Cristina Consuegra, directora de Generamma en Chiclana: "Ojalá no tuviera que existir este festival"
La periodista, gestora y programadora cultural malagueña toma las riendas de este festival de cine realizado por mujeres tras una larga trayectoria en la programación y gestión de eventos
Cuando empezó en el mundo de la cultura no sabía ni cómo describir su oficio. Cristina Consuegra (1977), natural de Málaga, lleva casi 26 años entregándose en cuerpo y alma a innumerables proyectos por toda España. Desde este 2026, esta periodista, gestora y programadora cultural, se suma a otro más, asumir la dirección del Festival de Cine Realizado por Mujeres Generamma, que se celebrará del 15 y el 19 de septiembre en Chiclana. Un municipio por donde asegura que le encanta perderse. “Nunca voy con el Google Maps”, dice en una agradable conversación con lavozdelsur.es.
Cristina da el relevo a Oliva Acosta, quien impulsó este evento en 2021 desde la Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales (Aamma). Se atreve con conocimiento de causa después de una larga trayectoria en la programación y gestión de eventos cinematográficos, destacando su trabajo como responsable de la programación expandida y de la sección sobre ciencia, tecnología y arte del Festival de Málaga. En su abrumador currículum se observa coordinar Torremolinos Cinema, muestra de cine especializada en contenidos LGTBiq+, y el Ciclo La Zarzuela que hay en mí, del Teatro de la Zarzuela y el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Pero también escribir artículos en Jot Down o La Vanguardia, y hablar en Canal Sur Radio o la Cadena SER. Además colabora con el Master de Patrimonio Literario de la Universidad de Málaga.
En 2023 la revista Forbes se fijó en su talento y la incluyó en su lista de las 100 mejores personas creativas de España junto a personas como Andy Aguilar, creador de una IA pionera para el soporte al diagnóstico clínico dermatológico, o Pablo Blanco, impulsor de otra IA que detecta robots comerciales en tiempo real. La malagueña vuelve a Cádiz un año más para participar en ese espacio donde las mujeres tienen una voz que todavía en otros rincones no se escucha. “Soy una falsa gaditana, sé que me jubilaré en esa tierra, espero que sea así”, comenta.
Pregunta. ¿Cómo conoció Generamma?
Respuesta. Porque yo soy socia de Amma y llevo unos cuatro años participando como compañera. Su anterior directora, Oliva Acosta, me llamaba para hacerme cargo de algunos coloquios. A la primera edición no pude ir. No me acuerdo por qué. Temas de conciliación, seguramente. Yo vivo con mi hija y, claro, tenía otra edad, que era mucho más difícil coordinarme con la vida. Pero desde la segunda edición sí he estado implicada. Primero por el mundo de la complicidad con las compañeras y después ya de manera, obviamente, más profesional e intelectual, participando de los coloquios.
P. Se ha podido empapar de su dinámica. ¿Piensa que, en un mundo ideal, este festival no debería de existir?
R. Mira, yo en esto soy muy sincera. Ojalá festivales como el nuestro no fueran necesarios.
Porque si Generamma no fuera necesario como propuesta programática, cultural e intelectual, eso querría decir que viviríamos en otro tipo de sociedad, donde las asimetrías profesionales en el mundo del sector audiovisual no existirían. No viviríamos en una sociedad tan desigual como la que vivimos actualmente.
Cristina Consuegra, entre las butacas del Teatro Moderno.
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JUAN CARLOS TORO
P. El festival visibiliza el trabajo de las mujeres en el cine. ¿A qué se enfrentan las creadoras a la hora de dar a conocer sus trabajos? ¿Hay todavía muchas trabas o tratos diferentes?
R. En los últimos tiempos ha habido un trabajo coordinado entre el ICAA y los festivales. Ha habido un trabajo muy serio de largo recorrido para que las películas realizadas por mujeres formaran parte de la programación de los festivales y que eso después tuviera un recorrido en el circuito comercial, en las salas. Ese trabajo coordinado ha permitido que el cine hecho por mujeres tenga la visibilidad que tiene hoy en día.
