La pedagoga gaditana Estela Moreno Bermúdez ha llevado hasta ONU Mujeres en Bogotá el proyecto Pepuka, una iniciativa nacida hace más de ocho años a partir de su propia experiencia como superviviente de violencia de género y que actualmente trabaja la prevención desde edades tempranas. Su visita a Colombia llega además coincidiendo con el arranque del nuevo curso escolar, un momento que Moreno aprovecha para poner el foco en el papel que puede desempeñar el profesorado.
La creadora de Pepuka se reunió el pasado 31 de agosto con María Inés Salamanca y el equipo técnico de ONU Mujeres en Colombia, donde presentó su metodología y trasladó la experiencia acumulada durante años de trabajo en centros educativos.
Su planteamiento parte de una premisa que ha defendido durante su trayectoria: la prevención no debe comenzar cuando aparecen las primeras relaciones de pareja, sino mucho antes, desde la infancia y desde espacios cotidianos como el colegio.
“La escuela es uno de los primeros lugares donde aprendemos a relacionarnos. Allí podemos enseñar igualdad, respeto y buenos tratos, pero también ayudar a un niño o una niña a identificar aquello que no está bien. Para conseguirlo necesitamos un profesorado formado, acompañado y sin miedo a abordar estos temas”.
De una experiencia personal a más de 24 países
El origen del Proyecto Pepuka está directamente ligado a la experiencia personal de Estela Moreno. Tras vivir una situación de violencia de género, la pedagoga y autora de literatura infantil decidió transformar lo ocurrido en un cuento, Pepuka y el Monstruo que se llevó su sonrisa.
Aquella historia acabó convirtiéndose en el hilo conductor de una propuesta educativa con la que Moreno ha recorrido colegios, instituciones y espacios de formación.
Durante más de ocho años ha trabajado con alumnado, docentes, familias y profesionales. Según los datos recogidos en la iniciativa, Pepuka acumula más de 2.100 talleres, ha llegado directamente a más de 185.000 alumnos y alumnas y ha sido elegida por más de 2.150 centros docentes. Su trabajo ha alcanzado además más de 24 países.
La metodología utiliza el cuento como herramienta para hablar de cuestiones como los buenos tratos, la autoestima, el respeto y determinadas conductas de control, aislamiento o maltrato, siempre con un lenguaje adaptado a las edades de los menores.
“Los niños y las niñas necesitan personajes en los que mirarse. Pepuka les permite identificar situaciones, poner palabras a comportamientos que quizá no saben explicar y comprender algo tan básico como que quien te quiere te tiene que tratar bien”, explica Moreno.
Su mensaje al profesorado en este inicio de curso va en la misma dirección: “Dependiendo de cómo abordemos hoy la violencia de género, la igualdad y los buenos tratos, estaremos escribiendo una portada o una contraportada muy diferente para el futuro de nuestra infancia”.
Taller con mujeres firmantes del Acuerdo de Paz
La estancia de Estela Moreno en Colombia fue más allá de la reunión con ONU Mujeres. La pedagoga realizó también un taller de prevención de la violencia de género con mujeres firmantes del Acuerdo de Paz, desarrollado en CEDIPO con el apoyo y la financiación de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.
La experiencia amplía el recorrido de un proyecto que nació inicialmente pensando en la infancia, pero que con el paso de los años ha permitido trabajar también con mujeres, población adulta, profesorado y otros profesionales.
Durante su viaje, Moreno presentó asimismo su experiencia ante futuros profesionales de la Universidad Minuto de Dios (UNIMINUTO) y participó en una actividad en la Comuna 6 de Altos de la Florida, en Soacha, Cundinamarca.
Escenarios y públicos diferentes, pero unidos por una misma línea de trabajo: aprender a detectar comportamientos violentos y avanzar en la prevención y los buenos tratos.
El profesorado, en el centro de la prevención
Después de años recorriendo centros educativos, Moreno asegura haberse encontrado con una preocupación frecuente: docentes que quieren trabajar la igualdad y la prevención de la violencia de género, pero que no siempre saben cómo hacerlo.
Las dudas abarcan desde la edad adecuada para abordar determinadas cuestiones hasta el lenguaje que debe utilizarse, la forma de reaccionar ante situaciones concretas o cómo tratar estos asuntos con las familias.
De esa experiencia surgió el libro ¿Y si hablamos de violencia de género en educación infantil y primaria? 20 respuestas reales para perder el miedo, concebido para ofrecer herramientas al profesorado a partir de casos y preguntas que la propia pedagoga ha encontrado durante sus talleres.
“No podemos pedir al profesorado que sea agente de prevención y dejarlo solo ante una realidad tan compleja. Hay docentes que quieren hacerlo, pero tienen dudas y miedo a equivocarse. Necesitan formación y herramientas”.
La trayectoria de Moreno ha recibido reconocimientos como el Premio Meridiana 2020, el Diploma Menina 2022, el Premio Rosa Regás 2019 a materiales coeducativos y el Premio Equidad y Liderazgo 2024 de Mujeres Líderes América. Su cuento ha sido traducido a más de siete idiomas y llevado también al cine mediante un cortometraje de stop motion seleccionado y reconocido en diferentes festivales nacionales e internacionales.
Pese al camino recorrido desde las aulas hasta Bogotá, la gaditana insiste en regresar al punto de partida: la infancia. “Es necesario hablar de derechos humanos en grandes instituciones internacionales, pero esos derechos empiezan a construirse cada mañana en lugares tan cotidianos como un aula. Cuando enseñamos a un niño o una niña que merece ser respetado, que puede decir que no, que los celos no son amor o que puede pedir ayuda cuando algo le hace daño, estamos haciendo prevención”.
