educación

El alumno agresor o acosador será el que cambie de centro: así funciona el nuevo decreto que la Junta estrena este curso

La norma obliga a informar a Inspección en todos los casos con indicios y a registrar cada actuación en Séneca, mientras 690.624 alumnos de Infantil y Primaria arrancan el curso con la ratio de 22 en tres años y el mal dato del informe PISA de fondo

  • Un colegio andaluz, en una imagen de archivo. -

Este curso escolar que arranca este jueves, 10 de septiembre, ha entrado en vigor el nuevo decreto para la mejora del sistema educativo y de la gestión de la actividad docente, que establece medidas nuevas para prevenir el acoso escolar. Entre ellas figura una que invierte la lógica habitual en estos: si a menudo era el alumno o la alumna víctima de agresiones o acoso el que o la que debía abandonar su centro, ahora se establece el cambio de centro para el alumno acosador o agresor, de modo que no sea la víctima quien tenga que marcharse.

En materia de convivencia, la norma especifica la modificación del protocolo de actuación en supuestos de acoso escolar. No habrá tiempo que perder. Cuando un centro tiene constancia de un caso, "el equipo directivo se reunirá con el tutor de los alumnos afectados y los orientadores para recopilar información, analizarla y valorar la intervención que proceda". Esa reunión "deberá registrarse, especificando la información recogida y las actuaciones acordadas a través del módulo habilitado para el registro de dicho protocolo en el Séneca".

Todo queda registrado en Séneca y con aviso a Inspección

El cambio de fondo está en la trazabilidad. "En todos los casos en que se estime que pueda existir una situación de acoso o ciberacoso ecolar, se informará del inicio del protocolo de actuación al servicio provincial de Inspección educativa. El director registrará las actuaciones realizadas a través del módulo habilitado para ello en el sistema de información Séneca", recoge el texto.

El decreto extiende ese mismo criterio a los casos de agresión al profesorado. En esos supuestos, el director del centro "notificará inmediatamente el hecho al inspector de referencia quien se personará en el centro y atenderá al profesional agredido", y también deberá registrar las actuaciones en Séneca. Se acaba así con el margen de discrecionalidad sobre qué episodios se elevan y cuáles se resuelven puertas adentro.

690.624 alumnos y la ratio de 22 en tres años

El decreto llega en el mismo arranque de curso que este jueves inaugura el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en Benahadux (Almería), para el segundo ciclo de Infantil y Primaria. Son etapas en las que están matriculados 690.624 alumnos en 2.375 colegios.

El curso 2026/2027 empieza además con un dato incómodo recién conocido: el informe PISA 2025 sitúa a los alumnos andaluces de 15 años más de diez puntos por debajo de la media nacional en conocimientos matemáticos, comprensión lectora y ciencias.

La principal novedad organizativa llega en tres años, donde se estrena la nueva ratio máxima de 22 alumnos por clase. Un total de 234 colegios contarán con nuevas aulas de tres años del segundo ciclo de Infantil como consecuencia de esa bajada, tal y como establece la normativa de escolarización. Es la primera vez que Andalucía fija por normativa una ratio máxima en Educación Infantil inferior a la establecida con carácter general por el Gobierno central en la ley orgánica.

La Junta califica la medida de "estructural" y sostiene que permitirá una atención más personalizada para cada alumno, mayor capacidad para detectar las dificultades de aprendizaje y una mejor atención al alumnado con necesidades educativas especiales. Dos frentes, el de la convivencia y el de la ratio, que la Administración presenta como las señas de identidad de un curso que arranca bajo la sombra del último PISA.

Este curso escolar que arranca este jueves, 10 de septiembre, ha entrado en vigor el nuevo decreto para la mejora del sistema educativo y de la gestión de la actividad docente, que establece medidas nuevas para prevenir el acoso escolar. Entre ellas figura una que invierte la lógica habitual en estos: si a menudo era el alumno o la alumna víctima de agresiones o acoso el que o la que debía abandonar su centro, ahora se establece el cambio de centro para el alumno acosador o agresor, de modo que no sea la víctima quien tenga que marcharse.

En materia de convivencia, la norma especifica la modificación del protocolo de actuación en supuestos de acoso escolar. No habrá tiempo que perder. Cuando un centro tiene constancia de un caso, "el equipo directivo se reunirá con el tutor de los alumnos afectados y los orientadores para recopilar información, analizarla y valorar la intervención que proceda". Esa reunión "deberá registrarse, especificando la información recogida y las actuaciones acordadas a través del módulo habilitado para el registro de dicho protocolo en el Séneca".

Todo queda registrado en Séneca y con aviso a Inspección

El cambio de fondo está en la trazabilidad. "En todos los casos en que se estime que pueda existir una situación de acoso o ciberacoso ecolar, se informará del inicio del protocolo de actuación al servicio provincial de Inspección educativa. El director registrará las actuaciones realizadas a través del módulo habilitado para ello en el sistema de información Séneca", recoge el texto.

El decreto extiende ese mismo criterio a los casos de agresión al profesorado. En esos supuestos, el director del centro "notificará inmediatamente el hecho al inspector de referencia quien se personará en el centro y atenderá al profesional agredido", y también deberá registrar las actuaciones en Séneca. Se acaba así con el margen de discrecionalidad sobre qué episodios se elevan y cuáles se resuelven puertas adentro.

690.624 alumnos y la ratio de 22 en tres años

El decreto llega en el mismo arranque de curso que este jueves inaugura el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en Benahadux (Almería), para el segundo ciclo de Infantil y Primaria. Son etapas en las que están matriculados 690.624 alumnos en 2.375 colegios.

El curso 2026/2027 empieza además con un dato incómodo recién conocido: el informe PISA 2025 sitúa a los alumnos andaluces de 15 años más de diez puntos por debajo de la media nacional en conocimientos matemáticos, comprensión lectora y ciencias.

La principal novedad organizativa llega en tres años, donde se estrena la nueva ratio máxima de 22 alumnos por clase. Un total de 234 colegios contarán con nuevas aulas de tres años del segundo ciclo de Infantil como consecuencia de esa bajada, tal y como establece la normativa de escolarización. Es la primera vez que Andalucía fija por normativa una ratio máxima en Educación Infantil inferior a la establecida con carácter general por el Gobierno central en la ley orgánica.

La Junta califica la medida de "estructural" y sostiene que permitirá una atención más personalizada para cada alumno, mayor capacidad para detectar las dificultades de aprendizaje y una mejor atención al alumnado con necesidades educativas especiales. Dos frentes, el de la convivencia y el de la ratio, que la Administración presenta como las señas de identidad de un curso que arranca bajo la sombra del último PISA.

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