Yo creo que hay una conversación muy orgánica y muy natural en torno al cine hecho por mujeres cineastas. Pero, dicho esto, en la actualidad tenemos dos problemas a los que se les está, yo creo, intentando dar solución desde todas las partes implicadas, pero es muy difícil porque cualquier cambio social y cultural solicita tiempo.
Por un lado está el tema de las segundas películas. Las mujeres cineastas suelen encontrar bastantes trabas para encontrar financiación cuando se enfrentan a lo que es su segunda película. Y después está el gran problema, que las cifras que manejamos desde el tejido asociativo de mujeres que trabajamos en el audiovisual así lo corroboran, que son las mujeres que están trabajando en el sector técnico.
"Las cineastas suelen encontrar trabas para la financiación de la segunda película"
Hay muchísimas cifras asimétricas entre los hombres que trabajan como montadores, sonidistas, fotos fijas o electricistas. Hace no mucho moderé una mesa con montadoras de cine. Y, claro, la realidad que ellas contaban y compartían era descomunal. Es decir, hay una infrarrepresentación de las mujeres en ámbitos técnicos. Y es donde yo creo que a día de hoy hay que hacer un esfuerzo, porque claro que hay mujeres sonidistas, montadoras, electricistas, pero es un sector que tradicionalmente se vincula al hombre. Pero yo quiero pensar que es cuestión de tiempo para que todo eso se corrija.
P. Digamos que habría que replanteárselo un poco desde dentro del sector y no tanto, a lo mejor, en la respuesta del público.
R. Bueno, yo creo que todo cambio siempre tiene que empezar desde dentro.
Yo siempre pongo un ejemplo muy tonto, que es la casa. Tú tienes que ordenarla y organizarla. Y una vez que tu casa está preparada, entonces invitas a que los otros formen parte de tu casa. Aquí pasa un poco igual. El sector audiovisual necesita una organización. Está muy bien regulado y ordenado. Pero siempre puede estar mejor organizado. Y esa mejor organización, a nivel estructural interno, solicita una mayor presencia de la mujer. Desde en fundaciones como SGAE, festivales de cine, hasta en los propios organismos del Ministerio de Cultura a través del ICAA.
P. ¿Existen más festivales como Generamma en España?
R. Existen otras muestras de cine en las que se muestra el trabajo hecho por mujeres. Cataluña, es uno de los dos territorios en este país que están especialmente favorecidos por los presupuestos públicos y por las medidas fiscales. Lo que hace diferente a Generamma, y que yo creo que esta edición se está viendo particularmente es la industria. A nivel nacional hay muestras de cine. Nosotros somos un festival de cine. Lo que hace diferente a Generamma es su condición de festival, con una sección oficial basada en la exhibición de cortometrajes. Por otro lado, además de tener una programación que nos permita conocer la amplitud del trabajo hecho por mujeres, desde, por ejemplo, la cineasta tan joven que tenemos este año, que es Marta Matute, cerrando este año con Ángeles González-Sinde, una cineasta de largo recorrido, y entre medias vamos a pensar el cine de Josefina Molina, que es nuestra cineasta más pionera, junto con Cecilia Bartolomé.
Además de esta preocupación por mostrar el cine en su amplitud, no solamente lo más inmediato, el festival tiene un sector de industria muy potente y que, además, queremos que todo el crecimiento venidero de las próximas ediciones debe pasar por su sector de industria, donde la mujer, además, tiene una presencia muy importante.
Tenemos que hacer todo nuestro esfuerzo físico, programático y presupuestario en las próximas ediciones. Para que Generamma se vea como ese territorio cinematográfico del sur en el que las mujeres profesionales de la industria encuentren un espacio en el que poder reflexionar sobre qué es lo que sucede en el sector audiovisual, y qué medidas podemos adoptar entre todas y todos para que el sector audiovisual profesional sea mucho más fuerte. Que esa fortaleza pase por incorporar con mayor contundencia la mirada de las mujeres.
