negacionismo o falta de percepción de la amenaza?
Preguntado sobre si la sociedad andaluza es consciente del riesgoclimático o si, por el contrario, gana terreno el negacionismo, Aguilera matiza que el problema no es tanto la negación explícita como la falta de percepción de que se trata de una amenaza estructural: "No hemos llegado todavía a que sea un problema estructural, cuando yo estoy convencido de que sí".
Y critica a quienes, desde puestos de responsabilidad institucional, relativizan el fenómeno. "Mientras no percibamos una amenaza clara y propia y directa, no reaccionaremos", lamenta. Aun así, pide comprensión hacia esa actitud: "Creo que tenemos que hacer el ejercicio de empatía, de tratar de comprenderlo". El problema de fondo, insiste, está en el tipo de mensajes que circulan para quitarle importancia a la emergencia climática.
Aguilera, nuevo columnista de lavozdelsur.es.
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FERNANDO VÁZQUEZ
Energía, alimentación y vivienda: los sectores más golpeados
Pero, ¿qué sectores económicos se ven más afectados por la crisis climática? Aguilera señala en primer lugar al energético. Pese al enorme potencial de Andalucía en renovables, lamenta que "seguimos dependiendo del petróleo, porque son las grandes petroleras, las grandes industrias, las que manejan el mercado". Para el economista, avanzar hacia una verdadera transición energética "amortiguaría la dependencia económica de Andalucía" y "nos haría, en sentido relativo, mucho más ricos a los andaluces".
El segundo gran sector afectado es el agroalimentario. Aguilera denuncia que la subida de precios al consumidor no se traslada a quienes producen: "Los grandes intermediarios, las grandes cadenas de distribución tienen todo el poder, se llevan todo el margen de intermediación". El tercer sector en su radar es la vivienda, que a su juicio se está convirtiendo en "un problema estructural", agravado por el turismo en las ciudades y por un nuevo boom constructivo pese al parque de viviendas ya existente.
Para Aguilera, todo ello evidencia los límites del modelo globalizador: "No por el simple hecho de tener más barcos que estén navegando por los océanos se va a arreglar el mundo. Tenemos que buscar cadenas de valor más eficaces, más responsables".
Antonio Aguilera, economista y secretario general de la Fundación Savia.
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FERNANDO VÁZQUEZ
Despoblamiento rural: "Se hace más dura la vida, se van los mejores"
El columnista de lavozdelsur.es vincula directamente el despoblamiento rural con el cambio climático: menos lluvias, pérdida de biodiversidad y modificación de las zonas de cultivo están tensionando los sistemas tradicionales de los pueblos andaluces. A esto se suma la fuga de talento joven: "Los jóvenes más preparados se van a la universidad y se les dice además que su futuro está en lugares lejanos, no en su pueblo".
Como posible solución, Aguilera aboga por una reforma fiscal que incorpore "mecanismos de compensación territorial": "En el medio rural están todos los recursos básicos para el desarrollo de nuestra vida, pero no están recibiendo una compensación" desde el medio urbano. Advierte de que, mientras esto no cambie, "vamos a seguir asistiendo a un vaciado de los pueblos".
"No hemos aprendido mucho" tras los últimos ejemplos de crisis climática
"Hemos aprendido a base, tristemente, de golpes. Hemos aprendido que somos más vulnerables de lo que pensamos", dice, tras episodios extremos como la dana de Valencia o el tren de borrascas. Pero, matiza, ese aprendizaje no se traduce en políticas efectivas: "Seguimos construyendo en antiguos cauces de río, seguimos cortando las dinámicas naturales de muchos territorios y, como dicen en mi pueblo, al final el agua pide su sitio".
Aguilera cita un informe elaborado por la Fundación Savia según el cual casi el 70% del territorio del Valle del Guadalquivir —incluido el propio Parlamento de Andalucía— se encuentra en una zona que podría verse afectada por una gran venida del río, un fenómeno con baja probabilidad pero no descartable: "Las crestas de la crisis, tanto hacia arriba como hacia abajo, con el cambio climático se están acelerando".
Pone como ejemplo el caso del Charco de la Pava, en la periferia de Sevilla, una zona de inundación natural que actúa como tanque de tormentas y que, pese a ello, es objeto de proyectos de urbanización por parte del Ayuntamiento hispalense. Su conclusión es contundente: "No hemos aprendido mucho".
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