La pedagoga gaditana Estela Moreno Bermúdez ha llevado hasta ONU Mujeres en Bogotá el proyecto Pepuka, una iniciativa nacida hace más de ocho años a partir de su propia experiencia como superviviente de violencia de género y que actualmente trabaja la prevención desde edades tempranas. Su visita a Colombia llega además coincidiendo con el arranque del nuevo curso escolar, un momento que Moreno aprovecha para poner el foco en el papel que puede desempeñar el profesorado.
La creadora de Pepuka se reunió el pasado 31 de agosto con María Inés Salamanca y el equipo técnico de ONU Mujeres en Colombia, donde presentó su metodología y trasladó la experiencia acumulada durante años de trabajo en centros educativos.
Su planteamiento parte de una premisa que ha defendido durante su trayectoria: la prevención no debe comenzar cuando aparecen las primeras relaciones de pareja, sino mucho antes, desde la infancia y desde espacios cotidianos como el colegio.
“La escuela es uno de los primeros lugares donde aprendemos a relacionarnos. Allí podemos enseñar igualdad, respeto y buenos tratos, pero también ayudar a un niño o una niña a identificar aquello que no está bien. Para conseguirlo necesitamos un profesorado formado, acompañado y sin miedo a abordar estos temas”.
De una experiencia personal a más de 24 países
El origen del Proyecto Pepuka está directamente ligado a la experiencia personal de Estela Moreno. Tras vivir una situación de violencia de género, la pedagoga y autora de literatura infantil decidió transformar lo ocurrido en un cuento, Pepuka y el Monstruo que se llevó su sonrisa.
Aquella historia acabó convirtiéndose en el hilo conductor de una propuesta educativa con la que Moreno ha recorrido colegios, instituciones y espacios de formación.
Durante más de ocho años ha trabajado con alumnado, docentes, familias y profesionales. Según los datos recogidos en la iniciativa, Pepuka acumula más de 2.100 talleres, ha llegado directamente a más de 185.000 alumnos y alumnas y ha sido elegida por más de 2.150 centros docentes. Su trabajo ha alcanzado además más de 24 países.
La metodología utiliza el cuento como herramienta para hablar de cuestiones como los buenos tratos, la autoestima, el respeto y determinadas conductas de control, aislamiento o maltrato, siempre con un lenguaje adaptado a las edades de los menores.
“Los niños y las niñas necesitan personajes en los que mirarse. Pepuka les permite identificar situaciones, poner palabras a comportamientos que quizá no saben explicar y comprender algo tan básico como que quien te quiere te tiene que tratar bien”, explica Moreno.
Su mensaje al profesorado en este inicio de curso va en la misma dirección: “Dependiendo de cómo abordemos hoy la violencia de género, la igualdad y los buenos tratos, estaremos escribiendo una portada o una contraportada muy diferente para el futuro de nuestra infancia”.
Taller con mujeres firmantes del Acuerdo de Paz
La estancia de Estela Moreno en Colombia fue más allá de la reunión con ONU Mujeres. La pedagoga realizó también un taller de prevención de la violencia de género con mujeres firmantes del Acuerdo de Paz, desarrollado en CEDIPO con el apoyo y la financiación de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.
La experiencia amplía el recorrido de un proyecto que nació inicialmente pensando en la infancia, pero que con el paso de los años ha permitido trabajar también con mujeres, población adulta, profesorado y otros profesionales.
Durante su viaje, Moreno presentó asimismo su experiencia ante futuros profesionales de la Universidad Minuto de Dios (UNIMINUTO) y participó en una actividad en la Comuna 6 de Altos de la Florida, en Soacha, Cundinamarca.
Escenarios y públicos diferentes, pero unidos por una misma línea de trabajo: aprender a detectar comportamientos violentos y avanzar en la prevención y los buenos tratos.
El profesorado, en el centro de la prevención
Después de años recorriendo centros educativos, Moreno asegura haberse encontrado con una preocupación frecuente: docentes que quieren trabajar la igualdad y la prevención de la violencia de género, pero que no siempre saben cómo hacerlo.
Las dudas abarcan desde la edad adecuada para abordar determinadas cuestiones hasta el lenguaje que debe utilizarse, la forma de reaccionar ante situaciones concretas o cómo tratar estos asuntos con las familias.
De esa experiencia surgió el libro ¿Y si hablamos de violencia de género en educación infantil y primaria? 20 respuestas reales para perder el miedo, concebido para ofrecer herramientas al profesorado a partir de casos y preguntas que la propia pedagoga ha encontrado durante sus talleres.
“No podemos pedir al profesorado que sea agente de prevención y dejarlo solo ante una realidad tan compleja. Hay docentes que quieren hacerlo, pero tienen dudas y miedo a equivocarse. Necesitan formación y herramientas”.
La trayectoria de Moreno ha recibido reconocimientos como el Premio Meridiana 2020, el Diploma Menina 2022, el Premio Rosa Regás 2019 a materiales coeducativos y el Premio Equidad y Liderazgo 2024 de Mujeres Líderes América. Su cuento ha sido traducido a más de siete idiomas y llevado también al cine mediante un cortometraje de stop motion seleccionado y reconocido en diferentes festivales nacionales e internacionales.
Pese al camino recorrido desde las aulas hasta Bogotá, la gaditana insiste en regresar al punto de partida: la infancia. “Es necesario hablar de derechos humanos en grandes instituciones internacionales, pero esos derechos empiezan a construirse cada mañana en lugares tan cotidianos como un aula. Cuando enseñamos a un niño o una niña que merece ser respetado, que puede decir que no, que los celos no son amor o que puede pedir ayuda cuando algo le hace daño, estamos haciendo prevención”.
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