Cristina Consuegra, junto a un antiguo proyector.
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JUAN CARLOS TORO
P. También ha tenido recorrido en dirección de otros festivales. ¿Qué tiene de especial este festival para ti?
R. Tiene la singularidad —yo es la primera vez que trabajo así— de trabajar de manera coral. Hay una línea programática, una línea editorial que yo comparto con las compañeras. Y yo, en las primeras conversaciones con ellas, comparto mi inquietud sobre los lugares hacia los que tiene que ir Generamma.
Nosotras trabajamos de manera horizontal. Eso permite que haya una pluralidad. Ese trabajo coral te permite abordar el feminismo desde lo plural. Y después hay algo muy importante, que es Chiclana. Cádiz siempre marca un estado de ánimo muy concreto. Por ejemplo, en los años que estuve trabajando en Jerez me di cuenta de que en Jerez había una cosa que no se puede describir siquiera con palabras. Cuando tú pisas ese suelo y cuando paseas por esas calles y escuchas a la gente, hay algo que no se puede explicar. Hay un misterio.
"Nuestro oficio tiene mucha vinculación con el sitio por el que caminas"
En Chiclana pasa. Cuando tú dejas que la luz de Chiclana te señale el camino, hay una cosa ahí muy poderosa. Cádiz tiene una cosa indómita. Yo esto lo hablo mucho con Juanjo Téllez. Cádiz es un lugar que no puede entenderse desde la razón exclusivamente. Hay una cosa que solamente sucede en Cádiz, no sucede en el resto de provincias andaluzas, que es esa vinculación que tiene con la pasión por la vida que yo no he visto en ningún otro sitio. Y soy una tía muy viajada porque he tenido que currar en muchos sitios diferentes. Cuando tú permites que Chiclana te lleve de la mano, ya sabes que todo va a salir bien.
Hay una cosa de atalaya, de faro en la vida, y eso termina por impregnar el alma de Generamma. Y nuestro oficio tiene mucha vinculación con el sitio por el que caminas. Eso lo aprendes tras equivocarte, tras muchos errores y mucho trabajo. Y esto lo tiene Chiclana.
P. El propio festival crea un vínculo bonito también con el lugar donde está.
R. Totalmente. Lo impulsa y lo posibilita. La respuesta del público. ¿Cómo te paran por la calle? El año pasado, tuvimos que parar un coloquio porque había que cerrar el Teatro Moderno. Recuerdo que al día siguiente, me senté con una vecina a tomar un café y a seguir lo que se quedó en el Teatro Moderno el día anterior. Dije: esto solamente pasa aquí. Eso, por ejemplo, en otros festivales no sucede. Eso lo posibilita Chiclana porque la gente comprende que el festival es algo propio. No es algo ajeno. Y eso es fundamental para que un proyecto cultural y creativo salga adelante.
P. Ha trabajado en multitud de proyectos. ¿Hay algo que le quede por hacer y que tenga siempre en mente?
R. Muchas cosas. La escritura es algo que siempre tengo en mente. Me gustaría irme de aquí, de este mundo en el que yo tengo toda la fe y que espero que el feminismo ayude a cambiar, pues escribiendo un buen ensayo sobre la necesidad de la cultura. Yo creo que tenemos que hacer, en un momento como el actual, mucho hincapié para explicar que la cultura es el lugar emancipador para los humanos. Lo que pasa es que soy madre separada y, además, yo soy una madre madre, quiero decir, milito en mi maternidad y la defiendo. Yo quiero que mi hija tenga un recuerdo de una madre trabajadora, pero yo quiero que mi hija tenga una memoria de mí. Y eso se construye únicamente estando con ella. Eso es tiempo. Me gustaría irme de este mundo dejando una reflexión profunda sobre la importancia de la cultura en nuestro tiempo, que se está viendo muy amenazada.
Cuando empezó en el mundo de la cultura no sabía ni cómo describir su oficio. Cristina Consuegra (1977), natural de Málaga, lleva casi 26 años entregándose en cuerpo y alma a innumerables proyectos por toda España. Desde este 2026, esta periodista, gestora y programadora cultural, se suma a otro más, asumir la dirección del Festival de Cine Realizado por Mujeres Generamma, que se celebrará del 15 y el 19 de septiembre en Chiclana. Un municipio por donde asegura que le encanta perderse. “Nunca voy con el Google Maps”, dice en una agradable conversación con lavozdelsur.es.
Cristina da el relevo a Oliva Acosta, quien impulsó este evento en 2021 desde la Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales (Aamma). Se atreve con conocimiento de causa después de una larga trayectoria en la programación y gestión de eventos cinematográficos, destacando su trabajo como responsable de la programación expandida y de la sección sobre ciencia, tecnología y arte del Festival de Málaga. En su abrumador currículum se observa coordinar Torremolinos Cinema, muestra de cine especializada en contenidos LGTBiq+, y el Ciclo La Zarzuela que hay en mí, del Teatro de la Zarzuela y el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Pero también escribir artículos en Jot Down o La Vanguardia, y hablar en Canal Sur Radio o la Cadena SER. Además colabora con el Master de Patrimonio Literario de la Universidad de Málaga.
En 2023 la revista Forbes se fijó en su talento y la incluyó en su lista de las 100 mejores personas creativas de España junto a personas como Andy Aguilar, creador de una IA pionera para el soporte al diagnóstico clínico dermatológico, o Pablo Blanco, impulsor de otra IA que detecta robots comerciales en tiempo real. La malagueña vuelve a Cádiz un año más para participar en ese espacio donde las mujeres tienen una voz que todavía en otros rincones no se escucha. “Soy una falsa gaditana, sé que me jubilaré en esa tierra, espero que sea así”, comenta.
Pregunta. ¿Cómo conoció Generamma?
Respuesta. Porque yo soy socia de Amma y llevo unos cuatro años participando como compañera. Su anterior directora, Oliva Acosta, me llamaba para hacerme cargo de algunos coloquios. A la primera edición no pude ir. No me acuerdo por qué. Temas de conciliación, seguramente. Yo vivo con mi hija y, claro, tenía otra edad, que era mucho más difícil coordinarme con la vida. Pero desde la segunda edición sí he estado implicada. Primero por el mundo de la complicidad con las compañeras y después ya de manera, obviamente, más profesional e intelectual, participando de los coloquios.
P. Se ha podido empapar de su dinámica. ¿Piensa que, en un mundo ideal, este festival no debería de existir?
R. Mira, yo en esto soy muy sincera. Ojalá festivales como el nuestro no fueran necesarios.
Porque si Generamma no fuera necesario como propuesta programática, cultural e intelectual, eso querría decir que viviríamos en otro tipo de sociedad, donde las asimetrías profesionales en el mundo del sector audiovisual no existirían. No viviríamos en una sociedad tan desigual como la que vivimos actualmente.
Cristina Consuegra, entre las butacas del Teatro Moderno.
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JUAN CARLOS TORO
P. El festival visibiliza el trabajo de las mujeres en el cine. ¿A qué se enfrentan las creadoras a la hora de dar a conocer sus trabajos? ¿Hay todavía muchas trabas o tratos diferentes?
R. En los últimos tiempos ha habido un trabajo coordinado entre el ICAA y los festivales. Ha habido un trabajo muy serio de largo recorrido para que las películas realizadas por mujeres formaran parte de la programación de los festivales y que eso después tuviera un recorrido en el circuito comercial, en las salas. Ese trabajo coordinado ha permitido que el cine hecho por mujeres tenga la visibilidad que tiene hoy en día.
Yo creo que hay una conversación muy orgánica y muy natural en torno al cine hecho por mujeres cineastas. Pero, dicho esto, en la actualidad tenemos dos problemas a los que se les está, yo creo, intentando dar solución desde todas las partes implicadas, pero es muy difícil porque cualquier cambio social y cultural solicita tiempo.
Por un lado está el tema de las segundas películas. Las mujeres cineastas suelen encontrar bastantes trabas para encontrar financiación cuando se enfrentan a lo que es su segunda película. Y después está el gran problema, que las cifras que manejamos desde el tejido asociativo de mujeres que trabajamos en el audiovisual así lo corroboran, que son las mujeres que están trabajando en el sector técnico.
"Las cineastas suelen encontrar trabas para la financiación de la segunda película"
Hay muchísimas cifras asimétricas entre los hombres que trabajan como montadores, sonidistas, fotos fijas o electricistas. Hace no mucho moderé una mesa con montadoras de cine. Y, claro, la realidad que ellas contaban y compartían era descomunal. Es decir, hay una infrarrepresentación de las mujeres en ámbitos técnicos. Y es donde yo creo que a día de hoy hay que hacer un esfuerzo, porque claro que hay mujeres sonidistas, montadoras, electricistas, pero es un sector que tradicionalmente se vincula al hombre. Pero yo quiero pensar que es cuestión de tiempo para que todo eso se corrija.
P. Digamos que habría que replanteárselo un poco desde dentro del sector y no tanto, a lo mejor, en la respuesta del público.
R. Bueno, yo creo que todo cambio siempre tiene que empezar desde dentro.
Yo siempre pongo un ejemplo muy tonto, que es la casa. Tú tienes que ordenarla y organizarla. Y una vez que tu casa está preparada, entonces invitas a que los otros formen parte de tu casa. Aquí pasa un poco igual. El sector audiovisual necesita una organización. Está muy bien regulado y ordenado. Pero siempre puede estar mejor organizado. Y esa mejor organización, a nivel estructural interno, solicita una mayor presencia de la mujer. Desde en fundaciones como SGAE, festivales de cine, hasta en los propios organismos del Ministerio de Cultura a través del ICAA.
P. ¿Existen más festivales como Generamma en España?
R. Existen otras muestras de cine en las que se muestra el trabajo hecho por mujeres. Cataluña, es uno de los dos territorios en este país que están especialmente favorecidos por los presupuestos públicos y por las medidas fiscales. Lo que hace diferente a Generamma, y que yo creo que esta edición se está viendo particularmente es la industria. A nivel nacional hay muestras de cine. Nosotros somos un festival de cine. Lo que hace diferente a Generamma es su condición de festival, con una sección oficial basada en la exhibición de cortometrajes. Por otro lado, además de tener una programación que nos permita conocer la amplitud del trabajo hecho por mujeres, desde, por ejemplo, la cineasta tan joven que tenemos este año, que es Marta Matute, cerrando este año con Ángeles González-Sinde, una cineasta de largo recorrido, y entre medias vamos a pensar el cine de Josefina Molina, que es nuestra cineasta más pionera, junto con Cecilia Bartolomé.
Además de esta preocupación por mostrar el cine en su amplitud, no solamente lo más inmediato, el festival tiene un sector de industria muy potente y que, además, queremos que todo el crecimiento venidero de las próximas ediciones debe pasar por su sector de industria, donde la mujer, además, tiene una presencia muy importante.
Tenemos que hacer todo nuestro esfuerzo físico, programático y presupuestario en las próximas ediciones. Para que Generamma se vea como ese territorio cinematográfico del sur en el que las mujeres profesionales de la industria encuentren un espacio en el que poder reflexionar sobre qué es lo que sucede en el sector audiovisual, y qué medidas podemos adoptar entre todas y todos para que el sector audiovisual profesional sea mucho más fuerte. Que esa fortaleza pase por incorporar con mayor contundencia la mirada de las mujeres.
Cristina Consuegra, junto a un antiguo proyector.
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JUAN CARLOS TORO
P. También ha tenido recorrido en dirección de otros festivales. ¿Qué tiene de especial este festival para ti?
R. Tiene la singularidad —yo es la primera vez que trabajo así— de trabajar de manera coral. Hay una línea programática, una línea editorial que yo comparto con las compañeras. Y yo, en las primeras conversaciones con ellas, comparto mi inquietud sobre los lugares hacia los que tiene que ir Generamma.
Nosotras trabajamos de manera horizontal. Eso permite que haya una pluralidad. Ese trabajo coral te permite abordar el feminismo desde lo plural. Y después hay algo muy importante, que es Chiclana. Cádiz siempre marca un estado de ánimo muy concreto. Por ejemplo, en los años que estuve trabajando en Jerez me di cuenta de que en Jerez había una cosa que no se puede describir siquiera con palabras. Cuando tú pisas ese suelo y cuando paseas por esas calles y escuchas a la gente, hay algo que no se puede explicar. Hay un misterio.
"Nuestro oficio tiene mucha vinculación con el sitio por el que caminas"
En Chiclana pasa. Cuando tú dejas que la luz de Chiclana te señale el camino, hay una cosa ahí muy poderosa. Cádiz tiene una cosa indómita. Yo esto lo hablo mucho con Juanjo Téllez. Cádiz es un lugar que no puede entenderse desde la razón exclusivamente. Hay una cosa que solamente sucede en Cádiz, no sucede en el resto de provincias andaluzas, que es esa vinculación que tiene con la pasión por la vida que yo no he visto en ningún otro sitio. Y soy una tía muy viajada porque he tenido que currar en muchos sitios diferentes. Cuando tú permites que Chiclana te lleve de la mano, ya sabes que todo va a salir bien.
Hay una cosa de atalaya, de faro en la vida, y eso termina por impregnar el alma de Generamma. Y nuestro oficio tiene mucha vinculación con el sitio por el que caminas. Eso lo aprendes tras equivocarte, tras muchos errores y mucho trabajo. Y esto lo tiene Chiclana.
P. El propio festival crea un vínculo bonito también con el lugar donde está.
R. Totalmente. Lo impulsa y lo posibilita. La respuesta del público. ¿Cómo te paran por la calle? El año pasado, tuvimos que parar un coloquio porque había que cerrar el Teatro Moderno. Recuerdo que al día siguiente, me senté con una vecina a tomar un café y a seguir lo que se quedó en el Teatro Moderno el día anterior. Dije: esto solamente pasa aquí. Eso, por ejemplo, en otros festivales no sucede. Eso lo posibilita Chiclana porque la gente comprende que el festival es algo propio. No es algo ajeno. Y eso es fundamental para que un proyecto cultural y creativo salga adelante.
P. Ha trabajado en multitud de proyectos. ¿Hay algo que le quede por hacer y que tenga siempre en mente?
R. Muchas cosas. La escritura es algo que siempre tengo en mente. Me gustaría irme de aquí, de este mundo en el que yo tengo toda la fe y que espero que el feminismo ayude a cambiar, pues escribiendo un buen ensayo sobre la necesidad de la cultura. Yo creo que tenemos que hacer, en un momento como el actual, mucho hincapié para explicar que la cultura es el lugar emancipador para los humanos. Lo que pasa es que soy madre separada y, además, yo soy una madre madre, quiero decir, milito en mi maternidad y la defiendo. Yo quiero que mi hija tenga un recuerdo de una madre trabajadora, pero yo quiero que mi hija tenga una memoria de mí. Y eso se construye únicamente estando con ella. Eso es tiempo. Me gustaría irme de este mundo dejando una reflexión profunda sobre la importancia de la cultura en nuestro tiempo, que se está viendo muy amenazada.
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